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ERASE UNA VEZ EN CORRIENTES...

El doctor Manuel Derqui continuaba en Buenos Aires. A la noticia de los hechos que ocurrían en Corrientes, sus sostenedores le impusieron partir. Antes de hacerlo, celebró una conferencia con el presidente Nicolás Avellaneda, sin reserva alguna, pues los diarios refirieron lo que en ella trataron. Derqui recibió de su antiguo amigo las más cordiales protestas de lealtad y compañerismo, y una carta abierta de recomendación especial para el coronel José Inocencio Arias, cuyo contenido era, más o menos, éste:

Allá va nuestro amigo Derqui, a quien espero prestará usted todo su apoyo y el de la Intervención que ejercita.
Estoy cierto que apenas hable Vd. con él, se convencerá de los buenos sentimientos que le animan y del derecho con que va a ejercer el Gobierno de Corrientes.
Es necesario tranquilizar esa provincia y la manera mejor de hacerlo es que usted contribuya, con todos los esfuerzos posibles, a que el doctor Derqui se consolide en el Gobierno.
Por mi parte, haré todo lo que sea posible para rodearlo de todos los elementos necesarios(1).

(1) “La Pampa”, diario de Buenos Aires - 1878. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Derqui regresó a Corrientes en el vapor “Resguardo”, de la Armada Nacional, acompañado del gobernador del Chaco y de un cuadro de jefes y oficiales de línea; un cargamento de armas sacadas del parque nacional, iba también a bordo, embarcadas a medio día, y aún se dijo que cañones. El 10 de Julio de 1878 llegó a Corrientes y reasumió el mando.

El gobernador del Chaco y el doctor Derqui llegaron esta tarde”, decía, con esa fecha, el coronel Arias al ministro del Interior.

El primero ha estado a verme y el segundo creo que vendrá esta noche a conferenciar conmigo, como me lo indica S. E., el Señor Presidente.
Lo trataré como lo hacía antes de su salida de aquí”.

La relación nunca fue buena. Derqui se sintió molesto y Arias no cambió su parecer bajo ningún aspecto. No se registraron consideración por ambas partes y el personal de la Policía adoptó igual proceder; ya no había garantías de ningún género.

Algunos vecinos de la ciudad, la abandonaron, retirándose, unos, a los Departamentos inmediatos; otros, al Paraguay; y, otros, a Buenos Aires. Gregorio Pampín fue de los primeros en buscar refugio en Lomas, Departamento del que era juez Nicolás Ferré, en sustitución del coronel Teodoro Maciel, que levantó las fuerzas para derrocar a Arias.

El siguiente día del arribo de Derqui, fue asesinado al Capitán de Guardias Nacionales, Juan Lagardo, a las ocho p. m., a media cuadra de la casa del gobernador y a una cuadra de la del interventor, en momentos que la víctima entraba en su casa; fue ultimado en brazos de su esposa.

Se cree que los mismos hombres fueron también los autores de haber herido, esa misma noche, a Miguel Maciel, Modesto Verón, Vicente González, Rudecindo Aros, a dos cuadras de la Policía. El interventor era impotente para imponer orden; reprendía y amenazaba al Jefe de Policía, sin conseguir nada.

Desde que vino el doctor Derqui -decía con fecha 13 de Julio al ministro del Interior-, está rodeado de sus partidarios, que se entregan al desorden; su casa es el punto de reunión de un grupo.
En la noche del once, a inmediaciones de la casa del doctor Derqui y una cuadra de esta Intervención, fueron heridos tres individuos y asesinado, alevosamente, el Capitán de Guardias Nacionales Juan Lagardo, en momentos de entrar a su domicilio.
En estos hechos han intervenido un Ayudante del doctor Derqui, un hermano del mismo Ayudante y otros individuos, habiendo tenido conocimiento la Policía.
Esto ha conmovido profundamente esta sociedad, a punto de que no sale una persona a la calle después de las ocho de la noche.
No exagero; V. E. sabe que no sé mentir, ni tengo por qué hacerlo. En las presentes circunstancias, la destitución del Jefe de Policía sería una medida urgente, reclamada por la seguridad pública y hasta por mi propia dignidad(2).

(2) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

La oposición, apoyando el provisoriato invocado por Gregorio M. Pampín que, retirado a Lomas, la hace centro de sus actividades, poniéndose a la cabeza de la resistencia, arma las milicias y sitia a la Capital. En ella, el doctor Derqui acumula sus elementos de defensa; trincheras bien colocadas y cantones estratégicos guardan la zona central, que queda cortada de la campaña.

El Departamento de Lomas fue el punto principal de refugio de hombres de la oposición. En cada quinta o casa de vecino acomodado, y en los montes del Riachuelo, se pusieron a salvo vecinos de la ciudad.

La prensa autonomista denunciaba reuniones de carácter amenazador y, a cada denuncia, iba a Lomas una comisión policial, acompañada de un Ayudante del interventor, para constatar el hecho, pero nunca se dio con la prueba de las denuncias.

Los liberales tenían sus fuerzas intactas para una nueva lucha, esperando aprovechar las circunstancias presentadas por el oficialismo. Bastaba una reservada inteligencia para disponer de soldados y elementos en el momento preciso; en Febrero, estuvo mejor Derqui, y sin embargo no precedió al levantamiento otra preparación que la reservada.

- Posible plan de defensa de Derqui

Paralelamente, la cúpula de los sediciosos intentaban elucubrar los pasos futuros del enemigo. Sospechaban que un ejército organizado en Entre Ríos invadiría la provincia de Corrientes; Derqui se sostendría, atrincherado en la Capital; el coronel Manuel Obligado y el gobernador del Chaco, Pantaleón Gómez, concurrirían en su defensa, como lo exigiesen los sucesos.

Encendida así la guerra, si Derqui no vencía pronto, el presidente intervendría nuevamente, no ya a los fines rechazados por el Congreso, sino para evitar la guerra civil de provincia a provincia y, con ello, sería dominada la insurgencia.

Centenares de fusiles y carabinas Remington, con su correspondiente dotación de municiones y correaje, salieron del parque nacional con destino a Corrientes y Entre Ríos, transportados en el “Resguardo” -buque de la Escuadra- y en los vapores paquetes de la carrera del Paraná y Uruguay. Jefes y oficiales expresamente elegidos, pertenecientes al Ejército de línea, marcharon a los mismos puntos, para organizar fuerzas.

Una partida de mil fusiles y carabinas Remington, que la casa de Getting tenía en los depósitos de Aduana, fue despachada -libre de derechos- con título al Gobierno de Entre Ríos y, de ella, se recibió José Toledo, en Chajarí, en la frontera de Entre Ríos, con vestuario y equipos no comprados en Buenos Aires.

El general Juan Ayala levantó una División de seiscientas plazas y se situó con ella en Federación y, el coronel Toledo reclutó y organizó infantería y caballería. El plan de defensa de la ciudad de Corrientes fue trabajado en Buenos Aires.

Con estos preparativos y la opinión pública que apoyaba al Gobierno de Derqui, habíauna cierta garantía:

Ahora no lo vencerán -decía el doctor Carlos Pellegrini a Tomás Appleyard-, porque lleva elementos importantes y ejecutará un plan serio(3).

(3) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

Los rebeldes sabían que no debían dar tiempo al desarrollo del plan oficialista.

El ministro del Interior, Saturnino Laspiur, postergó, hasta el 15 de Julio, la expedición de la orden de retiro al coronel Arias, porque el telégrafo se interrumpió el 12, antes de comunicada la ley al Poder Ejecutivo; restablecida la línea, ordenó al interventor que,

se embarcase en el día con todos los jefes y tropas nacionales a sus órdenes, debiendo prevenir, por una orden general, a los jefes y oficiales de la Nación, que se abstuviesen de toda participación en los asuntos internos de la provincia”.

El gobernador de Entre Ríos, Ramón Febre, dirigió el siguiente despacho:

Repetidos avisos hacen saber que en la frontera se reúnen grupos armados con intento de pasar a Corrientes.
El presidente me encarga recomendar a V. E. la mayor vigilancia, a fin de evitar la perpetración de tales actos, que revisten carácter de guerra civil, y que crearían serias responsabilidades y a la vez podrían provocar graves conflictos(4).

(4) Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Resistencia Popular de Corrientes. 1878” (1891). San Martín, Escuela de Artes y Oficios de la provincia de Buenos Aires. Editor.

También el ministro de Guerra y Marina dio orden al coronel Obligado de abandonar Goya con las fuerzas que allí tuviese y, al general Ayala, la de no mezclarse en los hechos que se produjeran. Tanto éstas como el telegrama al gobernador de Entre Ríos, fueron simples fórmulas, no para el doctor Laspiur, sino para los conjurados contra Corrientes.

Inmediatamente que el coronel Arias recibió la orden de retiro, impartió las necesarias a sus distintos delegados y se embarcó para Buenos Aires, llevando, en calidad de detenidos al coronel Marcos Azcona y al comandante Ramón Acosta; éste, por faltas cometidas en el desempeño de órdenes recibidas del interventor.

Los comandantes Carlos Báez, Pascual Quiroz y Ruperto Fuentes quedaron en la provincia, por la distancia a que se encontraban.

El coronel Arias se retiró con sus tropas, dejando inerme al doctor Derqui que, ante la superioridad de las fuerzas liberales y vencido por éstas, deberá abandonar el Gobierno, refugiándose en Buenos Aires.

- Camino a la toma del poder por los insurgentes

La suerte del Gobierno correntino estaba echada, al ser levantada la Intervención por ley del 15 de Julio de 1878. ¿Y por qué esta paradoja de que la resolución triunfante en el Congreso de quienes lo apoyaban terminaba perjudicándolo?

Porque dos días después, el coronel Arias -comisionado federal- hacia abandono de la provincia, aunque dejando las líneas tendidas y a los liberales dueños de la situación.

Dice el doctor Hernán Félix Gómez:

Pampín se dijo en posesión del mando, y hasta designó ministros, en Gobierno y Hacienda, a los doctores Manuel F. Mantilla y Miguel G. Morel, pero Díaz Colodrero siguió en su magistratura y, con él, conservó relaciones oficiales la Intervención Nacional, hasta la llegada del titular, doctor Derqui.
Siete días después de su arribo, en virtud de la ley nacional del 15 de Julio (1878), declarando terminada la Intervención de la provincia de Corrientes, el coronel Arias abandonaba la Capital (17 de Julio), dejando las líneas tendidas y prácticamente la revolución triunfante.
En efecto; el coronel Arias era, sobre todo, un hombre de partido. Ocultando las instrucciones claras de Avellaneda, se puso al habla con los doctores Mantilla, Rivera, Morel y otros, expresándoles que favorecería y aún le entregaría el Gobierno de la provincia, con la condición de que los Electores de Corrientes, en los próximos comicios de presidente de la República, votasen por el candidato que él les indicaría en oportunidad.
Aceptado el Pacto, fue suscrito por los aludidos dirigentes liberales, dejando el coronel Arias que el proceso político local siguiera su desarrollo calculado a darle éxito.
El Pacto de referencia va a aclarar la actitud del oficialismo correntino en 1880(5).

(5) Citado por Hernán Félix Gómez, “Los últimos Sesenta Años de Democracia y Gobierno en la provincia de Corrientes. 1870-1930” (1995), segunda edición. Ed. Sembrando Producciones, Corrientes.

El profesor Antonio Emilio Castello considera que

debe haber sidos simplemente un pacto de caballeros, puesto que no se ha encontrado nada escrito especialmente al respecto, entre Arias y los principales dirigentes liberales, comprometiéndose el primero a favorecer el acceso del Partido Liberal al Gobierno y, los segundos, a facilitar los Electores provinciales en las venideras elecciones presidenciales al candidato que Arias les indicaría en su oportunidad.
Esto explica que el oficialismo correntino haya apoyado, en 1880, la candidatura del doctor Carlos Tejedor a la presidencia dela República, para la cual trabajaba Arias(6).

(6) Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002), p. 37. Moglia Ediciones, Corrientes.

De que el pacto existió no pueden caber dudas, por la forma en que se desarrollaron los acontecimientos posteriores, la correspondencia particular de los hombres del liberalismo y el desembozo con que actuaron por medio de la prensa.

El periódico “La Libertad”, del 29 de Junio de 1878, anunciaba que estaban listos para el asalto al poder, cuando decía:

Cualquiera que sea la solución de la Cuestión Corrientes en el Congreso, el Partido Liberal no tiene por qué alarmarse (...).
Si con sentimiento recibieron la medida dela Intervención, pedida por los federales, con alegría y contento recibiríamos, por el contrario, su cesación y retiro (...).
En cuatro días estaremos entonces con más facilidad y sin los peligros de la Intervención en el poder de la provincia, porque los mazhorqueros no son capaces de resistirnos (...).
Retirada la Intervención, los federales se han de hacer humo, como cuando el levantamiento popular del 3 de Febrero próximo pasado(7).

(7) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 29 de Junio de 1878. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002), p. 37. Moglia Ediciones, Corrientes.

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