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DISLOCACIONES

La regla de la polisíntesis no es una regla absoluta; reconoce, como excepciones, los casos de dislocación de las partículas que señalan los diversos accidentes de la raíz.

La dislocación consiste en la separación material de las partículas las cuales, al desprenderse de su raíz, pueden pasar a ocupar otro lugar en la cadena hablada, más adelante o antes de la raíz.

También pueden aparecer las partículas o grupos de partículas en ausencia de la raíz. Estos casos de derogación de la regla de la polisíntesis reciben los nombres de dislocación por hipértesis, por metátesis y por elipsis.

En todos los casos, las partículas o los grupos de partículas dislocadas se escriben como palabras independientes, como si fuera una categoría léxica dentro de la cadena escrita.

Dislocación por hipértesis: la dislocación recibe este nombre cuando la partícula o el grupo de partículas se desprende de la raíz, y pasa a ocupar un lugar posterior en la cadena hablada. Es muy frecuente en el lenguaje común.

Ej.: ajuhu kuehe kuri.

La regla establece que “kuri” debe unirse a “ajuhu”, porque es su regente, pero se les interpone “kuehe”, un adverbio de tiempo.

Dislocación por metátesis: se produce cuando la partícula modificatoria de la palabra o el grupo de partículas dislocadas, pasa a ocupar un lugar antes de la raíz en la cadena hablada. Es más frecuente en el lenguaje literario que en el común.

Ej.:

1.- ahecha ko karai
etereianga ikane'õ (E. R. Fernández, Tujami)

La expresión común debió ser: ikane'õitereianga

2.- etémi che'akãhatã
ha heta roipy'apy (T. S. Mongelós, Chembo’eharépe)

La expresión corriente debió ser: che'akãhatãitémi

Dislocación por elipsis: Se produce cuando aparece en el discurso una partícula o un grupo de partículas que señala accidente de una palabra principal, lexema o categoría léxica, que no aparece en el texto, quedando sobreentendida la presencia de la misma. Se da con preferencia en la poesía.

Ej.:

Opuka umi karia'y

menarã hembijuhúre

je hapicha mboriahúre

vaerãrõ tomenda' (Juan Maidana, Mitã rerahaha)

En el lenguaje común debió ser:

Hapicha mboriahúre omendavaerãrõje, tomenda'

o en su caso:

Tomenda'je, hapicha mboriahúre omendavaerãrõ

El caso es que la raíz del verbo “omenda” está ausente en esta construcción poética. El poeta hizo uso de la figura literaria llamada elipsis. Suprimió la raíz e hizo aparecer las partículas “je”, “vaerã” y “rõ”, utilizando como raíz la proximidad de la misma palabra “tomenda'” conjugada en forma optativa y privativa, raíz que el lenguaje común exige que se repita.

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