El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Dictaduras en Latinoamérica

No hay dudas que el autoritarismo y la dictadura han jugado un papel funesto en la historia contemporánea del subcontinente americano. En los últimos tiempos los Gobiernos democráticos parecen ser la norma en todo el continente: México, Guatemala, Colombia, Perú, Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y otros países están en manos de gobernantes que fueron elegidos y que no se quedarán por la fuerza.

¿Significa esto que se ha clausurado para siempre el capítulo de la tiranía latinoamericana? Es probable que no.

La historia reciente dice que algunos de los líderes latinoamericanos están ejerciendo nuevas formas de autoritarismo, al ganar en elecciones y luego barrer las Instituciones democráticas que los llevaron a poder. El uso de la fuerza está sustituyendo a la ley y eso se nota en los enfrentamientos callejeros o, incluso, invadiendo las Cámaras normalmente calmadas del Congreso.

Esto fue lo que sucedió en Bolivia cuando el presidente Evo Morales intentó pasar por encima de su propio Congreso elegido democráticamente. Y esto fue lo que pasó en Venezuela cuando el ex presidente Hugo Chavez trató de cambiar la Constitución para poder ser reelegido indefinidamente.

En Abril de 2007, quince congresistas ecuatorianos se refugiaron en la vecina Colombia cuando el presidente Rafael Correa ganó el referéndum para modificar la Constitución y de paso disolver el Congreso:

Lamentablemente el Congreso no ha demostrado la altura suficiente para vivir el momento histórico que está viviendo la patria”, dijo el Primer Mandatario ecuatoriano en esa oportunidad.

Los congresistas que se había opuesto fueron expulsados del Palacio Legislativo y atacados por los partidarios de Correa en las calles. Con imágenes como éstas, ocupando las pantallas de los televisores con alarmante regularidad, no es sorprendente que los sondeos muestren a lo largo del continente que un 62 % de la gente esté insatisfecha con la democracia.

Mucha gente desconfía de los partidos, de los Tribunales, de la Policía, precisamente las instituciones que -se supone- están a su servicio y, lo que es muy significativo, no sienten que estas instituciones los protegan y traten a todos por igual. También entienden que muy pocos se benefician a expensas de muchos.

- ¿Por qué vuelve a asomar el autoritarismo por América Latina?

La discriminación institucional abrió las puertas a líderes autoritarios y a dictadores en el pasado. Esto ocurre desde hace cientos de años y podría estar ocurriendo de nuevo aunque de forma más sutil.

- Un poco de historia...
La historia autoritaria de América lo demuestra. En nombre del rey Carlos I, el conquistador Francisco Pizarro dominó parte del continente asesinando a los jefes locales -que también se conquistaban unos a otros- subyugando a la población.

Pero no hay que mirar sólo al Perú, ya que no era un invento peruano. Para encontrar algunas de las dictaduras epónimas de la región tenemos que viajar y detenernos en Paraguay. Su historia resultará a todos incómodamente familiar.

Fue allí, en 1580, cuando fray Alonso de Buenaventura estableció una misión para cristianizar a los indios. El templo de Yaguarón es un lugar que visitaba con frecuencia -a fines del siglo XVIII- un joven estudiante de Teología, José Gaspar Rodríguez de Francia y Velazco.

Cuesta mucho trabajo imaginar en estos ambientes espirituales que el doctor Rodríguez de Francia sería considerado con el tiempo un déspota enajenado, uno de los primeros -pero no el último- en llamarse a sí mismo “el supremo”. Su transición de generoso misionero a “el supremo” es reveladora y dice mucho de cómo se crean los dictadores.

Hay dos tipos de dictadores:

* por un lado está el que surge del pueblo e irrumpe contra la oligarquía, la injusticia; a ese lo llamamos “dictador de izquierda”;
* por otro lado está el que surge de los militares y quiere acabar con la corrupción, la ineficiencia de los políticos; y a éste lo llamamos “dictador de derecha”.

Los dos tipos de dictadores llegan siempre al mismo punto final, pero van por caminos diferentes.

Tomemos el caso del doctor Rodríguez de Francia en Paraguay(1). Hoy se lo vería como un hombre de izquierda, un populista, un defensor de causas indígenas, un académico que quería hacer de su Paraguay independiente algo así como una República utópica.

(1) Nació en 1766 en Asunción y falleció el 20 de Septiembre de 1840.

Cuando llegó al poder -primero como Cónsul y luego como "el supremo"- optó por la autarquía, rechazando toda influencia extranjera. Años después abolió la educación superior, el servicio postal, los periódicos y hasta la Iglesia Católica, lo que le valió ser excomulgado por el Vaticano.

Poco después montó una policía secreta, ordenó matar a todos los perros del país y exigió a los paraguayos que se hallaran en la calle llevaran en las manos un sombrero y, si no tenía un sombrero, igual tenía que tener un ala de sombrero.

Murió en 1840 y la opinión general es que le faltaba un tornillo. El poder absoluto lo había corrompido absolutamente.

Poco a poco iremos sacudiendo las sombras de las dictaduras que han plagado la historia sudamericana. ¿Quedaron atrás la alas de sombrero, los perros muertos y los lunáticos? ¿Se está seguro de esto?

- Fidel Castro

En 1926, al otro lado de América Latina, un niño muy particular nació en Cuba y su historia tuvo muchas semejanzas con las del doctor Rodríguez de Francia. Como éste, Castro fue un estudiante aventajado y como él se crió en un ambiente católico.

Como estudiante de Derecho en la Universidad de La Habana pronto se involucró en la política y en la violencia de pandillas. Algunos de los mismos factores que precipitaron la llegada de dictaduras a lo largo de América Latina en el siglo XX, le permitieron a Fidel Castro convertirse en un líder de popularidad.

Entre esos factores estuvo el disgusto de la gente con los militares, los políticos y los jueces que parecían gobernar el país en beneficio propio a pesar de una economía más o menos sólida.

En 1953, Fidel Castro y su hermano Raúl encabezaron un grupo de 134 rebeldes que atacaron el segundo Cuartel Militar de Cuba, en Moncada. Fue un fiasco. Murieron 68 asaltantes y los Castro cayeron presos, pero el juicio y la represión a los rebeldes convirtieron a Fidel en un héroe en la isla.

Tras su liberación, en 1955, los Castro se reorganizaron en México donde se le sumaron Ernesto Guevara(2) y otros aprendices de guerrillero. Su segundo ataque, esta vez en la playa Las Coloradas en 1956, no fue mucho mejor que el primero. Los sobrevivientes, liderados por Fidel, se internaron en las montañas y en los siguientes tres años su movimiento avanzó en el frente político y militar haciéndose sentir en La Habana.

(2) Ernesto Guevara nació en Rosario, el 14 de Mayo ó 14 de Junio de 1928. Conocido como “Che Guevara”, fue político, militar, escritor, periodista y médico argentino-cubano y uno de los ideólogos y comandantes de la revolución cubana. Guevara participó desde la revolución y hasta 1965 en la organización del Estado cubano. Desempeñó varios altos cargos de su Administración y de su Gobierno, sobre todo en el área económica. Fue presidente del Banco Nacional y ministro de Industria. En el área diplomática actuó como responsable de varias misiones internacionales. Convencido de la necesidad de extender la lucha armada en todo el Tercer Mundo, el Che Guevara impulsó la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina. Entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia. En este último país fue capturado y ejecutado en La Higuera (Bolivia) de manera clandestina y sumaria por el Ejército boliviano en colaboración con la CIA el 9 de Octubre de 1967.

La insurrección de Fidel Castro triunfó en 1959 cuando el dictador Fulgencio Batista huyó de La Habana a las 03:00 de la madrugada. Esa misma noche, el legendario Che Guevara se tomó “La Cabaña” -la antigua fortaleza convertida en prisión en las afueras de La Habana- y comenzó a fusilar a los adversarios batistianos. Había comenzado el régimen de Castro.

En los comienzos la gente pensó que Fidel Castro presentaba una bocanada de aire fresco, en un país donde los policías, los políticos, los militares torcían la ley en beneficio propio. Pero hay que recordar qué hacen los dictadores de izquierda o derecha cuando se quieren aferrar al poder: reprimen, oprimen y controlan.

Al poco tiempo de asumir el poder empezó la persecución de los críticos, los fusilamientos y la coacción a los partidos y medios de comunicación.

Mucha gente empezó a abandonar la isla en dirección a La Florida; otros enfrentaron al régimen con mucho coraje, parecido al que al otro lado del mundo mostraron hombres y mujeres decididos a acabar con el Imperio soviético en donde el criticar al Gobierno o salirse del país sin permiso de las autoridades implicaba jugarse la vida. Un Imperio que a fines de los años 80 comenzó su feroz cuenta regresiva.

Como el estrecho que separa la Cuba comunista de La Florida capitalista, el muro de Berlín fue un ícono de la represión comunista y de la brutalidad de la Guerra Fría. Luego, una noche de Noviembre de 1989, la pesadilla llegó a un fin inesperado y abrupto: fue la noche que cayó el Muro de Berlín; la Guerra Fría -aparentemente- se había terminado.

- Chile. La dictadura de Pinochet

El derribo del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría ayudaron a jubilar en Latinoamérica la idea de que el autoritarismo era un mal necesario para vencer al comunismo. Eso trajo consecuencias traumáticas a lo que -se espera- haya sido en la región la última dictadura militar, la de Augusto Pinochet en Chile.

No hay que olvidar que en la segunda mitad del siglo XX las dictaduras militares de derecha fueron juntamente con las insurrecciones comunistas de izquierda parte del paisaje de las cosas en esta región del mundo.

En 1970, Salvador Allende fue elegido presidente de Chile a la cabeza de la coalición socialista, Unidad Popular. Muchos chilenos pensaban que las ideas revolucionarias de Allende conducían al caos y la anarquía: “Solo acribillando a balazos podrán impedir mi voluntad de ejercer cumplir la voluntad del pueblo”, llegó a decir el presidente en un discurso público.

La inflación, la violencia y la presión de sectores radicales enemistaron a Allende con una parte de la población. Esto ayudó en gran medida a que en 1973 el general Pinochet se tomara el poder tras un golpe de Estado. Este golpe fue, en cierta medida, la versión de derecha del golpe de Castro en Cuba en 1959:

Yo fijé un último plazo y al vencer ese plazo comenzó el bombardeo y la acción de combate que ustedes vieron”, dijo luego el general Pinochet, al referirse a bombardeo al Palacio Presidencial de Chile.

Esta será -seguramente- la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. Ante estos hechos, colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, contestará poco antes de morir el presidente Allende. Es que poco después de decir su discurso por radio dirigiéndose a todo el país, Allende tomará su fusil AK47 -regalo de su amigo Fidel Castro- y se suicidará.

Una vez más mucha gente prefirió una solución autoritaria antes que democrática, sin medir las consecuencias de esta aceptación:

La reconstrucción de Chile ha comenzado. La estrella de Chile volverá a brillar junto a mi Gobierno”, señalará Pinochet al hacerse del poder.

Allende quería una revolución; no quería hacer reformas y creo que en Chile -para el golpe militar- la mayoría de los chilenos sí creía que era bueno que los militares intervinieran y pusieran fin al Gobierno de Allende; es distinto -no obstante- lo que ocurrió después: hay una diferencia entre hacer un golpe y tener 17 años del régimen militar que tuvo Chile.
"Para los chilenos el problema no era el comunismo, no era Cuba, no era la revolución, sino más bien que había inflación, había desempleo, había desabastecimiento”, dijo un dirigente empresarial del país trasandino.
Pinochet logró combinar ambas cosas, lo positivo (las reformas económicas) con lo negativo, que le permitió permanecer en el poder 17 años, y esa combinación fue lo que lo convirtió en cierto modo en un símbolo de las dictaduras en América Latina”, agregó.

Lo cierto es que los chilenos se resignaron a un nuevo estilo de vida y a una nueva manera de ser gobernados.

- El Plan Cóndor

El Estado estaba siempre vigilando, esperando caerle encima a cualquier persona que no se portara bien. Las actividades de la policía secreta de la derecha eran -vaya ironía- parecida a las tácticas de la izquierda comunista de la KGB de la Unión Soviética, y estas actividades no se detenían en las fronteras del país.

En las décadas de 1970 y 1980, los Gobiernos cívico-militares de Sudamérica realizaron un esfuerzo sin precedentes para coordinar sus actividades represivas en toda la región. Lo bautizaron con un nombre imponente y simbólico: “Operación Cóndor”.

La Operación Cóndor fue inicialmente una cooperación secreta entre cinco dictaduras militares de Latinoamérica: Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Fue diseñada como un sistema de intercambio de información sobre conocidos simpatizantes comunistas en todo el continente.

Pero pronto se convirtió en una agencia internacional del terror que encarcelaba, torturaba y asesinaba a cualquier persona que aparecía subversiva o peligrosa. El impacto de la Operación Cóndor se hizo sentir incluso en los Estados Unidos, como lo muestra el asesinato del ex canviller chileno Orlando Letelier, en Washington, en 1976.

Este, tras el golpe de Pinochet, fue encarcelado, torturado y enviado al exilio. Desde Washington se volvió en un dolor de cabeza para los militares, hasta que el Jefe de la Policía Secreta lo mandó matar. Quizás nunca se hubiera conocido esta parte del funcionamiento de esta red del terror sino fuera por el abogado, escritor y profesor paraguayo Martín Almada.

Durante 30 años, este hombre había ido coleccionando y ordenando documentos para poder llevar a los líderes de la Operación Cóndor ante la Justicia. Cuando este abogado habló con la televisión estadounidense, aceptó reconstruir su búsqueda, arrancando su aventura en un lugar situado en medio de la nada, donde su tremebunda historia empezó:

Nuestro destino era una antigua estación de policía en un suburbio ubicado en las afueras de Asunción, llamado Lambaré”, dijo Almada, quien había regresado al lugar de su encierro 15 años después, sorprendido por lo que encontró. La estación de policía había sido tomada por la Dirección de Automóviles y parecía una chatarrería.
Esto era un lugar silencioso porque nosotros hemos sido torturados en la capital”, dijo después, pero Martín estaba seguro que había regresado al sitio correcto. “Esto era un lugar despoblado, aislado, silencioso, un lugar ideal para torturar, matar y hacer desaparecer. Había una comisaría enfrente normal, y aquí (mostrando la sede de la citada Dirección de Automóviles) había una carpintería; se distribuía carne, se arreglaban los muebles de la Policía, pero esto disimulaba lo que estaba en el medio, que era el nido del Cóndor”, señaló Almada a los periodistas.

En los años ‘70, Martín Alamada era un abogado exitoso y políticamente activo que pronto llamó la atención de las autoridades, Como resultado de la tesis doctoral que él escribió acerca del sistema educativo del Paraguay, Almada fue arrestado en 1974 como terrorista intelectual y fue torturado durante tres años y medio por los oficiales de la Operación Cóndor en Asunción.

Durante su encarcelamiento, su esposa murió en circunstancias sospechosas(3) añadiendo la pérdida de ella a sus padecimientos.

(3) Celestina Pérez de Almada falleció el 5 de Diciembre de 1974.

Cuando lo soltaron en 1977 partió al exilio, pero juró averiguar cómo murió su esposa y sacar a la luz la Operación Cóndor de la que había oido hablar estando preso.

En este lugar había un árbol y bajo este árbol había pasaportes y cédulas de identidad que habían escondido debajo del árbol. Había toneladas, evidentemente para borrar las huellas, y arriba del edificio había toneladas de documentos, o sea que la prueba del terrorismo estaba en América Latina", señaló.
Por aquí subí (15 años después) con un juez de 28 años, un juez valiente, porque al entrar se opuso un comandante de la Policía Nacional que no quiso que entrara el juez, pero éste le dijo: ‘Yo soy la ley y en nombre de la Constitución Nacional le ordeno a usted nos deje pasar’, y así llegamos a este lugar y así cambió la historia de América Latina.
En esta habitación -ubicada en el primer piso de la ahora Dirección de Automóviles- estaba el huevo del cóndor. Lloré de alegría; para mi fue un triunfo porque durante 15 años investigué el Cóndor mientras desde la Policía y el Ejército decían que estaba loco, que era un invento mío, y yo sabía que no estaba loco.
Estos papeles hallados eran la prueba de nuestra cordura, de nuestra constancia”, sentenció Almada.
Esto era un salón grande (luego convertido en un pequeño dormitorio) que guardaba dos o tres toneladas de documentos y el parte de nacimiento del Cóndor. Esa Acta fundacional de la Operación Cóndor(4) era un documento en que Juan Manuel Contreras Sepúlveda(5) y Augusto Pinochet invitaban a los Gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay para un reunión secreta en Santiago de Chile a realizarse en Noviembre-Diciembre de 1975 para formalizar un Pacto criminal para salvar -supuestamente- la civilización occidental y cristiana de las garras comunista”.

(4) El Acta está titulada como “Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional” y está fechada el 29 de Octubre de 1975, en Santiago de Chile. El índice de trabajo de esa primera reunión consideraba: los fundamentos, la proposición, los países participantes, la sede del sistema y visión general, el esquema orgánico propuesto, la mecánica general, el programa de trabajo, informaciones para los asistentes y “clave” del sistema que se implementaría.
(5) Conocido por el apodo de “Mamo”, fue un general del Ejército de Chile. Entre 1973 y 1977 -a comienzos de la dictadura militar- fue designado por Augusto Pinochet como Jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), cargo a través del cual dirigió una serie de actividades de represión política (incluyendo tortura, secuestro y asesinato) a los opositores del régimen. Por dichas violaciones a los derechos humanos fue condenado a cadena perpetua. En Julio de 2010 declaró públicamente a la cadena periodística EFE -desde la prisión militar donde cumplía condena- que se sentía “orgulloso de su trabajo al frente de dicho Organismo”. Falleció el 7 de Agosto de 2015.

Los archivos del terror que Martín Almada descubrió revelaron los métodos de la Operación Cóndor que incluían el secuestro, la tortura y el asesinato:

En aquella época era costumbre del régimen primero arrancar las uñas; segundo arrancar las orejas; y, tercero, arrancar la lengua; y así iban cercenando el cuerpo.
En los primeros diez días de mi encierro llamaron a mi esposa y le hicieron escuchar mis llantos y mis alaridos y, en el noveno día, le enviaron mi ropa ensangrentada con una aguja de zapatero, que era la prueba que estaba sin uñas y, en el décimo día, la llaman a las 12 de la noche y le dicen que ‘el educador subversivo’ falleció, y que venga a buscar su cadáver”.

A Celestina Pérez de Almada le dio un infarto y murió de dolor por la impresión que le produjo la muerte de su esposo. “Ella murió como consecuencia de la tortura a que la sometieron por diez días”, dijo Martín Almada.

La documentación hallada por la Justicia paraguaya permitió conocer cómo había funcionado la red internacional de los Gobiernos represivos de Sudamérica. La búsqueda paciente de Almada lo había llevado al mismísimo nido del Cóndor.

Los cerebros de la Operación Cóndor establecieron un campo de entrenamiento clandestino en Buenos Aires. En 1976, Brasil se sumó al grupo y muy poco después lo hicieron Perú y Ecuador, con lo cual pasó a ocho el número total de países participantes de la Operación.

Nunca se sabrá cuántas vidas costó esta red de espionaje y terror, pero sí se sabrá que miles de decenas de personas fueron asesinadas, muchas más torturadas y miles fueron víctimas de espionaje. Aunque la Operación Cóndor fue algo así como una Internacional del terror no hay que olvidar que para el grueso de las víctimas la gran persecución ocurrió en casa y bajo sus propios Gobiernos, y en un país en particular: Argentina, y esto con un rostro especialmente espeluznante.

- El terrorismo de Estado argentino

Desde 1976 hasta 1983 el terrorismo de Estado argentino tuvo su base principal en la Escuela de Mecánica de la Armada, conocida como ESMA, en el centro de Buenos Aires. Miles de disidentes fueron torturados y asesinados en éste y otros centros de tortura en lo que ha sido descripto como la “guerra sucia”.

Aunque ESMA es el más conocido centro de detención ilegal de aquella época, sólo era la punta del iceberg. Por toda la región, cientos de centros de detención fueron creados para neutralizar a los activistas políticos que militaron contra la dictadura argentina.

Uno de los centros más famosos fue el denominado "El Olimpo" -hoy abandonado y localizado a pocos kilómetros de la ESMA- que estaba situado en el corazón de Buenos Aires donde aún hoy se recuerda las horrendas consecuencias de la dictadura.

A fines de los años 70, por la puerta de ingreso a estos depósitos entraban -de tanto en tanto- camiones cargados de prisioneros políticos que iban hacia un destino desconocido.

“El Olimpo” fue uno de los peores centros de tortura clandestinos bajo la dictadura militar argentina y fue precisamente aquí donde una noche de 1978 una hermosa muchacha de 23 años que tenía un niño de pocos meses fue traida para ser torturada.

Cuenta Isabel Cerruti (ex presa política argentina):

Los primeros días era para todos horrible porque era sistemática la tortura y los que estábamos en la celda escuchábamos los gritos, lo que era una tortura psicólogica. Era una de las cosas más desgarradoras de estar en un sitio así que, por suerte no es común.
Escuchar los gritos de la gente siendo torturada y que ese grito que se escucha era tan desgarrador, era tan terrible; saber que estaban torturando a un ser humano, es algo que no se puede explicar con palabras; es vergonzante; cómo puede un ser humano llegar a esa situación y seguir siendo humano.
Algunos perdían el conocimiento en esas sesiones de tortura; había un médico que le inyectaba algunas veces en el pecho una aguja, para saber si aún vivía, porque no había elementos. Si la aguja se movía, quería decir que el corazón aún funcionaba y si no, bueno ... había muchos compañeros que murieron en la tortura”.

Aún hoy las celdas de tortura parecen hacerse eco de aquellos terribles ruidos de la tortura. Hay pocos sitios tan perturbadores como este viejo depósito.

Pero la Junta Militar no era eterna y cuando el general Leopoldo Fortunato Galtieri se embarcó en la guerra contra Gran Bretaña por las Islas Malvinas, su derrota llevó al final de la dictadura que presidía.

El regreso a la democracia en Argentina inició el reclamo por justicia. Es que el retorno de la democracia en América Latina -en la década del '80- permitió afrontar el doloroso pasado y sanar algunas de las heridas. ¡Ojalá que Argentina pueda preservar en el futuro su democracia como no lo pudo hacer en el pasado!

Es una vieja historia que se conoce bien. Como las Instituciones de la democracia no eran creíbles para mucha gente, los caudillos que prometían traer el Paraíso a la tierra las barrieron con gran facilidad. El 20 de Septiembre de 1984, en una Argentina libre y democrática, la Comisión Nacional de Desaparecidos hizo público su Informe. En él se decía que entre 1976 y 1983, 9.000 personas desaparecieron en la Argentina. Hay organizaciones que hablan incluso de una cifra mucho peor.

Algunos de los líderes militares de la Nación fueron encontrados culpables por crímenes contra la humanidad y condenados a prisión perpetua sin beneficio de excarcelación. Este Informe tenía un nombre poderoso y evocativo: “Nunca más”.

Pero ése no era el final de la historia. Todavía faltaba mucho. Las 9.000 personas o más que desaparecieron fueron padres, madres, hermanos, hermanas, hijos o hijas de alguien. En el centro de Buenos Aires surgieron varias organizaciones para buscar a los parientes de los desaparecidos.

Una de las más conocidas fue “Abuelas de Plaza de Mayo”. Estas famosas abuelas se dedicaron a encontrar a los bebés arrebatados a los prisioneros políticos.

Muchos de los prisioneros murieron en la cárcel o fueron asesinados y los bebés fueron adoptados por familias cercanas al régimen. Una de las abuelas -Buscarita Roa- relató que su hijo discapacitado José, fue secuestrado por las autoridades en 1978 junto con su esposa Trudi y su beba de 8 meses, Claudia.

Buscarita describió cómo la familia fue llevada a esos centros de detención que ya conocía:

Después supimos que estaban en El Olimpo; era un centro clandestino. Igual me enteré después que la silla de ruedas de mi hijo la vieron en la Escuela de Mecánica de la Armada; que también ahí está la duda en saber cuándo verdaderamente se deshicieron de esta parejita. Lo cierto es que los llevaron a la ESMA y de ahí la hicieron desaparecer”.

José, Trudi y la pequeña Claudia quizás hubieran sido olvidados para siempre si no fuera por el hecho de que la silla de ruedas de José fue vista por un testigo en la ESMA. Ahora parece evidente que tanto José como Trudi fueron víctimas de los terribles viajes sobre el mar conocidos como “vuelos de la muerte”.

Pienso que a mi hijo me lo tiraron al mar o al Río de la Plata; creo que es lo más probable”, dijo Roa, ya que eso pasó con muchos muchachos que habían sido secuestrados y que también fueron destinados a la Escuela de Mecánica de la Armada. Cientos de prisioneros desaparecieron de esa manera; obviamente, sus restos son raramente encontrados.

La pequeña Claudia fue adoptada por un oficial del Ejército sin saber que su abuela Buscarita estaba haciendo todo lo posible para encontrarla. “Ellos esto lo han hecho más que nada por el hecho de que les sacaron la chiquita; no los iban a dejar vivos”, sentencia Buscarita.

Es claro: la decisión de apartar a la niña de sus padres implicaba automáticamente que habían decidido eliminar a los padres... .

Así que, bueno, cuando me entero que la nena no estaba, comienzo a dar vueltas. Quedé junto a mis hijos que fuimos los que seguimos buscando. Mis hijos me ayudaron mucho, principalmente el mayor, que no se quiso casar y vino a los 42 años a hacer de papá y dedicarse a la búsqueda de su sobrina. La búsqueda durará 22 años”.

Finalmente, Claudia y su abuela Buscarita se encontraron. Este es uno de decenas de casos similares, de niños secuestrados que se pudieron juntar con sus familias verdaderas años después.

Desde entonces la batalla legal contra los responsables de las atrocidades no ha cesado. Ellos fueron perdonados por el Gobierno de Carlos Menem, pero el Gobierno de Néstor Kirchner revirtió esa decisión y varios procesos continúan todavía.

- La búsqueda de justicia en Chile

En los años ‘80 y ‘90 se estrechó el cerco sobre los responsables de la Operación Cóndor a medida que la democracia se abría camino en Chile. Augusto Pinochet y los jefes de sus servicios secretos habían iniciado la Operación Cóndor en 1975.

Tras su salida del poder -en 1990- comenzó el largo y complejo camino para llevarlo a los Tribunales junto con los demás cómplices de la Operación Cóndor:
Gracias patria mía; he sido su soldado y eso me hace feliz”, dijo Pinochet al retirarse del poder.

En 1990, el Gobierno del país trasandino nombró a la Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación presidida por el abogado y político chileno Raúl Rettig. En 1996, en Madrid, España, Joan Garcés, un ex colaborador de Allende de origen español, inició muy discretamente acciones legales contra Pinochet por abuso a los derechos humanos.

Ese importante proceso desembocó en la captura de Pinochet en Londres donde viajó por motivos de salud en 1998 y, dos años después, la Cámara de los Lores extraditó a Pinochet a su país para que fuera juzgado por Tribunales chilenos.

Docenas de acusaciones siguieron a Pinochet al regreso a su país. Muchos chilenos que habían cerrado los ojos a las violaciones de los derechos humanos en las décadas de los ‘70 y ‘80 finalmente aceptaron la dura realidad, y esa realidad decía que si la sociedad hubiera sido menos tolerante con la represión y hubiera estado menos dispuesta a pagar el precio de las violaciones de los derechos humanos muchas vidas se hubieran salvado.

Hacia 2006 ya habían sido encarcelados 109 agentes de la dictadura de Pinochet; 35 ex generales habían sido condenados o estaban siendo procesados. Manuel Contreras, el Director de la DINA, la policía secreta, fue juzgado y sentenciado en Chile en 1993.

Luego de una intrincada red de alegatos, el Gobierno británico permitió que Pinochet regresara a Chile para enfrentar las demandas instauradas en su contra. Ellas incluían torturas sistemáticas, asesinatos, detención ilegal, secuestros y desapariciones forzadas. Sin embargo, Pinochet morirá el 10 de Diciembre de 2006 sin haber sido condenado por ninguno de los crímenes cometidos durante su dictadura:

He tratado de hacer siempre lo más adecuado y necesario para su bien (del país). Si se remitiera a la historia volvería a hacer lo mismo que he hecho”, dijo Pinochet en la parte final de su vida. Hubo quienes se sintieron engañados.

La muerte de Pinochet fue en cierta forma la culminación simbólica de la larga transición a la democracia de Chile, porque liberó a los chilenos de la sombra del dictador. El hecho de que la pobreza haya caído al 13 %, cifra récord en toda América Latina, y de que una mujer sea la presidenta de Chile en ese Palacio de la Moneda -tan simbólico e importante de la historia latinoamericana- indica hasta qué punto la transición chilena había sido un éxito.

Al ser Chile un país que retornó a la democracia, se despertó plenamente en el mundo, cosa que había estado un poco aislada; también se acertó en todo lo que significa eso: el desarrollo de una cultura más integrada al mundo, volvió a Chile mucha gente que había estado viviendo fuera y que aprovechó muy bien su pasada por allá; gente que llegó a la universidades; se abrieron muchos más espacios en las universidades locales; yo diría que ésta es una sociedad que creció y que maduró; con esto no estoy diciendo que no haya machismo, que no haya gente muy conservadora, porque todavía existe; pero yo creo que ha sido el proceso que ha llevado a una mayor amplitud de mente, a una mayor perspectiva gobal y no sólo local”, señaló la presidenta de Chile, Michelle Bachelet al hacer un resumen de los primeros años de democracia en ese país tras la muerte de Pinochet.

- Cuba, una dictadura que persiste en el tiempo

Pero no hay que olvidar que persiste todavía una dictadura en América Latina y esa dictadura es Cuba. En Cuba la gente no tiene voz; o te alineas o vas a la cárcel, o algo aún peor. Es una elección muy simple: aquéllos que tienen trabajo y familiares que dependen de ellos saben muy bien cuál decisión deben tomar.

Pero hay muchas familias que han perdido a sus seres queridos porque se negaron a aceptar eso o quisieron escapar del régimen. Familias que viven en el dolor por su experiencia bajo el autoritarismo cubano.

Uno de los casos más sonados de violación de derechos humanos en Cuba es el del “13 de Marzo”, un remolcador de propiedad estatal que en 1994 fue hundido por cuatro embarcaciones del Gobierno cuando 68 cubanos querían escapar de la isla; 37 murieron ahogados -incluyendo muchos niños- y hasta hoy el Gobierno de La Habana no permite una investigación internacional.

Iván Prieto -uno e los sobrevivientes del remolcador “13 de Marzo”- que perdió a su padre y a varios familiares más, pero que vivió para contarlo, relata:

En el camarote que estaba debajo se escuchaban los gritos de los niños, sobre todo cuando empezaba a entrar agua; los barcos que nos perseguían golpearon el remolcador, y esos golpes trastocaron la escotilla; fue imposible sacar a las mujeres y niños que estaban allí; oimos los gritos de auxilio, que fue lo más desesperante. El patrón trató de abrir la escotilla, pero no se pudo hacer nada; ésta estaba trancada y se hundió en menos de un minuto. Y así se fue completo; esas personas no tuvieron oportunidad”.

Incontables cubanos han padecido al Gobierno de los Castro. En 2007, el Archivo Cuba -que ha documentado la muerte de inocentes bajo los hermanos Castro- reveló al mundo que hay -hasta ahora- 8.190 casos de personas ejecutadas, desaparecidas o muertas en prisión desde 1959.

Por eso, precisamente, en el Interior de la isla un grupo admirable de mujeres, conocidas como las “Damas de Blanco” -por la vestimenta que usan- hacieron campaña mañana, tarde y noche por la liberación de los presos políticos en Cuba. Son las madres, esposas y hermanas de varios de los 75 periodistas independientes de Cuba encarcelados el 18 de Marzo de 2003 por criticar al Gobierno.

Ellas juraron no cesar su campaña hasta que todos los presos políticos sean liberados. Sus métodos fueron pacíficos; se reunían en una iglesia, marchaban por la calle pero de tanto en tanto eran atacadas por partidarios del régimen.

En Febrero de 2008 Fidel Castro renunció definitivamente al poder confirmando el traspaso a su hermano Raúl. Este ha hecho pequeñas reformas económicas pero ha mantenido un férreo control político. Mientras tanto hay muchas conjeturas sobre el futuro de la isla.

¿Tiene esta última dictadura de vieja usanza (Cuba) sus días contados?: “Si la mayoría del pueblo no está con la revolución, la revolución puede perder el poder”, dijo Fidel Castro.

Cuba es un país hermoso y potencialmente rico y los cubanos tienen el derecho de disfrutarlo y prosperar en él. Sin un caudillo ideológico y vertical, quién sabe adónde podría llegar.

- ¿Cuál es la realidad de Cuba tras la visita de Barack Obama?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó en la tarde del domingo 26 de Marzo de 2016 en el aeropuerto José Martí de La Habana junto a su familia y una reducida delegación política. Fue el primer paso de su histórico viaje de tres días a Cuba.

Obama se convirtió así en el primer presidente estadounidense en visitar la isla tras la revolución de 1959. El único y último primer mandatario de EE.UU. en ejercicio que visitó la isla fue Calvin Coolidge, en Enero de 1928, hacía 88 años.

Un mes después -Abril de 2016- se registó en La Habana el VII Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC), “la fuerza dirigente superior”, como lo proclama la Constitución de ese país.

La reunión se produjo en momentos en que millones de empleados públicos -que integran el 70 % de la masa salarial de la isla- tienen un sueldo medio de 25 dólares por mes.

La situación del trabajador cubano es extremadamente difícil, y así incluso lo reconoció el propio presidente Raúl Castro: “Los salarios siguen siendo insuficientes para satisfacer las necesidades de las familias cubanas, aun cuando el salario medio creció 43 %”.

Hasta aquí, hay parecidos términos entre la élite cubana gobernante y el pueblo, pero en lo que parecen distanciarse es en la respuesta al histórico viaje de Barack Obama al país, porque mientras desde el llano la gente opinaría que

lo que hace falta ahora es que no la vayamos a joder, porque con todo lo que se está hablando en el Granma y en la televisión (ofensiva contra Obama tras el discurso donde pidió derechos humanos y trabajo privado), capaz que el tipo se encabrone y nos deje en ésa. Hace falta que aquí no hablemos más del tema y dejemos eso tranquilo(6),

(6) Citado por el diario "La Nación" de Buenos Aires el 26 de Abril de 2016.

Desde el Congreso del PCC se arrojaba finalmente un nuevo balde de agua helada a las aspiraciones de una buena parte de los cubanos. “Paralizaron el deshielo y trajeron de vuelta la vieja retórica de la plaza sitiada. Se asustaron mucho con la visita de Obama”, según resume el analista Roberto Alvarez Quiñones, ex periodista del Granma, órgano oficial del PCC.

La revolución decidió atrincherarse para mitigar el efecto Obama, a quien uno de los delegados del VII Congreso comparó con el Flautista de Hamelin llegado desde el Imperio dispuesto a cautivar a los cubanos con su música.

El Gobierno publicó los precios rebajados de alimentos básicos, como carne, pollo y aceite, una medida dirigida a combatir el alto costo de vida y para mitigar los salarios paupérrimos. Una muy pequeña contraprestación ante un desajuste monumental: una botella de aceite, un pollo y un kilo de carne se acercan al 50 % de un salario estatal.

Los tiempos políticos marcados en el Congreso son demasiado dilatados para una sociedad que se desangra entre la desesperanza, la pobreza y la migración de sus mejores hijos”, concluye el politólogo cubano Armando Chaguaceda, desde México.

Analistas, periodistas o políticos saben que la realidad cubana transcurre en dos dimensiones: la real y la oficial. El bloguero Fernando Dámaso está convencido de la “poca importancia que los cubanos le han dado a este VII Congreso”, porque lo palpó en la calle. “El tiempo se perdió fantaseando sobre un futuro imposible”, señaló.

Para entender la Cuba de hoy y, sobre todo, para mejorarla, se debe saber que el PCC va por un lado y el resto de los cubanos por otro”, remarca el activista opositor Eliecer Avila.

Si algo se evidenció fue la total desconexión del PCC con el pueblo que dice representar; no salió ni una sola palabra de aliento y esperanza para los cada vez más frustrados jóvenes cubanos. Ahora tendrán más deseos de irse del país”, arremete Alvarez Quiñones.

¿Mi sueño? El mismo que el de todos los cubanos: irme al Yuma” (Estados Unidos), dice sin temor el joven Ramsel Vargas en su garaje convertido en peluquería del Nuevo Vedado. Estados Unidos, sí, pero también México, Europa o adonde sea. En el año 2015 casi 50.000 cubanos llegaron al gigante del Norte para empezar una nueva vida.

Ni siquiera el viaje de Obama atenuó el éxodo masivo. El mismo día de la clausura del cónclave comunista, la Guardia Costera de Estados Unidos repatrió a 137 cubanos interceptados en 10 operativos en el Estrecho de Florida. En total, 3.299 cubanos fueron detenidos antes de pisar suelo norteamericano en los últimos seis meses del 2015.

El éxodo no va a parar, porque las razones del éxodo las conocemos todos: un sistema totalmente fracasado y que con este Congreso acentúa la desesperanza”, sentencia el analista José Manuel Cao.

Desde el mismo Caribe, en Santo Domingo, el escritor cubano Camilo Venegas airea el estado de su alma por la actualidad de la isla: “No espero nada de Cuba. No tengo la más mínima esperanza con Cuba; por eso aprendí a vivir sin Cuba”.

- La Nicaragua de Daniel Ortega, una democracia que se transforma en farsa

Daniel Ortega fue uno de los líderes de la Revolución Sandinista que terminó con la brutal dictadura de Anastasio Somoza (1967-1979) y permitió la instauración de la democracia en Nicaragua. Fue presidente entre 1985 y 1990, año en el que dejó el poder tras perder las elecciones frente a Violeta Barrios de Chamorro.

Tras pasar 17 años en la oposición, volvió al Gobierno con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en 2007. En esta nueva etapa se integró a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y forjó una alianza de hierro con la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En paralelo, se dedicó a socavar los fundamentos de la democracia que él mismo había contribuido a establecer.

Su mayor hito fue la reforma Constitucional de 2014, que en los hechos creó un régimen democrático autoritario: habilitó la reelección presidencial indefinida y eliminó la segunda vuelta electoral, lo que le permite a un partido ganar con una exigua minoría, siempre que sea el más votado.

Nicaragua dio en Agosto de 2016 un nuevo paso en este proceso de desdemocratización: El Consejo Supremo Electoral (CSE) resolvió la destitución de 28 diputados opositores (16 titulares y 12 suplentes), pertenecientes al Partido Liberal Independiente (PLI).

El argumento es un fallo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que le quitó la representación legal de la fuerza a Eduardo Montealegre -principal líder de la oposición- y se lo entregó a una facción rival. El nuevo jefe, Pedro Reyes, está acusado de ser un aliado encubierto del orteguismo.

Todos los analistas independientes coinciden en que la decisión del CSE carece de legitimidad y que se explica por su absoluta falta de independencia del Gobierno. Está más cerca de ser un apéndice que un verdadero Organismo de supervisión. El origen de esta anomalía hay que buscarlo antes del retorno de Ortega al poder.

El problema en Nicaragua es que desde el año 2000, por un pacto entre Ortega y el entonces presidente de la república, Arnoldo Alemán, de adscripción liberal, todas las instituciones de control del Estado (como el CSE) quedaron conformadas por cuotas partidarias (40 % del FSLN y 60 % liberales).
Posteriormente, a raíz de una escisión de la formación liberal, el FSLN se hizo con la mayoría en todas ellas. Desde 2007, con la llegada de Ortega a la presidencia, las cooptó. Hoy no hay control de poderes”, contó Salvador Martí i Puig, investigador del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca.

Ese acuerdo alteró profundamente las reglas del juego democrático. Entre otras cosas, redujo de 45 % a 35 % el umbral para ser electo presidente en primera vuelta. Sin esa modificación habría sido impensable el triunfo de Ortega en 2006, que se consumó con apenas 38 % de los votos:

Alemán calculó mal las consecuencias del pacto en el bloque antisandinista, que a causa del mismo se dividió, lo que posibilitó el triunfo de Ortega en 2006 con menor porcentaje de votos de los que obtuvo en las elecciones de 1990, 1996 y 2001, en las que había sido derrotado”, explicó Edmundo Jarquin, ex candidato a vicepresidente por la Alianza PLI.

- Hacia un sistema de partido único

En este contexto tan oscuro, el país se prepara para las elecciones presidenciales del 6 de Noviembre de 2016. Las últimas decisiones del Gobierno se explican en gran medida por su voluntad de asegurarse una victoria.

Ortega se proponía nombrar a su esposa como candidata a la vicepresidencia -dijo Jarquín-. Rosario Murillo tiene mucho poder, pero en la misma medida rechazo, aún dentro del sandinismo, por su estilo brutal. Ortega, conocedor de esas resistencias, no quería tener ningún desafío electoral. Sencillamente está implantando un sistema de partido único, pero al estilo de las variantes europeas del ex bloque soviético, donde además del partido comunista dominante había una serie de micro partidos subordinados”.

La jugada ya empezó a rendirle frutos al FSLN, porque el PLI anunció que no participará de los comicios. “Estas elecciones van a ser una farsa”, aseguró Montealegre al comunicar la decisión. Así, todo está listo para una nueva reelección de Ortega.

Es una autocracia familiar que es capaz de conseguir ser votada siempre de nuevo, logrando dividir y destruir a los partidos de oposición con artimañas legalistas y maniobras de cooptación y persecución”, dijo Günther Maihold, especialista en las transiciones democráticas de América Latina y el Caribe del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad.

Una de las claves del éxito del presidente para tener un control casi total de lo que ocurre en el país es el sistema de patronazgo que creó para comprar a los principales partidos y dirigentes del Interior del país.

Esencial para ello han sido los recursos recibidos de Venezuela -continuó- que se aplicaron por fuera del Presupuesto público en un manejo de favoritismo a municipios, alcaldías y organizaciones fieles a la pareja presidencial, mientras los demás no lograron apoyos para sus proyectos. En este sentido ha logrado construir una red de clientelismo que le asegura la reelección”.

- La comparación con Venezuela

La Nicaragua sandinista y la República Bolivariana no sólo han sido aliados incondicionales. También comparten la paulatina degradación de la democracia por la concentración de poder en el presidente.

Sin embargo, en Venezuela ese proceso estuvo acompañado de una resistencia creciente por parte de la oposición y de la sociedad civil, que hoy se manifiesta masivamente contra Maduro. Esto no le está ocurriendo al régimen del FSLN.

La oposición en Nicaragua no ha tenido la beligerancia de la de Venezuela por tres razones: la división, la ausencia de una crisis económica y el entendimiento de Ortega con los poderes fácticos, el gran capital, parte de la Iglesia y los Estados Unidos, que han mirado hacia otro lado”, aseguró Jarquín.

Martí i Puig sostuvo que las diferencias entre ambos países son demasiado grandes para pensar que podrían darse procesos similares. “La situación actual del régimen de Venezuela no es comparable a la realidad política de Nicaragua hoy -dijo- dónde los Ortega controlan muchos resortes económicos y políticos, tienen aliados entre las élites y las bases y dónde las clases medias opositoras son minoría. Los dos países difieren totalmente respecto a su economía, su sociedad y su tradición política; no son comparables”.

No obstante, hay condiciones para pensar que las cosas se le pueden empezar a dificultar a Ortega, que hasta hora viene haciendo lo que quiere casi sin consecuencias a nivel nacional e internacional.

Eso está cambiando por varios motivos: la embestida antidemocrática de Ortega, cerrando todo espacio a la oposición, ha colocado a Nicaragua en el radar internacional. La disminución abrupta de la cooperación venezolana, que le ha permitido tejer una red de intereses empresariales y programas sociales populistas; y la progresiva generación de un clima de negocios adverso, con lo cual el sector privado ha empezado a resentirse”, concluyó Jarquín.

- El caudillismo democrático de América Latina

Alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”, cantaba el fallecido presidente Hugo Chávez, tomado de la mano de los presidentes Rafael Correa (de Ecuador) y Evo Morales (de Bolivia). Pero también en otros países hay otra vez tendencias caudillistas.

Por ejemplo, el líder ecuatoriano se comporta sospechosamente: “El Congreso tendrá que disolverse o entrar en receso o como quiera llamárselo, pero durante la función de la Asamblea, el Congreso no sesionará”, dirá Correa.

A la toma del poder por durante 500 años”, señalará Evo Morales al asumir la presidencia. Es que en Bolivia, el presidente impone la causa indigenista y el poder centralizado: “Sobre todo lucharamos contra la discrimación y la opresión con lo que hemos sido sometidos como aymaras, quechuas y guaraníes”.

En Venezuela, el mandatario tenía su propio programa de televisión donde cada domingo por la mañana acusaba a los líderes mundiales de ser asnos del Imperio mientras encarcelaban opositores, cerraban medios de comunicación, enviaban al exilio a disidentes y tal vez cosas peores.

No hace falta mirar muy lejos en la historia para ver adónde lleva todo esto, lo mismo a la derecha que a la izquierda del espectro político. Gustaría pensar que se ha aprendido que no hay dictaduras buenas y dictaduras malas. Todas hacen lo mismo; todas son -como se dice vulgarmente- la misma caca pero con diferente olor.

Determinar si el Gobieno es o no una dictadura, no requiere saber ciencia atómica. Si el gobernante exige a todo el mundo que lo llamen “el supremo”; si ordena a todo el mundo llevar un ala de sombrero en la mano -como lo hizo el doctor Francia en Paraguay-; y ordena matar a todos los perros, evidentemente se está en aprietos.

Pero fuera de broma, si un gobernante impide que se lo reemplace por la vía electoral; censura la prensa; persigue a sus adversarios politicos; prohibe los partidos y las asociaciones civiles, evidentemente se está ante una dictadura y la única respuesta posible -en palabras del Informe de la dictadura argentina- es: Nunca Más.

Información adicional