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Análisis del kuru a través del lenguaje etnozoobotánico guaraní

por Aurelio Schinini

 

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Hemos hallado que una serie de vocablos, de igual estructura léxica, no sólo expresan, sino también representan, al mal. Por lo tanto, se trata de dar una interpretación a un conjunto de palabras guaraníes, cuya semejanza gramatical y semántica simbolizan a lo feo o un hechizo.

A través de una serie de trabajos bibliográficos y de campo, se encontró que el vocablo kuru no expresaba, semánticamente, una sola significación, como ser grano o sarna, sino que todas ellas denotaban a la fealdad, o maldad manifiesta a través de lo feo o, en otras, como lograr el bien, cuando esté posesionada por el mal.

La mayoría de estos vocablos, requeriría de por sí un análisis más extenso. Muchos están representados en mitos, leyendas, o se conocen sus usos en la medicina popular. Al reunirlos, y teniendo en cuenta la diversidad de opiniones respecto de la grafía del guaraní, seguimos el criterio de Antonio Guasch en su diccionario Guaraní - Castellano, de Ediciones Loyola (1978), y en algunos casos, respetando la escritura de los topónimos, de acuerdo con los mapas.

Por otra parte, atentos a la amplitud de la bibliografía, debimos limitarnos a citar la fundamental. Deseo expresar mi agradecimiento al profesor Florencio Godoy Cruz, por su colaboración en la elaboración y corrección de estilo.

 

Vocablos escritos con kuru

 

kuru: grano, sarna. Voz onomatopéyica, que hace referencia al cloqueo de la gallina; de allí: ryguasu ku­ru: gallina clueca.

kurugu: Instrumento musical de los guaraní. Natalicio González (1948:47): “Instrumento de percusión de son horrible y lúgubre”.

kurugua: Planta de la familia de las Cucurbitáceas (Sicana odorífera), trepadora, cuyos frutos negros o amarillos, de cáscara lisa y brillante, son muy fragantes. Actualmente su cultivo es escaso. Utilizado en medicina popular, como poha roonsa (remedio refrescante). Puesta en la habitación de los moribundos, su fragancia ayuda a la buena muerte, y a mejorar el ánimo de los parientes. Sánchez Labrador (1771, lámina 46) dice: “Ponen estas kuruguas maduras en las iglesias, que se llenan de fragancia”.

kuruguai: Planta de la familia de las Leguminosas-Papilionóideas (Dioclea paraguariensis), lianas de crecimiento vigoroso, cuyas inflorescencias alcanzan 40 centímetros de longitud, cuyas flores son de un color morado intenso y sus legumbres péndulas, con tres o cuatro semillas en cada una; son esféricas pardo-rojizas. Sus flores son utilizadas como vehículo hacia lo mágico. Los pai-tavytera aspiran el perfume de sus flores, para lograr un éxtasis. Las actuales curanderas lo cultivan, algunas de ellas como enramada, para cuando sus pacientes estén sentados bajo ellas, no dejen o transmitan el mal al curandero con que se hallan “cargados”. Deducimos por esto, que el kuruguai pertenece al grupo de los kuru “antimales”. Sus semillas calentadas o frotadas, y llevadas en los bolsillos de los jugadores de azar, atraen al dinero, o evitan que el dinero salga de ellos. Este kurundu, para mejor efecto, debe ser envuelto con la plata-sĩ (billete que el jugador de azar ganó en una importante jugada). Sus semillas, además, son utilizadas en medicina popular; éstas, reducidas a polvo y junto con “polvo de palo”, se espolvorea sobre el ombligo del recién nacido, para acelerar la cicatrización y evitar infecciones; estas semillas contienen canavanina, según Schlüter y Bordas (1972).

kuruguaty: (Curuaguaty). Pueblo paraguayo del Departamento de Canendiyú. Lugar donde abundan los kurugua.

kuruka’u: Nombre dado a las bandurrias, aves ardeiformes (Harpiprion caerulescens y la Theristicus caudatus). Aves parecidas a la cigüeña.

kuruñai: Arbol perteneciente a la familia de las Leguminosas (Copayfera chodatiana): Arbol histórico de Cerro Corá (Amambay - N.E. del Paraguay). En un hueco de su base, fue depositado por madame Lynch, el mensaje del lugar preciso donde enterrara el cadáver de su esposo, el mariscal Francisco Solano López, y de su hijo; actualmente casi seco. De él extraen su corteza o pedazo de madera, para ser utilizado como talismán o amuleto (López 1974:135).

kurumi: Nombre; querría decir “mi pequeño”, o por corruptela del ñe´ẽgatu amazónico, kunumi (González, 1969), como actualmente se lo utiliza al vocablo. En verdad, lo que se quiere expresar con kurumi es “mi pequeño feo”, pero lindo de espíritu, cariñoso, bondadoso.

kurunde: Apellido hallado en los viejos registros de Yuty (Guayrá - centro del Paraguay). Diletante, aprendiz de mago, paje. De este vocablo derivaría la palabra curandero, conocida en Corrientes también como payesero, que es el poder de curar que tienen algunas personas, a través de la magia o del hechizo. Este apellido, seguramente fue aplicado a algún neófito que, antes de su conversión al cristianismo, se sentía atraído por la magia (Cadogan 1957:34).

kurundu: Paquete amoroso utilizado como amuleto, o para el hechizo, confeccionado con ciertas raíces, envueltas en ciertas hojas y que son preparadas en ciertos días.

kurundi’y: Arbol de la familia de las Ulmáceas. Es uno de los primeros en aparecer, al ser talada la selva (Trema nicrantha). Según versión recogida por el autor, en el Alto Paraná, Diciembre de 1982, “el kurupi no se resiste a perder su lugar en la selva, y se engendra en el kurundi’y, para regenerar la selva talada”.

kurupa: Plagado de granos o de sarna.

kirupa’y: Arbol perteneciente a la familia de las Leguminosas-Mimosáceas. El nombre, hace referencia al aspecto rugoso de su tronco. Pertenece al hábitat natural de los guaraní (Vara, 1984), y es uno de los árboles más conocidos por ellos (Piptadenia macrocarpa - Fiebrig 1930; Gatti, Rojas y Bertoni, 1947; Cadogan, 1957), y actualmente su nombre correcto es Anadenanthera macrocarpa (Burckart 1969). De este género de leguminosas, la mayoría de las tribus selváticas de América, utilizan sus semillas tostadas y aspiradas como rape, práctica que le produce alucinaciones. Actualmente los guaraní, ya casi no lo usan. Sánchez Labrador, en “La medicina del Paraguay natural” (1771-6), dice que “da visión gustosa”. Bertoni (1927), menciona que los indios aprovechan para hacer kurupa y obtener “visiones”; “es un narcótico, y no un hechizo” (loc. cit. 282) y continúa: “Pero su empleo debe ser vigilado por un buen kurupayara o, de lo contrario, el kurupa no tiene efecto”. En comunicación personal, Gertrudis Ramírez (Tobaty-Paraguay), me decía que, pasar al lado, tocarlo o acostarse a dormir bajo este árbol, según el estado en que se encuentre la persona, podría producirle granos (kuru) semejantes a su corteza. Posiblemente este árbol represente al “póra” en el cual more o viva ese ser mitológico, gracioso, e inclusive burlón, que no llega a ser maligno, pero al cual el guaraní no quiere parecerse. Con el nombre de kurupa’ymi (Porophyllum ruderale) de la familia de las Compuestas, se conoce a esta planta que es utilizada en la medicina popular en la cura del cáncer.

kurupaity: Topónimo. Antigua población de Misiones - Paraguay. Lugar de una de las batallas de la Triple Alianza.

kurupi: Mitología. Ser legendario que vive en la selva. Es mencionado por casi todos los estudiosos, cronistas, etnólogos, folcloristas y antropólogos. Algunos lo describen como protector de la selva, que produce ruidos lejanos, que se oyen cuando uno derriba un árbol (Maglhaes, 1940), castigándolo con la imposibilidad de volver a su casa, desorientándolo. Posee los piés vueltos hacia atrás, por lo tanto al seguir sus huellas, uno lo hace en sentido contrario. Generalmente lo describen como un hombre pequeño, calvo, y su cuerpo cubierto de largos pelos, dotado de una fuerza prodigiosa. Ambrosetti (1883), al describirlo, dice que es petiso, fornido, que anda desnudo por el monte a la siesta, y se caracteriza por poseer un desarrollo exagerado de su órgano viril; persigue con él, generalmente, a las mujeres. Ayala Gaúna (1944), lo describe como antropófago y protector del hogar y de la selva, carece de coyunturas y sus piés están dirigidos hacia atrás. Colombres (1984), lo menciona como una deidad masculina - guaraní y muy conocida en Corrientes y Misiones. En Paraguay, Cadogan, al ocuparse del kurupi, como también G. González, aunque no se ponen de acuerdo en la etimología, lo describen que anda suelto y camina con el largo falo, liado a manera de cinto, con el cual enlaza a las mujeres que se aventuran solas por la selva. Este criterio es compartido por Natalicio González (1948), quien sostiene que “es la manifestación antropomorfa de las fuerzas creadoras, de la humedad, que vence a la aridez de la tierra, fecundándola, dando sentido a la belleza donde el universo árido y atormentado, seco de entraña, es acechado por la muerte y la esterilidad”. Olga Blinder (González 1969:333), dibuja al kurupi, calvo, con el cuerpo cubierto de pelos y con el falo enroscado a la cintura. Ricardo Deambrosi ilustra el kurupi de Colombres (1984:51), como un hombre con vellos, bigote y largo falo. Vive en el tronco del kurupica’y, árbol perteneciente a la familia de las Euforbiáceas (Sapium longifoliumSapium haematospermum). Su corteza rugosa, al ser herida, emana un látex blanco lechoso. Este látex sirve a los niños como mangaisi (sustancia pegajosa en la cual quedan atrapados los pajaritos). Y para los adultos, al decir de Cadogan (1968:150), “es un árbol que pertenece al demonio”. Según pudimos anotar, reciben el nombre de kuruparijurupari (Piso y Marcgrave - 1648); kurupyrakurupira o korupira, en Brasil. La mayoría escriben con “c” y actualmente con “k”, como ya lo hemos señalado. Blache, al analizar la estructura epistemológica del kurupi(1982), dice que actualmente su creencia se ha “dispersado”, criterio que compartimos y creemos que, con la destrucción de la selva y de sus lianas, se destruye el hábitat, y con él las ancestrales creencias guaraníes.

kururu: Nombre dado a todos los sapos, particularmente a los aulladores (Bufo ssp). Mit. El sapo es engendrador del mal y su poder hace referencia al aspecto granoso o al que adquiere cuando se hincha, al enojarse. Es uno de los elementos más utilizados en las prácticas del paje. Se utiliza este vocablo, para expresar rezongo, protesta o mala pronunciación. Así ñe’ẽ kururu o ñe´ẽngururú se dice de la persona que habla mal o de mala pronunciación. “Serían voces onomatopéyicas referentes al sapo” (G. González 1969:103).

kururu’iby: Nombre dado a varias especies de la familia de las Lorantáceas, plantas hemiparásitas, que crecen sobre árboles.

kururu rata’y: Significa “tizón del sapo”. También liana o bejuco subterráneo (Cadogan 1957:19); también conocido como isypo yvuguy (liana subterránea). Mit. El sapo se entierra, y de sus restos nace una liana. Idea presente en muchos de los mitos guaraní.

kururuyvi: Según Cadogan (1957:34), nombre dado a una Timeliácea (Dachmopsis racemosa). Planta conocida también comoguayaivíchi por los mbya-guarani.

kurusu: Cruz. Vocablo guaraní ya citado por Montoya (1724). Actual símbolo del cristianismo. Toponimia de ciudades correntinas: Curuzú Cuatiá, del Departamento de dicho nombre; Curuzú Laurel, de la localidad cercana a San Miguel, evocadora del paso de las huestes de Belgrano.

kuruvina: Peces de la familia Scianidae (Pachyrus schumburki y Plagioscion ternetzi), que habitan en ríos y lagunas (Gatti y Col. 1947).

Vocablos que llevan kuru

aka kuru: Cabeza llena de granos. Parece venir de kuruayn (sarna) y actualmente se usa kurujin, para referirnos a la sarna.

akurupa’y vona: Cadogan (1957:34) dice: “hago hechizos o hechizada: ambokurupa’y, y aporoyvo kurupa’y pupe en hechizar”.

Guaikuru Viejo: Topónimo. Fortín citado por Ambrosetti (1963:95), Misiones, Argentina.

itakuruvi: Cascajal o piedra partida. Topónimo del Departamento Cordillera, en Paraguay. Posiblemente derive de kuruvi la palabra curuvica, usada en Paraguay y en Corrientes (Argentina), que expresa “hacer triza” o “triturar”; también es usada como verbo: kuruvicar. Pisarello titula una de sus obras: “Pan curuvíca”.

khuru: Según Jesús Lar (1976), en quechua quiere decir “grano”.

khurvrukuy: En quechua quiere decir, agusanarse.

ñakurutu: Nombre dado a varias especies de lechuzas o buhos (especialmente al Buho magallanicus). Estas aves pueden ser también ñakuru tui o ñakurutu guasu.

ñuati kurusu: Arbolito espinoso, con ramas dispuestas en forma de cruz. El más conocido es Strychnos brasiliensis (Loganiáceas), y también nombran a Randia armata (Rubiácea) y a Polygala albicans (Poligalácea).

ywyra kurusu: Arbol de la familia de las Bignoniáceas, que tiene sus ramas en forma de cruz (Tatebuia nodosa); de flores amarillas; florece cuando va a llover (López 1974:92).

takuru: Termitero muy común en los campos de Corrientes, Misiones y Paraguay.

ysypo kurupi: Nombre dado a varias lianas en el Paraguay, de tallos suculentos, carnosos, rugosos; entre ellas dan el nombre aSiolmatra paraguayensis (Curcurbitáceas), Odontocarya tammoides (Menispermáceas) y Cissus sycioides (Vitáceas). Se cree que en estas lianas selváticas vive el kurupi. Cadogan (1957:19) lo llama kurupi rembo, que quiere decir, miembro del kurupi o bejuco del kurupi. Es evitada por las mujeres, quienes no se acercan a ellas y evitan su crecimiento cerca de sus casas.

 

Nota

* Schinini, Aurelio - Nota aparecida en la revista “Historia de los correntinos y de sus pueblos” - Fascículo 1 - Págs. 14 y sgts. (Noviembre de 1985).

 

 

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