El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Chamamé es mi pueblo, de Alberto "Galleta" Costaguta y Pablo Ramón "Toto" Semhan

CHAMAME ES MI PUEBLO

¿Te acordás Cambá, esa vuelta, cuando el vino compañero,
desató tu sentimiento y nos regaló tu historia?
Aquella vez me contaste de un montón de cosas nuestras,
que por simples y sencillas, van creciendo en tu memoria...

Tu memoria de paisano, privilegiada memoria,
que es capaz de reflejar, el por qué de los criterios
que con pasión sustentas, nadie es dueño como vos,
de hablar con más fundamento, de la amistad... del honor...
y renovado en el gusto de cada vaso de vino,
también a un amor sincero, va volviendo tu dolor...

Nos sentamos mano a mano a desandar nuestro tiempo,
y comencé a preguntarte, con ganas de andar sabiendo,
al estilo de Martín, de la música y el tiempo...
y entonces dijiste aquéllo de que “CHAMAME ES MI PUEBLO”.

No puede ser otra cosa, pensé para mis adentros
y ya quise tener más en detalle tus recuerdos,
porque vos sabés también, por el ser chamamecero,
que las cosas que describe con su aliento el instrumento...

Chamamé es mujer preñada, me dijiste desde adentro,
que acaricia con ternura su panza que va creciendo,
va creciendo en la promesa de dar vida a un hijo nuestro,
que por la gracia de DIOS, vendrá poblar este suelo...

Chamamé es “ára pochy”(1), fuerza de DIOS que va abriendo
el Cielo para regar la ilusión de un niño nuevo,
mancera partiendo tierra, porque mi gente de lejos,
trae el “vicio” de sembrar, sacándole vida al suelo.

Chamamé es un ponchillo al viento, que flamea de contento,
porque es para su dueño, el orgullo del color
que manda su sentimiento,
abrigo para las noches de heladas a campo abierto
y defensa, si enrollado al brazo ataja un fierro...

Es sentimiento, es dulzura, es el “buen bailar” del mencho,
es una hermosa “trancada” y grito en un pial bien puesto,
ese grito que refleja, mi sentir y mi contento,
es un canto a la esperanza, que se repite en el tiempo...

Zorzal, calandria, armonía y también rebenque al viento,
y esa riqueza que crece, libremente dentro del pecho,
ésa que no se mezquina y se da en el “a buen tiempo”,
porque son cosas de DIOS y entonces, no tienen dueño...

Es hornero jubiloso celebrando,
el placer de saberse el artesano,
que ejecuta el mandato de su especie,
amasando con el pico paja y barro,
como el hombre sabedor de su destino,
mezcla siempre la alegría a su trabajo,
que se vuelve indestructible a las tormentas
todo rancho al que el Señor le da su amparo...

Es plato puesto en la mesa, esperando la
llegada, de quien va a buscar su parte que la vida le negara,
es estar con los amigos en las buenas y en las malas,
porque el dar y recibir, es la LEY, de ÑANDEJARA...

Por ser todas estas cosas que gozamos y tenemos
sin ganas de acaparar, simplemente, disponiendo,
vuelvo otra vez al comienzo y más me voy convenciendo,
que el Chamamé es voz de DIOS, por tanto ¡VOZ DE MI PUEBLO!

Alberto “Galleta” Costaguta y
Pablo Ramón “Toto” Semhan

Nota

(1) ara: sustentivo, que indica  día, tiempo, época, era, cielo; pochy: adjetivo que indica, enojado, malo, furioso.

Información adicional