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Mediadores en Corrientes. Argucias liberales tejen una telaraña al presidente

Las órdenes emitidas desde la Capital muestran que en los días previos a la llegada de los emisarios presidenciales, la situación en la provincia era dispar. Por ejemplo, Manuel Derqui se dirige a Luciano Cáceres con instrucciones de neutralizar cualquier movimiento subversivo en el Sudeste del territorio, mientras paralelamente informaba al Jefe Político de Goya, Angel Soto,  de “no ocurrir en la provincia novedad alguna(1).

(1) Carta del doctor Manuel Derqui a Angel Soto. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Un documento es más que una deducción y, el siguiente, es autógrafo de Cáceres:

Al Jefe Político de Goya.
Van a disposición del coronel, don Manuel Obligado (Jefe Nacional de la Frontera de Santa Fe), los individuos Francisco Ocampos, Anselmo Borda, Paulino Sandoval y Domingo Abalos(2).

(2) Nota de remisión, de Luciano Cáceres, de fecha 14 de Enero. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El territorio era extenso y las órdenes precisas y claras: contener cualquier manifestación subversiva del adversario, por lo que cada jefe en su zona sabía con claridad cómo proceder(3).

(3) En todos los Gobiernos hay detenidos. Y en la mayoría de los casos, por entera justicia. Nadie niega que la reclusión de estos hombres podría haber sido injusta. Faltan conocer las causas, los pormenores que llevaron a estos arrestos, que lamentablemente no se conoce.

Avellaneda, que seguía con la esperanza de que la cuestión se solucionara en forma pacífica y duradera, decidió enviar a Corrientes una misión de paz y conciliación integrada por sus ministros de Justicia, Culto e Instrucción Pública, doctor José María Gutiérrez, y de Hacienda, doctor Victorino de la Plaza.

El acorazado “El Plata” condujo a los mediadores hasta la Capital de Corrientes, desembarcando en ella el 15 de Enero de 1878. La misión había sido anunciada con mucha anticipación, pero no se conocía -a ciencia cierta- cuál era su carácter verdadero y cuáles las facultades de sus miembros. Sospechábase que llevaban Poderes amplios para estudiar y resolver el punto constitucional del conflicto.

Sólo Derqui conocía la verdad pues, con fecha 31 de Diciembre, dirigió el siguiente telegrama, desconocido entonces, al Jefe Político de Goya:

El Presidente envía dos Agentes confidenciales amistosos, para procurar un acuerdo entre los partidos; la soberanía de la provincia (¿su Gobierno?) no padecerá(4).

(4) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Los Ministros también fueron recibidos por liberales, encontrándose con una calurosa "muchedumbre que los vitoreaba". Es dable pensar que el pueblo autonomista también se hizo presente. A continuación se transcribe un concepto del doctor Mantilla referido a este episodio:

Desde aquellos primeros momentos, ya pudieron notar los comisionados, en qué consistía la cuestión: mientras Derqui no exhibió, como elementos, más que soldados de Policía y sus empleados, sus contrarios presentaron una respetable masa de pueblo(5).

(5) Para Mantilla, el “pueblo” autonomista no existía. Esa era la "chusma federal".

La oposición publicó un Manifiesto ese día, que decía:

Los Señores Ministros van a ver, por sus propios ojos, que el doctor Derqui no tiene opinión; que el pueblo en masa le niega su adhesión y su concurso; que su candidatura y el mes de desgobierno que lleva, cuesta ya a Corrientes, en vidas, intereses y padecimientos, lo que no llegará jamás a valer todo su partido; que su Gobierno sólo podrá conservarse haciendo de las poblaciones cárceles, y del territorio, un campamento militar, como está sucediendo; que no quiere la Conciliación, porque no puede aceptar ningún orden ni legalidad alguna; que pretender negar que en Corrientes el Partido Liberal es la inmensa mayoría, es igual a negar su historia, sus hechos y la razón de ser de sus aspiraciones presentes; que este partido, dueño de la fuerza popular, se ha dejada encarcelar, oprimir, perseguir, arruinar y hasta asesinar, sin alterar la paz pública, porque es patriota, porque descansa en su derecho y confía en la Justicia y en las promesas solemnes del Jefe de la República; que el partido liberal ha querido y quiere la Conciliación, no en torno de un hombre, sino en torno de un principio, porque arriba de sus justos resentimientos, está su amor a la libertad y a la patria.
El doctor Derqui es un joven que ha empezado su carrera pública recibiendo generosas retribuciones, antes de rendir los servicios; está todavía por mostrar que ha merecido los favores. Pruebe, pues, que es capaz de un acto de abnegación, que es la primera virtud humana, y deje un Gobierno que nadie le ha dado, que no puede ejercer, que no le conviene conservar.
Si es amigo del presidente de la República, ofrézcale el fácil medio de realizar, en Corrientes, la política de Conciliación, de salvar la libertad y las Instituciones de la provincia, por los medios pacíficos, poniendo punto final a las revoluciones.
En cuanto al Partido Liberal, los Ministros pueden contar con su esfuerzo y su concurso para llenar su misión, honrada y patrióticamente(6).

(6) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El Manifiesto era confrontativo, lo que desdice que la oposición desconociera el motivo de la visita. Por lo menos sospechaba. La nota habla por sí sola. Era el primer documento que denunciaba descarnadamente la postura liberal frente a la Administración Provincial, primero, pero también frente al Gobierno Nacional. Con semejante mensaje, cabe preguntarse, ¿Qué Gobierno no estaría alerta?

La oposición se adelantó, así, a los trabajos de los mediadores, mostrándoles sus aspiraciones y su lucha, a fin de allanar -de su parte- las dificultades primeras, aún sin conocer, de una manera segura, el carácter de la misión.

Los primeros días transcurrieron sin el más pequeño indicio de cambio; todo continuaba en su ser y, la prensa oficial, más atrevida que nunca. El doctor Victorino de la Plaza trataba frecuente e íntimamente al gobernador Derqui, pero se ignoraba de qué hablaban y con qué fines. En la oposición comenzase a reputar ilusiones, las halagüeñas esperanzas acariciadas, pero también dudas. Se decía:

Si los Ministros han venido a resolver el conflicto, ¿por qué lo dejan seguir, continuando Derqui en el poder? Si para formar juicio, necesitan estudiar los antecedentes, ¿por qué no ponen manos a la obra?(7)

(7) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Durante esa inercia, o quizá trabajo preparatorio, los liberales creyeron conveniente demostrar su importancia política y social. A este efecto, organizaron y llevaron a cabo -a pesar de alguna que otra reticencia por parte del Gobierno-, una espléndida manifestación popular y un brillante baile en el Club del Progreso, centro exclusivamente propio. El evento escondía algo más: su objetivo era degradar al gobernador. Faltan detalles de la "fiesta". Cabe imaginar el rosario de improperios de toda laya -escuchados durante el baile- contra las autoridades.

Es de imaginar que Derqui habrá intentado contrarrestar la impresión que dichos actos produjeron en los Ministros, ya sea a través de la prensa o con agasajos más familiares.

Paralelo a la "fiesta", el periódico liberal “La Libertad” no contribuía a calmar los ánimos, pues difundía noticias alarmantes para la oposición que, por su tremendismo, se hacían poco creíbles, pero no hay dudas de que en esa Corrientes, de ánimos alterados, causarían el efecto buscado.

En su edición del 26 de Enero decía que los situacionistas se habían reunido en la casa de Derqui y tratado la suerte de los opositores para después que se fueran los ministros nacionales. Expresaba que había quedado resuelto

que tan luego como los Sres. Ministros vuelvan a Buenos Aires, serían prendidos y desterrados los principales hombres del Partido Liberal, arrasados sus establecimientos y dispersado el partido...(8).

(8) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 26 de Enero de 1878. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Moglia Ediciones, Corrientes.

El doctor José María Gutiérrez dejó a cargo de su colega la dirección del desempeño de la misión, para alejar hasta la duda del móvil de sus procederes. Cuando el negociador inmediato se dio por suficientemente informado, fueron invitados a conferenciar con ambos Ministros, individualmente, siete de los principales miembros del Partido Liberal, debiendo haber sido dirigida la invitación, pues se trataba de política, al personal directivo del partido, representado por el Club Constitucional.

El doctor De la Plaza hizo, a cada uno, la apología de la Conciliación, aduciendo argumentos políticos y económicos; encareció la necesidad de mantener la paz en el país, como bien permanente, y en aquellos momentos indispensable, para imponer respeto a Chile; pintó los peligros que se agrupaban sobre la Nación a causa de la situación anormal de Corrientes; aconsejó y pidió patriotismo para solucionar, tranquila y amigablemente, el conflicto; manifestó que Derqui y sus amigos estaban en las mejores disposiciones para entenderse con la oposición; reclamó el concurso de ésta para el arreglo; pidió bases para él; y concluyó declarando “que la misión no iba a estudiar los hechos y fallarlos, sino a arreglarlos por el acuerdo de los partidos”.

Los invitados no podían comprometer opiniones que no hubiesen sido ya lanzadas por el partido, ni podían contraer compromiso alguno sin previa sanción del Club Constitucional porque, si bien eran ciudadanos de influjo, no tenían en aquel momento la representación de sus correligionarios. Con esta salvedad, contestaron uniformemente:

Nuestra causa representa los principios del Gobierno libre, la conciliación y la paz, y la hemos defendido hasta aquí, a costa de inmensos sacrificios y de sangre de amigos inicuamente inmolados; hemos buscado al doctor Derqui hasta los últimos instantes, para evitar una situación como la que sufrimos, y siempre le hemos encontrado refractario a todo arreglo, cuya base no fuera su candidatura; si Corrientes es una nube, no es del pueblo la culpa, pues sostiene sus derechos, sino de Derqui, que se los desconoce y arrebata; nuestro partido es de sacrificios, y no esquivará uno más, si a ese precio se garante la libertad en la provincia; pero, creemos que no pactará sobre la violación de las leyes.
Si Derqui y los suyos están ahora bien animados para una solución decorosa y legal, no habrá obstáculos en el seno del partido liberal, pues ésa es su solemne declaración. Nuestro partido esperó de los Señores Ministros medidas eficaces para la cesación de los abusos que lo abruman, creyendo que venían como Interventores, pero no siendo la misión en ese carácter y no habiendo desaparecido ninguna anormalidad, cuánto podemos hacer es someter al Club Constitucional lo que hemos oído, a fin de que él resuelva cuál deba ser la actitud del partido(9).

(9) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Los ministros convinieron en esperar la resolución del Club.

Reunido éste, escuchó “con asombro” el objeto que llevaban los Comisionados a Corrientes. Era la primera noticia oficial que tenía. Los más exaltados rechazaron absolutamente todo arreglo con Derqui. ¿Cómo vamos a pactar -decían- con el que ultima y encarcela a nuestros amigos, y ha usurpado el Poder Público?

Los “reposados” convenían en la imposibilidad de un pacto, sobre la base del Gobierno de Derqui, pero se oponían a la negativa absoluta para la negociación, a fin de evidenciar, aún más, en ese terreno, “la falsedad de la supuesta buena disposición del usurpador”.

Era, sin duda alguna, “poner a prueba la paciencia y el patriotismo de los liberales”, proponerles transar con Derqui, quedando él en el poder, “cuando su solo nombre hacía hervir la sangre”; sin embargo, “la resistencia legítima de los exaltados cedió”, resolviéndose oír proposiciones de arreglo(10).

(10) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El Partido Liberal tenía sus grietas. Esta división entre "reposados" y "exaltados" lo demuestra. Pero Mantilla, y quienes lo seguían, tomaron las riendas del partido, mientras los otros permanecieron expectantes. Mantilla, los Martínez y otros más, seguían el plan al pie de la letra: recuperar Corrientes a la causa liberal-mitrista. Para ese grupo -extremadamente violento- era fundamental, derrocar al gobernador.

Más, como la negociación podía hacer creer que se posponían los principios y el decoro del partido y, como no podía hablarse de arreglo sin previa libertad de los correligionarios presos, la resolución sancionada dejó todo en salvo en la forma siguiente:

El Club Constitucional está dispuesto a oír proposiciones de arreglo, previa libertad de los presos políticos y cesación de los abusos que se cometen en la provincia. No aceptará convenio ni pacto alguno que deje subsistente la violación de la Constitución, en la forma y modo que se han producido los hechos en que el doctor Derqui funda su derecho al Gobierno, porque sobre su voluntad está la ley, cuya integridad debe ser respetada(11).

(11) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

La oposición sentó las bases para un diálogo.

Una comisión de tres miembros del Club, compuesta del doctor Emilio Díaz, Eudoro Díaz de Vivar y el doctor Manuel F. Mantilla, transmitió a los Ministros la resolución adoptada, manifestándoles, al mismo tiempo, haber recibido facultades amplias para oír, aceptar o rechazar proposiciones de arreglo, satisfecha que fuera la exigencia relativa a presos y persecuciones.

Los Ministros no podían hacer fracasar su misión, oponiéndose o negando su mediación, para la exigencia justa hecha previamente por los liberales, muy especialmente De la Plaza, que había garantido la buena disposición de Derqui; la aceptaron, pues, tomándola a su cargo De la Plaza.

Se empeñara mucho o poco, el gobernador negó las imputaciones; fue preciso, para obtener la libertad de algunos presos, la negativa absoluta de la oposición a tratar nada. “Los liberales reclamaban y Derqui negaba”; al menos, De la Plaza decía así.

"Los atentados eran notorios, evidentes, más, si había audacia para negar los de la Capital, ¿de qué medios valerse para comprobar los de la campaña? Algo se obtuvo, sin embargo, porque los más conocidos miembros del partido salieron de las mazmorras.
No fue concesión voluntaria de los Ministros, ni de Derqui; fue una imposición terminante y previa de la oposición; a no haber sido escuchada, siquiera en parte, como lo fue, la misión hubiera fracasado en sus primeros pasos(12).

(12) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Para Mantilla no tuvo, por consiguiente, razón el doctor Dardo Rocha, cuando dijo, en el Senado Nacional, refiriéndose a esta circunstancia:

Los Ministros fueron los que allanaron el derrocamiento del doctor Derqui, despojándolo de las Fuerzas que tenía”.

La oposición correntina negó tal afirmación. Para los liberales, las Fuerzas que el gobernador mantenía en pie no fueron tocadas; reconocía que había reclamado la disolución de ellas, pero afirmó no conseguirlo, ya porque De la Plaza no se empeñara, o porque Derqui resistiera. La única concesión hecha por Derqui habría sido dar libertad a unos cuántos detenidos.

El 23 de Enero de 1878, el ministro de Gobierno, Desiderio Rosas, dirigió el siguiente telegrama al Jefe Político de Goya:

Se le recomienda a V. S., tome las medidas necesarias, a fin de garantir la quietud y el orden, movilizando las fuerzas que juzgue necesarias, y procediendo, sin consulta de ninguna especie, contra las personas que puedan coadyuvar o cooperar a los planes de la revuelta.
Transmita esto mismo a Cáceres, Aguirre, Méndez y demás autoridades. Proceda Vd. a prender a Plácido Martínez e impartir esta orden a Esquina, Lavalle, San Roque y Mercedes(13).

(13) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Esta Orden -que por sí sola hubiese bastado para justificar a la oposición- tuvo, el 26 del mismo mes, este complemento:

Al Jefe Político de Goya.
En el acto de recibir éste, ordene y tome las medidas necesarias para que una partida suficiente vigile la costa del Rincón de Soto y sus inmediaciones, con orden de prender a todo el que desembarque en ese punto o cualquier otro de la costa.
M. Derqui(14).

(14) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor. El telegrama muestra a un gobernador preocupado. El acoso ejercido por la oposición se hacía cada vez más asfixiante.

Mantilla remata el punto de vista de los liberales con estas palabras:

¿Y aún habrá quien diga que los Ministros limitaron la acción de Derqui? En los momentos que ellos encomiaban sus buenas disposiciones y pedían al Partido Liberal un acuerdo, él compensaba la libertad dada a algunos presos, con nuevos actos despóticos.
El usurpador quería consolidar su poder a la sombra de los Ministros, para deshacer completamente a la oposición a la salida de ellos, pues le constaba, positivamente, que no habría arreglo, desde que él no abandonaría el poder, ni el partido liberal lo aceptaría.
El, y no la oposición, fue el beneficiado con la misión, porque, como queda demostrado, aplicaba a su afianzamiento el poder de hecho que ejercía(15).

(15) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Los hechos posteriores mostraron disidencia con lo manifestado por el líder liberal. Leamos al doctor Guillermo Harvey:

Ante el cariz que tomaban las cosas, Avellaneda envió en misión pacificadora a dos de sus Ministros, José María Gutiérrez y Victorino de la Plaza, ambos partidarios de la Conciliación, pero el primero de extracción nacionalista, o mitrista, y autonomista el segundo.
Pese a los intentos, los delegados presidenciales no logran conciliar los intereses en pugna y finalmente se retiran.
Es el momento esperado por los liberales que, en un plan largamente elaborado, se levantan en armas provocando una nueva rebelión. Triunfaron los insurgentes y establecieron un Gobierno paralelo, de carácter provisorio, presidido por el doctor Juan Esteban Martínez como vicegobernador en ejercicio, afirmando su dominio sobre gran parte de la provincia.
Como el hecho de armas pareciera perpetuarse enfrentando a dos Gobiernos paralelos, y frente a la crisis producida en su Gabinete por los defensores de ambos sectores en pugna, Avellaneda sustituyó el Interventor designando en su reemplazo al coronel José Inocencio Arias(16).

(16) Citado por Ricardo J. G. Harvey. “Gobernadores constitucionales de Corrientes que no concluyeron su mandato” - página electrónica. El doctor Harvey (1928-2011), fue un hombre dedicado a la función pública, al ejercicio de la docencia y a la investigación.

Rocha tenía razón.

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