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El Mainumby

EL MAINUMBY
(El Picaflor o Colibrí)

En el libro “Camino al Chamamé”, de Avellanal, Zini y Cáceres, se menciona la coreografía de la danza denominada “El Mainumby” (“El Picaflor”). Se consigna allí lo siguiente:

“A partir de lo que vimos en ‘El Pavo’, podemos explicarnos el origen y el sentido de otro baile nuestro, con figuras de contradanza, que pertenece a nuestro folclore no vigente, y fue exhumado en los años 1970/1971, en Cosquín (Provincia de Córdoba) por bailarines de Mercedes (Provincia de Corrientes)”.

Hay referencias que la primera versión musical y coreográfica fue realizada por el profesor Ricardo Suárez, y publicada en la revista “Mburucuyá” años más tarde.

Los autores del libro antes citado han tomado datos de esta danza en investigaciones de campo, de la tradición oral, afirmándose en la versión testimonial de Juan Eloy Centurión, anciano de 100 años de edad, residente en Mercedes, quien les ofreció la coreografía.

Se señala también que la versión musical fue arreglada por Nélida Arzuaga.

Para mayor comprensión del tema, hay que agregar ambas versiones. Primero, la publicada en el libro “Camino al Chamamé”.

Coreografía de “El Mainumby”

Toma de mano alta: La mano derecha de la dama, en la izquierda del damo. Entran describiendo un amplio círculo o “vuelta entera”. Los damos colocan a ellas en fila, dejándolas de espaldas a bastidores, de modo que ofrezcan su flanco derecho al público.

Una vez que están todas ubicadas, ellos, con una leve inclinación de cabeza, caminan hacia atrás, en forma simultánea, cinco pasos, conforme a los compases de la música. Quedan enfrentados con sus respectivas damas.

Al iniciarse nuevamente la música de “El Mainumby”, los damos, con las manos en la cintura, avanzan con un sinuoso paso arrastrado y una leve síncopa en los hombros, hacia la dama.

Entretanto éstas permanecen en la base o lugar, tomándose con ambas manos la pollera y haciendo, a compás, un leve balanceo. También pueden hacer castañetas.

Sobre el último paso, los damos, adelantando el pie derecho, hacen un breve saludo, alargando su mano izquierda para tomar levemente la derecha de su dama, en toma alta. Entonces le hace dar un medio giro hacia afuera, de modo que, al finalizar éste, su mano derecha enlace la cintura de ella; enlace no prieto.

Así enlazados, comienza la danza.

Las parejas de los extremos se desplazan lentamente rompiendo danza y formando una gran “ronda”. Una vez formada ésta, las parejas comienzan a hacer el “espejo”. El, cruzando ambas manos, toma con su derecha la mano derecha de ella, y con su izquierda la izquierda de ella; le hace dar el medio giro, y ella queda de espaldas a él, mirándolo por sobre el hombro, de acuerdo a los compases. Se miran una, dos veces y, a la tercera vez, él suelta la mano derecha y le hace dar a ella el medio giro, de modo que quedan todas las damas mirando hacia el centro.

Allí él se despide de ella con una leve inclinación de cabeza y comienza el “vuelo del mainumby”, o sea, el desplazamiento en busca de la dama siguiente, a quien saluda, hace un medio giro, se enlazan y bailan girando en la base dos ó tres compases. La deja mirando al centro, y él sale danzando e imitando con las manos el vuelo del “mainumby”, por la izquierda de la dama, pasando muy cerca por detrás de ella, que permanece en la base, haciendo castañetas, con un leve balanceo, y siguiéndolo coquetamente con los ojos por sobre el hombro.

Así, sucesivamente, con cada una de las damas, hasta llegar de vuelta a su propia dama con quien repite la figura, enlazándose para continuar la danza y el cierre de la misma.

Este consiste en desplazarse hacia el foro (parte de atrás), formando una amplia medialuna. Allí, los damos repiten frente a ellas y las espaldas al público, el aleteo del mainumby, según los compases de la música. Sobre el final de la melodía, adelantan el pie derecho, hacen un medio giro y, quedando muy junto a su dama, se inclinan hacia ella, para arrebatarles con los dientes la flor que ellas traían en la boca.

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La versión coreográfica de Ricardo Suárez es la siguiente:

Primera figura: Esta danza se ejecuta con un número impar de parejas. Los hombres, frente a las mujeres, se colocan como para iniciar un minué. La distancia que debe mediar es de cuatro ó cinco pasos. Al comenzar la música, salen los caballeros de sus lugares y, en cuatro tiempos, todos en conjunto, llegan a sus respectivas damas para sacarlas a bailar.

Luego de un saludo ceremonioso, hacen dar un giro a sus compañeras e inician la danza como un chamamé en parejas, de ritmo ligero y movido. Siguen bailando, y forman un círculo bien amplio. Esta figura se realiza con la primera parte de la música, repetida dos veces.

Segunda figura: Formando el círculo, se sueltan las parejas, y haciendo dar a las damas una vuelta completa, el caballero la toma nuevamente, formando el espejo, de izquierda a derecha; la dama inclina la cabeza del lado que el compañero trata de mirarla.

Esta figura se realiza con la segunda parte de la música repetida dos veces.

Tercera figura: Se inicia aquí el aleteo, la principal figura de la danza. Sueltas las parejas, siempre en círculo, quedan las damas, dando el frente al interior del mismo, zarandeando en sus lugares y haciendo castañuelas con los dedos; el caballero frente a la dama, haciendo paso de chamamé, imita con los dedos el aleteo del pajarillo frente a la flor.

Esta figura se realiza con la primera y segunda parte de la música, repetida una vez.

Cuarta figura: Aquí se inicia el vuelo del picaflor, de flor en flor. El damo con las manos en la cintura, con pasos de chamamé, bailan en torno a las damas, que siguen zarandeando en sus lugares. El paso de dama a dama se realiza en cinco tiempos; al quinto paso, todos llegan frente a la dama y, tomándola, ejecutan unos pasos de chamamé con ellas girando en el lugar; luego la sueltan, y con las manos en la cintura, pasa a otra dama, continuando así, hasta llegar a la propia.

Esta parte de la danza se realiza con la ejecución de toda la música, repitiéndose la segunda parte.

El damo, durante todo el tiempo de esta parte, produce un siseo entre dientes, imitando el zumbido del vuelo del picaflor, con la melodía de la música.

Quinta figura: Al llegar a la dama propia, los caballeros inician, nuevamente, la figura del aleteo, igual a la tercera parte de la música.

Sexta figura: Luego de un giro, tomado nuevamente, realizan como en la primera figura los pasos del chamamé, abriendo lentamente el círculo, hasta formar un semicírculo bien amplio con la segunda parte de la música, bailando en sus lugares con pasos de chamamé.

Séptima figura: Se realiza nuevamente la figura del aleteo y, para finalizar, la dama saca de los cabellos una flor de cabo largo y la lleva a la boca, colocándosela entre los labios, de tal manera que el damo, con una inclinación de cabeza, toma el cabo de la flor, con sus propios labios y, luego, tomándola con la mano, dándose vuelta al público, la muestra con gesto de trofeo logrado.

Finalmente, las parejas saludan ceremoniosamente.

Segunda parte de la música.

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