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Las voces femeninas del chamamé

Son variadas las referencias que señalan, tempranamente, la participación de la mujer en el ámbito de la música folklórica correntina. Decimos tempranamente, pues entre 1920 a 1940 ya se conocen actuaciones profesionales de varias cantantes que poseen un repertorio de música nativa de nuestra Provincia.

El ámbito que al que se hace referencia es, lógicamente, el de Buenos Aires, capital nacional de las actuaciones profesionales, que al parecer otorga el visto bueno, determinando la validez del artista o, en otros casos, el proceso deteriorante del olvido, o el repudio de los “conocedores”, “representantes” o “críticos” artísticos que, en la mayoría de los casos, se manejan más con sentido netamente mercantilista que con criterios estéticos.

Por ello, quizás, esta nómina no contenga a todas las voces femeninas del chámame, pues, por diversas causas, por múltiples circunstancias, muchos nombres no están pues, al viajar estas cancionistas a Buenos Aires y obtener las “pruebas del rechazo artístico”, sus nombres se borran de la historia, de las listas de artistas, y no figuran, como es de suponer, en grabaciones discográficas.

Algunos nombres que se citan no poseen referencias históricas muy precisas, ya que tan sólo se han obtenido datos aislados de sus actuaciones en conjuntos folclóricos de música correntina, o se rescatan sus nombres de antiguas grabaciones de placas de 78 r. p. m., o se han encontrado sus imágenes en fotografías que prueban, de alguna forma, la participación artística de las mismas.

Quizá el tiempo transcurrido, en muchos casos, no ayude a la concreta definición de fechas, de ámbitos específicos de actuación, de referencias precisas sobre las etapas de la labor artística desarrollada. Pero hay que dejar por escrito la presencia de la mujer, desde muchos años atrás, dentro del panorama musical de la Provincia.

Las primeras voces

Las primeras evidencias de mujeres actuando en conjuntos folclóricos correntinos, otorga la formación de la famosa “Tribu Goyana”, que lidera el músico Mauricio Valenzuela, y que integra, entre sus músicos, a “Coca” Monjes como cancionista del conjunto.

La historia musical de Valenzuela se remonta al año 1930, en el Departamento Goya y Sur de Corrientes, donde desarrolla inicialmente sus actividades artísticas. Cuando las posibilidades artísticas propician su traslado a Buenos Aires, invita a “Coca” Monjes, para incluirla en actuaciones dentro de la naciente orquesta.

No se ha hallado hasta el momento en la discografía de la época ninguna versión cantada por esta verdadera pionera del chamamé.

Otras referencias señalan que en la década del ’20 al ’30 y también durante la del ‘40, actúan DORITA NORBY y DORA DAVIS. Esta última es una popularísima cantante de radio de Buenos Aires, que interpreta, con resonante éxito, “Corrientes Poty” (La Flor de Corrientes), chamamé de Francisco Pracánico y Diego Novillo Quiroga. Esto ocurre en 1931.

Otras voces son también de esta época, como las de CELIA LUOZAN, que actúa en la compañía “Muiño-Alippi”, en la obra “El último gaucho”, y canta una “polca guaraní” titulada “Ausencia”. Cantaba zarzuelas, estilos y tangos. Ocasionalmente, temas folklóricos, como el citado. Viajó por Europa, actuando en España, con resonante éxito.

ZULEMA UCELLI, llamada “La Calandria Gaucha”, no llega a grabar. Actúa en audiciones radiales y canta tangos, estilos, valses, gatos y “tonadas correntinas”.

En los años 1920/1930, HERMINIA VELICH, con actuaciones radiales y de teatro, canta el género folclórico argentino, entre ellas, algunas “tonadas camperas de Corrientes”.

En igual forma, VIRGINIA VERA, quien se inicia en el circo “Raffetto”, y luego de exitosa actuación en las radios “Prieto”, “Excelcior” y “Fénix”, canta tangos, estilos y tonadas guaraníes.

A DORITA NORBY la encontramos ilustrando carátulas de partituras de música correntina y, en otros casos, integra el “Cuarteto Santa Ana”. No se tienen referencias de que haya grabado con Ernesto Montiel, pero existen evidencias fotográficas de su actuación con el “Señor del Acordeón”.

De esta primera época, también cabe citar a “GOYA” y ANGELITA LEZCANO, a LEONILA ESQUIVEL, a “LITA” LAMAS, IRMA MACIEL y ROSITA MINUE.

Otra voz es la de TERESITA LEDESMA, que actúa con el conjunto de Odín Fleitas, y “Santo Tomé”, de los hermanos Phillepich.

LEONILA ESQUIVEL, ROSITA MINUE y ANGELITA LEZCANO son muy promocionadas en la década del ’40 al ’50, y sus grabaciones en discos 78 r. p. m. son difundidos, popularizándose. Sus actuaciones en radios de la ciudad de Buenos Aires le permiten ascender en forma rápida, y se convierten en “estrellas del cancionero correntino”.

Las revistas “Yurú Peté” (juru: sustantivo que significa boca; pete: sustantivo que significa golpe, palmada), “Iverá”, “El Payé”, “Sintonía” y “Radiolandia” se hacen eco de sus actuaciones y publican sus imágenes y datos sobre las presentaciones artísticas en espectáculos teatrales, cines, radios, peñas folclóricas y en los famosos salones de baile de Buenos Aires, que reúne a las familias de correntinos que viven en la gran ciudad.

LEONILA ESQUIVEL, llamada “La Calandria Correntina”, llega al disco en el sello “T K”, con su conjunto “Ituzaingó”, que dirige conjuntamente con “Polito” Castillo. En sus actuaciones es acompañada, en muchas oportunidades, por el “Cuarteto Santa Ana”, de Ernesto Montiel; por el conjunto “Irupé”, de Roberto Ferradás Campos y Santiago Barrientos; por la “Embajada Cartelera Correntina” de “Polito” Castillo; y por su propia agrupación, “Ituzaingó”.

ANGELITA LEZCANO, de larga trayectoria dentro de la música de Corrientes, también llega al disco, de la mano de “Damasio Esquivel” y su conjunto y, posteriormente, con su propio grupo musical. Su larga trayectoria, dentro del ámbito chamamecero, le permite llegar a grabaciones de gran nivel melódico, gracias a su excelente voz. Su historial, un poco olvidado, conforma una personalidad artística definida, por lo que se debe rescatar y esbozar un tributo a este grupo de cancionistas que llevaron con dignidad la música correntina hasta el sitial que hoy posee.

ROSITA MINUE, llamada “La Calandria Goyana”, actuó como solista, y luego en dúo con Isauro Guerreño (guitarra y voz), quien, a su vez, formara el conjunto folclórico correntino “Yapeyú”, junto a Antonio Giannantonio (piano y flauta), Luis Ferreyra (guitarra), Miguel Repiso (acordeón y bandoneón), actuando entre 1941/43, aproximadamente.

Otra voces: Existen otros nombres que también forman parte de esta generación de voces femeninas, dentro del panorama folklórico de la Provincia. Se encontraron algunos seudónimos, como “LA CRIOLLITA” y “LA CORRENTINITA”, de gran actuación en el conjunto “Los Hijos de Corrientes”, bajo la dirección de Emilio Chamorro.

En Corrientes también aparecen algunas voces, como las de ANA MARIA CASADEI, cuyo verdadero apellido era Lezcano; HILDA ALVAREZ; SARA BENITEZ, de origen paraguayo, quien alcanza gran éxito con temas correntinos y llega a tener su propio show en televisión; BLANCA RUIZ DIAZ, HILDA VIVAR, ROSITA PACHECO, y dos excelentes voces: SARITA LUCERO y ROSITA DEL VALLE, ambas descollantes en sus actuaciones en el “Conjunto Itatí”, del recordado Armando Nelli.

En el conjunto de “Osvaldo Sosa Cordero y sus Correntinos” canta JOVITA LUNA, entre otras voces, que grabaran para el sello Odeón numerosos éxitos.

El profesor Enrique Piñeyro indica que ha hallado algunas fotografías que muestran a dos vocalistas que actuaron, en distintas épocas, en el conjunto de Tarragó Ros; ellas son: ADRIANA SELVA (1948) y BLANQUITA TABORDA (1951).

En el conjunto “Los Isleros”, canta “LITA” LUCERO, otra voz ya olvidada.

Cabe mencionar también a SARITA ANTUNEZ, con actuaciones en la década del ‘40. También, en estos años, a ADELMA VERA y a “MECHA” VILA, cancionista del conjunto de Miguel Repiso, en el año 1946. En el conjunto de EMILIO CHAMORRO se destaca ADITA LAMAS, que rescata Piñeyro de una antigua fotografía de la década del ’45 al ’55.

La generación intermedia. El hoy y el ahora

La generación intermedia: Esta es la generación que sufre un período de transición, que sobreviene con la popularidad alcanzada con la radiodifusión del folclore argentino, y los medios de comunicación, que se perfeccionan junto a la aparición de placas discográficas de 45 r. p. m. y posteriormente de los larga duración, de 33 r. p. m.

Dentro de esta nueva generación aparecen algunas voces excepcionales, que no alcanzaron la resonancia que obtuvieron otras, que por diversas causales logran una mayor publicidad y, lógicamente, se imponen masivamente. Pero muchas de estas voces se han perdido en el olvido, o se han retirado de la profesión artística.

Otras todavía actúan y han merecido el aplauso y elogio de la crítica especializada.

En los años 1950/60 triunfa la voz de MARIA TERESA MARQUEZ, cuyo verdadero apellido era VILLONE. Esta cantante realiza sus primeras actuaciones en el conjunto “Los gauchos de Vence Rincón”, bajo la dirección de los Hermanos Ramírez, en la ciudad de Corrientes. Viaja luego a Buenos Aires, invitada para grabar como solista en un importante sello discográfíco. Se transforma, en poco tiempo, en estrella consagrada del cancionero guaraní, incorporando en su repertorio temas correntinos y paraguayos. Destacada compositora, deja un tema que recorre el mundo: “Mis noches sin tí” (guarania), y otros que perduran por su calidad armónica. Poseedora de una voz cálida y de gran expresión es, sin duda alguna, una de las intérpretes correntinas más representativas de la época.

También en estos años (1950 en adelante), se destaca ARGENTINA ROJAS, una de las voces más admirables del folclore correntino, que por su valía merece una recordación especial.

Otras voces se suman a ella, como las de DANA ROCH, OFELIA SUAREZ, llamada “La Mburucuyá”, e hija del eximio músico e investigador del folclore correntino, Ricardo Suárez. En estos años, se inicia en la capital de la Provincia la adolescente voz de RAMONA GALARZA quien, después de haber actuado en la “Orquesta Folklórica de la Provincia de Corrientes”, y cantado en la película “Alto Paraná”, se traslada a Buenos Aires y empieza a grabar en el sello Odeón, transformándose, en poco tiempo y hasta hoy, en la voz femenina más representativa del acervo musical del Litoral.

Llamada “La Novia del Paraná”, cosecha éxitos en todo el mundo a través de sus discos y actuaciones personales. Sus cualidades vocales le abren la puerta del éxito, que no ha cesado en sonreírle por sus excepcionales dotes de gran artista del cancionero popular de Corrientes.

En la década del ’60 también se encuentran algunas voces de resonancia, como las de ESPERANZA SANABRIA, YOLANDA BARRIONUEVO, ESPERANZA RINESSI, EMMA BARRIOS, ELENA ROLDAN (luego DOLDAN), JOVITA DIAZ, IRMA SOLIS, MARIA HELENA, PALOMA VALDEZ, MARIA OFELIA, MARIA DEL PARANA, entre otras.

En el ámbito infantil, sobresalen las voces de PALOMITA BASE y TERESITA BASE, niñas en los años ’60, hoy ya triunfadoras del canto folclórico correntino.

La última generación de voces femeninas incluye a las voces de OFELIA LEIVA, una de las cantantes de mayor expresividad, LICIA MARIA, PERLA ARGENTINA, DORITA BOFFIL, TERESA PARODI, MIRTA ROSA VILLANUEVA, GRACIELA ROLDAN, LILIAN CLARO, LIDIA CATTERINO, su hija LORENA LARREA, CINTHIA CORRARO, MARTA GADES, PATRICIA GAONA, GLADIS AMARILLA, PATRICIA GOMEZ, MONICA REYES, ISABEL MENDOZA, MABEL DEL RIO, BEATRIZ CESPEDES, VIVIANA FALCO, MIRIAM ASUAD, ADA AZUCENA VALLEJOS, entre otras.

La mayoría de ellas ha llegado a grabar sus voces con conjuntos, o como solistas, con reconocidos méritos vocales y con el aplauso papular.

Existen otras voces femeninas que han cantado en forma ocasional temas del folclore correntino. Ejemplo de ello son: NELLY DUGAN, GINETTE ACEVEDO, MERCEDES SOSA, GINA MARIA HIDALGO, LOLITA TORRES, JULIA HELENA DAVALOS, entre otras. En la mayoría de los casos son canciones que, accidentalmente, incluyen en su repertorio.

Un capítulo aparte merecen las voces femeninas que integran dúos. Se recuerda, en primer lugar, a “LAS HERMANAS DIAZ” (Rubina y Delia), que dejaron algunas placas discográficas, testimonios de su excelente musicalidad y afinación. Luego, se puede mencionar a las “HERMANAS LEIVA”, quienes dejan varios discos de larga duración y han merecido el reconocimiento y el aplauso popular, por la armonización y cálido sonido de sus voces.

Hay que recordar también a “LAS HERMANAS VERA”, oriundas del Departamento General Paz (Boni - Bonifacia y Rafaela) que, con numerosos años de actuación en muchos escenarios y varios larga duración en su haber, han demostrado un nivel de popularidad que no cesa. Sus innumerables actuaciones en diversos escenarios le han proporcionado una aceptación incondicional, por su permanente simpatía y amor hacia el auténtico chamamé.

Otras voces femeninas, que integraron dúos, son: “LAS HERMANAS ESQUIVEL”, “LAS HERMANAS CABALLERO”, “LAS HERMANAS ARRIETA”, “LAS HERMANITAS GOMEZ” que, con “LAS GUAINAS DEL CHAMAME”, ejecutan acordeón y bandoneón, y “LAS HERMANAS CARDOZO”, quienes han actuado dentro del ámbito chamamecero y han aportado lo suyo a través de placas discográficas.

Conclusiones: Importa señalar, en esta breve semblanza de las cantantes femeninas del chamamé, que ellas depositan las primeras evidencias de un estilo creativo que representa, en algunos casos, la doble vertiente: De intérpretes y de compositoras.

En muchos casos esta condición se cumple, y las actuaciones reflejan la calidez, la ternura y el sentimiento nostalgioso del terruño lejano.

Las voces femeninas en el folclore musical de Corrientes tuvo también sus pioneras, aquellas de la primera generación, que arriban a Buenos Aires y en un ambiente, quizás hostil, desarrollan sus actividades, un medio en el que el hombre era el protagonista principal. Pero, paulatinamente, y con la evidencia del talento de estas cancionistas, se cumple el paso inexorable del tiempo, dejando traslucir el denodado empeño y la fuerte vocación musical, que en forma avasallante las ubica en el lugar protagónico y logran ponerse en la primera fila del espectáculo.

Así lo confirman las exitosas actuaciones en radios, peñas, teatros y salones de baile. También lo evidencian las numerosas grabaciones discográficas que dejan como testimonio de su arte.

Las cancionistas chamameceras han ido, con el tiempo, asumiendo un rol cada vez más importante dentro del quehacer artístico. Muchas de ellas se movilizan como solistas al frente de sus propios conjuntos y han alcanzado la fama gracias al esfuerzo sostenido y al empeño permanente en la defensa de un repertorio musical auténtico que denota su amor por Corrientes y, fundamentalmente, un talento que ha merecido el reconocimiento popular.

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