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La guitarra chamamecera

En la ejecución de la música folclórica correntina, existen varias líneas o estilos que, lógicamente, pueden ser analizados gracias a las grabaciones magnetofónicas, desde 1920 hasta la actualidad. Para ello, se deja de lado otros antecedentes históricos y anecdóticos.

Los exponentes de las primeras generaciones de guitarristas, que llegan a grabar música correntina, en la década del ’20 al ’30, pueden ser considerados como los antecedentes válidos, aunque muchos de ellos no eran correntinos y rítmicamente no lograban acercarse al compás del “chamamé”. Ejemplo de ello son las grabaciones del “Dúo Ruiz-Acuña”, que en 1926, aproximadamente, graban “El Carau”, y las posteriores grabaciones del dúo “Magaldi-Noda”. Son grabaciones de músicos tangueros, o de origen paraguayo, que dejan en el disco testimonios de esa época heroica.

Sin embargo, los guitarristas intuitivos, de la zona rural de Corrientes, poseen el ritmo adecuado, y sus estilos o maneras de ejecutar la guitarra. Ejemplo de ello son las palabras que emplean: “...vamos a templar”, al referirse al acto de afinación; o, “yo toco con la cuerda floja”, para indicar una manera particular de aflojar todas las cuerdas hasta un nivel determinado, sin perder la afinación, otorgándole a la guitarra un sonido más grave. Otro término empleado es “tocar al estilo ye - husú”, (jehusu, en la gramática guaraní usada actualmente; jehu, es un verbo propio, que significa suceder, pasar, ocurrir, acontecer, sobrevenir), que indica ejecutar al ritmo del chamamé en “contratiempo”, como un doble rasguido, golpeado algunas veces, que afirma sólidamente el ritmo chamamecero.

Los “temples” o afinaciones, reciben diferentes denominaciones, tales como: “afinación por derecha”; “afinación del Diablo”, y otras que, además de otorgar mayor comodidad para ejecutar las posiciones de la mano izquierda, permiten una mayor sonoridad del instrumento (en parte porque quedan más cuerdas “al aire”, o porque las otras pueden ser “pisadas” con mayor seguridad y firmeza).

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