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Sarmiento y la lucha por la sucesión presidencial

El rebelde entrerriano, Ricardo López Jordán, no era el único obstáculo que el presidente Domingo F. Sarmiento quería reconocer. Le molestaba, particularmente, el “imperio” de los Taboada, prolongación del de Ibarra, tío de aquéllos.

Apoyado por el partido liberal, constituía otra entidad intocable en la República, contra la cual se lanzó Sarmiento con inesperada prudencia. Envió primero al Norte, al general Ignacio Rivas -como representante suyo- con la misión de dislocar la influencia de Taboada fuera de Santiago del Estero.

Manuel Taboada fue quien, primero, perdió la paciencia, y se quejó por carta al presidente en términos altaneros e hizo conocer su carta a Justo José de Urquiza y a otros políticos antes de ser entregada al destinatario.

La respuesta de éste no se hizo esperar. Usó su viejo estilo de periodista y anonadó a su adversario que supuso un poder tremendo en quien así se atrevía a hablarle. Sarmiento lo trataba como pretenso gerente de las provincias del Norte, y añadía:

Conozco medianamente su provincia; la tiranía cruel, horrible, estúpida del montonero Ibarra, a quien Vd. -su sobrino- ha sucedido inmediatamente, como al doctor Francia han sucedido los López, sus sobrinos, en el Paraguay, sin que nadie haya podido romper esas tradiciones de sumisión que dejan los tiranos.
Esta ha sido la herencia de los Taboada e Ibarra, hombres creados así, en el seno de provincias apartadas, acatados por todos los que le temen; llegan, casi infaliblemente -en un momento dado- a creer que es estrecho el teatro de sus explotaciones y empiezan a volver la vista en torno suyo para asimilar provincias o territorios al que consideran patrimonio; y entonces, Corrientes, Mato Grosso, entran a formar parte de sus dominios.
Esto sucedió ya en el Paraguay-guasu, e ignoro si aquel Norte de la República es ya el territorio destinado a redondear un bonito Paraguay-mini(1).

(1) Citado por Nerio Rojas, en “Enciclopedia de Historia Argentina” (1968), de Roberto Levillier, p. 2.898, (cinco tomos). Ed. Plaza & Janés S.A. Editores Argentina, Buenos Aires. // Referenciado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos” (1971), segunda edición (1975), Buenos Aires. Ed. Kapelusz S. A.

Taboada comprendió que no podía hacer nada frente a Sarmiento. Trató de mantenerse en su poder con calculada moderación y falleció en 1872. Cuando, dos años después se produjo la sucesión presidencial, el sistema de los Taboada se había desintegrado y su influencia desaparecido.

Los conflictos políticos habían enfrentado a Mitre y Sarmiento sin provocar un rompimiento personal entre los amigos. En tres de las cinco Intervenciones provinciales, Mitre había actuado como opositor. La prueba de fuego será la elección presidencial.

- La sucesión presidencial

Hacia 1874, el presidente controlaba todo el país y aseguraba este control con tropas de línea, mandadas por jefes fieles. Se barajaron varias candidaturas: la de Alsina fue proclamada -pese a su inconstitucionalidad- por Alem, Pellegrini y otros; Mitre, cuya popularidad había renacido desde el año anterior en que, deponiendo posiciones partidarias, se convirtió en el enviado especial del presidente ante el emperador del Brasil, fue propuesto por su partido.

Sarmiento, que se había definido como “provinciano en Buenos Aires y porteño en las provincias”, no veía con buenos ojos ninguna de las dos candidaturas y promovió la de Nicolás Avellaneda quien -como él- era un provinciano que había hecho su carrera política en Buenos Aires.

Como él, tampoco Avellaneda tenía un partido que lo apoyara, pese a su filiación autonomista. Pero Avellaneda, a diferencia de Sarmiento, cuenta -esta vez- con el apoyo oficial.

Ni Alsina ni Mitre eran candidatos confiables para el Interior y la candidatura de Avellaneda ganó adeptos en las provincias. El mitrismo lanzó la acusación: “El ministro mata al candidato”, obligando a Avellaneda a renunciar a su cargo.

Alsina comprendió -como seis años antes- que un partido eminentemente porteño como el suyo, no podía triunfar solo y que era necesario pactar con el Interior lo que significaba, por entonces, tanto como pactar con Avellaneda. Los mitristas no iban a dar ese paso.

La cuestión decisiva se planteó con la elección de diputados nacionales por Buenos Aires, que llevaba como candidatos a Ocampo, Pellegrini, Alem, al arzobispo Aneiros y al general Gainza. Esa lista era el símbolo de la Alianza entre los autonomistas y el Gobierno o, si se prefiere, entre Alsina y Avellaneda.

La elección de Febrero de 1874 fue un verdadero escándalo, por la violencia e irregularidad de su desarrollo. Los nacionalistas denunciaron el fraude y pidieron la anulación de los comicios.

Los resultados mostraban una lucha reñidísima: 15.590 votos contra 15.099. Pero se alegaba hasta el vuelco de las urnas y anomalías en los padrones. El Congreso no supo qué hacer con la elección. No era la primera vez que se hacía una elección fraudulenta.

Por fin, optó por no anular las elecciones, sino proceder a un recuento de votos: se anularon más de dos mil sufragios por partido, con lo que la victoria quedó en manos autonomistas, aunque por menos diferencia aún: autonomistas, 12.906; nacionalistas, 12.642.

- La cuestión en Corrientes

Tocóle al gobernador Miguel Victorio Gelabert el movimiento electoral que conmovió la República para la designación del presidente sucesor de Domingo Faustino Sarmiento.

Cuatro mil hombres puso la provincia al servicio de la Nación para la guerra de Entre Ríos y la defensa de sus fronteras; las montoneras de 1873 fueron fácilmente destruidas.

Pero una ardua cuestión preocupaba al pueblo correntino. Tres candidaturas a presidente de la República: las de Adolfo Alsina, Nicolás Avellaneda y Bartolomé Mitre dividían al país y a la provincia, enconando los espíritus:

* La del doctor Alsina tenía en la provincia su cuartel general en la Ciudad de Goya. La circunstancia no se debía al número de sus partidarios, sino a la influencia preeminente del coronel Manuel Obligado, Jefe de la Frontera del Chaco, funcionario de la Nación con residencia en El Rey, la costa vecina que le enfrenta.

Obligado, partidario de Alsina, buscó naturalmente hacer prosélitos en Goya. Un calificado grupo de ciudadanos, como los señores Méndez, Angel Soto, Carlos Zúñiga, Manuel Fernández y Gómez, etc., fundan “El Nacionalista”, haciendo interesante campaña.

En la capital, la candidatura del doctor Alsina era sostenida por “El Noticioso” -en su segunda época- dirigido por el doctor Tomás J. Luque y, como los hombres del oficialismo respondían a la candidatura del doctor Avellaneda, fue su consecuencia un distanciamiento progresivo.

* Por su parte, los nacionalistas -partidarios del general Mitre- tenían como tribuna a “La Patria”, el periódico goyano escrito por Plácido y Juan Esteban Martínez, los doctores Avelino Verón y Lorenzo J. Aquino y señores Zenón A. Silva y Florencio Fredes.

- Organización del Partido Autonomista Nacional. Antecedentes

Así tendidas las líneas, se produce el entendimiento entre los partidarios de las candidaturas de los doctores Alsina y Avellaneda, organizándose en la República el Partido Autonomista Nacional. ¿Cómo se llegó a este acuerdo? Veamos los antecedentes:

Luego de la caída de Juan Manuel de Rosas se se dan por terminadas las luchas entre unitarios y federales. La Constitución Nacional de 1853 aceptó esta última como la forma de gobierno para la Nación Argentina.

El nuevo problema era cómo se preparaba Buenos Aires para resignar su hegemonía, lo que no hizo, no aceptando la Constitución y formando un Estado independiente, separada del resto de la Confederación, formada por las 13 provincias restantes.

Buenos Aires deseaba la unificación pero de ningún modo en un pie de igualdad con las demás provincias, sobre todo porque los recursos aduaneros la habían convertido en una provincia rica.

Las luchas civiles en el Río de la Plata tuvieron una dilatada existencia, debido a que el problema medular de la cuestión política y económica -como es la relación del puerto de Buenos Aires con las demás provincias- no pudo ser superado. Cuando las prolongadas décadas de enfrentamientos internos concluyeron formalmente, fue la postura de Buenos Aires la que imperó, consolidando la denominada “unidad nacional” después del triunfo de Pavón.

Luego de la batalla de Cepeda, Buenos Aires se unió a la Confederación, debiendo aceptar la Constitución de 1853 aunque impuso reformas, las que fueron incorporadas en 1860; pero, cuando Bartolomé Mitre venció a Justo José de Urquiza el liderazgo porteño resurgió y entre aquellos porteños que se decían liberales cabía diferenciar a  los mitristas o nacionalistas -que aceptaban la federalización de Buenos Aires- y los alsinistas o autonomistas que no deseaban renunciar a los derechos aduaneros de Buenos Aires ni su federalización.

Los alsinistas paulatinamente cambiaron su postura intransigente para tratar de realizar una política de conciliación de intereses, realizando un proteccionismo de la industria nacional durante las crisis de 1866 y 1873.

- Formación del P.A.N.

Ya en proximidades de la finalización del mandato de Sarmiento (1868-1874), que había logrado un control sobre el Ejército, el Congreso y las provincias, se planteó el problema de la sucesión presidencial.

Se presentaban como candidatos Adolfo Alsina -por el partido autonomista- y Bartolomé Mitre, por el partido nacionalistaEn las provincias se había formado una oligarquía, que logró una unión entre las provincias -llamada el partido nacional- apoyado por Sarmiento, que respaldaba como candidato a su ministro, Nicolás Avellaneda.

Se llegó a una alianza con los autonomistas por la intervención de Julio Argentino Roca, que llevó a la conformación del Partido Autonomista Nacional, el 15 de Marzo de 1874. La fórmula presidencial -en vistas a las elecciones de 1874- será: Nicolás Avellaneda (del partido nacional) - Mariano Acosta (del partido autonomista) que venció -en elecciones cuestionadas- a la de los nacionalistas Bartolomé Mitre - Juan Eusebio Torrent.

En el Gobierno de Avellaneda, Alsina será ministro de Guerra.

Acusando de fraude al resultado electoral, los mitristas realizarán un levantamiento que será reprimido por las fuerzas oficiales al mando de Julio A. Roca.

Las características comunes de los hombres del P.A.N. era su fuerte vínculo con la cultura europea, su condición social elitista, su laicismo en materia religiosa, estimulando la consolidación argentina como país agro-exportador.

Como característica negativa puede destacarse la perpetuación en el poder a través del fraude electoral.

Avellaneda intentará una conciliación con los mitristas dictando una ley de amnistía a los sediciosos de 1874. Luego de una entrevista entre Mitre y Avellaneda -en 1877- se llegó a un entendimiento por el cual los mitristas participarían en las elecciones, a lo que se negaban por los abusos y el fraude, integrando una lista conjunta, designándose por consenso al gobernador de Buenos Aires, que sería Carlos Tejedor. Los miembros rebeldes del Ejército serían reincorporados.

Entre los autonomistas, los que no aceptaron el acuerdo crearán separadamente el partido republicano, bajo la dirección de Leandro Alem y Aristóbulo del Valle.

Alsina fallecerá en 1877 y, en vistas a las futuras elecciones, el oficialismo sostendrá la candidatura de Roca.

- Corrientes y el P. A. N.

Como la propaganda de “El Noticioso” -dirigido por el doctor Luque- había sembrado abismos con los partidarios de Avellaneda en Corrientes, el Acuerdo no pudo ser completo en la provincia.

Los alsinistas que no aceptaron se pusieron al habla con los amigos del general Bartolomé Mitre, hicieron desaparecer “El Noticioso” (Octubre de 1873) fundando “La Campaña” (1 de Noviembre de 1873) -también con la dirección de Luque- e inclinándose en los comicios de 1874 hacia el partido nacionalista.

El Partido Autonomista Nacional, que a veces se denominó partido nacional y otras partido autonomista se fragmentó en agrupaciones provinciales:

* Demócrata en la Capital, Córdoba, Entre Ríos y Mendoza;
* Demócrata Liberal, en San Luis;
* Autonomista, en Corrientes.

- La elección presidencial

En un clima de tensión y antes de que se hubiese aprobado la elección de diputados, tuvo lugar, en Abril, la elección presidencial. La fórmula Avellaneda-Acosta logró 146 electores; y la integrada por Mitre-Torrent, 79.

La derrota gravitó tanto en el ánimo de los nacionalistas como la demora del Congreso en decidir sobre la elección de diputados. En Julio, el Club Constitucional, mitrista, lanzó un Manifiesto que decía que había llegado el momento de que el partido aceptara la lucha en el terreno de la fuerza, al que lo arrastraban los “opresores”.

Aprobadas las elecciones en Agosto, los nacionalistas inician tratativas con jefes del Ejército para una insurrección.

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