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Acusaciones mutuas de antiguos aliados

Al final de este largo proceso de guerras civiles en la provincia de Corrientes, es interesante repasar en qué lamentable contrapunto de acusaciones cayeron -después de la derrota- el doctor Carlos Tejedor y los miembros del ex Gobierno liberal de Corrientes.

De acuerdo a cómo vimos que se desarrollaron los acontecimientos, desde la “Cuestión de Corrientes” hasta el fin del “Movimiento sedicioso porteño de 1880”, más la correspondencia de los protagonistas y las expresiones de la prensa partidaria, se comprobará que muchas de las afirmaciones y acusaciones fueron simplemente producto de la pasión y el deseo de justificar actitudes.

Es evidente que la candidatura presidencial de Carlos Tejedor no fue realmente simpática para los liberales correntinos y, si la sostuvieron, fue simplemente por los compromisos contraidos con los liberales porteños en 1878, para que estos los apoyaran en su intención de desalojar a los autonomistas del Gobierno de Corrientes para ocuparlo ellos y, también, por la afinidad de ideas que, sin duda, tenían unos y otros.

Las divergencias latentes que, en determinados momentos, se manifestaron, aunque no abiertamente como para impedir el inexorable destino final, hicieron eclosión después que todo terminó al ser ambos Gobiernos desalojados por las Intervenciones dispuestas por el Gobierno Nacional.

Esas disidencias, convertidas ahora en quejas, reproches y autojustificaciones, se hicieron públicas cuando Tejedor publicó, en 1881, “La Defensa de Buenos Aires. 1878-1880”, y los doctores Felipe José Cabral, Manuel Florencio Mantilla y Juan Esteban Martínez hicieron lo propio ese mismo año, con, “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)”.

Cuando el ex gobernador de Buenos Aires trataba el surgimiento de las candidaturas presidenciales, expresaba que, para Mayo de 1879, la de Roca crecía rápidamente, porque era simpática a una parte del Ejército; avanzaba en el Interior del país ayudada por trabajos anteriores de sus amigos; podía disponer de elementos del Ministerio de Guerra y Marina; y, finalmente, porque el presidente de la República lo apoyaba decididamente.

Y reconoce que, antes de que surgiera su candidatura, la de Roca llevaba todas las de ganar. Decía al respecto: “Roca se destacaba ya vencedor(1).

(1) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), p. 52. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Después se refería al surgimiento de su candidatura:

El peligro conmovió a los nacionalistas y, unidos de nuevo con una parte de autonomistas, levantaron por su cuenta la candidatura del gobernador, en oposición a la del ministro de Guerra.
Era una candidatura de lucha, en nombre de los principios liberales representados por los dos partidos.
Los que en este tiempo trataron de cerca al gobernador, saben que él ninguna ilusión se hacía”.

Y más adelante agregaba:

Asegurábase, además, la adhesión de Corrientes, que había dado ya pruebas de independencia y podía atraerse a Buenos Aires, o ser atraído por ella(2).

(2) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), pp. 52-53. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Y, al hablar de la actitud de Corrientes, expresaba que había sido entendido por los partidos conciliados, y por él mismo, ya proclamada su candidatura, que aquella provincia, luego de que le llegase la noticia de esto, adheriría a la proclamación. Era lógico que así pensara porque, como se sabe, era el acuerdo a que habían llegado los liberales correntinos y el coronel José Inocencio Arias, en 1878.

Más adelante afirmaba que esa unión entre las dos provincias era indispensable para nacionalizar la causa, porque Buenos Aires no podía presentarse sola en la República. Pero, como la adhesión de Corrientes no llegaba, y llegaban noticias de que en esa provincia había quienes resistían al cambio de la fórmula Laspiur-Tejedor, proclamada por los liberales correntinos, por la inversa, proclamada por los partidos conciliados, él elevó el retiro de su aceptación a esa candidatura en los siguientes términos:

La unión de Buenos Aires y Corrientes era la base.
Nuevas conferencias me hacen ver que esos Comités, a pesar de lo que esperaban, no han tenido el poder producir el cambio.
Me han hecho ver más, que en los mismos partidos conciliados hay quienes mantienen el pensamiento insensato de continuar la división de las fuerzas.
No me es posible acompañarlos en este proceder...(3).

(3) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), p. 59. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Claro que esa renuncia del 14 de Junio, reiterada el 31 de Julio, fue finalmente rechazada y Tejedor continuó al frente de la fórmula.

Hasta aquí, Tejedor todavía no hacía acusaciones concretas a los liberales correntinos, pero estos, en su “Defensa de Corrientes...”, desde el comienzo trataron con duros términos al gobernador porteño, del que decían que “ha prescindido de ella (la verdad pura) en todo lo relativo al Gobierno de Corrientes, para obtener -a costa de crédito ajeno- una absolución que le niega la Justicia(4).

(4) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), p. 5. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Luego agregaban:

Nos proponemos establecer la verdad, invocando los mismos documentos y actos que el doctor Tejedor, por autoridad propia, recuerda y comenta.
Así, cada cual será juzgado por lo que su capricho, su incompetencia o su ambición produjo...(5).

(5) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), p. 6. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Y pronto comenzaron las baterías de los correntinos a disparar sobre el ex gobernador porteño. Cuando se trataron los antecedentes de la cuestión, se expresó que la lucha de los liberales en Corrientes, para derrocar al Gobierno autonomista, en 1878, no tuvo nada que agradecer al gobernador Tejedor, ni a sus íntimos allegados, ni durante la contienda armada, ni cuando la cuestión fue llevada al Congreso.

Que Valentín Virasoro y Juan M. Rivera, comisionados por los liberales correntinos, “no consiguieron un acto público de adhesión de parte de los partidos conciliados”, que los Diputados de estos votaron contra el proyecto que trataba de evitar una nueva efusión de sangre en Corrientes y que el mismo Tejedor, cuando lo vieron para que tratara de hacer algo “en favor de los que se sacrificaban por el régimen constitucional, contestó textualmente: ‘No quiero tomar parte en esta cuestión’(6).

(6) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), p. 8. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Podemos apreciar en estas afirmaciones, teniendo en cuenta lo que se expuso, que no se compadecen totalmente con la verdad de los hechos. Hay que recordar que en su editorial del 15 de Febrero de 1880, el periódico “La Libertad” decía:

Corrientes votará por el Dr. Tejedor, si un tercer candidato no elimina las dos candidaturas actualmente en lucha (...).
Para Corrientes, especialmente, ¿qué significan ambas?
Tejedor, un amigo de la situación actual, puesto que lo sostiene el partido que ayudó a este pueblo en su cruzada contra la mazhorca y Derqui, aunque la ayuda no fue decisiva, pero, fue ayuda”.

Más adelante, los liberales correntinos refutaban las apreciaciones de Tejedor, de que los ministros de Corrientes “estaban más cerca del ministro de Guerra que de él, recibiendo a bordo sus visitas, cuando venían a Buenos Aires y devolviéndolas luego de desembarcar”, agregando que eso ocurrió porque Roca lo hizo saludar a Mantilla cuando llegó a Buenos Aires y lo invitó a entrevistarse con él, cosas que Tejedor no hizo, estando en la omisión el pecado.

Aclaraban sobre lo conversado y que, a la pregunta de Roca por quién votaría Corrientes en las próximas elecciones, y si lo haría por Tejedor, Mantilla le contestó:

El Gobierno no se inmiscuye en esas cosas, ni se inmiscuirá: no sé, pues.
Lo que el pueblo ha hecho, proclamando a Laspiur, creo que será sostenido, salvo que tenga motivo poderoso para reemplazarlo con Tejedor.
Hasta mi salida nada definitivo había...(7).

(7) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), pp. 31-32. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Expresaban que esto lo sabía Tejedor, pues Mantilla lo visitó luego de aquella conversación y se lo contó, levantando con firmeza, además, las acusaciones de aquél contra Corrientes y sus críticas a la vaguedad de las cartas del gobernador Cabral del 17 de Agosto y del 12 de Septiembre de 1879.

En contestación a la última de esas cartas, con fecha 20 de Septiembre, Tejedor le había planteado a su colega correntino dos hipótesis: de Intervención indebida o invasión a las provincias de Corrientes y Buenos Aires, que podían exigir la acción común de ambas, y preguntaba qué podía esperarse en tales casos de Corrientes.

Consideraba que, en la primera situación, lo apropiado sería una reclamación común y, en caso de resultar ineficaz, el auxilio a la provincia intervenida. El Gobierno de Corrientes había estado de acuerdo con la reclamación común pero, en cuanto a la segunda parte, había expresado:

La cooperación en los hechos, debe tener un límite, que debe ser la conservación de la unión nacional...(8).

(8) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), p. 64. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

A su vez, con respecto a la segunda hipótesis, Corrientes había respondido el 25 de Noviembre:

En caso de invasión, el asunto se ofrece con carácter más claro y sencillo La invasión nunca puede investir la forma de un acto constitucional y estaríamos no sólo en el derecho, sino en el deber de combatirla en todos los terrenos y contra todos los actores(9).

(9) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), pp. 64-65. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Respecto a esas respuestas, Tejedor sostenía que el gobernador de Corrientes sólo se interesaba por su provincia, puesto que lo único que lo había hecho hablar claro era el peligro de invasión, que era su pesadilla. Pero, tratándose de la Intervención, que sólo era posible a Buenos Aires, todo habían sido reticencias.

A esto contestaron los correntinos en su libro, diciendo que Tejedor, en la carta que proponía las dos hipótesis, "exponía ideas a discutir, no planes a ejecutar, sin pronunciarse a favor o en contra de la idea” de concertar una alianza(10).

(10) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), p. 37. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revolución de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Entrando ya en el movimiento insurgente de 1880, Tejedor expresaba que su Gobierno creía que la resistencia, bien sostenida por Buenos Aires y Corrientes, bastaba para salvar los derechos federales de los Estados. Confiaba, entonces, en que la aparición en escena de la provincia mesopotámica, podría equilibrar la lucha y solucionar el problema.

Pero, comenzada la lucha, a pesar de todas las comunicaciones del Gobierno porteño al correntino, éste no había dado señales de vida. Tejedor publicaba una carta que había recibido desde Paysandú (Rep. Oriental del Uruguay), de fecha 25 de Junio, en la que decía:

Hoy espero la noticia de la invasión de Entre Ríos.
Esto va despacio. Estas provincias están dormidas. La gente no tiene espíritu.
Los correntinos parece que jugaran a dos manos. No se mueven ni se dan por entendidos (...).
Han perdido propicias y magníficas oportunidades de apoderarse de la provincia de Entre Ríos (...).
Buenos Aires, para mí, no tiene que esperar ayuda de nadie (...)(11).

(11) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), pp. 159. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Lo anterior se sabe que fue consecuencia de que las comunicaciones telegráficas estaban cortadas y, por el río tampoco podían llegar a la provincia norteña las noticias de lo que ocurría en Buenos Aires, pues la Escuadra Nacional había cerrado completamente los puertos.

Las noticias directas del Gobierno de Corrientes comenzaron a recibirse en Buenos Aires recién a partir del 12 de Julio, o sea, doce días después de estar en esta provincia, como gobernador, José María Moreno, por la renuncia de Tejedor, a raíz de la derrota de la rebelión porteña, y de haber terminado, en consecuencia, las acciones de guerra.

Y respecto a cómo se habían desarrollado los acontecimientos, terminaba diciendo Tejedor:

Así, mientras las milicias de esta provincia se batían heroicamente, las de Corrientes recién se aprontaban.
Corrientes seguía pues a la expectativa. Esperaba que Buenos Aires sólo decidiese de la suerte de las dos provincias.
Vigilaba en medio de los muertos, según las fúnebres palabras de la Biblia.
El gobernador tenía razón, cuando decía en su renuncia: ‘he echado la vista a nuestro alrededor y, hasta ahora, estamos solos’(12).

(12) Carlos Tejedor, “La defensa de Buenos Aires.1878-1880” (1881), pp. 162-163. Ed. M.Biedma, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

A todo lo anterior, respondieron los correntinos que su provincia siempre había buscado la alianza, que recién obtuvo en Junio de 1880, cuando ya las acciones bélicas habían comenzado en Buenos Aires. El Gobierno de ésta, cuando se firmó esa alianza, consideraba que todavía no se estaba en guerra, a pesar de los hechos ocurridos, y que se estaba en una resistencia pasiva.

Entonces, mientras el Gobierno de Buenos Aires buscase y esperase evitar la guerra, el de Corrientes no debía provocarla.

Posteriormente, Buenos Aires estaba al tanto de cómo sucedían los hechos, pero Corrientes lo ignoraba, por las dificultades en las comunicaciones. Los correntinos argumentaron que su Gobierno esperó vanamente la palabra definitiva del porteño, que la noticia de los combates le llegó con la paz y que, ni siquiera esa noticia, lo fue por conducto oficial de su aliado.

Después, a continuación de algunas otras consideraciones, hacían un somero análisis de las razones que tuvo Corrientes para no invadir Entre Ríos y entrar de lleno en el conflicto, para terminar diciendo:

Ahora nos explicamos el silencio que el gobernador de Buenos Aires guardó para con Corrientes, y su conducta anterior a los sucesos de Junio.
No quiso un aliado. Quiso un instrumento o una víctima, a cuya costa salvaba su pueblo de las consecuencias de sus errores.
La opinión dirá si Corrientes cumplió con su deber(13).

(13) “Defensa de Corrientes (Rectificaciones al libro del doctor Tejedor)” (1881) - (Correspondencia íntegra entre los gobernadores de Corrientes y Buenos Aires en 1879 y 1880), p. 37. Ed. Imp. y Librería de Mayo, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Por fin, los correntinos terminaban elogiando a Tejedor como persona y hombre ilustrado, pero calificándolo como pésimo político que, por causa de su “cadena de errores”, terminó perdiendo al país por la mala conducción de los sucesos, cuando su política de resistencia era correcta.

Unos y otros, el ex gobernador porteño y los ex gobernantes correntinos, se reprocharon y, con sus reproches, quisieron justificar sus errores. Pero, justamente estos últimos, condujeron a unos y a otros a la derrota final.

Las luchas políticas internas en Corrientes determinaron una polarización con respecto a la política nacional, debido al apoyo que recibió cada bando en el momento propicio. El tradicional enfrentamiento entre autonomistas (antes “federales”) y liberales en la provincia de Corrientes dio lugar al levantamiento de los últimos, en 1878, contra el Gobierno del doctor Manuel Derqui.

A esta convulsión armada, quiso poner término el Gobierno Nacional, empeñado en una decisiva política de conciliación entre los partidos del orden nacional, por medio de la Intervención Federal que, primero, estuvo a cargo del ministro, doctor Victorino de la Plaza, acusado por los liberales de parcialidad a favor del Gobierno de Derqui y, luego, la comisión fue desempeñada por el coronel José Inocencio Arias que, según surge de todo lo expuesto anteriormente, fue netamente favorable a los liberales, a quienes permitió, posteriormente, con su lenidad, armarse y acceder al Gobierno por medio de la fuerza.

El desarrollo de los acontecimientos, las cartas transcriptas y las expresiones de la prensa liberal, confirman lo dicho anteriormente, como también el compromiso asumido, y cumplido, por los liberales correntinos, de apoyar la candidatura presidencial, de quien Arias les sugiriese desde Buenos Aires.

Por lealtad a la palabra empeñada, no tuvieron alternativa y debieron sostener una candidatura presidencial que no les resultaba simpática: la de Tejedor y que, además, estaba condenada al fracaso.

Los dirigentes liberales percibieron el peligro que entrañaba esa posición, pero una afinidad ideológica y de intereses no les permitió torcer el destino que ya tenían marcado. Largos años de ostracismo del Gobierno de la provincia de Corrientes, les costó a los hombres de la divisa celeste su derrota de 1880.

Sin embargo, una de las consecuencias más graves de aquellos acontecimientos fue que, por ley nacional del 22 de Noviembre de 1881, Corrientes perdió 46.739 kilómetros cuadrados de territorio misionero, para formar el Territorio Nacional de Misiones, con el pretexto de la cuestión de límites que, por una parte de aquella zona, se sostenía con Brasil.

Pero nuestro convencimiento es que, en realidad, ésta fue una maniobra del presidente Roca, que no perdonó a Corrientes el haber sido la única provincia del Interior que apoyó la candidatura de Tejedor y no la suya.
Además, con esto favoreció la acción, en esos parajes, de su hermano Rudecindo, al que nombró gobernador del flamante Territorio Nacional, cargo que desempeñó entre 1882 y 1890 y lo benefició con la cesión a su patrimonio personal de 160.000 hectáreas de tierras(14).

(14) Citado por Félix Luna, “Soy Roca” (1990). Ed. Sudamericana, Buenos Aires. // Citado por Antonio Emilio Castello, “Corrientes, Tejedor y la Revoluciòn de 1880” (2002). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Para colmo, por las intrigas de Rudecindo Roca y las presiones del presidente de la República, con veladas amenazas de enviar la Intervención Federal a la provincia litoraleña si no se accedía a su deseo, Corrientes debió ceder a la Nación, por ley del 22 de Agosto de 1882, para agregar a Misiones una superficie de 632,40 kilómetros cuadrados, totalmente poblada, y en la que se encontraba el floreciente pueblo de Posadas.

Por fin, las dos provincias rebeldes de 1880, Buenos Aires y Corrientes, vieron resolverse con gran rapidez dos viejas cuestiones que cercenaron sus territorios: Buenos Aires perdió su capital, que fue federalizada y, Corrientes, perdió el territorio misionero, que también fue federalizado.

Caro les costó a los liberales correntinos su oposición a Roca; pero más caro le costó a su provincia.

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