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EL GOBIERNO SE RENUEVA. ADMINISTRACION DE JOSE MIGUEL GUASTAVINO

- Política y guerra. La tragedia del Paraguay y su influencia en la sociabilidad correntina

Los días claros, serenos e iguales de Corrientes, la provincia pastora de la República, quebráronse a contar de 1865 durante la tragedia que el drama de Cerro Corá había de epilogar con su nota de sangre(1).

(1) Citado por Hernán Felix Gómez. “Los Ultimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes” (1995). Ed. por Sembrando Producciones, Corrientes.

Si de ella el Paraguay debía renacer, con la conciencia de su soberanía y las prácticas sanas de la democracia, y si la Argentina logró afirmar el sentimiento de la nacionalidad con el esfuerzo y la gloria comunes a su pueblo, Corrientes -escenario de las primeras batallas y corredor obligado del drama- fue trabajada por todos los valores -de la materia y del espíritu- que los pueblos pusieron en el incendio.

La guerra, el paso de los ejércitos, la estada de las comisarías y los hospitales, las necesidades múltiples de las masas de combatientes y hasta el espíritu despreocupado de que hacen gala quienes juegan su vida en cada batalla, habían movido de raíz al pueblo correntino.

Prejuicios viejísimos -conservados como verdades incontrovertibles-, hábitos e ideas, soldados por la tradición de padres a hijos, inferioridades tenidas por legítimas y cien sentimientos carne de la conciencia general, habían cedido a ese viento de renovación y de nuevo equilibrio.

Había más personalidad en los espíritus y más confianza en el esfuerzo individual y las clases dirigentes, cerradas -desde la definición de las valías personales, durante la epopeya de las luchas contra Rosas- daban paso a los hombres nuevos de la estirpe.

La mozada de los regimientos porteños fue para la Ciudad de Corrientes como un pantallazo de luz, de esta nueva concepción de la vida y de las cosas y su juventud confundió el espíritu de las ciudades renovadas del Plata donde se organizaron esas unidades, creyéndolo característico y personal de los hombres que hacían la guerra.

Mitre, gestor de la política internacional argentina, fue considerado como el símbolo o la personificación de esta mutación de valores y cuando el presidente y general argentino sumó a sus gestiones de magistrado y militar las de orden político, buscando hacer partido, se atrajo a la juventud provincial que lo había visto en sus cuarteles y campamentos.

- La insurrección de Baibiene. Intervención Federal

Bajo la presión de estas ideas y sentimientos, en 1870 hacía dos años que la provincia había renovado su escenario político. Llegado de los campos del Paraguay, con el oro de buena ley que le daban sus actos de heroísmo, el comandante Santiago Baibiene había sido el alma de la insurrección que -en Mayo de 1868- obligó a renunciar al gobernador Evaristo López, asumiendo el P. E. el presidente de la Legislatura, Francisco Escobar.

Sustituido de inmediato por Victorio Torrent, el nuevo orden de cosas no pudo afirmarse sin el apoyo nacional.

El general Nicanor Cáceres -el guerrillero del sur, caudillo de las caballerías correntinas en sus luchas contra la invasión paraguaya- levantó la bandera de la reacción y, auxiliado por las fuerzas entrerrianas de López Jordán, que el general Urquiza situara en la frontera, dio la batalla de las Puntas del Arroyo Garay.

El drama era un doble de la lucha por la presidencia de la República: Urquiza, Elizalde y Sarmiento dividían los votos del país y era necesario -para Mitre- consolidar a sus partidarios, "salvando a los derrotados de Garay".

- Elección gubernativa

El general Emilio Mitre, con fuerzas nacionales, intervino, y mientras el Gobierno de hecho de Torrent acataba al árbitro, los hombres del partido federal se reunían en Entre Ríos.

No obstante que el Poder Ejecutivo de la República -ejercido por el general Bartolomé Mitre- desconoció la legalidad de la Administración del presidente de la Legislatura, calificándola de gobierno de hecho (contra lo que se protestó y reclamó oficialmente), la autoridad nacional y su Comisionado Militar mantuvieron con ella las mismas relaciones sostenidas con los demás Gobiernos provinciales.

"Después, y sobre todo cuando la paz quedó restablecida, aceptó el hecho (el Gobierno Nacional) como normal; el General del cuerpo de Ejército mantenido en la provincia no obstruyó, en lo más mínimo, su acción. El estado provisional de cosas duró hasta el 25 de Diciembre de 1868, término del mandato de López"(2), dirá Mantilla.

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Restablecida la paz, el Gobierno provisorio convocó a elecciones de electores de gobernador y vicegobernador. Como el período legal del desplazado gobernador López terminaba el 25 de Diciembre de 1868, hasta esa fecha durará la interinidad. Tras llamarse a elecciones, se reunió un Colegio Electoral en que ninguna de las tendencias del mitrismo logró mayoría.

"Para la elección del nuevo mandatario, los autores de la insurrección, miembros todos del partido liberal, levantaron tres candidatos: Juan V. Pampín, Victorio Torrent y el comandante Santiago Baibiene. La anarquía, que denunciaba la falta de espíritu de cuerpo, fue engendrada por simples afecciones personales; cualquiera de los tres era capaz de hacer un buen Gobierno, teniendo el concurso de la opinión"(3).

(3) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El espíritu de círculo -“cáncer del liberalismo correntino”, al decir de Mantilla- fraccionó en tres grupos, cada uno con candidato propio(4), el partido autor de la insurrección; no con propósito de trabajar por el triunfo de las personalidades predilectas dentro del partido antes de proclamar la candidatura definitiva y única -que el buen sentido aconsejaba y es de práctica en las agrupaciones políticas disciplinadas- sino para lanzarse ya cada fracción al campo electoral, sola, independiente, en busca del triunfo exclusivo.

(4) Juan Vicente Pampín, Victorio Torrent y Santiago Baibiene. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XV: “Período Constitucional (1860-1870)”, parágrafo 251. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

"En los comicios hubo lucha leal, libre de coacción; más, como cada uno arrastró una fracción, ninguno obtuvo mayoría absoluta de electores. Toda cuestión de pretensiones encontradas engendra celos y mala voluntad, que no se apagan fácilmente, en política especialmente. Así, el desacuerdo tomó acentuación después de las elecciones, esforzándose cada fracción por imponerse"(5).

(5) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Parecían tres diminutos partidos distintos, individualmente insuficientes para formar una Administración respetable. Practicadas las elecciones, ninguno de los grupos obtuvo mayoría absoluta de electores. El desacuerdo tomó cuerpo con el empeño imprudente de cada fracción por predominar.

"En semejante situación habría sido un mal gravísimo el triunfo de cualquiera de las tres candidaturas porque las mutuas resistencias hubiesen continuado ya en el Gobierno y este hubiera nacido raquítico y contrariado, en momentos que la provincia necesitaba de una reparadora Administración y una política de armonía y unión que aseguraran la paz.
"Hubo, sin embargo, un cuarto de hora de buen sentido. Por transacción solucionóse la dificultad y fue elegido gobernador el entonces Juez Nacional, doctor José Miguel Guastavino y, vicegobernador, el teniente coronel Santiago Baibiene. Este arreglo dio al nuevo mandatario una gran base de opinión acorde y probó que las diferencias habían sido simples productos de personalidades"(6).

(6) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Así, un arreglo entre las de mayores elementos terminó con el poco edificante embarazo y fueron elegidos gobernador, el doctor José Miguel Guastavino, Juez Federal, alejado de la política militante; vicegobernador, el comandante Santiago Baibiene, uno de los candidatos de la lucha.

Dice el historiador Hernán Félix Gómez que “el doctor Juan Eusebio Torrent, el coronel Celestino Araujo y el comandante Santiago Baibiene fueron sostenidos por sus amigos, llegándose a una transacción con la fórmula Guastavino-Baibiene, a base de los prestigios que asistían al primero como Juez Federal -en esos momentos- en la provincia(7).

(7) Hernán Félix Gómez. “Los Ultimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes. 1870-1930” (1995), capítulo: “Nuevos Valores en la Democracia Correntina”, primera edición (1931). Ed. Sembrando Producciones, Corrientes. Los nombres de los líderes de cada uno de los sectores en pugna difieren según sea relatado por Mantilla o por Gómez. Sólo coinciden en Baibiene.

Y remata Mantilla:

"Los términos de la combinación no eran armónicos. Además, el restablecimiento de la concordia fue momentáneo, casi de apariencias".

- Perfil del gobernador

El doctor Guastavino gobernará desde el 25 de Diciembre de 1868 hasta el 11 de Octubre del siguiente año, fecha en que renunció espontáneamente. Es el 19no. gobernador constitucional de Corrientes. Tenía 30 años cuando asumió la Primera Magistratura. Domingo Faustino Sarmiento ya ocupaba la presidencia de la República.

Abogado correntino distinguidísimo, ex Secretario de la Suprema Corte de Justicia Nacional, magistrado intachable, de sólida ilustración general, el doctor Guastavino “carecía del temperamento político y de la ductibilidad especial que el estado de la provincia exigía en el momento de su elección(8).

(8) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XV: “Período Constitucional (1860-1870)”, parágrafo 252. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Dilecto hijo de Corrientes fue el doctor José Miguel Guastavino. Nacido en la ciudad capital el 5 de Julio de 1838. Obtuvo su Doctorado en Jurisprudencia en la Universidad de Córdoba, laureado con la medalla “ut portet nomen meum coram gentibus” (para que lleve el nombre mío ante las gentes), distinción idéntica a la otorgada al insigne Dalmacio Vélez Sársfield(9).

(9) Citado por Carlos María R. Vargas Gómez. “Juristas Correntinos”, en Suplemento de la revista “Todo es Historia” dirigida por el historiador Félix Luna.

En su ciudad natal desempeñó el cargo de Fiscal, renunciando aceptar la Secretaría de la Corte Suprema de Justicia Nacional luego de haberla rechazado, a la cual la organizó totalmente.

Vuelto nuevamente a renunciar a tan alto cargo para integrarse al Ejército Argentino en campaña cuando la guerra contra el Paraguay, el Alto Tribunal la rechazó declarando que esa función era compatible con sus deberes de ciudadano. En tal circunstancia el general Mitre lo designó Auditor del Ejército Nacional.

El presidente Sarmiento lo nombra Juez Federal de su ciudad natal en 1867, cargo al que renunció pocos meses después, pasando a desempeñarse como Juez en lo Criminal de la Capital Federal. Estando en este cargo fue elegido gobernador de la provincia de Corrientes (1868-1869)(10).

(10) Citado por Carlos María R. Vargas Gómez. “Juristas Correntinos”, en Suplemento de la revista “Todo es Historia” dirigida por el historiador Félix Luna.

- Laborioso período administrativo de 1869

El doctor Guastavino gobernó apenas unos diez meses próximamente; asumió el poder el 25 de Diciembre de 1868 y lo abandonó el 11 de Octubre del siguiente año.

"No obstante su distinguida cultura y su reconocida ilustración, mostró carecer de las dotes necesarias al hombre político. Ninguno -como él entonces- se ha encontrado en condiciones mejores para hacer una brillante Administración y, a la vez, realizar la unión estrecha del partido a que pertenecía.
"Elegido como prenda de paz y vínculo de armonía, tenía ante sí marcado un plan político sencillo: mantener el equilibrio de las fracciones mientras la acción suave de la reciente inteligencia de ellas y la solidaridad de causa que ella establecía, destruyesen las divergencias. Con sólo eso, que no pedía mucha habilidad, habría correspondido fielmente a las esperanzas puestas en él y asegurádose el concurso del mayor y del mejor elemento.
"Prendado de su suficiencia más de lo conveniente y algo intemperante por carácter, se propuso gobernar prescindiendo -cuánto le fuera posible- de la situación que engendró su elevación, ya en sus hombres como en sus necesidades y hasta en sus preocupaciones. Esto importaba provocar gratuitamente el descontento, porque si bien no le estaba prohibida constitucionalmente dicha línea de conducta, por conveniencia pública y tacto político, no debía seguirla. El no era jefe de partido, ni una personalidad arraigada en la opinión; su larga permanencia en Buenos Aires, extraño a la vida pública local de Corrientes, lo hacía un hombre nuevo. Tenía, pues, necesidad de combinar el prestigio de la autoridad con el de las fuerzas de actuación directa en la opinión"(11).

(11) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Fueron sus ministros: el doctor José Luis Cabral, de Gobierno -e interino de Hacienda- Diciembre 26 de 1868 (Desiderio Onieva, nombrado de Hacienda, no aceptó el cargo); el doctor Juan José Camelino, de Hacienda, Marzo 1 de 1869 -interino de Gobierno, por ausencia temporaria de Cabral-; Doroteo González Videla, desde Agosto 23 de 1869.

Dice el historiador Antonio Zinny en su “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas”:

El gobernador Guastavino, con la acertada elección del doctor Camelino para ministro, fue de constante y activa labor administrativa en todos los ramos, habiendo prestado su atención preferente al de Instrucción Pública, que se hallaba en un estado de dolorosa decadencia, desde el Gobierno de Evaristo López -1865 hasta el 27 de Mayo de 1868- ya creando nuevas escuelas o ya Comisiones Inspectoras de escuelas y solares en varios puntos de la campaña(12).

(12) Antonio Zinny. “Historia de los Gobernadores de la Provincia de Corrientes. 1810-1978” (1998), separata. Ed. Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes.

“Tras asumir el P. E. el 25 de Diciembre de 1868, Guastavino se ausentó del territorio de la provincia el 12 de Febrero de 1869, “por asuntos de grave interés público(13).

(13) Antonio Zinny. “Historia de los Gobernadores de la Provincia de Corrientes. 1810-1978” (1998), separata. Ed. Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes.

El gobernador delegó el ejercicio del Poder Ejecutivo el 12 de Febrero de 1869 en el vicegobernador, coronel Santiago Baibiene. Este, en ausencia del gobernador, quedó al frente de la Administración hasta el 27 del mismo mes, cuando Guastavino reasumió el mando(14).

(14) Antonio Zinny. “Historia de los Gobernadores de la Provincia de Corrientes. 1810-1978” (1998), separata. Ed. Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes. Este autor relata que Baibiene administró estos 15 días la provincia asesorado por sus propios ministros: el doctor Lisandro Segovia y Valentín Virasoro.

Como administrador y mandatario de iniciativas progresistas, el doctor Guastavino dejó huellas honrosas: restableció las Municipalidades, suprimidas de hecho por López. El movimiento rentístico de ellas, sus trabajos en las localidades, las obras públicas emprendidas, fueron bienes sociales.

Promovió la construcción de una Penitenciaría. Sin ella era impune la criminalidad, con cárceles inseguras, mal atendidas, donde los condenados no trabajaban ni recibían instrucción, ni se reformaban, gravaban al Estado con el alimento y salían o se escapaban más corrompidos que al entrar.

Recibió el Tesoro Público con una existencia de 760 pesos fuertes; una Deuda exigible de 95.970; la desconocida por los Gastos de la última insurrección; sueldos; erogaciones de 1865; sin Libros regulares la Colecturía General; desparpajadas las Oficinas de Renta en la campaña; con un Presupuesto de 243.627 pesos fuertes; y un Cálculo de Recursos de 189.000, que debía ser reforzado por el uso del crédito.

Puso al día los sueldos de la Administración, realizó economías en los Gastos autorizados, ejecutó reparaciones costosas en los edificios públicos de la capital y campaña, abonó deudas contraídas por el Gobierno provisorio sin haber echado mano a recursos extraordinarios, con sólo ordenar la Administración, velar sobre la cobranza regular de los impuestos, aplicar honradamente el producto de ellos.

Las rentas recolectadas excedieron las esperanzas más optimistas, alcanzando la suma de 257.694 pesos fuertes, de los que fueron gastados únicamente 220.555.

"López no había fundado escuelas ni reabrió las clausuradas durante la invasión paraguaya(15), de suerte que las 36 existentes en la provincia -con 3.000 educandos- en Abril de 1865, estaban reducidas a escaso número, en el mayor abandono, cuando el doctor Guastavino asumió el poder".

(15) “En 1866 se posesionó del mando de la provincia el Sr. don Evaristo López, sobre el cual pesaba el sagrado y honroso deber de levantar la Escuela de la postración total a que la redujo la invasión paraguaya de Abril de 1865, que tantas desgracias ocasionó al país.
“Desearía tender un denso velo sobre su Administración respecto de este importante ramo del servicio público, para no poner de relieve su injustificable proceder, que le exhibe como a enemigo de la Instrucción.
“Olvido, abandono, esterilidad absoluta de su Gobierno, es la triste expresión de dos años y medio de su reinado.
“No hay en él una sola disposición tendiente a reanimar las Escuelas, esos templos sagrados en que se guarda el porvenir de la patria, ni aún a tomar un dato estadístico que hiciera ver que se les consagraba un recuerdo.
“Esta es la tristísima historia del Gobierno del Sr. López sobre la Instrucción Pública, desde 1866 hasta el 27 de Mayo de 1868”. (Guastavino. Mensaje a la H. C. L., Julio 1 de 1869).
// Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo II, capítulo XV: “Período Constitucional (1860-1870)”, parágrafo 252. Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

La reacción gubernativa fue enérgica. El Censo Nacional levantado en Septiembre de 1869 comprobó la existencia de 7.285 niños y niñas que asistían a las escuelas; el número de éstas -a fin de año- era de 96 del Gobierno y municipales, y 25 particulares.

Comisiones de vecinos inspeccionaban los establecimientos de enseñanza en los pueblos que no tenían Municipalidad, por lo diminuto de sus habitantes, y daba excelentes resultados prácticos el sistema introducido de combinar el esfuerzo de los vecindarios rurales con la ayuda oficial, para construir edificios escolares en los distritos de campaña. Por vez primera fueron provistas las escuelas públicas con abundancia de libros y útiles, encargándose, además, para ellas, muebles de construcción norteamericana.

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