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Chingolo

por Guillermo Perkins Hidalgo

 

Todavía parece que anda con grillo, recordando al mundo un pe­cado.

Era un hombre, un ava impe­tuoso y lleno de soberbia. Tenía mucha fuerza, y cometió una vez la terrible profanación de derribar el pesado portal de una iglesia.

Por eso fue engrillado y conducido a la cárcel, de donde más tarde salió volando, doblemente castigado por la Justicia del Cielo.

El chingolo o cuclillo, diminu­to y nervioso, es el único pájaro que camina a saltos, como si estuviera mancado por invisibles grillos ...

El cachilo es sociable y visita los patios familiares en busca de migas de pan y restos de comida. Sólo se aleja con rapidez, cuando advierte la presencia peligrosa de un gato.

Por eso dice el refrán, cuando alguien llega a una casa como el chingolo, en forma ines­perada, sin previa invitación ni avi­so, a la hora habitual de la comida:

¡Entra solo,

como el chingolo!

Informante: Melitón Vargas, 73 años, peón de estancia. Carlos Pellegríni, costa del Iberá, Depar­tamento San Martín.

Nota

“Leyendas y supersticiones del Iberá. Seres metamorfoseados”, por Perkins Hidalgo, Guillermo - Nota aparecida en el fascículo 7 “Corrientes entre la leyenda y la tradición”, de la publicación “Todo es Historia”, colección dirigida por Félix Luna, en Octubre de 1987.

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