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Estilos acordeonísticos en el chamamé

LOS ACORDEONISTAS: Para ejemplificar esta historia de los ACORDEONISTAS CHAMAMECEROS, se van a citar algunos intérpretes del instrumento que llegaron a grabar fonográficamente en Buenos Aires, y que al mismo tiempo son poseedores de un ESTILO.

I.- El primero de ellos que llegó a grabar discos fue MARCOS HERMINIO RAMIREZ (1903-1966), integrante del conjunto de Mauricio Valenzuela y del “Trío Taraguy”, de Pedro Sánchez. Forma su propia agrupación, con la que llega a dejar varias páginas musicales de su creación. Poseedor de un estilo bien “campiriño”, traduce, en su forma simple de ejecutar, todo el canto de su tierra.

II.- El segundo ejemplo que se consigna es el del estilo de NESTOR EULOGIO AMARILLA (1907 - ¿?), quien fue un pionero de la música regional. Con su acordeón recorre el Nordeste argentino y deja grabado numerosos temas de su
autoría.

Otros acordeonistas de la primera época:

Se puede

Se puede citar a: CAYETANO AQUINO, “TITO” ARANDA, “TITO” AYALA, SANTIAGO BARRIENTOS, ALEJANDRO BARRIOS, RAMON BOGARIN, AURELIO BORDA, ALBERTO DIONISIO “CAMBA” CASTILLO, TRANSITO COCOMAROLA, RAMON ESTIGARRIBIA, SILVANO MOLINA, RAMON MAMBRIN, FRANCISCO UMEREZ, entre otros.

Todos son portadores del estilo campiriño que se ha ejemplificado con RAMIREZ y AMARILLA.

III.- El tercer ejemplo de estilo “acordeón chamamecero” es la figura de ERNESTO MONTIEL (1916-1975), creador de una escuela acordeonística, cuyo sonido es único y la forma de ejecutar el instrumento lo identifica rápidamente al ser escuchado.

Montiel había creado también el famoso y recordado “Cuarteto Santa Ana”, junto a Isaco Abitbol, pero se debe evidenciar su manera de originar ese sonido “montielero”, que es seguido por muchos intérpretes.

HECTOR BALLARIO, JUANCITO MONTIEL, HONORIO SERPA, JOAQUIN “GRINGO” SHERIDAN, CARLOS TALAVERA, entre otros.

IV.- El cuarto estilo que se cita es el de TARRAGO ROS (1923-1978), un prototipo de ejecución propio de la zona céntrica de Corrientes (Curuzú Cuatiá). Su sonido y estilo es inconfundible, y hoy es muy imitado, por tratarse de un ritmo muy contagioso, que invita al baile.

Pero las raíces de su estilo se lo debe buscar en el acordeón de SERAFIN ALTAMIRANO, de GUALBERTO PANOZZO, de RICARDO ZANDOMENI, entre otros.

Son ellos, en realidad, los gestores de este “ESTILO TARRAGOCERO”, del llamado “CHAMAME MACETA” por algunos.

Son muchos los acordeonistas que siguen este estilo. Se mencionan aquí solamente a algunos, y siempre en orden alfabético:

ROGELIO ALMIRON, ANTONIO ARBALLO, “CACHO” BARRIENTOS, LUIS BARROS, OSCAR BURGARDT, ANDRES CAÑETE, JUAN CHAZARRETA, MARCOS CORIA, “PANCHO” ESCALADA, “CHUNO” GONZALEZ, “PITO” GUERRERO, SEGUNDO GUERRERO, OSCAR GUTIERREZ, ANIBAL LEBEB, PASTOR LUNA, NESTOR MALDONADO, PABLITO MARTINEZ, “MONCHITO” MERLO, RAMON MERLO, RAMON PIRIZ, AGUSTIN TORRES, ANTONIO TARRAGO ROS, entre otros.

Otros acordeonistas de la primera y segunda época:

Por tratar de catalogar a los acordeonistas chamameceros, se pueden citar a algunos nombres que llegaron a trascender en sus actuaciones discográficas y como integrantes de algunos conjuntos fueron en su momento muy populares.

Ellos son: “CACHO” ARRIOLA, RAMON CORNELIO CABRERA. ANTONIO CENA, ABELARDO DIMOTTA, FORTUNATO FERNANDEZ, “CHICO” MACIEL, AMBROSIO WALDINO MIÑO, ERNESTO MIÑO, ALFREDO MIRANDA, JOSE CAYETANO RAMIREZ, MIGUEL REPISO, ARGENTINO TOLEDO, LORENZO VALENZUELA.

Todos poseedores de un estilo propio, que los caracterizó, y que dejaron huellas musicales imperecederas en la historia de la música chamamecera.

V.- El quinto ejemplo de un estilo inconfundible es el de ROQUE (LUIS) LIBRADO GONZALEZ, acordeonista que acompañara por muchos años a Tránsito Cocomarola en su conjunto.

GONZALEZ es un auténtico creador, de una manera expresiva del acordeón, que también se refleja en sus composiciones y en sus famosos temas grabados junto al “Taita del Chamamé”.

De la misma época se pueden citar a otros acordeonistas:

ENRIQUE BARBIN, RAMON CABRERA, “TILO” ESCOBAR, FAUSTINO RODRIGUEZ, BRIGIDO GONZALEZ, EDUARDO ROMERO, OSCAR SANCHEZ, MARCOS ZARZA, MANUEL ZBINDEN, entre otros.

VI.- El sexto ejemplo es el de RAUL BARBOZA, un verdadero estilista del acordeón, con quien culmina toda una escuela chamamecera. En este creador se fusionan las herencias del “estilo campiriño”, del “estilo montielero” y de otras raíces chamameceras, que dan lugar a una nueva forma de ejecutar el acordeón.

De esta misma época y con sus estilos propios aparecen otros acordeones, como los de AGUSTIN BARCHUCK, COQUIMAROLA, JORGE ARMANDO DIMOTTA, DOMINGUITO ESPINOZA, “PUCHI” LEDESMA, ANIBAL MALDONADO, LUIS ANGEL MONZON, entre otros.

Quizás las raíces del estilo de RAUL BARBOZA debemos buscarlo también en la forma de ejecutar que tiene PEDRITO MONTENEGRO, uno de los más completos instrumentistas chamameceros.

VII.- En séptimo lugar, en esta historia, se encuentra el estilo de “FITO” LEDESMA, otro auténtico chamamecero, que bebe en la fuente del estilo “campiriño” mercedeño. El es el portador de una maestría insuperable en la digitación del teclado del acordeón, que para esta época ya se ha superado técnicamente y ofrece mayores recursos para el ejecutante.

Del estilo mercedeño podemos citar, con estilo propio, a EDUARDO MIÑO, MARIANITO MIÑO, y su hijo RAULITO MIÑO. No hay que olvidar a RUBEN MIÑO, otro gran estilista del acordeón.

Debemos agregar a: RAUL ALONSO, “JUANCHI” CABRERA, FRANCISCO DAVID FERNANDEZ y “POCHO” ROCH.

VIII.- En octavo lugar, y entre los jóvenes estilos acordeonísticos, se encuentran dos vertientes:

La de ANTONIO TARRAGO ROS, hijo del “Rey del Chamamé”, que inicialmente transita por el estilo de su padre, para luego convertirse en un permanente buceador de “lo nuevo”. En todos los casos, Antonio demuestra un talento creativo que no lo abandona, y un dominio del instrumento realmente sorprendente.

La segunda vertiente es la de “NINI” FLORES, un verdadero virtuoso del acordeón, donde se unen un conocimiento musical y una digitación realmente prodigiosa, con un talento creativo que origina un estilo contemporáneo, en una modalidad de ejecución en el que se engarza el temperamento personal, el esfuerzo sostenido y el logro de un lenguaje expresivo propio.

* * * * *

Estos ocho estilos representan, en síntesis, una verdadera historia, que nace discográficamente en la década del ‘30 y se extiende hasta hoy (80 años) en forma ininterrumpida.

Esto demuestra no sólo la vigencia del instrumento que, con el tiempo, se ha ido perfeccionando, sino también la vitalidad expresiva de la música “chamamecera” y de los intérpretes del acordeón que siguen vibrando al conjuro del hechizo que posee la música correntina.

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