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Los restos de las Cautivas descansan en el Santuario de La Merced

En homenaje a las Cautivas correntinas de la Guerra del Paraguay, el 8 de Septiembre de 2007 se procedió al traslado de los venerables despojos al Santuario de Nuestra Señora de La Merced, de la Ciudad de Corrientes, templo en el cual rindieran tributo -138 años antes- a la Santísima Virgen.

Fueron tituladas "Heroínas de la Patria":

- doña Encarnación Atienza Vargas de Osuna
- doña Jacoba Plaza Cabral
- doña Toribia de los Santos de Sosa
- doña Carmen Ferré Atienza de Alsina
- doña Victoria Bart de Ceballos

junto a sus vástagos cautivos

- doña Carmen Alsina Ferré de Matheu
- don Manuel Cabral (h)

Se había asistido a un caro homenaje a las Cautivas (1865-1869) de la Guerra del Paraguay (1865-1870). Al fin, estas Matronas Correntinas, Heroínas de la Patria para quienes la historia no siempre fue lo suficientemente justa, abrigando toda laya de míticas cuestiones que se las endilgaron sin más fundamento o razón que la que la imaginación infundada aventaba tendrán, a más del bello monumento de Perlotti o el querible óleo de Pascarellí, el sitio digno para que sus venerables despojos reposen: un mausoleo, dentro mismo del Santuario de La Merced, a los pies del Trono de la Augusta Patrona de las Cautivas que lo es también, como cada 24 de Septiembre a la Ciudad de Vera le gusta rendirle tributo, de esa ciudad pacata y señorial, austera y ampulosa, misteriosa y subyugante(1).

(1) Citado por el Director del Museo Histórico de la provincia, licenciado Miguel Fernando González Azcoaga, asesor de la Comisión Ejecutiva del Homenaje a las Cautivas Correntinas de la Guerra del Paraguay. // Escrito reproducido por Eduardo Rial Seijo y Miguel Fernando González Azcoaga. “Las Cautivas Correntinas de la Guerra del Paraguay (1865-1869)” (2007), Prólogo. Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes. Ed. por Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes.

¿Lo quiso acaso la Sra. de las Mercedes? Lo quisieron las Cautivas que aquel lejano 5 de
Noviembre de 1869, encarando contra toda adversidad, enfrentando la desesperanza, volvieron con el recuerdo de una de ellas hecha mártir al frente del grupo pobre, andrajoso y escuálido, para ver otra vez la torres y tejados de la ciudad amada a la que obligadamente dejaron en Julio de 1865.

Acaso lo quisieron así y ahora, la Patrona de la Ciudad y sus Cautivas que quieren nuestras acciones y nuestra pluma en este proyecto que se hace realidad tras varios intentos fallidos. De seguro que sí.

Son tiempos de exhumaciones, remembranzas, emociones. No sólo de cuerpos muertos, también de memorias, homenajes debidas, acaso letras que se creían perdidas y de pronto reaparecen y se hacen vida a la hora del reencuentro de aquellas cautivas y sus vástagos y estos que somos hoy nosotros, sus descendientes, los vecinos de la ciudad, su patria y su tierra entrañable.

“De Corrientes llevadas un día
en asalto imprevisto a la patria
fueron cinco matronas cautivas
y dos con sus niños,
que apenas hablaban.

“Decidida la lucha, retornan
los dos niños y cuatro cautivas,
cada una es un año de guerra
y el grupo es la gloria del alma argentina”.

Son los versos del poeta, son el sentimiento aprehendido en el alma de Jesús Salvador Cabral que no conoció en el recuerdo a su abuela cautiva Jacoba Plaza de Cabral pero sí y mucho a su padre Manuel Cabral (h), “el Cautivito”, en aquella casa de la calle Tucumán poblada de memorias viejas hechan versos; los de Cabral, narración; los de los grandes historiadores, homenaje; el del pueblo correntino levantándoles un monumento; dolor, el de una ciudad junto a ellas, Toribia de los Santos de Sosa, que se hizo mártir al no resistir los avatares de la prisión sin más fundamento que el del tirano y su guerra injusta y el cólera que se la llevó sin contemplaciones.

Es el dolor de Carmen Ferré de Alsina y su pequeña hijita Carmencita, “la Cautivita”, que ahora compartirá con ellas el mausoleo que Corrientes les debía; es la inmortalidad de Encarnación Atienza de Osuna, cuya tumba olvidada se halló; es el reconocimiento a Victoria Bart de Caballos que escribió lo sucedido y habló, habló por todas, habló para la Historia y contó todo lo que antes el trauma y el miedo -nunca superado- hizo callar a sus compañeras de cautiverio...

Fue Juan Carlos Díaz Ocanto, un romántico de la historiografía, que ideó o acaso reavivó la idea de trasladar los restos de las Cautivas a un sitio digno: el mismísimo Santuario de N. S. de la Merced, allá por 1989. Nadie o muy pocos escuchaban por entonces el proyecto de Díaz Ocanto, para muchos una quimera.

Y lo fue por años nada más que una feliz iniciativa de la que fuimos testigos. Pero el proyecto tuvo un eco inesperado en el Director del Museo Histórico de la Provincia, el doctor Héctor Bóo, un filántropo para la preservación del patrimonio, y se sucedieron entonces los primeros avances, los primeros acuerdos: el entusiasmo de Victoria Ceballos y Amparo Ceballos de Duré, nietas de la cautiva que habló y contó todo en dos oportunidades; la emoción y el impulso de Emma Lancelle de Calmanash y Carmen Ortiz de Alsina de Ruiz, bisnietas de las cautivas correntinas Ferré de Alsina; el apoyo sin miramiento de Aníbal Ruiz quien -con su hijo Ricardo- fueron al panteón de los Ortiz Alsina en agobiante día de verano en busca de la urna cineraria de su antepasada heroica y la hallaron en su caja de cemento y la bajaron desde el nicho más alto para depositarla bajo el altar del panteón familiar a la espera del emotivo viaje final.

Una partida que tardó casi dos décadas en emprenderse.

Testigos de aquel primer impulso, de aquel primer proyecto del cual -en el transcurso de casi dos décadas- no quedan más que algunos sobrevivientes, casualmente esos mismos que ahora integraron, con otros, la Comisión Ejecutiva de Homenaje.

El proyecto de 1989 fracasó; en los años subsiguientes murieron el doctor Héctor Bóo, las señoras Ceballos, el historiador Juan Carlos Díaz Ocanto y muchos más. Otros, como los Cabral, cerraron su casona solariega y se fueron de Corrientes.

En 1994 escribimos una nota periodística sobre el abandono y deterioro del panteón de los Ceballos en el que descansaba la cautiva Victoria Bart de Ceballos y alertamos sobre el peligro de desaparición del nicho de la cautiva Encarnación Atienza de Osuna, en el paredón último del cementerio “San Juan Bautista”, que se había descubierto fortuitamente -sin proponernos- en una de nuestras frecuentes, como minuciosas, visitas explorativas al área histórica de esa vieja necrópolis.

No faltaron proyectos que reafirmaron la idea inicial, uno de ellos el de la presidenta del Instituto Histórico de la Legislatura, diputada (M.C.) Eloisa Chico de Arce, en cuya consonancia el senador Yamil Machado hizo aprobar una declaratoria de interés en la Cámara Baja, resolución que llevó al mismo arzobispo, Domingo Salvador Castagna.

Fueron pruebas elocuentes de un mismo sentir y nuevas frustraciones sin concreción.

Y los años pasaron. Y la idea siguió latente, sin fecha de precisión.

En numerosas oportunidades seguimos pensando en el proyecto y soñando con la mejor forma de concretarlo con los sobrevivientes aquellos del impulso primero de 1989. A comienzos de este año, Alfredo Ceballos comentó que la familia había reconstruido la bóveda y reducido los restos de Victoria Bart de Ceballos esperando el momento final para trasladarla a La Merced.

Ya se habían hecho algunos primeros avances al respecto con fray Pablo Ferreira, Cura Párroco del Santuario, contándose con su anuencia, paso importante con el que en 1989 se había tropezado al no tenerse entonces claramente establecido sobre la oportunidad o no de realizar tamaño homenaje.

Este avance nos motivó a recobrar el tema y se preparó una inicial reunión, casi privada, de ribetes hasta domésticos a fin de comenzar a conversar el tema y reactivar el proyecto de traslado.

Como en 1989, el Museo Histórico Provincial fue nuevamente el lugar de convocatoria. Así, se estableció la tarde del 1 de Junio último para la primera reunión en la que participamos con Alfredo Ceballos, el doctor Felipe Bonastre -miembro de la Junta de Historia de la Provincia-, el doctor Francisco Scaramellini Guerrero, presidente del Instituto Correntino de Ciencias Genealógícas, la arquitecta María Patricia Mariño y la escribana María Teresa Aguírre de Balbuena, Miembros Fundadores del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes y lógicamente -como invitada especial- Emma Lancelle de Calmanash.

Esa tarde se conversó y se proyectó llevar adelante el traslado en el transcurso del año previéndose una reunión posterior, ampliada, en corto tiempo, lo que ocurrió participando -a más de los nombrados- Elisa Mora y fray José Carlos Magnago, del Convento y Santuario de N. S. de La Merced en representación de fray Pablo, quedando estos a cargo de dos tareas: fijar una fecha y lograr la autorización para convertir el antiguo baptisterio -en desuso desde hacía casi cien años- en el Mausoleo de las Cautivas.

Existió desde allí el compromiso de localizar a Matilde Cabral Arrechea para interiorizarla del asunto conforme su vinculación con la cautiva Jacoba Plaza de Cabral; la arquitecta Mariño fue comisionada a realizar una evaluación del antiguo baptisterio para una posterior propuesta de reconversión.

A su vez, por moción del señor Ceballos, se entrevistó al teniente coronel Santiago Faisal -Jefe del Destacamento Militar Corrientes, ex Regimiento de Infantería 9 “Cnel. Pagola”- para hacerlo partícipe del proyecto y pedirle el concurso de la Fuerza.

Recibidos en su despacho, inmediatamente el Jefe militar hizo presente su total acuerdo con inusitado entusiasmo e incluso manifestó que se contaría con todo el apoyo necesario a más de la participación de la Banda de Música del Distrito Militar con base en Resistencia.

Tras tener el apoyo del teniente coronel Faisal y agradecer la iniciativa, éste propuso que el repertorio de la Banda de Música incluyera la marcha “Curupayty” para el acto previsto, hecho que finalmente se daría.

Simultáneamente y contactada Matilde Cabral Arrechea se procedió, con los datos por ella aportados, a buscar y localizar la tumba de la cautiva Jacoba Plaza de Cabral y sepultado -como todas las demás- en el cementerio “San Juan Bautista”, tarea que se llevó a cabo junto a Alfredo Ceballos, en largas y minuciosas visitas semanales, casi diarias en algunos casos, al cementerio en horas de la siesta, donde ya se tenían localizadas a las restantes cautivas.

Mientras esto ocurría, se sucedieron otras reuniones cada vez con más asiduidad a partir de la confirmación de la fecha, el sábado 8 de Septiembre, lo que planteó el desafío de acelerar el proyecto y trabajar contra reloj.

La decisión de la fecha establecida por fray Ferreira, transmitida por Elisa Mora, a más de la autorización de reconvertir el antiguo baptisterio en mausoleo, se dieron de manera simultánea en una instancia en la cual las continuas reuníones comenzaron a ser más ampliadas con la presencia del concejal Eulogio Márquez, Aníbal Ruiz y su esposa, Carmen Ortiz Alsina.

El receso de invierno restó sensiblemente un tiempo que no se tenía para la ardua y fatigosa tarea por venir. A propuesta del doctor Scaramellini Guerrero, aceptada por la comisión en pleno, se decidió invitar como Coordinador General a Alexis Dabat, del Ceremonial y Protocolo de la Viceintendencia de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes.

Para esta etapa de trabajo, se había propuesto que la Comisión de Homenaje fuera presidida por Emma Lancelle de Calmanash al ser la descendiente de mayor edad a la razón de 90 años cumplidos y, por sobre todo, ser una de las más entusiastas impulsoras del proyecto ya en 1989, a más, finalmente, de su espíritu laborioso.

Las gestiones del concejal Eulogio Márquez llevaron a una audiencia con el doctor Carlos Vignolo, intendente de la Municipalidad de la Ciudad de Corrientes. Allí se explicó el proyecto de homenaje, presentándole la propuesta de recorrido del cortejo y solicitar su cooperación a efectos de agilizar todo trámite administrativo en lo atinente a la exhumación-reducción de los restos, y posterior traslado.

Por su parte, la arquitecta Mariño -prsente en la reunión- explicó las tareas necesarias para poner en valor el mausoleo a más de solicitarle apoyo pecuniario para las obras, toda vez que la Comisión ad hoc carecía de fondos para hacer frente a las obras.

La postura del Alcalde de la ciudad fue inmediata, respondió positiva y entusiastamente, asegurando su cooperación y la del Municipio para concretar el homenaje, además del apoyo económico a las obras del panteón.

Esto motivó, pues había instrucciones de la Comisión para hacerlo, a expresarle que se vería con agrado que el Intendente presidiera la Comisión de Honor, lo que el doctor Vignolo aceptó complacido remitiéndosele en días subsiguientes las comunicaciones respectivas.

A su vez, en una de las reuniones se propuso gestionar ante el Arzobispado de Corrientes la donación de cinco urnas cinerarias de mármol blanco que se habían mandado hacer con motivo de la posibilidad de trasladar los restos de varios héroes a la Iglesia Catedral, toda vez que es este templo -también- Panteón Provincial de los Próceres Correntinos, que guarda los restos venerados de ilustres prohombres, hecho nunca concretado, quedando las urnas nuevas sin utilizarlas y en depósito.

Para tal fin, ya antes del receso invernal, junto con Alfredo Ceballos se intentó relacionarse con el rector de la Iglesia Catedral, presbítero Zacarías, al que no se pudo entrevistar. Se habló entonces con el presbítero Ramón Billordo, Cura Párroco del Santuario de la Santísima Cruz de los Milagros y Canciller del Arzobispado, quien se ocuparía del asunto.

La respuesta fue otra vez inmediata; la Providencia se mostraba. El Arzobispo autorizó la entrega de las cinco urnas cinerarias y el Padre Billordo avisó de inmediato.

Tocole a Ceballos retirar las cinco pesadas cajas de mármol que quedaron depositadas en el Museo Histórico de la Provincia a la espera del día 22 de Agosto, fecha establecida para realizar la exhumación y reducción, en espera del día 8 de Septiembre.

La Comisión Ejecutiva de Homenaje coincidió en nombrar sus autoridades, que secundarían a la presidenta, para lo cual ocuparon las vicepresidencias 1ra. y 2da. respectivamente, Alfredo Ceballos y Matilde Cabral Arrechea y, el Cuerpo de Asesores, el doctor Felipe Bonastre, el doctor Francisco Scaramellini Guerrero, la escribana María Teresa Aguirre de Balbuena, la arquitecta María Patricia Maríño, Rosa Ortiz Alsina de Ruiz, Carlos Calmanash, el licendiado Miguel González Azcoaga y, más adelante, María del Rosario Rodríguez Videla. Una Comisión mixta formada por descendientes, historiadores, notorios arquitectos, etc.

Lógicamente se imponía de igual manera conformar la Comisión de Honor, a fin de cuentas éste era el homenaje de la ciudad a sus Cautivas, a sus antiguas vecinas y también un tributo a la Patrona de la ciudad en un año jubilar para la Orden franciscana.

Quedarán impresas en los muros del Museo Histórico de la Provincia y, más aún, en el despacho “Francisco Manzi”, en la Sala “Ignacio de Añasco”, las fatigosas jornadas, las largas horas de discusiones y proyectos, las grandes coincidencias, la algarabía y la esperanza de concretar un anhelo de dos décadas y largas frustraciones que comenzaban a ser vencidas.

El Museo, sin ocupar un lugar primero en el homenaje, fue el Alcázar del mismo. Allí se modeló, se formó y se trabajó a destajo desde la tarde hasta la medianoche en agotadoras horas en las que siempre cundió el sano objetivo, el patriótico orgullo y la muy buena predisposición.

La Comisión de Honor, presidida por el intendente capitalino, fue conformada por el Jefe de la Guarníción Militar, teniente coronel Santiago Faisal; el Canciller del Arzobispado, presbítero Ramón Billordo, Cura Párroco del Santuario de La Cruz de los Milagros; el vicepresidente 1ro. del Honorable Concejo Deliberante, Eulogio Márquez; y la coordinación integral de ambas Comisiones con Alexis Dabat a partir de cuya intervención directa en las reuniones de trabajo se agilizaron tareas, se sumaron proyectos y la inicial idea tomó real cuerpo.

La división del trabajo permitió organizar la faena. Mientras la arquitecta Patricia Mariño avanzaba en todo lo atinente al proyecto a partir del recibo de los cinco mil pesos con los que la Municipalidad de la ciudad contribuyó al homenaje para poner en valor el Mausoleo, la escribana María Teresa Aguirre de Balbuena -encargada de hacer las Actas respectivas de todo lo trascendente del homenaje- registró desde las exhumaciones al acto final del 8 de Septiembre, manifestando que obsequiaba su trabajo intelectual y también sus honorarios; Carlos Calmanash quedó a cargo de los impresos, invitaciones, trípticos, diagramando y entendiéndose con las imprentas.

A esta altura la Comisión Ejecutiva había aumentado el número, no de integrantes, pero sí colaboraciones: miembros de las familias Ceballos y Alsina se sumaron y pusieron sus esfuerzos para la labor cada vez más intensa a efectos de no dejar detalle suelto. Fueron los colaboradores primarios de la Comisión.

El personal del Museo Histórico de la Provincia cooperó convocando, llamando, concretando reuniones, agilizando los contactos con los miembros de las Comisiones; la empresa “Salón”, bajo las directivas de Pier Antonelli, se ocupó del traslado de las urnas desde el Museo Histórico de la Provincia, en la que estaban depositadas desde la entrega por parte del Arzobispado, hasta su depósito primero y el cementerio después, el día miércoles 22 de Agosto jornada en que se realizaron las exhumaciones y comenzó a prepararse el traslado efectivo.

El concejal Márquez avanzaba sobre los trámites municipales; el teniente coronel Faisal coordinaba los homenajes militares y se aseguraba del concurso de todas las Fuerzas para el día 8 de Septiembre con la intervención de las Bandas de Música de la Policía de la provincia, de la Guarnicíón Militar del Chaco y el envío del unimof que serviría de cureña.

Además se ocupó personalmente de que el remito de las invitaciones oficiales se cumpliera con puntillosidad. Lo que ocurrió. Carlos Ceballos registraba con su cámara lo que acontecía.

Injusto sería omitir aquí el valioso concurso de todo el personal del cementerio “San Juan Bautista” que, encabezado por doña Lucía Pérez se aseguró de brindar el servicio esperado para este evento. Entretanto el Coordinador General Alexis Dabat se ocupaba, a más de todo el detalle conjunto, de la organización del Concierto Lírico del día 7 de Septiembre, del Oficio Litúrgico del día 8 y del Acto Central en sí que se iniciaría en el cementerio desde las 09:00 del 8 de Septiembre.

El miércoles 22 de Agosto, a las 09:00, la Comisión Ejecutiva de Homenaje inició sus tareas que fueron reflejadas completamente en las Actas de las escribanas María Teresa Aguírre de Balbuena -por la Comisión Ejecutiva de Homenaje- y la escribana Gómez Sierra por el Municipio capitalino.

El hallazgo de los restos del profesor Manuel Cabral (h), “el Cautivito”, y el deseo justo y meritorio que descanse en el mausoleo, instó a que se procediera de igual forma con doña Carmen Alsina de Matheu, “la Cautivita” y, así, el viernes 24 de Agosto se realizó el reconocimiento de sus restos que justicieramente se colocaron en la urna de su madre, la cautiva Carmen Ferré de Alsina.

Si antes estuvieron juntas en la odisea del secuestro, ahora la Eternidad las deparaba estar otra vez unidas en el reconocimiento de la Historia y de su pueblo.

El recorrido del cortejo fue varias veces revisado. Tras la reunión del 1 de Junio en que comenzó a tomar cuerpo el anhelo tantas veces abortado, se extrajo del archivo un inicial proyecto de recorrido pergeñado hacia 2004.

Este proyecto contemplaba los detalles minuciosos del traslado pero, puesto a consideración ahora, se lo supuso ampuloso y complejo. El transcurrir del tiempo y la forma en que se fue trabajando en el traslado mostró que no habría sido tan descabellado encararlo de aquella forma, aunque es cierto, aquélla preveía un acto provincial y un esta oportunidad, por la circunstancias y conmemoración, el homenaje era de la ciudad y se imponían adaptaciones.

No obstante, el recorrido del cortejo aprobado en principio fue luego revisado por cuestiones prácticas, contemplándose el paso lento por el Museo Histórico de la Provincia, lo que se aprobó.

En definitiva, antes o ahora, el Museo había sido el lugar en que el homenaje a las cautivas se había discutido y coordinado; el museo era el lugar primero que guardaba la memoria de las cautivas, a través de sus efectos personales: algunas cartas, un pouví, fotografías y el cortejo no sólo habría de pasar por el museo, a paso lento, sino que inexplicablemente el camión unimof -que transportaba las urnas cinerarias de las heroínas- paró tres minutos exactos ante el embanderado pórtico barroco donde montaba guardia parte de su personal. No hubo explicaciones lógicas para esto. Este detalle era imposible de desdeñarlo.

El concierto lírico en el que participaron las sopranos Elena Godoy y Marita Flores y el tenor Walter Casco contó con la colaboración inestimable del profesor Walter Lezcano que donó su trabajo y coordinó la ampulosa Misa de Réquiem de Mozart que se ofició en el Acto Solemne del día 8.

A las 09:00 del 8 de Septiembre, con un sol en todo su esplendor, una temperatura agradablemente primaveral, estaban ya los miembros de la Comisión Ejecutiva en el pórtico del cementerio “San Juan Bautista” para iniciar el Acto Central; junto a ellos, los miembros del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes; los del Instituto Correntino de Ciencias Genealógicas; historiadores; descendientes; vecinos; infinidad de periodistas de todos los medios.

El camión unimof embanderado, estacionado ante el pretil de la necrópolis, los soldados esperando órdenes, las urnas aún guardadas en el panteón de Calmanash donde, por generosa disposición de la presidenta de la Comisión Ejecutiva se habían depositado las cinco cajas mortuorias con los venerables despojos perfectamente identificadas, con sus placas nomitativas de bronce fundido atornilladas en la lluviosa siesta del jueves 6 por personal de la Casa Verrastro ante nuestra atenta mirada y la de varios miembros de la Comisión; la capilla del cementerio con sus cirios ordenados y sus flores frescas a la espera de la despedida.

En la plaza “25 de Mayo” y en lo que va de la calle Buenos Aíres hacia la Costanera “Gral. San Martín” se vivía otra minuciosa organización a la espera del cortejo.

A las 09:30 se abrieron las puertas del panteón de Calmanash y los soldados de la Guarnición Militar Corrientes comenzaron el traslado de las urnas a la capilla para el responso final. Por un siglo, las cautivas habían reposado en este cementerio del que salían a su Mausoleo definitivo.

Tras el oficio del responso, los mismos soldados trasladaron las urnas al unimof y en un cerrado aplauso comenzó el emotivo acto. El pueblo se unió en espontáneo homenaje para saludar a las cautivas en un retorno final al Santuario de La Merced.

Así se inició el cortejo, con una larga caravana escoltada por las motocicletas de la Dirección de Tránsito Municipal.

Desde los balcones y aceras la gente saludaba con pañuelos y banderas el emocionado viaje final en su recorrido que incluyó arterias importantes de la capital. La radio del Arzobispado -FM San Cayetano- cubrió la totalidad de los actos del día 8. Desde el imprevisto paro frente al Museo, el trayecto siguiente hasta la calle Buenos Aíres se hizo más conmovedor con el ulular de las sirenas.

Al llegar a Buenos Aires y Costanera rindió honores la Banda de Música de la Policía de la Provincia y el Cuerpo de Cazadores Correntínos que marcharon delante mismo de la cureña, pues dejaba ver las urnas. A pie, a su lado, los soldados del Ejército Argentino. Detrás, a pie, la Comisión Ejecutiva en pleno, los colaboradores, los descendientes, las Instituciones convocantes, los vecinos de la ciudad, el pueblo...

Las campanas de La Merced echadas a vuelo en repique sostenido, la Banda de Música de la Guarnicíón Militar del Chaco haciendo sonar la Marcha “Curupayty”, los abanderados de las Fuerzas convocadas, un grupo de reservistas e Instituciones como el glorioso ex Colegio Nacional “Gral. José de San Martín” y el “Saint Patríck College” fueron el merecido cordón montado para honrar a las heroínas.

En el pretil, los miembros de la Comisión de Honor, encabezada por el intendente Vignolo, y autoridades provinciales como el ministro de Gobierno y Justicia, doctor Walter Insaurralde; el subsecretario de Justicia, doctor Ernesto Meixner; los frailes del Convento de La Merced y la parte de los vecinos que esperaban la llegada de la procesión cívica.

Los actos fueron feliz corolario para el homenaje al que seguía la Misa solemne de réquiem, de Mozart, oficiada por fray Pablo Ferreira a cuyo fin las urnas fueron respetuosamente colocadas, de manera provisoria, en el Camarín de la Virgen hasta que se concluyera el Mausoleo cuya inauguración se prevé para la primera semana de Noviembre.

Quedan estas líneas incompletas por cierto, plagadas de olvidos, y las páginas que siguen, para la historia que venga. Sobrevivirán a nosotros, como nosotros a las cautivas, pero en el devenir de los tiempos lo sublime permanece en la eternidad.

¿Y qué es lo sublime y digno? Las acciones, las ideas, el trabajo por Dios, por la patria y los hombres. Las cautivas sirvieron a sus ideas, a su Dios, a su patria y a su pueblo.

Evocamos sus nombres y rendimos tributo a su historia completando el homenaje de su pueblo y entregado al Santuario histórico de La Merced sus despojos. Cumplimos así con un anhelo y cerramos un proyecto. Que los que nos suceden sepan por qué.

Per secula seculorum

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