El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Yerba Mate (Ka'a)

Al respecto del árbol del ka'a, o la yerba mate, corren varias leyendas, que se dilatan, con ligeras variantes, sobre los cuatro rumbos de la Provincia.

Se da a conocer aquí una adaptación(1):

La Luna, Jasy, era una diosa guaraní que amaba bajar a la Tierra y confundirse entre las personas.

Para ello, tomaba formas humanas convirtiéndose -mágicamente-, en una joven rubia.

Una vez, paseando por un bosque con Arai (diosa nube también convertida en mujer) encontró de pronto un horrible animal dispuesto a atacarlas.

- ¡Cuidado!-, le gritó asustada a su amiga.

Y un jaguarete, con sus fauce abiertas y pupilas fulgentes, las enfrentó amenazante.

Y ya iba a lanzarse contra las diosas -que al adquirir formas humanas perdían sus poderes- cuando una silbante flecha se clavó en un costado del feroz animal.

El jaguarete bramó de rabia y dolor pero, a pesar de la herida, se arrojó contra la persona que lo había flechado: un indio, ya viejo, que, escondido detrás de un árbol, lo esperaba con un arco en la mano y una flecha en la otra.

Saltó la fiera y el hombre la esquivó con la intención de volver a cargar su arco. El animal no se lo permitió y volvió a saltar sobre el indio que, más hábil, se agachó, y mientras la fiera pasaba sobre su cabeza, le clavó un dardo en mitad del corazón.

El jaguarete, entonces, cayó fulminado.

En el transcurso de tan cruenta pelea, Yasy y Arai tuvieron tiempo de ponerse a salvo. Volvieron a convertirse en luna, la primera, y, en nube, la otra, recuperando así sus poderes.

Por esa razón, cuando el buen indio buscó a las dos mujeres que había salvado, no pudo encontrarlas por ninguna parte.

-¡Qué extraño!- pensó. ¿Hacia dónde habrán ido?

Y con esa duda permaneció, hasta que llegó la noche y se encaramó en un árbol para dormir.

Fue entonces, entre sueños, cuando se le aparecieron las dos diosas y le explicaron quiénes eran.

- Gracias a tu buena acción -contó Yasy-, hice nacer en el mundo una nueva planta que ayudará a los hombres.

Le dijo que se llamaba ka’a, y le indicó cómo hacer uso de ella, tostándola, ya que era venenosa. El indio despertó de pronto y, en el sitio señalado por la diosa, encontró una planta recién nacida.

Desde entonces, ka’a, planta obtenida por la buena acción de una persona, anima al caído y reconforta cansado.

Es símbolo de amistosa hermandad entre los hombres y, sobre todo, como les decía al principio, sirve para establecer vínculos de más estrecha unión entre los que se quieren bien.

Nota

(1) Material extraído del libro "Cuentos y Leyendas" -adaptación de Silvia Schujer-, publicado en 1995.

Información adicional