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Intentos de Roca para atraerse a Corrientes

Julio Argentino Roca trató, por diversos medios, de atraerse el apoyo electoral de la situación correntina o, por lo menos, su prescindencia, y escribió en ese sentido al ministro Valentín Virasoro, antiguo compañero suyo en el Colegio Nacional de Concepción de Uruguay, haciéndole promesas de importantes beneficios que otorgaría a la provincia, además de tentarlo con la Gobernación.

Le decía que Corrientes sería su provincia predilecta y tendría puerto, ferrocarriles y todas las obras públicas que fuesen necesarias. Hernán Félix Gómez relata, de manera muy vívida, el tratamiento que hizo el Gobierno Provincial de esta carta:

La carta fue leída en el despacho del gobernador Cabral, estando presente el ministro doctor Mantilla, los doctores Rivera, Guastavino, el destinatario señor Virasoro y demás dirigentes del momento político.
Concluida su lectura, el doctor Rivera, afecto a pontificar, en el estilo solemne de la época, manifestáse alarmado de que un ministro nacional, como el general Roca, que lo era de la cartera de Guerra y a quien le estaba prohibido por las leyes intervenir en cuestiones políticas, lo hiciera de esa forma militante.
El ingeniero Virasoro, con la palabra ásperamente franca que le era habitual en los momentos de nerviosidad, intervino:
‘Aquí estamos, doctor Rivera, desde el gobernador a sus ministros y altos funcionarios, todos implicados en igual precepto de la ley. ¿Y qué hacemos? Política electoral, actos que dependen exclusivamente de nuestra voluntad’(1).

(1) Hernán Félix Gómez, “Los últimos Sesenta años de Democracia y Gobierno en Corrientes. 1870-1930” (1931), pp. 79-80. Ed. L. J. Rosso, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Tajante y sincera respuesta a una mojigata posición, que muchos adoptaban cuando el que incurría en esa actitud era un opositor, pero que burlaban cuando les convenía a sus intereses políticos.

La respuesta de Virasoro a Roca, larga y afectuosa fue, sin embargo, negativa, por los compromisos contraídos por los liberales correntinos con los mitristas de Buenos Aires.

También Roca comisionó al doctor Luis Jorge Fontana, gobernador interino del Territorio del Chaco, para que entrevistara a los correntinos y recabara la información de si eran amigos o enemigos suyos. Según Mantilla, se le contestó que no eran

enemigos de nadie, pero que lo seremos de quienes pisen nuestro territorio y atentaren contra nuestros derechos(2).

(2) Archivo General de la Provincia - Dr. Manuel Florencio Mantilla, Correspondencia, Copiador Nro. 3 - Años 1878-1880, Folio 28. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Pero el “Zorro” no se daba por vencido e hizo un nuevo intento. Comisionó al coronel Santiago Baibiene para que lograse aquellos propósitos anteriormente mencionados, más éste ni siquiera fue visitado por sus correligionarios, que así trataron de evitar que les plantease la cuestión(3).

(3) Archivo General de la Provincia - Dr. Manuel Florencio Mantilla, Correspondencia, Copiador Nro. 3 - Años 1878-1880, Folios 107-109. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Como veremos más adelante, Roca no se dio por vencido pues, aparentemente, daba especial importancia a la posición que adoptara Corrientes con respecto a las candidaturas. El acercamiento del oficialismo de esta provincia con el de la provincia de Buenos Aires podía ser muy peligroso y provocar el vuelco de otras provincias en contra de sus aspiraciones.

Y, mientras se realizaban esas gestiones, también había otras cosas que preocupaban al Gobierno correntino y sus partidarios, entre ellas, el temor a una invasión por parte de los emigrados autonomistas que se encontraban en Entre Ríos especialmente.

Era del conocimiento público que las autoridades correntinas acompañarían a las de Buenos Aires en la llamada política de resistencia, así como que el Gobierno Federal tendría en el de Entre Ríos un agente fiel y celoso.

En su Mensaje a la Legislatura de principios de Agosto de 1879, el gobernador Felipe José Cabral decía:

Fue necesario guarnecer nuestra frontera sobre Entre Ríos con mayor fuerza de la presupuestada para los Departamentos fronterizos, porque se temía, con fundamentos, una invasión (...).
Hoy se encuentra garantida la seguridad de la provincia (...) en vista de la actitud del nuevo gobernador de Entre Ríos(4).

(4) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 8 de Agosto de 1879. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes. En el último párrafo se refería a José Francisco Antelo (del P. A. N.), elegido gobernador, por la Legislatura entrerriana, el 1 de Mayo de 1879).

Pero en el mes de Octubre, otra vez los temores se acentuaron y el periódico “La Democracia”, de Mercedes, aseguraba que la invasión era inevitable y que

ella se llevaría a cabo, si bien no para triunfar por sí sola, sino para atraer la Intervención Nacional que secunde y ayude sus planes, que éste es uno de los puntos del programa electoral del ex ministro Roca(5).

(5) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 23 de Agosto de 1879. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Más, en la Capital correntina se pensaba que los emigrados descontentos no eran tantos y que por lo tanto la situación no era tan grave. El gobernador Felipe José Cabral decidió entrevistarse con su colega Antelo, de Entre Ríos, para limar asperezas y encauzar las relaciones entre los dos Estados aunque, luego de la entrevista y de los aparentes buenos resultados, se siguió desconfiando del entrerriano, por considerárselo un instrumento del presidente Avellaneda.

Para el mes de Diciembre la cosa pareció tomar visos más serios, cuando “La Libertad” denunció el posible plan de invasión que tenían los mazhorqueros (sic) y lo detallaba así:

Según sus planes, Plácido López, Coronel de la Nación, traerá la invasión sobre Caseros y Curuzú Cuatiá; José Toledo caerá sobre Esquina y Sauce; el coronel Obligado tomará Goya; Candia, que se mantiene por las islas frente a Bella Vista, favorecido por las autoridades nacionales de ese punto, se apoderará de Bella Vista; el coronel Avalos, con los que se organizan en Resistencia, atacará la Capital; Crispín Pérez se levantará en Concepción y San Miguel; Serapio Sánchez en el Alto Uruguay; Casco y Vicente López invadirán Candelaria; y, finalmente, Soto caerá sobre Itatí.
Bandera revolucionaria no tienen hasta ahora. La que enarbolan es: ‘Candidatura Roca’. ¡Viva Gallino!
El programa que tienen es: saqueo y violación libre por tres cuartos de hora en cada pueblo.
“Antonio Gallino, ministro de Gobierno, hasta su elección como gobernador; proscripción y exterminio de los que, en el día, gobiernan -confiscación general de bienes para indemnización de los gastos de guerra-.
Por más que parezca esto increíble, es, sin embargo, la verdad pura, tomada de las deliberaciones de los comités establecidos en Buenos Aires, La Paz y Asunción.
Para fines de Diciembre o principios de Enero está fijada la época del asalto general(6).

(6) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 11 de Diciembre de 1879. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Realmente era un plan delirante, muy poco creíble, porque no es posible que se pensara en llevar a cabo una invasión para recuperar el Gobierno, del cual se suponía que habían sido injustamente desplazados, y se diera piedra libre para violar y saquear poniéndose, de esta forma, en contra a toda la población. ¿Qué pueblo aguantaría a un Gobierno elevado sobre esas premisas?

Por otra parte, lo que ellos denunciaban como una invasión sediciosa armada con la intención de lograr que la lucha obligara al Gobierno Nacional a enviar la Intervención Federal era, justamente, lo que ellos habían hecho cuando llevaron a cabo los comicios “paralelos” en 1877 y, posteriormente, el movimiento sedicioso armado de Febrero de 1878.

Las relaciones entre las provincias mesopotámicas se volvían difíciles a medida que los acontecimientos se precipitaban en Buenos Aires. El 8 de Marzo de 1880, el gobernador Cabral aumentó la vigilancia fronteriza y, al día siguiente, se quejó a su colega por los preparativos bélicos que advertía en el territorio entrerriano:

No quiero -decíale- que se altere la paz; pero tampoco temo a la guerra, porque estoy dispuesto a ir hasta el último extremo por la libertad y por el honor de Corrientes(7).

(7) Felipe José Cabral. Telegrama al gobernador Antelo en: “Boletín Oficial” (Corrientes), Nro. 123, Marzo 13 de 1880. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIV: “Decapitación de Buenos Aires”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

El gobernador de Entre Ríos negó que en su territorio se hubiesen levantado fuerzas armadas lo que, a su juicio, quitaba objeto a las que Cabral reunía. Este replicó a su turno, y el presidente juzgó que la incidencia significaba una amenaza que debía contemplar con arreglo al artículo 109, amén de una violación a la ley sobre milicias y al decreto del 13 de Febrero.

Por consiguiente, resolvió -con Acuerdo de los Ministros- que el general Luis María Campos partiera con una División al lugar de los sucesos, a fin de desarmar a las personas que no estuviesen adscriptas a la función policial. El texto del decreto de Marzo 22 de 1880, es el siguiente:

Departamento del Interior

Buenos Aires, Marzo 22 de 1880

Por la Constitución Nacional, el Presidente de la República es el Jefe Supremo de la Nación, tiene a su cargo la Administración General del país, dispone de las Fuerzas Militares y las distribuye según las necesidades de la Nación;
Las provincias no pueden levantar ejércitos ni pueden declararse mutuamente la guerra;
Las hostilidades de hecho son actos de guerra civil calificados de sedición, que el Gobierno Nacional debe sofocar y reprimir;
Por la ley del 14 de Octubre de 1879, las provincias no pueden citar milicias, ni con el pretexto de ejercicios doctrinales, en el tiempo que ella señala;
Por estas razones,
El Presidente de la República,
En Acuerdo General de Ministros,

Decreta:

Art. 1.- Comisiónase al Inspector y Comandante General de Armas, general don Luis María Campos, para que se traslade a los Departamentos limítrofes de las provincias de Entre Ríos y Corrientes y proceda a desarmar a todas las Fuerzas que se encuentren en armas, sea cuál fuere la denominación que ellas tengan, exceptuando solamente las que -por su número y clase- sean notoriamente destinadas al servicio policial de las Jefaturas Políticas y Juzgados de Paz.
Art. 2.- El General nombrado manifestará al ministro de la Guerra el número de Fuerzas que crea necesarias para llenar su objeto.
Art. 3.- El ministro de la Guerra expedirá las órdenes necesarias para que el señor Inspector General de Armas se ponga en marcha a la brevedad posible.
Art. 4.- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional.

AVELLANEDA
B. Zorrilla, L. González, V. de la Plaza, Miguel Goyena, C. Pellegrini

Cabral protestó respetuosa pero enérgicamente:

La misión confiada al general Campos es una verdadera Intervención, porque el envío de un General de la Nación con soldados del Ejército a una provincia donde la paz pública no está perturbada -sin el pedido de su Gobierno, sin el conocimiento oficial de éste, haciendo árbitro y juez al Comisionado hasta del número de la fuerza policial que debe tener aquélla, siendo esto regido especialmente por las leyes locales en virtud de los artículos 104, 105 y 106 de la Constitución Nacional- no puede conceptuarse una deducción de la facultad que tiene el Poder Ejecutivo de la Nación de distribuir el Ejército conforme a las necesidades de la República, porque en la provincia no hay ninguna que reclame el auxilio del Poder Nacional; es una Intervención que pasa las limitaciones políticas del artículo 6to. -que son una garantía- y que no tiene base en los hechos”.

Agregó que era inaplicable el artículo 109, relativo a las hostilidades efectivas y a la guerra declarada, no a meras contingencias; dijo también que la provincia no violaba las resoluciones federales sobre reunión de tropas, puesto que ninguna existía; y concluyó solicitando que el General fuera sólo a Corrientes, para comprobar la verdad de su aserto(8).

(8) Felipe José Cabral. Nota al ministro Zorrilla (Marzo 29 de 1880), en: [Felipe J. Cabral, Juan E. Martínez y M. F. Mantilla]. “Defensa de Corrientes. Rectificaciones al libro del doctor Tejedor”, p. 76. Ed. Imprenta y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIV: “Decapitación de Buenos Aires”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires.

Estas reflexiones, robustecidas por la prensa porteña, decidieron al Ejecutivo a no enviar la División ni el jefe que pensaba.

Cabral y Tejedor intentaron ponerse de acuerdo en lo referente a la lucha que preveían, más faltó claridad en las recíprocas comunicaciones:

Nuestros escasos medios militares -escribía el 6 de Abril el gobernador bonaerense a su colega- nos permiten resistir con éxito en cualquier terreno; pero no ayudar, por ahora(9).

(9) Carta, en: [Felipe J. Cabral, Juan E. Martínez y M. F. Mantilla]. “Defensa de Corrientes. Rectificaciones al libro del doctor Tejedor”, p. 64. Ed. Imprenta y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Luis H. Sommariva. “Historia de las Intervenciones Federales en las Provincias” (1931), tomo II, capítulo XIV: “Decapitación de Buenos Aires”. Ed. El Ateneo, Buenos Aires. 

Lo curioso es que, en Junio de 1880, cuando el diario “El Nacional”, de Buenos Aires, publicó un telegrama del ministro de Guerra y Marina, doctor Carlos Pellegrini, dirigido a un Jefe nacional, en el que decía que la provincia de Corrientes vivía en perpetua alarma, temiendo diariamente ser invadida, siendo esto consecuencia del inmenso número de ciudadanos que habían tenido que emigrar por las persecuciones políticas, el periódico liberal lo censuraba por lo que decía y minimizaba el hecho y la cantidad de los “voluntariamente desterrados”, dando a entender que la seguridad de la provincia no corría peligro y que la actitud del ministro era de oposición franca y decidida contra la situación imperante en la provincia.

Y también los Diputados Nacionales correntinos, entre los que se encontraba Mantilla -para ese entonces ya que no era ministro, sino Diputado- y el Senador Nacional, coronel Baibiene, reaccionaron airadamente, por medio de una declaración, contra las manifestaciones de Pellegrini y lo acusaron, además, de dar “patente a la revolución contra la situación en Corrientes”.

Mientras tanto, el general Julio A. Roca no se daba por vencido en tratar de convencer a los correntinos de que, por lo menos, mantuvieran una posición neutral en los posibles enfrentamientos que se avecinaban y, con ese objeto, envió a Corrientes, a principios de 1880, al coronel Lucio V. Mansilla.

El doctor Mantilla, en carta a Baibiene, del 17 de Marzo de 1880, le decía:

El coronel Mansilla ha venido como tercer emisario de Roca y de su partido, no a buscar votos, sino declaraciones y compromisos de Corrientes sobre lo que hará cuando el desenlace de los acontecimientos sea el que todos temen: elección de Roca...”.

Pero en la misma carta, Mantilla presumía que Mansilla “había ido a Corrientes a estudiar la situación política y militar, para combinar definitivamente el plan de ataque”.

Por último, sostenía que el Gobierno de Corrientes no tenía “compromiso alguno con ningún candidato”, ni lo contraería, que cumpliría con su deber y no consentiría en la disolución nacional(10).

(10) Archivo General de la Provincia - Dr. Manuel Florencio Mantilla, Correspondencia, Copiador Nro. 3 - Años 1878-1880, Folios 107-109. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Pero sabemos también que esta posición no era la real del oficialismo correntino, pues ya hemos visto que los liberales habían proclamado su apoyo a la candidatura de Tejedor en Septiembre del año 1879 y, además, en una carta del 10 de Diciembre de ese año, el doctor Manuel F. Mantilla le decía al coronel José I.Arias:

No sé a qué atribuir tanto silencio de allí, cuando hoy precisamente es cuando más deberíamos saber lo que se dice y lo que se hace.
Aquí vivimos esperando la revolución anunciada y cada vez más probable por los datos que tenemos(11).

(11) Archivo General de la Provincia - Dr. Manuel Florencio Mantilla, Correspondencia, Copiador Nro. 3 - Años 1878-1880, Folio 32. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Esa “revolución anunciada”, a la que se refería Mantilla, era la propiciada por Tejedor y que, en carta al gobernador correntino, del 15 de Enero de 1880, le anticipaba: “Los partidos liberales del Interior no ven otra solución que la revolución anticipada(12).

(12) Carlos Heras, “Presidencia de Avellaneda” (1963), en: “Historia Argentina Contemporánea. 1862-1930”, de la Academia Nacional de la Historia, vol. I, Primera Sección, p. 183. Ed. El Ateneo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Y dice Heras que éste era el plan porteño, que consistía en producir un estallido sedicioso antes de las elecciones nacionales, puesto que estaban convencidos del resultado adverso que arrojarían éstas.

Esta posición sediciosa se acentuó ante la derrota, en todo el país, salvo en Buenos Aires y Corrientes, de las posturas liberales en las elecciones para Diputados Nacionales del 1 de Febrero de 1880. Había que precipitar los acontecimientos y evitar la elección presidencial, no haciéndose el movimiento contra un presidente electo, sino contra la imposición de una candidatura por el oficialismo nacional.

Por otra parte, en largo editorial del 15 de Febrero de 1880, el periódico “La Libertad” tomaba decidida posición ante la próxima contienda electoral:

Corrientes votará por el Dr. Tejedor, si un tercer candidato no elimina las dos candidaturas actualmente en lucha (...).
Para Corrientes, especialmente, ¿qué significan ambas?
Tejedor, un amigo de la situación actual, puesto que lo sostiene el partido que ayudó a este pueblo en su cruzada contra la mazhorca y Derqui, aunque la ayuda no fue decisiva, pero fue ayuda.
Roca un adversario (aunque individualmente no sea), puesto que lo levantan los que fueron vencidos en esta provincia, los que nos hicieron fuego por todos lados; después, los que maquinan constantemente contra nuestra paz...(13).

(13) Periódico “La Libertad”, (Corrientes), edición del 15 de Febrero de 1880. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes,Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

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