El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Adolfo Alsina ("limítese a tocar la campanilla del Senado")

Presidente: Domingo Faustino Sarmiento.
Período: Octubre 1868 - Octubre 1874.
Partido o Coalición: P. Unitario.

Adolfo Alsina nació en Buenos Aires el 4 de Enero de 1829. Su padre fue Valentín Alsina y, su madre, Antonia Maza. Valentín Alsina fue un líder de enorme peso dentro de la línea de los unitarios. Su familia fue perseguida por Juan Manuel de Rosas y, cuando éste asumió por segunda vez la gobernación de Buenos Aires, los Alsina debieron exiliarse en Montevideo.

Tras la caída de Rosas, como consecuencia de la victoria de las tropas del general Justo José de Urquiza en Caseros, regresan al país. Adolfo Alsina completa sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, de la que egresa con el título de Abogado.

Mientras es estudiante, abraza la actividad política. Ingresa como miembro de los “pandilleros”, que era uno de los grupos en los que se dispersaron los triunfadores de Caseros; el otro era el de los “chupandines”. Integra, además, la logia Juan-Juan que tenía, entre sus cometidos, el de asesinar a Urquiza, operación que es descubierta por Valentín Alsina, quien obliga a su hijo a apartarse de los que pretendían concretarla.

El 23 de Octubre de 1859 participa de la batalla de Cepeda, en la que el Ejército de Buenos Aires pierde contra el de la Confederación Argentina. Tras el Pacto de San José de Flores, firmado el 11 de Noviembre de 1859, forma parte de la Comisión que se encarga de la redacción de la reforma de la Constitución de 1860.

En 1862 es electo diputado por la provincia de Buenos Aires. En ocasión de tratarse el proyecto de la federalización de la Ciudad de Buenos Aires, que es apoyada por Mitre, Adolfo Alsina se opone. Esto produce la división del partido liberal. Quedarán así dos líneas: el partido liberal autónomo, encabezado por Alsina; y el partido liberal nacional, encabezado por Mitre.

En 1866, Alsina es electo gobernador de Buenos Aires. En 1867 aspira a ser candidato a la presidencia. Es ahí que la famosa carta, despachada por el general Mitre, desde su campamento de Tuyu Cué, el 28 de Noviembre de 1867, descalifica las candidaturas de dos de los cuatro presidenciables de aquel momento: Justo José de Urquiza y Adolfo Alsina.

En esa carta, Mitre lo trata a Urquiza de reaccionario y a Alsina, propuesto de “contrabando” (“una falsificación de candidato”), porque ambos “representan la liga inmoral de poderes electorales, usurpados por los Gobiernos locales(1).

(1) "Adolfo Alsina (de la Provincia a la Nación)”, p. 20. Ed. por el Círculo de Legisladores de la Nación Argentina. // Citado por Nelson Alberto Castro. “La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos” (2009), Editorial Vergara, Grupo Zeta, Barcelona.

Alsina, al principio, dudó sobre si era conveniente contestarle a Mitre o no. Más luego, entendió que callar podía dar cabida a malas interpretaciones. Por lo tanto y con la intención “de dar a todos una prueba elocuente de que, hombre pundonoroso y de carácter, tengo palabras severas para el que intenta doblarlo, aunque con razón se crea omnipotente para despedazar candidaturas con meras indicaciones”.

En no menos extenso documento, el doctor Alsina rechazó la imputación de ser un ambicioso vulgar y de que su Gobierno representaba una muestra de “poderes electorales usurpados”, negando haber auspiciado la formación de la Liga de mandatarios.

Pasando al ataque, recriminó al general Mitre la contradicción de querer presentarse como un candidato libremente elegido, cuando en verdad lo había sido a consecuencia de la batalla de Pavón, con todo el país dominado por el Ejército de Buenos Aires.

De todos modos, concluía Alsina su réplica, declarando al presidente Mitre: “Su carta o el golpe de muerte para mi candidatura. Que la mía sea la lápida que yo coloque sin violencia sobre su tumba(2).

(2) "Adolfo Alsina (de la Provincia a la Nación)”, p. 20. Ed. por el Círculo de Legisladores de la Nación Argentina. // Citado por Nelson Alberto Castro. “La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos” (2009), Editorial Vergara, Grupo Zeta, Barcelona.

En la escena política de aquel momento se especuló con la fórmula Urquiza-Alsina. Un folleto anónimo circuló, proponiéndola. Pero, en paralelo, fue creciendo la idea de una fórmula Sarmiento-Alsina.

Uno de los que había lanzado la postulación de Sarmiento, que contaba con mucho apoyo entre los militares, era el general Lucio V. Mansilla, a su regreso del frente de batalla de la Guerra de la Triple Alianza.

Así es que el 2 de Febrero de 1868 se realiza una reunión en el Club Libertad, de Buenos Aires, en la que se proclama la fórmula Sarmiento-Alsina. No obstante esto, Alsina y Urquiza, quienes seguían manteniendo un intercambio de cartas, acuerdan apoyar al candidato que obtuviese la mayor cantidad de votos.

Aquélla era una Argentina cuasimágica, en la que las elecciones eran meras disputas entre los que tenían el poder. El triunfo de Sarmiento, en esas elecciones, es un buen ejemplo de ello ya que, al momento de ser elegido, el futuro presidente de la Nación se hallaba destinado en Washington como embajador de la Argentina en los Estados Unidos.

Los comicios nacionales tuvieron lugar el 12 de Abril de 1868. El 12 de Junio votaron los Colegios Electorales de todo el país. El escrutinio de los votos lo hizo el Congreso, reunido el 16 de Junio de 1868. Para la presidencia, el resultado marcó la victoria de Sarmiento, con 79 votos contra 26 de Urquiza, 22 de Elizalde, 3 de Rawson y 1 de Vélez Sársfield; para la vicepresidencia, el triunfo correspondió a Adolfo Alsina, con 82 votos contra 45 de Paunero y otros 4 desperdigados en distintos candidatos.

El acto de proclamación del presidente y vicepresidente electos tuvo una particularidad: debido al fallecimiento del vicepresidente Marcos Paz, la Asamblea Legislativa fue presidida por el presidente provisional del Senado, Valentín Alsina, padre de Adolfo.

Es así que, al tener que proclamar a su hijo como vicepresidente de la Nación, el doctor Alsina padre es presa de una profunda emoción, que le impide hablar. Toma su lugar, entonces, el senador Elía, quien expresa:

Y constando que el ciudadano, Dr. Adolfo Alsina, tiene ochenta y dos votos para vicepresidente, que representa más de la mayoría establecida por la Constitución, proclamo, a nombre del Soberano Congreso, electo vicepresidente de la República por seis años, a contar del doce de Octubre de mil ochocientos sesenta y ocho, al ciudadano Dr. Adolfo Alsina”.

A continuación, ya repuesto de la emoción de aquel instante, el doctor Valentín Alsina toma la palabra:

Permitidme, al cerrar esta discusión, de conformidad con el Reglamento, y en atención a la especialidad de la circunstancia de haber sido mi hijo proclamado Vicepresidente, permitidme, repito, que exprese cuándo menos, el deseo que me anima, de que mi país, imitando en esto el ejemplo de los Estados Unidos, olvide, en lo posible, las discusiones, los debates, tan ardientes algunos, que han precedido a la elección, cuyo resultado acabamos de proclamar; que tomando el ejemplo de aquellos rígidos republicanos, hoy se depongan, sí, se depongan todos los odios, todas las pretensiones que puedan agitar los espíritus; y que relegando las pretensiones que puedan subsistir, para otro período eleccionario, corra toda la Nación en masa a apoyar el nuevo Gobierno y a prestarle el auxilio, sin el cual no hay Gobierno que pueda obrar la felicidad del país, que ardientemente la desee.
Este es el único deseo que yo expreso; no puedo expresar más, porque me detendría en consideraciones personales; pero disculpadme, teniendo presente que es mi hijo, a quien tal vez me refiero, según sean las eventualidades de los sucesos futuros.
Así pues, de mi parte, de conformidad con esa ley, yo declaro levantada esta Sesión, pero levantada señores, al deseo, de que de las entrañas de la Nación se levante el ardiente y sincero grito de: ¡Viva la República Argentina!
¡Vivan los magistrados, que han sabido proclamar cuál ha sido la voluntad de los pueblos!
Estos son, señores, mis deseos, cuando probablemente la Providencia me destina a que no llegue a presenciar otro hecho igual al presente(3).

(3) Enrique Sánchez. “Biografía del Dr. Dn. Adolfo Alsina”. Imprenta de La Tribuna, Buenos Aires. // Citado por Nelson Alberto Castro. “La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos” (2009), Editorial Vergara, Grupo Zeta, Barcelona.

La vicepresidencia de Alsina fue dificultosa y sin ningún hecho verdaderamente trascendente. Las diferencias que tuvo con Sarmiento quedaron inmortalizadas por la célebre frase que éste le dirigiera: “Usted no se meta en mi Gobierno y limítese a tocar la campanilla en las Sesiones del Senado”.

Fue tanto el desprecio que el presidente tuvo por su vicepresidente, que ni siquiera le delegaba el mando cuando se debía ausentar de Buenos Aires. Para más, las ideas políticas puestas en práctica por Sarmiento, poco tenían que ver con las de Alsina.

Alsina ganó protagonismo con la reforma de la Constitución de la provincia de Buenos Aires, de 1870.

En 1873 su nombre surgió, otra vez, como un posible presidenciable. Inclusive llegó a ser proclamado candidato a la presidencia por el partido autonomista. Tuvo su principal rival en Nicolás Avellaneda, ministro de Instrucción Pública de Sarmiento, y hombre con fuerte arraigo en el Interior del país.

La disputa entre ambos se dirimió en la escandalosa elección de diputados nacionales de Febrero de 1874 en la que hubo violencia, robo de urnas y, por supuesto, fraude. El ganador fue Nicolás Avellaneda.

Tras este resultado, Alsina declinó su postulación. Se fundó, entonces, el partido autonomista liberal, que incorporó a muchos partidarios de Urquiza, huérfanos de liderazgo, tras su asesinato en 1870.

El 12 de Abril de 1874 se votó en todo el país para elegir presidente y vicepresidente. El fraude fue, otra vez, monumental. El escrutinio favoreció al candidato del oficialismo, Avellaneda. Como el Congreso convalidó esto, Mitre encabezó una sublevación militar, tendiente a deponer al nuevo presidente.

Sarmiento se movió rápido y con efectividad para neutralizar la asonada. Nombró al vicepresidente Alsina como coronel de las Guardias Nacionales y Comandante en Jefe de la Guardia Nacional de Buenos Aires. La insurrección estalló el 24 de Septiembre.

Cuando asumió la presidencia Nicolás Avellaneda, todavía el conflicto persistía. Avellaneda nombró a Adolfo Alsina como su ministro de Guerra. El 2 de Diciembre, Bartolomé Mitre se rindió en Junín. La sublevación había sido derrotada.

Adolfo Alsina siguió dominando, en forma absoluta, el partido autonomista, hasta su muerte, el 29 de Diciembre de 1877, en su casa de la calle Potosí, que hoy lleva su nombre.

Llamándolo por su apodo, sus últimas palabras se las dirigió a su médico, el doctor Manuel Montes de Oca: “Monstruo, ¡déme algo para despacharme pronto!(4).

(4) "Adolfo Alsina (de la Provincia a la Nación)”, p. 32. Ed. por el Círculo de Legisladores de la Nación Argentina. // Citado por Nelson Alberto Castro. “La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos” (2009), Editorial Vergara, Grupo Zeta, Barcelona.

Información adicional