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La Dama misteriosa

Sucedió hace ciento cincuenta años, un 6 de Mayo del año 1843, en el paraje de Laguna Brava, junto al Riachuelo y cerca, muy cerca, de la Ciudad de Corrientes(1).

(1) Citado por Eduardo Rial Seijo. “A 150 años del Milagro de Laguna Brava”, publicado en la revista “Corrientes (Presente, Historia y Tradición)”, Nro. 2, Julio de 1993. Amerindia Ediciones Correntinas.

La historia tiene sus comienzos cuando, siendo gobernador de la provincia Pedro Ferré, uno de los mejores Ejércitos correntinos sufrirá una estrepitosa derrota en la batalla de Arroyo Grande (provincia de Entre Ríos), el 6 de Diciembre de 1842.

El revés obligó a gobernantes y militares tomar el camino del destierro. Corrientes quedó en manos de los rosistas que ungieron como gobernador propietario a Pedro Dionisio Cabral.

Los jefes y oficiales entrerrianos -prisioneros en la victoria de Caá Guazú- fueron liberados y devueltos al general Justo José de Urquiza junto con las banderas y trofeos que los correntinos arrebataron al general Pascual Echagüe en tan memorable batalla.

Joaquín Madariaga, junto a su hermano Juan y un grupo de oficiales y soldados comprovincianos que participaron en Arroyo Grande, pasaron al territorio de Río Grande (Brasil), acompañando a los restos del Ejército insurrecto riograndense que -junto a uruguayos y correntinos- habían enfrentado a los ejércitos de Juan Manuel de Rosas ese fatídico 6 de Diciembre de 1842.

- El paso de los 108

“Por fortuna para los patriotas correntinos -escribía Luis Cora- al llegar al Estado de Río Grande se encontraron que este Estado, abrazando el credo republicano, estaba en guerra separatista del Imperio dominante en este territorio, y eso los favoreció grandemente, ya que los riograndenses, al coincidir en ideales con ellos y ser soldados de una misma causa, los asilaron complacientes y les dispensaron toda clase de consideraciones, llegando hasta permitirles que libremente se organizaran en sus conspiraciones patrióticas”.

Los correntinos emigrados, concentrados en San Borja y Alegrete, sumaban más de 200 hombres que, finalmente, se reunieron en Ñanduy y eligieron al teniente coronel Joaquín Madariaga -el más activo y entusiasta de los oficiales allí reunidos- jefe del cuerpo patricio al que denominaron “Legión Libertadora” y se juramentaron “liberar a Corrientes o perecer en la demanda”.

Finalmente, 271 correntinos desde el pueblo de Uruguayana se encaminan al río Uruguay y en la barra del arroyo Tapiti Okay, en la noche del 30 de Marzo de 1843, intentarán vadear el río, pero una formidable tormenta no sólo retrasaría la acción sino que terminaría ahogando casi toda la caballada.

Solamente 40 juramentados -con Joaquín Madariaga a la cabeza- lograron cruzar esa noche y se escondieron en los montes cercanos en espera de un mejoramiento del tiempo y el cruce del resto de los legionarios.

Finalmente, en la noche del 31 de Marzo de 1843, se encontraron en el Paso del Yatay del entonces Rincón de San Jorge y hoy Ciudad de Paso de los Libres, los 108 que juraron la cruzada.

Curuzú Cuatiá y Mercedes, que seguían al entonces capitán Nicanor Cáceres, fueron quienes primeros se plegaron al movimiento. Para el 13 de Abril de 1843 solamente la capital de la provincia respondía al gobernador Pedro Dionisio Cabral, siendo ocupada finalmente sin esfuerzos por el teniente coronel José A. Virasoro.

Asumió en esa oportunidad como gobernador provisorio Baltazar Acosta hasta que, finalmente, el Jefe de la “Legión Libertadora”, Joaquín Madariaga toma las riendas de la provincia.

Para entonces, el general Urquiza designó al coronel José Miguel Galán, jefe de las fuerzas entrerrianas comisionadas a recuperar la provincia de Corrientes.

- La Dama misteriosa

Los coroneles Galán y Ramírez, con un Ejército de dos mil entrerrianos, se acercaron a las puertas de Corrientes en actitud de ataque. La columna correntina -al mando de Joaquín Madariaga- entró a la capital para incorporar hombres y armas, mientras los rosistas acamparon en las costas de la Laguna Brava, muy cerca de la ciudad.

Una gran actividad se desplegaba en el campamento de los correntinos ese día del 6 de Mayo de 1843. Madariaga tenía como segundo al coronel Bernardino López quien, a su vez, lo tenía al comandante Simeón Martínez, y se encontraban dando las últimas instrucciones a sus hombres en un sitio conocido como Quinta de los Navarro, en el Departamento Lomas, cuando una avanzada lleva ante la presencia del jefe correntino a una mujer que pedía hablar con él.

Según el historiador Hernán Félix Gómez se trataba de una “joven mujer con un chal celeste” pero, para Manuel Vicente Figuerero se trataba de “una mujer entrada en años y de aspecto distinguido, que vestía de blanco y cabalgaba en un flaquísimo rocinante” (Figuerero transcribe un relato del teniente coronel Simeón Martínez, testigo presencial del hecho).

Una vez frente a Madariaga ésta le expresó:

“He venido expresamente a buscarlo para transmitirle la noticia exacta del enemigo. Hará una hora que acampó cerca de Laguna Brava, completamente descuidado, sin guardias avanzadas distantes.
“Los Cuerpos han desensillado sus caballos y se preparan para carnear. Si usted se apresura y los ataca por el lado de los montes que dan a la derecha, los derrotará fácilmente”.

Los correntinos, conocedores de la zona, interrogaron sobre varios datos a la extraña mensajera y todos coincidían con el conocimiento que tenían sobre los mismos. Madariaga, sin vacilar ordenó el ataque de inmediato: “el triunfo es nuestro”, dijo, y dirigiéndose a la mujer le dijo:

“Ve a la capital y búscame cuando regrese a ella vencedor para recompensarte -en nombre de la patria- por el servicio que le prestas”.

El general Madariaga, protegido por los bosques de naranjos, se acerca al enemigo, lo sorprende y lo derrota por completo. Comenta el historiador Manuel Florencio Mantilla:

“En la tarde del 6 de Mayo fue sorprendido y destruido el ejército de Galán. No esperaba el ataque; y era tal la confianza en su poder, que descansaba sin ninguna preocupación. La osadía de Madariaga dio el triunfo increíble”.

Los entrerrianos no intentaron resistir; huyeron aterrados en todas direcciones, cargados en desorden, como era la fuga, y echados al Riachuelo -extraordinariamente crecido- donde se perdieron muchos hombres.

Los que lograron cruzar fueron alcanzados en el Paso Oscuro, del río Corriente, por la caballería de Juan Madariaga -que cubría la línea del Batel- que los vence y los dispersa.

Luego de tan brillante victoria, los correntinos entraron en desfile triunfal a la capital. El Jefe militar y gobernador de la provincia no se olvidó de los servicios de la extraña mujer y pidió por ella, pero nadie nunca más la volvió a ver.

- La leyenda y la historia

Cuenta la tradición que toda la ciudad comentaba sobre la misteriosa dama y se tejían conjeturas sobre su identidad y no en pocas bocas se escuchaba la palabra “milagro”.

El general Madariaga ordenó oficiar un Tedeum -en agradecimiento por el triunfo- en el templo de Nuestra Señora de La Merced y cuentan que cuando se dirigió al altar de la Virgen para ofrendarle su sable, encontró que la pesada puerta de mármol de la cripta estaba entreabierta y que los ruedos de la falda de la Virgen estaban salpicados de rocío, pasto seco y arena. Ya ningún correntino de ese año de 1843 dudaba de que verdaderamente se trataba de un “milagro”.

Distintos historiadores se refirieron al hecho: Manuel V. Figuerero, Hernán F. Gómez, R. Villegas, (Mantilla niega los milagros en la historia) y el Padre Esteban Bajac. Uno lo llama “La Viejita de Lomas”; otro, “La Mensajera Misteriosa” o “La Dama de Laguna Brava”.

En un aspecto se ponen de acuerdo: la mujer existió pero, ¿quién era realmente? Si nadie más la volvió a ver, ¿fue realmente un milagro?.

Existe quienes compararon la situación con aquélla de “la loca de la guardia”, esa mujer que guió al Ejército Libertador del general José de San Martín a través de los desfiladeros y los casi infranqueables pasos de la Cordillera de los Andes y que la tradición popular la identificara con la Virgen del Carmen -proclamada Patrona y Protectora de los Ejércitos por Manuel Belgrano y San Martín-.

Otros fueron más lejos aún y vieron una semejanza entre la Dama de Laguna Brava y Juana de Arco.

- La carta del Padre Bajac

De todos los historiadores que tocaron este tema fue -justamente- un sacerdote, el Padre Esteban Bajac -a quien justicieramente lo llamaran el “historiador de la Virgen”- el que va a intentar dividir las aguas, separando la historia de la tradición.

Si bien es cierto que el Padre Bajac no niega “el milagro” que pudo estar representado por la oportuna aparición en el campamento correntino de esa misteriosa mujer, buscará dar una explicación terrenal sobre la identidad del personaje.

Y es así que podemos leer en “El Mensajero de Nuestra Señora de Itatí” del mes de Julio de 1933, año XVIII, Nro. 209 el artículo titulado: “La mujer misteriosa de Laguna Brava”, que dice así:

“... Nadie hasta el presente entre los cronistas de esa gloriosa acción llegó a revelar el nombre de esa mujer y el enigma dio margen a la leyenda en que figuran apariciones de la Virgen de La Merced, de la de los Dolores y hasta de la de Itatí...
“ ...La mujer patriota que informó al general (Madariaga) el descuido en que se hallaban las tropas enemigas, se llamaba Tomasa Soto de Encinas. La siguiente carta que copiamos tal cual está escrita de un anciano de 90 años, de nombre Juan C. Duarte, respetable vecino de General Paz y conocido por su honradez, parece no permitir la duda.
"La carta dice así:

“General Paz, Mayo 8 de 1933.
“Señor Administrador del Mensajero de nuestra Madre de Itatí...
“El quien suscribe permite darle información de lo que en su relato es publicado en El Mensajero y para que sea más explicada y que la nueva generación dé méritos a la mujer patriota que se ignora su nombre y que se recuerda de su inmortal vida.
“Pues yo como anciano que en esa época de ese triunfo del año 1843 que mi nacimiento fue el 7 de Enero, pues al llegar a la edad conciente y dar cuenta de lo que se oía y un día que visitó a mi familia, estaba relacionando de la forma en que ella fue que vino a dar cuenta al general del Comando del Ejército correntino y defensor de la Ciudad de Corrientes.
“Pues, Señor Director de El Mensajero: los restos de esa mujer y toda su familia descansan en el cementerio de Caá Catí, ya hoy General Paz (nuevamente se llama Caá Catí), que ya es el clausurado, que siendo así, ni los hombres ni la patria no dan señales de gratitud con una placa con inscripción, con palabras de gratitud.
“El nombre de la mujer era Tomasa Soto y, su esposo, era Genaro Encina; y es de lo que me permito dar razón. Saludos ... Duarte”(2).

(2) “Se reemplazó la ortografía del texto original para una mejor comprensión”. // Citado por Eduardo Rial Seijo. “A 150 años del Milagro de Laguna Brava”, publicado en la revista “Corrientes (Presente, Historia y Tradición)”, Nro. 2, Julio de 1993. Amerindia Ediciones Correntinas.

“¡Tiene, pues, General Paz (Caá Catí), la gloria de haber concedido al general Joaquín Madariaga la victoria espléndida de Laguna Brava!”, finaliza el Padre Bajac.

- Parte de Joaquín Madariaga, datado en el Campamento de la costa del Riachuelo, a 6 de Mayo de 1843

“... Ciento y tantos tiradores dispersados en guerrilla y unos cuantos tiros de cañón han sido los que han dado este día de verdadera gloria a la patria. No hubo necesidad de hacer uso de las demás fuerzas, ni casi tiempo de forzar la línea, cuando los malvados huyeron cobardemente.
“Su vileza ha escandalizado a cuántos lo han presenciado. La más leve lesión no ha ofendido a ninguno de los libertadores, mientras que los infames -en su precipitación de huir- se han ahogado infinidades en el Riachuelo.
“Han dejado sobre el mismo campo que ocupaban todos sus recados, ropas, armas y carruajes que tenían, por haberlos sorprendido en los momentos de estar carneando y no tener sino el tiempo muy preciso de montar en pelos, que es como huyen con el terror propio de los hombres que tienen sobre sí el crimen que ellos.
“He destacado sobre el único grupo que salió del campo con dirección a San Luis (del Palmar) dos escuadrones, a las órdenes de los sargentos mayores Castor de León y Nepomuceno Serrano, y mañana temprano despacharé al teniente coronel Cáceres con la división de su mando, que consta de tres escuadrones, a completar el exterminio de estos malvados si es necesario hasta más allá de la frontera...”(3).

(3) “Los malvados son los soldados entrerrianos”. // Citado por Eduardo Rial Seijo. “A 150 años del Milagro de Laguna Brava”, publicado en la revista “Corrientes (Presente, Historia y Tradición)”, Nro. 2, Julio de 1993. Amerindia Ediciones Correntinas.

- Parte del Jefe de las fuerzas entrerrianas, coronel Galán, al ex gobernador Cabral

“... No oscureció a las inmediaciones de la casa de Molina cuando necesitábamos lo menos dos horas de día para entrar en la ciudad y tomar las medidas necesarias y colocar nuestras fuerzas.
“Tuvimos que hacer alto; y en esa noche vinieron los salvajes y se situaron en lo de Latorre, cubriendo la capital y en una posición en que no podíamos atacarlos con ventaja.
“El día 4 contramarchamos hasta la Loma del Oratorio, en donde acampamos ... como a las 9 de la mañana del día 6 emprendimos la retirada con dirección al paso de Lobera; como a las 12 paramos en un campichuelo reducido; y como a la una atacaron los salvajes nuestros puestos de retaguardia.
“Una parte de nuestras fuerzas montó en pelo para contener al enemigo, mientras la otra ensillaba y formaba. Nuestras guardias habían sido arrolladas por la infantería enemiga y los salvajes ya estaban sobre nuestra posición. Sin embargo, fueron contenidos por la intrepidez de nuestros tiradores.
“Mientras tanto estábamos encerrados, pues los salvajes habían colocado su infantería y artillería en la única salida que teníamos y nos hacían sufrir un fuego vivísimo de fusil y de cañón.
“Nuestros tiradores habían ya consumido los últimos cartuchos que teníamos y nos fue preciso abandonar nuestra posición ... pero al poco rato de haber entrado en el monte algunos escuadrones tomaron el galope y ésta fue la señal para la disperción general de nuestras tropas...”(4).

(4) “Los salvajes son los soldados correntinos”. // Citado por Eduardo Rial Seijo. “A 150 años del Milagro de Laguna Brava”, publicado en la revista “Corrientes (Presente, Historia y Tradición)”, Nro. 2, Julio de 1993. Amerindia Ediciones Correntinas.

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