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El mundo en 1588

El desastre de la Armada Invencible

Armada Invencible es un término de origen inglés(1) para referirse a la Empresa de Inglaterra de 1588, proyectada por el monarca español Felipe II, para destronar a Isabel I de Inglaterra durante la Guerra anglo-española de 1585-1604(2).

Felipe II dispuso la formación de una flota, que llamó Grande y Felicísima Armada, cuya misión era facilitar el traslado, desde Flandes, a los Tercios españoles, los cuales serían los encargados de invadir la isla(3).

Esta invasión no pretendía la anexión de las islas británicas al Imperio español, sino la expulsión de Isabel I del trono inglés, y respondía a la ejecución de María Estuardo, a su política antiespañola de piratería y de la Guerra de Flandes(4).

Debía mandarla el almirante de Castilla, Don Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, pero murió poco antes de la partida de la flota, siendo sustituido, a toda prisa, por Alonso Pérez de Guzmán (VII duque de Medina-Sidonia).

La flota estaba compuesta de 127 barcos, que partieron de España, y de ellos, 122 barcos penetraron en el Canal de la Mancha(5).

La armada española fracasó en su misión, fundamentalmente a causa del mal estado del mar durante su travesía de retorno y los medios y la cartografía de la época.

Sin embargo, la tradición, fuertemente arraigada en el mundo anglosajón y popularizada por él, sostiene que fue directamente la flota inglesa la que derrotó la armada de España en combate, incluso aniquilándola, pese a que hoy se conoce que se trataron de naufragios, en su mayoría ocasionados por la meteorología, y que tres cuartas partes de las naves (87 barcos)(6) de la gran Armada, regresaron finalmente a salvo a puertos españoles, aunque efectivamente se frustó su misión de transportar desde Flandes los tercios españoles para la invasión de Inglaterra(7).

Quizás, lo más trascendente fueron las consecuencias del suceso, porque significó la quiebra del poderío español y la apertura de las rutas ultramarinas a Inglaterra y Holanda.

Con este hecho da comienzo la hegemonía comercial inglesa.

(1) Miguel Zorita Bayón,Juan Ignacio Cuesta (2010). Breve Historia del Siglo de Oro.

(2) José N. Alcalá-Zamora (2004). Edición de la Real Academia de la Historia. La empresa de Inglaterra: la “Armada invencible” - fabulación y realidad.

(3) Al contrario de lo que comúnmente se piensa, esta armada no tenía como objetivo invadir Inglaterra sino la de transportar soldados, munición y vituallas para apoyar a las tropas de Flandes, que serían los encargados de esa misión, y escoltarles en el paso del Canal. Véase: Rodríguez González, Agustín Ramón (2006). Victorias por mar de los españoles (1ª edición). Madrid. Ed. Grafite.

(4) Miguel Zorita Bayón,Juan Ignacio Cuesta (2010) - ob. cit.

(5) José N. Alcalá-Zamora (2004) - ob. cit.

(6) José N. Alcalá-Zamora (2004) - ob. cit.

(7) Enrique García Hernán, David Maffi (2006). Política, estrategia, organización y guerra en el mar.

 

Parte del Brasil, el primer barco con mercaderías para Buenos Aires

Parte del Brasil el primer barco con mercaderías para Buenos Aires.

Por acción de los corsarios, y también por gestiones de Lima, este tráfico comercial se interrumpirá entre 1591 y 1595.

 

Enrique III de Francia es expulsado de París

El rey Enrique III es expulsado de París por un levantamiento popular preparado por Enrique de Guisa.

El día de las barricadas de 1588 es el levantamiento popular que estalló en París el 12 de Mayo de dicho año, durante la Octava Guerra de Religión de Francia. La sublevación fue dirigida por el Consejo de los Dieciséis (formado por los jefes administrativos de los dieciséis barrios en los que se dividía París en aquellos días) y por Enrique I, duque de Guisa quien estaba apoyado por Felipe II y trataba de arrebatar el trono francés a Enrique III.

Esta sublevación tuvo por causa principal la animosidad del pueblo hacia el rey Enrique III, sospechoso de tratar de nombrar como sucesor en el trono a un protestante, Enrique de Navarra (futuro Enrique IV de Francia). Este fue el principal motivo que llevó al pueblo de París a alinearse tras el duque de Guisa, jefe de la Santa Liga, quien, a pesar de la prohibición real que se lo impedía, se atrevió a regresar a la capital.

Bajo estas circunstancias, el rey, desconfiado y temiendo por su vida, mandó llamar a la ciudad a varios regimientos de guardias suizos y franceses. Con esta medida, el rey violó un antiguo privilegio de la ciudad de París, que prohibía el alojamiento en la ciudad de tropas extranjeras. El quebranto de este fuero, unido al temor que se extendió entre los parisinos al ir conociendo el arresto de los líderes católicos más destacados, contribuyó a la exasperación de los ánimos.

El 12 de Mayo de 1588 se vieron las primeras barricadas en la plaza Maubert y, posteriormente, se erigieron más en los principales puntos defensivos de la ciudad. Fue la primera vez en la historia que París contempló el levantamiento de dichas estructuras, de ahí el nombre de “día de las barricadas”, por ser la barrica, precisamente, el material que más se utilizó para su construcción.

La jornada terminó con la muerte de 60 soldados, la victoria del duque de Guisa que le permitió hacerse con el control de París, y la huida del rey Enrique III, primero a Saint-Cloud, después a Chartres y Rouen y, finalmente, al castillo de Blois.

Aprovechando su victoria, el 15 de Julio de 1588, Enrique de Guisa hizo firmar a Enrique III un edicto de paz conocido como el “Edicto de Unión de 1588”, por el que el rey se comprometía a no firmar “ninguna paz ni tregua con los herejes”.

En los Estados Generales convocados en Blois, el rey fue obligado a convertir el edicto en ley fundamental e irrevocable del reino.

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