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Suindá (Suinda)

por Guillermo Perkins Hidalgo

 

Era una costurera joven que tenía siete hijos. No obstante la pobreza de su existencia, le agradaba sobremanera vestir lujosa­mente y lucir sus trajes en toda clase de fiestas y de reuniones.

Una noche, al regresar a su casa, después de varias horas de alegría, recibió la enorme y desgarradora sorpresa de comprobar que todos sus hijos habían muerto de frío.

Fue tanta su desespera­ción de madre, que agarró la tijera, y comenzó a cortar las siete morta­jas que necesitaba, casi sin darse cuenta de lo que hacía.

En eso es­taba, cuando se fue transformando poco a poco en ave...

El paso de un suinda o “cortamortaja” por la vecindad de un ho­gar, imitando perfectamente el ruido característico de una tijera en acción, es tan temido por el vul­go supersticioso, como la presen­cia y el canto bullicioso del ypekũ o pájaro carpintero.

Muy mala seña para una casa, es oír el suinda por siete veces, en el transcurso de una sola noche.

Informante: María Luisa Ch. de Molinas, 91 años. Santo Tomé.

Nota

“Leyendas y supersticiones del Iberá. Seres metamorfoseados”, por Perkins Hidalgo, Guillermo - Nota aparecida en el fascículo 7 “Corrientes entre la leyenda y la tradición”, de la publicación “Todo es Historia”, colección dirigida por Félix Luna, en Octubre de 1987.

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