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Nómina de hallazgos musicales arcaicos

Para el desarrollo de este estudio, se ha adoptado un criterio de sistematización que propende a la rápida comprensión de los aspectos investigados. Motivados por otorgar al ensayo una orientación didáctica, se ha recurrido al encuadramiento de dos aspectos que incluyen:

a) Los antecedentes y la coreografía de la danza, según las referencias obtenidas en estudios de campo o versiones popularizadas, en la mayoría de los casos poco conocidas en la zona urbana.
b) La música, es decir, la partitura musical hallada y los versos si los tiene.

Las versiones musicales y coreográficas

Esta sistematización tiene como objetivo propiciar el resguardo del patrimonio cultural de Corrientes, en lo referente a danzas y composiciones musicales que, en muchos casos, se hallan ya sin vigencia en el medio rural. En su momento, estas versiones conformaron testimonios auténticos de la más pura tradición musical.

Esta nómina de danzas y temas musicales fueron seleccionados conforme con el criterio de los rasgos folclóricos que poseen, es decir, su origen anónimo, su antigüedad y, esencialmente, el carácter rítmico, que se traduce en melodías únicas en su tipo y son representativas, en cada caso, de una manera de expresión popular, que se decantó con el tiempo que, lógicamente, no tiene límites y forma parte del denominado “proceso de folclorización”.

Las dos vertientes están presentes: la lírica y la instrumental. La primera incluye una melodía con canto, es decir, aquí obtienen preponderancia los versos, que son motivados por un hecho o suceso y que los antiguos denominaron “compuesto”.

Los otros temas investigados son de carácter instrumental, y conducen indiscutiblemente a la danza de parejas o grupos de bailarines que, según la modalidad rítmica, determina una serie de actos coreográficos que acentuarán los movimientos o señalarán giros y “taconeos” propios de cada versión.

Con respecto a las coreografías halladas se evidencian, en muchos casos, versiones en las que ciertos pasos o figuras han sido modificados, cercenados o suplantados por otros. Ello, sin embargo, no impide que en la suma de los mismos se obtenga una versión única ajustada a la que originalmente se desarrollaba en aquellos tiempos.

Al referirse al tiempo, se quiere señalar a “períodos”, que incluyen etapas de vigencia y evolución de las danzas.

El “primer período” comprende desde 1750 a 1800; el “segundo período”, de 1800 a 1850; estos dos primeros, serán los más arcaicos.

A partir del año 1850 a 1900, comprendería el “tercer período” y muchas de las versiones de estas modalidades musicales están aún vigentes. Su área de dispersión es el “área guaranítica”, que involucra como epicentro a la Provincia de Corrientes.

Se toma como referencia un amplio sector, que no se halla determinado por límites geográficos predeterminados, sino que se interpreta esta área como campo de dispersión de estas melodías y danzas, involucrando a las naciones hermanas del Paraguay, Brasil y Uruguay. Por ello, no se quiere establecer áreas de dispersión rígidas, sino más bien emplear los términos más amplios de "cultura guaranítica - cultura hispana", que extendieron sus horizontes más allá de lo imaginable.

Una prueba evidente es el hecho que se trasunta en el mapa de la República del Uruguay, que posee un río de nombre “Chamamé”, versión fiel de una nomenclatura de carácter geográfico, que involucra un término caro al sentimiento de correntino. Quizás, esta simple referencia pueda abrir la comprensión de evitar las limitaciones conceptuales, que muchas veces determinan también limitaciones en la comprensión.

Las versiones musicalizadas

Muchas de las versiones musicalizadas que los investigadores han recopilado e investigado en la zona rural de la Provincia de Corrientes, han sido tomadas directamente de “viejos musiqueros”, algunos con más de 70 u 80 años de edad, que pudieron narrar las coreografías, cantar las melodías o ejecutarlas en guitarras, acordeón de dos hileras, violín criollo o armónica de boca.

Estos registros magnetofónicos guardan un valor testimonial inmenso, que en el devenir de los años se puede interpretar como la auténtica herencia musical y la más genuina del folclore correntino. Las diversas versiones obtenidas, en distintos lugares de la Provincia, evidencian su dispersión y popularización.

Por otro lado, se prueba el proceso de folclorización que han obtenido estas modalidades musicales a través de más de 300 años de ejecución y de conjunción musical de las dos culturas (guaraní e hispana), que se amalgaman en una verdadera simbiosis y proponen una nueva manera de encauzar ritmos y melodías.
No se hace aquí un análisis musicológico de estas versiones, y sólo se trata de aportar material inédito, o de poca divulgación, del folclore musical de Corrientes, para la consulta de otros estudiosos que podrán encontrar en ellos la fuente de inspiración para futuras investigaciones, que posibilitarán dilatar esta primera aproximación al tema.

NOMINA DE HALLAZGOS MUSICALES ARCAICOS

La siguiente es la nómina de los hallazgos musicales arcaicos hallados por investigadores regionales, que tienen relación con las aves y se hallan dentro del folclore musical de la región guaraní y que, al mismo tiempo, contienen referencias narrativas y que a través del mismo (“períodos”), han aparecido como producto expresivo musical y coreográfico.

En el siguiente cuadro, se detallan las referencias halladas y estudiadas:

Nombre de la composición musical Partitura musical Versos Coreografía
1.- “El Pavo” no
2.- “El Mainumby” no
3.- “La Golondriana” no
4.- “El Chopi”  sí no  sí
5.- “La Palomita”  sí  no
6.- “El Cardenal Amarillo”
7.- “El Canario” no
8.- “El Carau” (karãu)
9.- “El Ipecu” (ypekũ) no
10.- “El Iribú” (yryvu) no
11.- “La Chajá” (chahã) no

También se agrega otro cuadro, que señala un orden de aparición aproximado, de acuerdo a los años de origen o aparición dentro de la zona rural del área guaranítica. Lógicamente, estos datos pueden extenderse a muchos años de vigencia en el gusto popular.

Cabe decir que estas fechas son aproximadas y no pretenden configurar límites en su vigencia y extensión de uso, pero sí establecer que las modalidades musicales del folclore musical arcaico correntino se extienden desde 1750 a 1900, involucrando la aparición de danzas en las Reducciones jesuíticas; luego de la expulsión de la Compañía de Jesús (1768) y, posteriormente, con el correr del tiempo, en una evolución que alcanza finalmente un desarrollo autónomo entre los años 1850-1900.

Hay que tener en cuenta que la folclorización de estas versiones musicalizadas, en su largo proceso, ya contenían todos los ingredientes de las expresiones rítmicas y coreográficas locales, y que harán eclosión con “danzas madres”, “danzas derivadas” y aquéllas que, por un proceso creativo autónomo, llegan a afincarse en el gusto popular.

Al desarrollar las referencias musicales de estos hallazgos, se pueden apreciar, en algunas partituras, la diversidad de ritmos que, en cada caso, se traducen en una coreografía particular que singulariza el estilo y modalidad de la danza.

Este hecho se evidencia, fundamentalmente, en las primeras versiones, es decir aquéllas que se hallan ubicadas en el primero y segundo períodos, y que se extienden temporalmente entre los años 1750 y 1850.

En el tercer período la estructura rítmica se halla asentada por el transcurrir del tiempo y por el insistente proceso de folclorización, que reúne en su matriz a varias danzas que se irán conjugando para dar nacimiento a otras que, de acuerdo con el gusto popular, serán adoptadas y mantenidas tradicionalmente.

Composición musical Años aproximados de origen y vigencia
1.- “El Pavo” 1750-1800/50
2.- “El Mainumby” 1800-1850
3.- “La Golondriana” 1800-1850
4.- “El Chopi” 1800-1850
5.- “La Palomita” 1800-1850
6.- “El Cardenal Amarillo” 1800-1850
7.- “El Canario” 1800-1850
8.- “El Carau” 1800-1850/1900
9.- “El Ipecú” 1850-1900...
10.- “El Iribú” 1850-1900...
11.- “El Chajá” 1850-1900...

Por ello, el hombre americano, el criollo, que gesta su nueva idiosincrasia cultural, posee una antigua variante musical que le viene de la simple observación del canto de los pájaros que, como fenómeno universal, está dentro de la historia misma de la música.

El hombre guaraní, que vive dentro de una naturaleza desbordante, que estructura una cosmología rica en mitos y leyendas, que posee el sagrado don del canto y de la danza, no puede dejar de lado el canto de las aves, donde se recrea todo un mundo mágico y sagrado que, al mismo tiempo, le sirve de esencia y fundamento.

Por eso es muy significativo el hallazgo de páginas musicales de carácter anónimo que fueron acunadas en la memoria del pueblo, su gestor fundamental.

Se sabe que muchas de las coreografías encontradas, y que aquí se consignan, pueden tener los vestigios de antiguas danzas cortesanas de los salones europeos, o quizás se hayan mezclado con las de auténtica raíz guaraní; quizás sean figuras originales que evidencian la esencial creatividad que anima al pueblo.

La originalidad de estas versiones musicales, de su neto carácter rural del área guaraní, como así también del invalorable patrimonio cultural que representa, son evidentes. Por ello, su exhumación obedece a una ley del destino, que más allá del tiempo y las distancias ha promovido el interés de varios investigadores de la Provincia, para rescatar del olvido estos testimonios de la cultura correntina.

Por supuesto, estas investigaciones son incompletas, pues los hallazgos son sólo vestigios parciales de un gran movimiento cultural, que se gestó en los “pueblos” de las Reducciones guaraníes, a cargo de los Padres jesuitas.

Son eslabones de una cadena que está incompleta. Faltaría investigar y estudiar los archivos jesuíticos de España, los documentos que se hallan en la “Biblioteca de los Padres Redentoristas” -en Bruselas-, y los archivos de Faenza, de Ravena y Brisighella, en Italia. Fundamentalmente, hallar la obra jesuítica que recopiló cinco mil melodías indígenas, aporte que, indudablemente, propiciará la comprensión más clara de la cultura guaraní.

A continuación se incluyen las versiones musicales recopiladas, que han sido ordenadas conforme con las pautas teóricas que se ha reseñado.

El orden es el siguiente:

1.- “El Pavo”
2.- “El Mainumby” (“El Picaflor”)
3.- “La Golondriana” (“La Golondrina”)
4.- “El Chopi” (“El Tordo”)
5.- “La Palomita”
6.- “El Cardenal Amarillo”
7.- “El Canario”
8.- “El Carau” (karãu)
9.- “El Ipecú” (ypekũ: “El Pájaro Carpintero”)
10.- “El Iribú” (yryvu: “El Cuervo”)
11- “La Chajá” (chahã)

Este fenómeno popular, que se halla entroncado en el alma del hombre de la región guaraní, cual es, el sentir que anima su vena inspiradora que le ha posibilitado, a través del tiempo, expresar sus sentimientos y el amor hacia las aves, en versiones musicales y poéticas de pura raigambre popular.

El objetivo primordial aquí es el rescate de arcaicas versiones musicales y, en otros casos, la mención de temas tradicionales recopilados por otros investigadores o autores, que ha pretendido prefigurar la emocionante aventura del proceso histórico, social y cultural del hombre “tupí-guaraní” que, en el devenir del tiempo, logró asimilar el impacto de la civilización hispano-europea y en más de cuatrocientos años transcurridos ha forjado una identidad que se vislumbra como propia y que posee fuertes raíces autóctonas que se han tamizado en el tiempo, pero que mantiene latente el noble espíritu forjador de ideales trascendentes.

Esta manifestación expresiva, que se halla motivada por las aves de la región, debe ser entendida no por su representatividad exterior, sino por su oscura y metafísica realidad que esconde una diversidad de elementos que se conjugan en el don de comunicarse a través del canto y de la danza con las aves, arcaicas mensajeras de los dioses y única manera de comprender poéticamente el mundo.

El publicar estos trabajos involucra un propósito que se halla consustanciado con la firme voluntad de brindar un aporte más al rico e ilimitado mundo mágico y legendario de las costumbres tradicionales de la Provincia de Corrientes.

Es un camino más hacia el proceso de revalorización de las propias raíces culturales de la zona guaraní, a través del reordenamiento y recopilación de estos testimonios, de gran autenticidad, que se traducen en versos y en melodías musicales. Ellas son, en suma, las expresiones de carácter vital y significativas del palpitante sentimiento del hombre correntino, que late en su espíritu indomable como un atributo, o como una cualidad, que lo caracteriza, identifica y lo enorgullece.

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