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El Iribú

EL IRIBU
(yryvu - El Cuervo)

Es necesario consignar que este tema musical, en ritmo de chamamé, cuyo origen es también de carácter anónimo, se ha escuchado por primera vez a uno de los más notables ejecutantes del acordeón, cuyo nombre es Roque Librado Luis González, que reside en la ciudad Capital de la Provincia de Corrientes.

Este conocido y admirado músico e inspirado compositor de inolvidables temas, desarrolló una trayectoria artística al lado de Mario del Tránsito Cocomarola, actuando en su conjunto por muchos años hasta la desaparición física del “Taita del Chamamé”.

Está grabada la versión musical ejecutada por el citado intérprete, en solo de acordeón.

González cuenta que este tema musical lo aprendió de escucharlo ejecutar a su padre, quien fuera también un eximio acordeonista intuitivo. El tiempo de existencia no puede ser precisado, pues debe tenerse en cuenta que antaño la mayoría de los “musiqueros”, como se los denominaba afectuosamente, eran intuitivos, es decir, “tocaban de oído”, sin empleo de partitura alguna. Por ello, la transmisión de las melodías se realizaba de una manera sencilla y directa: de acordeón a acordeón.

De esta manera, se pasaba de generación en generación el patrimonio musical del pueblo. Por esta razón, es indudable que “El Iribú” tenga una arcaica procedencia, y que su línea melódica se estructure sobre una de las figuras coreográficas del zapateo en la danza “chamamé”, y que se denomina “iribú chiko chiko”, o también, “iribú popo”.

En muchos casos se trata de expresar, coreográficamente, la forma en que el yryvu o cuervo camina, que tiene como característica la de dar breves saltos hacia adelante y al costado, levantando primero una pata y, luego, la otra, consecutivamente.

Esta observación del ave quizás generó la denominación atribuida a un tipo de zapateo en el chamamé, muy conocido en la zona rural.

La música es rítmicamente acentuada y conduce a la motivación espontánea del zapateo por parte del bailarín.

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