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Tiempos preelectorales: entre la violencia y la movilización

Desde el 2 de Abril de 1877 ocupó el Ministerio de Hacienda de la provincia el doctor Manuel Derqui, jefe del Partido Federal, quien renunciará el 12 de Noviembre, de ese mismo año, para ocupar el primer término de la fórmula gubernamental del Partido Autonomista, denominación que había adoptado el Partido Federal en las elecciones que se avecinaban.

La oposición de los nacionalistas (mitristas) y los liberales reapareció nuevamente y el doctor Manuel Florencio Mantilla fundó el periódico “La Libertad”, sosteniendo de esta manera su posición netamente opositora:

Estamos mal y pronto estaremos peor. La fatalidad hizo dueño del poder a un partido funesto en los anales de nuestra historia y consecuencia de ese hecho imprevisto e inevitable -se refería a la muerte de Pampín- es el malestar profundo que reina social y políticamente...
Todo mi anhelo es ver por el suelo, por las vías legales, el grosero esqueleto que nos domina y con cualquiera y a favor de cualquiera estaré, con tal que sea contra la actualidad(1).

(1) Emilio Méndez Paz. “Periódicos Correntinos. 1825-1900” (1953), pp. 49-50, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Moglia Ediciones, Corrientes.

Mantilla levantó la bandera de la reconstrucción liberal y encontró eco en “El Constitucionalista”, órgano de los nacionalistas, fundado y dirigido por el doctor Miguel G. Morel, que definió así su posición en el primer número:

Es tiempo ya que trabajemos para destruir el despotismo que pesa sobre Corrientes (...). He aquí una de las fases de nuestro programa: la unión de todos los liberales...(2).

(2) Emilio Méndez Paz. “Periódicos Correntinos. 1825-1900” (1953), pp. 51-52, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello. “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Moglia Ediciones, Corrientes.

La divisa celeste convocaba otra vez a todos los liberales para unirse y embestir, como un toro de lidia, contra el rojo emblema de su inveterado enemigo.

Los días previos a las elecciones, que fue fijado para el 16 de Noviembre de 1877, fueron jornadas de enfrentamientos que, en general, involucró la violencia y la movilización de muchas personas (votantes o no), cuya participación daría -en definitiva- legitimidad al acto electoral.

En todos los Departamentos de la provincia el número de sufragantes era bastante bajo: nunca superó del 20 al 40 % de los habilitados, así como el 3 ó 4 % de la población. Profesionales, comerciantes o hacendados participaban de las elecciones, pero los electores pertenecían, sobre todo, a sectores populares que constituían, además, las fuerzas de choque partidarias.

Cada Juez, Jefe Político o Militar levantó Cuerpos de cincuenta, cien, doscientos hombres -según la importancia del Departamento- para trastornar los trabajos de la oposición y tener votantes el día de la elección. El partido gobenante sostuvo la misma táctica de la sostenida en als elecciones de 1876 y el primer semestre de 1877: utilizar los instrumentos del Estado y anular la competencia entre partidos al mínimo posible.

Las garantías constitucionales eran casi nulas, ya que daba la impresión de que éstas habían desaparecido completamente, como si jamás hubiesen sido conocidas. Bastaba ser jefe u oficial de las milicias en servicio electoral, o llevar al cuello un pañuelo colorado, y gritar: “¡Viva Derqui!”, para que nadie pudiera pedirle cuenta de sus actos, ni negarle nada.

En Esquina y Curuzú Cuatiá se registró -casi diariamente- un asesinato; a Wenceslao Lugo, federal acentuado y juez y Jefe Militar en Concepción, se le murieron varios hombres en cepo colombiano; Juan Candia, hombre fuerte en Bella Vista, llegó a azotar personalmente a los que consideraba “desobedientes”, como fue el caso, por ejemplo, de Onésimo Quiroz, quien fue azotado por el mismo Candia hasta quedar desmayado y, enseguida, remitido a la Capital con grillos(3); el juez Salazar, de Mercedes, invitaba al vecindario del pueblo para presenciar los azotamientos que efectuaba en la Plaza Pública.

(3) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El periódico oficialista “La Verdad” apoyaba desde sus páginas las medidas de los hombres del Gobierno y solicitaba que no cesasen los escarmientos. Numerosos contingentes de detenidos llegaban a la Capital para aumentar las plazas del Guardia Provincial o para vegetar en los calabozos de la Cárcel Pública.

El objetivo de la presión oficial obedecía a dirigir los resultados de la próxima jornada comicial, intentando anular lo más posible la oposición liberal. Entre las imputaciones se encontraba aquélla que hablaba del robo de ganado, las que tenían por destino el abastecer la soldadezca de las Guardias Provinciales o simplemente buscaban mercados situados fuera de la provincia. La tierra pública y los bonos de crédito fiscal invitaban a sumar simpatías a las filas del Gobierno.

Los procedimientos y sentencias de los Tribunales, principalmente el del Crimen, estaban a tono con las conveniencias políticas. Las ansias por derrotar al adversario hizo que no estén garantidos la vida, la propiedad, el honor o el domicilio. Estaba vigente un sistema de espionaje y bandas de delincuentes asaltaban casas, muchas de las veces con resultados fatales.

A medida que el día de la elección de Electores se aproximaba, aumentó la violencia. Dos Comités Electorales de la oposición fueron disueltos a balazos, en la Capital, y reducidos a prisión sus presidentes; los “emponchados(4) -como los llamaba Mantilla-, armados de puñal por la Policía, prohibían el tránsito en las calles de la Capital, entrada la noche; las fuerzas de Policía, rigurosamente acuarteladas, como el Guardia Provincial, cual si esperasen un ataque, dejaban entregada la población a gavillas de delincuentes, que la tenían aterrada con tiros, atropellos de domicilio y hacheamientos y muertes.

(4) Un poncho es una prenda típica del gaucho correntino. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un tajo para pasar la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permitan mover con facilidad los brazos.

Algunos líderes, prestigiosos miembros de la oposición, como el coronel Raymundo F. Reguera y los comandantes Crisóstomo Leiva y Gervasio Aguirre, fueron reducidos a prisión. El coronel Reguera fue detenido en San Roque, en su casa particular, y remitido a la Capital diez días antes de la elección. El objeto era impedir allí su presencia.

El gobernador José Luis Madariaga lo puso en libertad ni bien pisó la Capital, sin proceso alguno, lo cual demostraba la incomodidad que produjo en el Primer Mandatario ver a su amigo en esas condiciones. Unía a ambos hombres una estrecha amistad. El comandante Leiva estuvo preso dos meses, y también fue puesto en libertad sin habérsele instaurado causa(5).

(5) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El Club Alto Paraná, de Ituzaingó, fue disuelto y detenido su presidente, Pantaleón Candia; en el pueblo de Sauce, la presencia de Onofre Aguirre era omnímoda y hacía azotar, para escarmiento, “a los desobedientes”. Se cuenta que hizo aplicar doscientos palos a Estanislao López, un hombre oriundo del lugar.

Los editores de los periódicos “La Libertad” y “El Contitucionalista” también fueron llevados a la Policía, y fueron prevenidos de no publicar nada que importase un ataque al Gobierno. Las armas del Estado fueron distribuidas a las fuerzas movilizadas para la elección; en cada pueblo de campaña, el Juzgado de Paz y el campamento del Jefe Militar, en los suburbios, servían de centro de detención para los ciudadanos arrebatados de sus casas y guardados para la elección; Luciano Cáceres, daba órdenes como ésta:

Persiga Vd. tenazmente a los grupos que se reúnan; el día 15, sin falta, se pondrá Vd. en ésta, con toda la gente que reúna; no deje más que los patrones, porque hay síntomas de revuelta (¡¡!!); no se duerma, venga con su gente armada".

Respecto a trabajos electorales, aunque los Romero (liberales) manden decir Misa a todos los Santos, no conseguirán nada. Si caen por ésa, captúrelos y remítalos; mande personas de su confianza al potrero de Romero, para ver si hay allí 40 hombres; haga una entrada por el Rincón Grande y, si Froilán Romero anda por allí, captúrelo(6).

(6) Ordenes originales de Luciano Cáceres, fechadas el 8 de Noviembre de 1877, en Paraíso, la una; y el 13 del mismo, en Punta Alta, la otra; y dirigidas al alférez Florentino Rosales y al Comisario de Frontera. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

De este tenor eran las instrucciones de los Jefes Militares a los subalternos, en vísperas de la elección, contra los opositores. El mismo Cáceres decía, en una carta al coronel Valerio Insaurralde:

Le pido no tome parte con la oposición, porque le preparo una de San Quintín para las elecciones, para que este pueblo se vea libre de tanto mal hombre que pienso despachar al otro mundo”.

Refiriéndose a este estado de cosas, Olegario Andrade escribió lo siguiente en las columnas del diario porteño “La Tribuna”, redactada por él:

Cumple a nuestra imparcialidad confesar que hay Gobiernos refractarios a la Conciliación y es el más obstinado de todos, el de Corrientes, acaso el que más necesita encadenar las pasiones que rugen en su alrededor.
Allí no es un partido adueñado del poder que lucha contra otro despojado de su derecho y burlado en sus ambiciones; es una fracción diminuta en guerra con todos los partidos y todos los intereses públicos, y esa fracción rechaza todo, se niega a toda concesión.
He ahí un Gobierno refractario, que resiste a la corriente de las ideas, hasta que éstas, acumuladas como las aguas de una inundación, salten sobre él”.

En los centros urbanos la violencia fue cotidiana, con enfrentamientos nocturnos y diversos atentados, como los denunciados por el periódico “La Libertad”, que acusó al Departamento de Policía de la Capital de facilitar bombas a un Club Político y al periódico “La Verdad”(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Copiador de Notas del Ministerio de Gobierno, Legajo 40, Años 1876-1887, Libro 156, fojas 235 y 236. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Paralelamente, numerosos Clubes Electoral fueron sembrados por el oficialismo en todo el territorio. El Comité Central del Partido Autonomista estaba integrado de la siguiente forma:

- Miguel V. Gelabert, Presidente de la Legislatura y luego Senador Nacional;
- Ramón Contreras, Fiscal de los Tribunales;
- José Benjamín Romero, Fiscal de Estado;
- Justino Solari, Administrador de Rentas Nacionales y Secretario de la Legislatura;
- Gervasio Gómez, Diputado y Maestro de Escuela;
- Augusto Colodrero, Vicepresidente de la Legislatura;
- Benito Villegas, Diputado;
- Manuel Molinas, Diputado (cuñado de Derqui);
- Francisco Araujo, Diputado y Escribano de Gobierno;
- José M. Argüello, empleado de la Contaduría y Jefe de la Guardia Nacional, reunida cada semana;
- Antonio Bautista Gallino, Diputado;
- Nicanor Pujol, Diputado;
- Francisco Solari;Tesorero General de la provincia;
- Luis A. Díaz, Diputado;
- Julio Díaz, Diputado;
- Gregorio Sánchez Negrette, Guarda de Aduana;
- José Bozano, Juez de Paz;
- Casimiro González, Diputado;
- Gabriel Espíndola, Diputado;
- José N. Alsina, Archivero de la Casa de Gobierno;
- José Zelaya, empleado de la Contaduría;
- Casildo Cossio, Jefe del Escuadrón Libertad;
- José M. Noguera, Comisario Policial;
- José Toledo, Comisario de Tablada;
- Félix Alsina, Comandante de Policía nocturna;
- Lucio Malvido, edecán de Gobierno;
- Santiago Foutel, empleado del Resguardo.

- En busca de diálogo

El Partido Liberal, pese y quizás a los obstáculos que le imponía su adversario, marchaba con paso firme, sin amilanarse, al campo de la batalla electoral. El Partido Nacionalista, a más de ser vigoroso en Buenos Aires, lo era en Corrientes, donde sus afiliados se llamaban “liberales”, justificada esta designación por la procedencia federal del Partido Autonomista, su adversario.

El doctor Manuel Derqui fue quien dio el puntapié inicial para abrir negociacionese de Conciliación. Por conducto de un amigo, de apellido Granel, el candidato autonomista pidió una conferencia a los doctores Manuel F. Mantilla, Miguel G. Morel y Simón Verón -líderes de la oposición- con el propósito de evitar a la provincia mayores desgracias. Propuso buscar un término de acuerdo que suprimiera la lucha, ofreciendo todo de su parte.

La oposición aceptó el diálogo. El Partido Liberal, que no había hecho proclamación de candidatos para no cerrar, hasta el último momento, las puertas a un advenimiento que evitase la catástrofe de la confrontación, estaba habilitado para tratar de Conciliación y, aunque sus hombres más representativos desconfiaban de Avellaneda y de Derqui, en fuerza de las circunstancias y como antecedente de su acción futura, no puso obstáculo a las negociaciones iniciadas por los autonomistas, un mes antes de la elección.

El diálogo pretendía lograr la nominación de una fórmula común. Todo parecía encaminado hasta que Mantilla, Morel y Verón pusieron sobre la mesa como única solución, el que Derqui declinara su candidatura. Este rechazó la sugestión y la conferencia se truncó(8). El escollo era insalvable.

(8) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

El tiempo corría en aprestos desesperados, por una y por otra parte. No ya en Corrientes, en la indiferente Buenos Aires alarmaba seriamente el próximo encuentro de adversarios tan resueltos a luchar “a muerte”. Los hombres liberales del Gobierno, los doctores Rufino de Elizalde y José María Gutiérrez, hicieron valer sus empeños con los hombres del presidente más afectos a la Conciliación. El doctor Mantilla afirma que, incluso el presidente, escribió una carta en ese sentido.

Dias después de terminadas las negociaciones, la cúpula del Partido Liberal redactó un Manifiesto en el que dieron explicación de lo sucedido. El Manifiesto es el siguiente:

Después de la división que el Partido Liberal había sido condenado a sufrir por fuerza de los acontecimientos, sin perder por eso su fe en los principios y el aliento para las luchas democráticas, se preparaba unido a emprender la que, con motivo de la elección de los primeros magistrados de la provincia debía surgir en su seno.
La unión del Partido Liberal hizo que sus miembros se abrazaran en un solo propósito y en una sola idea, reconociéndose unos mismos en el terreno de sus principios y de sus aspiraciones cívicas.
Pero había que obedecer, a más, a una corriente de opinión que se imponía y que venía haciéndose aspiración de los partidos, la cual, si bien mantendría la línea divisoria entre ellos, podría suprimir la lucha en que estamos empeñados, trayéndonos a un acuerdo que diera por resultado la renovación pacífica y tranquila de los Poderes Públicos.
Esa corriente era la Conciliación. Fuerte el Partido Liberal y preparado para los comicios, no tuvo, desde luego, inconvenientes en aceptar negociaciones de conciliacion con el Comité que representa al partido gubernista pero, las conferencias celebradas entre las comisiones de uno y otro centro, fueron estériles.
El Partido Liberal no encontraba otro medio de conciliación, dada la premura del tiempo, y lo propuso, que la proclamación de un candidato común para gobernador, que la representara y que por sus antecedentes y condiciones de carácter ofreciera garantías a uno y otro partido para el ejercicio de sus derechos y la realización de sus legítimas aspiraciones.
Este camino, que a los ojos de la razón y del buen sentido, es el único llamado a obrar la Conciliación, suprimiendo la lucha, fue deshechado por los hombres de la situación.
En cambio, fue propuesto por ellos el medio de que se hiciera la elección, y el candidato que resultase con mayor número de votos sería el gobernador. Esto no era ni podía ser un medio de conciliación. No suprimía la lucha; no importaba conciliar los partidos; no ofrecía garantías, a la oposición, en la lucha ni para después que resultase vencedor o vencido.
Importaba ello, librarlo todo al éxito de la lucha tal como se prepara, haciendo que el encono se profundice y que los hombres se alejen más, para hacer imposible su contacto, bajo cualquier condición o perspectiva, que más tarde pudiera ofrecérseles. En una palabra: eso no era ofrecer ni buscar conciliación.
Colocado al frente del Gobierno uno de nuestros antiguos correligionarios, abrigábamos la esperanza de que, satisfechas, como se hallan, sus aspiraciones de mando, y aunque apoyado en el diminuto partido federal de la provincia, tendría bastante energía y valor cívico, a la vez que patriotismo, para levantar la Conciliación, que en momentos de conflicto y de zozobras la hemos visto salvar a la Nación del cataclismo que la amenazaba.
Esa bandera no ha merecido del Gobierno de Corrientes siquiera una palabra de consideración. Dominado el gobernante por un círculo de facciosos, que aspira a perpetuarse en el poder a costa del sacrificio del pueblo, ha enmudecido, mostrándose pequeño ante los deberes para con su patria y la sociedad, constituyéndose en elector, porque ya directa, ya indirectamente, pone el poder y la fuerza, que el pueblo le confiara, al servicio de una candidatura nacida bajo los auspicios oficiales, en las Oficinas del despacho del Gobierno; de una candidatura que, bajo cualquier criterio con que se le juzgue y bajo cualquier faz que se le mire, representará siempre la relajación de los principios democráticos que nos rigen y el imperio de la arbitrariedad y de la fuerza.
Esterilizados, pues, los esfuerzos que nos ha inspirado el patriotismo; frustrada toda tentativa de conciliación, el Partido Liberal unido toma, definitivamente, sus posiciones; y respondiendo a sus propósitos de siempre, proclama solemnemente candidato para gobernador, al doctor don Felipe J. Cabral, y para vicegobernador al doctor don Juan E. Martínez, hombres honorables, ciudadanos distinguidos, que sabrán llenar las aspiraciones de la patria y los propósitos del gran partido que los elige(9).

(9) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

- Acuerdo entre el Club Nacional y el Club Constitucional

Sin embargo, más allá de no poder ungir una fórmula común, ambas faccciones llegaron a un entendimiento en otros aspectos. Días antes del acto electoral, los dos Clubes Políticos que disputaban la Gobernación de la provincia, decidieron acordar pautas preelectorales con el fin de preservar el orden y evitar las anormalidades en el escrutinio.

Si bien se acostumbraba -en ocasiones- realizar estos pactos, en esta oportunidad adquirió notoriedad por el clima social y político que se vivía en toda la provincia y por lo estipulado por las partes, lo que merece algunas consideraciones, ya que los modismos fijados fueron innovadores en la provincia pero, a la vez, factor que alimentó al triste desenlace de guerra civil que se declaró posteriormente en todo el territorio provincial.

El Acuerdo celebrado entre el Club Nacional y el Club Constitucional fijaba procedimientos electorales para la elección de Electores para gobernador de la provincia. El texto decía lo siguiente:

En la Ciudad de Corrientes, a los 14 días del mes de Noviembre de 1877, vueltos a reunirse los presidentes de los Clubes Nacional y Constitucional, asociados de sus respectivos Secretarios, en el domicilio de S.E. el Sr. Gobernador del Chaco, en virtud de lo acordado en la conferencia anterior, con el propósito de garantir en lo posible el orden, la verdad y la legalidad de la elección del 16, respondiendo así a los deseos de S.E. el Sr. Presidente de la República, han acordado las siguientes bases:
1.- Votación alternativa para la constitución de la Mesa Escrutadora, debiendo verificarse en esta forma: principiará la votación un ciudadano, sea del Club Nacional sea del Constitucional que la suerte designe. Enseguida votarán alternativamente dos de cada Partido, siguiéndose en esa forma.
2.- Los representantes de los dos Partidos acuerdan que el reloj del Presidente de la Mesa Primaria se arreglará al del Sr. Gobernador del Chaco, a fin de garantir la exactitud en la terminación de la hora de la votación, tanto para la Mesa Escrutadora como para la de Electores.
3.- Para la votación de los candidatos para Electores, se observará lo establecido en la base 1ra., con la modificación de que, en vez de uno, serán dos los que principiarán la votación perteneciente al Partido que la suerte designe. Enseguida votarán cuatro del otro partido, siguiéndose así alternativamente, debiendo continuarse dicha votación sin interrupción por los presentes en el caso que falten votantes de uno de los Partidos.
4.- Cada Partido se conservará a diez varas de distancia (poco más de 8 metros) de la Mesa Electoral.
5.- Cada Partido nombrará su representante en la Mesa Electoral, que fiscalice los actos de ella.
6.- Los Partidos nombrarán dos comisiones mixtas -de dos personas cada una- a fin de que los ciudadanos que hayan sufragando ya, se retiren de la Mesa Electoral y de los grupos que aún no hayan votado, para evitar así las votaciones dobles.
7.- El Gobernador del Chaco se encarga oficiosamente de fiscalizar el cumplimiento de estas bases; para cuyo efecto, los Partidos le piden su presencia en la Mesa Electoral, facultándolo para exigir de estos su fiel observación.
8.- Los representantes de los Clubes se comprometen solemnemente a hacer respetar -de sus respectivos Partidos- las bases estipuladas y las indicaciones que el Sr. Gobernador del Chaco haga, referentes al cumplimiento de ellas".

Pantaleón Gómez

Roberto Billinghurst - Presidente del Club Constitucional
Miguel G. Morel - Manuel F. Mantilla - Secretarios del Club Constitucional
Augusto Díaz Colodrero - Presidente del Club Nacional
J. Benjamín Romero - Francisco Araujo - Secretarios del Club Nacional(10)

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes - Hemeroteca. Periódico “La Verdad” (Corrientes), edición del 18 de Noviembre de 1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Este procedimiento electoral dio lugar a que se gestaran numerosas interpretaciones posteriores, siendo tan subjetiva la proyección del resultado que cada Club se autoproclamó ganador.

- Las nominaciones

Pactada la conciliación porteña, los dirigentes correntinos no lograron arribar a ningún acuerdo por una fórmula común. De ahí que a las elecciones gubernativas del 16 de Noviembre de 1877 se presentaran dos candidatos: el doctor Manuel Derqui, a quien apoyaban los autonomistas dueños del poder; y el doctor Felipe José Cabral, sostenido por los liberales. Los sectores políticos en pugna emprendieron actos públicos y convocaron a sus adherentes a proclamar a sus candidatos.

El Club Nacional, el día 11 de Noviembre, organizó una reunión popular, concentrándose a las diez de la mañana, donde más de seiscientas personas marcharon conjuntamente por la calle 9 de Julio hasta la Plaza 25 de Mayo, donde se pronunciaron numerosos discursos y proclamaron la candidatura de Manuel Derqui como gobernador(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Verdad”, (Corrientes), edición del 15 de Noviembre de 1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

En ese gran acto autonomista del 11 de Noviembre -para proclamar la candidatura del doctor Derqui- el entusiasmo partidario fue enorme y los oradores fueron interrumpidos en numerosas ocasiones por los vivas y sapukai de la multitud y, cosa curiosa, a esta adhesión popular se sumó un pronunciamiento de la mayoría de la juventud del Colegio Nacional, que podría considerarse más consustanciada con el pensamiento y las prácticas de los doctores liberales.

Por su lado, el Club Constitucional, el mismo día pero a las tres de la tarde, iniciaba su marcha por la ciudad desde “la Cancha de Pelota -donde se leyó el Manifiesto del Club- y luego circularon por la calle Libertad (desde el año 1920 se la denomina Fray José de la Quintana) hasta San Juan, llegando a la casa del candidato a gobernador, Felipe José Cabral, para luego, después de circular por otros lugares de la ciudad, dirigirse a la Plaza donde, al pie de la pirámide, Manuel F. Mantilla arengó a los presentes"(12).

(12) Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

Los participantes -según la prensa que los apoyaba- “llegaron a mil asistentes”, los que luego, juntos, caminaron por calle Salta hasta Independencia (a partir del año 1911 se denomina Carlos Pellegrini); de allí hasta La Rioja, siguiendo por San Juan hasta Junín, por donde marcharon hasta calle Córdoba, doblando por 9 de Julio para llegar a calle Mendoza; de allí por calle 25 de Mayo hasta San Juan y por Libertad hasta llegar a la ya citada Cancha de Pelota, lugar de desconcentración.

Este recorrido tuvo por objetivo pasar por los domicilios de las autoridades de la agrupación(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 13 de Noviembre de 1877. // Citado por Dardo R. Ramírez Braschi. “Origen de las Agrupaciones Electorales en la provincia de Corrientes (de Caseros a las Presidencias Liberales)” (2004). Moglia Ediciones, Corrientes.

El marco electoral estuvo dado por el Club Nacional, que representaba al oficialismo, proponiendo para gobernador a Manuel Derqui y, vicegobernador, a Wenceslao Fernández; por el otro sector, el Club Constitucional, propuso las candidaturas de Felipe José Cabral -para gobernador- y Juan Esteban Martínez, para vicegobernador.

Los candidatos levantados por la oposición llenaban satisfactoriamente todas las condiciones que el partido debía atender. Uno y otro eran igualmente queridos de las anteriores fracciones lo cual, unido a sus caracteres conciliadores, constituía una garantía de unión.

Los dos representaban el elemento civil y la porción más culta e instruida del partido. Los antecedentes políticos y sociales de ambos hacían su mejor recomendación.

Como ciudadanos y magistrados, ningún rasgo oscuro habían dejado tras de sí, que autorizara un cargo o un reproche. Eran ciudadanos bien conocidos en la provincia. El doctor Felipe José Cabral había sido Camarista once años, tres veces Diputado Nacional, Convencional y Diputado Provincial; el doctor Juan Esteban Martínez fue Diputado a la Legislatura, Ministro del ex gobernador Santiago Baibiene; Juez y también soldado. No fueron, pues, candidatos elegidos al azar, sino consultando intereses comunes y sin violencia para nadie.

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