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Análisis musicológico de "El Carau"

Es quizás la versión musical más conocida del área guaraní. Es una antigua leyenda correntina, única en su tipo, que tuvo una amplia zona geográfica de dispersión.

Esto lo ha probado, fehacientemente, la famosa encuesta folclórica efectuada en el año 1920, por el Consejo Nacional de Educación, en el ámbito de todo el país.

Esta versión musical es reconocida en Corrientes con el nombre antiguo de “compuesto correntino”, con ritmo de chamamé.

Compuesto significa, simplemente, “composición”, y quien lo canta o ejecuta, es llamado “compuestero”. En realidad, son canciones improvisadas, con melodías hilvanadas que, al ser acompañadas por guitarra, se adapta al contenido del tema que se narra.

Este “compuesto” tiene antecedentes en la literatura de muchos pueblos de Europa. Ejemplo de ello son las rapsodas griegas, hasta los romances españoles del siglo XVII y XVIII, donde se observa la vertiente netamente popular del canto y de la poesía. Se puede afirmar que esta modalidad musical es una de las expresiones más auténticas, genuinas y determinantes, del repertorio musical de la Provincia de Corrientes.

La estructura del “compuesto” consta de dos partes, en su melodía total: La primera, es la que se canta; y una segunda, que sirve de introducción y enlace entre canto y canto. La versificación del “compuesto” generalmente se estructura en octosílabos y armados en cuartetas. No es exclusivo este tipo de estructura, pues permite algunas variantes en su versificación.

La narración versificada posee una combinación métrica de versos octosílabos, muy parecido a los antiguos “romances” de la lírica española. donde los versos impares son libres y los pares llevan la misma asonancia en toda la melodía.

La rítmica del “compuesto correntino” se adapta al ritmo del chamamé y es aquí donde se puede observar su claro proceso de folclorización.

Pero la historia de esta melodía arcaica del folclore musical de Corrientes, fue inscripta en SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores), por seis (6) recopiladores, que la consignan, sucesivamente, entre 1941 a 1947.

También son numerosas las versiones grabadas en placas discográficas.

La más antigua es la realizada por el “DUO RUIZ-ACUÑA”, un “duetto criollista”, conformado por René Ruiz y Alberto Hilarión Acuña, grabado en el sello “Disco Nacional Odeón”, bajo el número 10.339, del Lado “A”.

La fecha de grabación es incierta, pero damos como posible los años 1925/1926, aunque el dúo “Ruiz-Acuña” actuó en ese sello discográfíco desde el año 1923 hasta 1930. En el marbete del disco citado se consigna “El Carau - canción típica correntina”.

Estos datos señalan que ya en 1925/26, se graba el chamamé auténtico de la región y que se lo canta en su versión más genuina.

Se considera que “EL CARAU” es el fruto de la memoria del pueblo, esa permanente vigencia del canto y la palabra. La memoria le viene cuando siente y necesita expresar el alma profunda que posee. Entonces el pueblo se vuelve a sus tesoros, que son las palabras, las coplas, las canciones, se abriga con ellos y se adorna de esta manera el alma.

Si Corrientes es trascendente por su historia, es también legendaria por su canto, un canto cuya temperatura musical es la intensidad expresiva de la gente. En cada chamamecero, en cada cantor, en cada acordeonista, aparece nítidamente un pueblo que muestra su fervor por la vida, que canta lo sufrido y lo amado, que canta todas las fatalidades y las esperanzas que tiene.

Por todo esto, Corrientes puede estar orgullosa de sus músicos, de sus cantores, de sus melodías, de sus poetas. Con ellos puede inmortalizarse de un modo más entrañable, porque sólo el canto inmortaliza a los pueblos. Puede mostrar así un documento humano único e imperecedero, mostrar la raíz de lo auténtico que, en síntesis, son las palabras y el canto que nacen del espíritu.

La leyenda del karãu(1)
(Análisis musicológico de la Prof. Olga R. M. P. de Piñeiro)

Leyenda correntina popular - Versión de Emilio Chamorro

Forma A - B

Está escrita para piano. Cifrada en 6/8, es decir que su pulso o tiempo es Binario, de pie Ternario.

La tonalidad es Mi Mayor y comienza con una anacrusa real o auténtica. Carece de Introducción.

La línea melódica inicia en La Mediante de la tonalidad de Mi Mayor (Sol sostenido) y finaliza con el acorde correspondiente a la segunda inversión de dicha tonalidad.

No hay modulación a tonos menores.

El ritmo es Anacrúsico Femenino, porque la frase termina en el tercer pie del segundo pulso (tiempo) del segundo compás, con una sílaba muda (cámara-das).

Este ritmo corresponde a la primera parte.

El segundo ritmo, desde el punto de vista métrico, es Femenino, pues termina en la misma forma que el primero, pero, en este caso, el acento de la palabra recae sobre una sílaba aguda (acento tácito): a-mar. Es, por lo tanto, un ritmo invertido, o sea que, por influencia de un acento agudo, la frase pasa a ser de ritmo masculino.

En esta obra rigen dos clases de acentos: El Métrico, que siempre tiene su propia existencia, y el Rítmico, determinado por los acentos de la palabra, en este caso.

“El acento métrico caracteriza a una entidad; el acento rítmico caracteriza la otra”, acota Mathis Lussy. En algunas composiciones musicales no coincide el acento métrico con el rítmico, como en el presente caso, pues el acento métrico es aquél que está dado por la medida de modo que, en el compás de 6/8, seguiría el esquema métrico musical.

Pero ocurre que en las canciones, el MELOS (la entonación, la armonía, las disonancias, etcétera), también juegan un papel importante y, en ciertos casos, actúa como animador-modificador del Ritmo. “Es el que engendra el movimiento pasional”, acota Lussy.

El acompañamiento, si bien está escrito siguiendo el esquema rítmico de la línea melódica (6/8), hace el efecto de que estuviera en 3/4, es decir, en tres tiempos de negra, ya que cada corchea (tres en total), va seguida por un silencio correspondiente a dicha figura.

La línea melódica se ve reforzada por acordes de terceras Mayores y cuartas justas y, en algunos compases, están empleados como contratiempos, para reforzar el ritmo de chamamé.

La canción consta de dos partes (A - B), pero en ambas se mantiene la misma tonalidad.

La segunda parte (B), comienza sobre la Dominante (Si natural). Si bien no existe ninguna acotación respecto del carácter ni del movimiento de esta obra en la presente versión, por la característica que reviste la letra, en toda la composición, se mantiene un aire como de dolorosa nostalgia.

En cuanto a la velocidad, está la línea del Moderato.

Nota

(1) karãu. s. Ave acuática zancuda, ibis.

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