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Las dos hijas del diablo

por Guillermo Perkins Hidalgo

 

Las dos hijas del diablo, Satanás, que espiaba al Señor, al ver que éste había formado al hombre con un poco de barro, quiso hacer algo igual o pa­recido.

Juntó la tierra necesaria, le echó agua, amasó un rato y comenzó a modelar. En eso estaba, cuando de la pasta que tenía en sus manos, saltó la víbora (mbói)...

Pasaron los días. Dios continuaba completando su gigantesca obra, de poblar al mundo, siempre valiéndose para ello de la misma mezcla. Mientras tanto, el diablo se mordía de envi­dia.

Una mañana, el Señor se deci­dió a crear las aves, que debían em­bellecer la vida con sus cantos. La primera que surcó el espacio, fue la golondrina. Satanás, que no dejaba de espiar a Dios, quedó más maravillado que nunca, y volvió a repetir la prueba de hacer algo igual o parecido.

Juntó la tierra ne­cesaria y echó agua, amasó un ra­to y comenzó a modelar. En eso estaba, cuando del barro que tenía en sus manos saltó la araña (ñandu)...

Informantes: Eduardo Ponce y Mauricio Fernández, 47 y 50 años. Ruta 14, costa del Iberá (Yvera), Carlos Pellegrini, Departamento San Martín.

Nota

“Leyendas y supersticiones del Iberá. El Diablo”, por Perkins Hidalgo, Guillermo - Nota aparecida en el fascículo 7 “Corrientes entre la leyenda y la tradición”, de la publicación “Todo es Historia”, colección dirigida por Félix Luna, en Octubre de 1987.

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