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CULTOS POPULARES

“Curuzú Gil”, “El Gaucho Lega”, “San Antonio Maná”, "Pedro Perlaitá", entre otros, son objeto de devoción popular en Corrientes. Curiosa proyección de quienes en vida no parecían merecer tal honor. La muerte trágica y otras circunstancias, siempre misteriosas, han sido, tal vez, los elementos sobre los que giró la metamorfosis(1).

(1) Emilio Noya. “Cultos Populares", nota aparecida en el fascículo 7 “Corrientes entre la leyenda y la tradición”, de la publicación “Todo es Historia”, colección dirigida por Félix Luna, en Octubre de 1987.

En el escenario costumbrista de la provincia guaraní, se confunden el culto profesado a vírgenes y santos de la Iglesia Católica, con estas veneraciones locales cuyas raíces provienen de antiguas prácticas paganas. Así es común observar el que reciben seres de distinta índole, quienes se hicieron acreedores a la reverencia popular.

Se trataba en la mayoría de los casos, de individuos que en su condición de “gauchos alzados” cometieron saqueos, violaciones y crímenes durante prolongado lapso, convertidos en azotes del Interior correntino.

La capacidad taumatúrgica atribuida a dichas personas está en relación directa con las circunstancias, a menudo infaustas, en que les tocó desenvolver sus vidas y luego fueron eliminados, generalmente en enfrentamientos con efectivos policiales.

Resulta curioso que sobrevenidas sus muertes violentas, sean objeto de canonización profana y todavía conciten el fervor religioso de una feligresía heterogénea, estableciéndose entre ellos y sus consecuentes seguidores, una identidad solidaria en presencia de sus previsibles finales.

Tales creencias, pues, se basan fundamentalmente en los padecimientos experimentados por aquéllos, lo que para sus crédulos adeptos les otorgarían llamativos estados de santidad.

La remanida frase “roban a los ricos para repartir el botín entre los pobres”, hizo carne entre la gente sencilla del pueblo que de diferentes modos les brindaron sus adhesiones incondicionales.

Los sitios donde cayeron abatidos y sus tumbas convertidas en santuarios, reciben periódicamente el fervoroso homenaje de innumerables devotos, portadores de presentes florales, velones, ofrendas, plaquetas metálicas y dinero en efectivo, que se aplica al manteni­miento del extraño culto.

Antonio María, Pedro Perlaitá, Olegario Alvarez, Antonio Gil, es una enumeración de santificaciones populares incompleta, pues existen otras tales la de "La Degolladita", quien fuera eliminada por su esposo adúltero en la Capital de la provincia; "Curuzú Martín", guitarrista y cantor de mentas, fallecido en "Blanco Cué"(2), Departamento Mburucuyá; "Cambacito Campero"(3), boyerito apaleado por el patrón hasta ocasionarle la muerte, en Arroyo Ceibal (San Lorenzo, Departamento Saladas); Aparicio Altamirano, bandolero muerto en una emboscada, en "Lomas" de Bella Vista; "La Ahorcadita", que se colgó de un árbol por cuestiones amorosas, en "Pago Alegre" (Saladas), etc.

(2) Cué (kue) - Viejo.
(3) Cambacito - Negrito.

Manosantas, criminales, vulgares salteadores, rebeldes sociales, mártires y protagonistas de diversos hechos reales, o deformados por la tradición oral, representan contradictorios ejemplos de canonizaciones profanas que, aunque no son patrimonios exclusivos de la Provincia guaraní -se conocen casos similares en casi todo el orbe-, adquieren en Corrientes contornos definidos por las características y exteriorizaciones de dichos cultos.

Más allá de sus complejos significados y el ancho campo que ofrecen para analizarlos desde diferentes ángulos, resistieron el transcurso de las décadas, manteniendo vigencia, definitivamente incorporados a la mitología de la región.

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