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Historia del alfabeto guaraní

El guarani, lengua originalmente ágrafa, empezó a escribirse en el Paraguay en la centuria del 1500.

La sentencia de muerte del mburuvichaveíe Lambare, dictada por Martínez de Irala en 1541, contiene las declaraciones textuales del condenado en guaraní kario y es inteligible hoy para un hablante del guaraní.

La escritura se generalizó luego en las Misiones jesuíticas y franciscanas, desarrollándose dialectos diferentes del guaraní, hecho que explica que hoy sean ininteligibles. Pero estas experiencias fueron malogradas.

Los jesuitas fueron expulsados y los franciscanos, presionados por la autoridad civil del Reino, se embarcaron en un proceso de castellanización directa del pueblo indígena.

La revolución de la independencia en los países de la región guaranítica no trajo ninguna reivindicación de la lengua guaraní que, por entonces, era idioma de la absoluta mayoría, sobre todo en el Paraguay.

La política castellanizante subió de punto en aquel país durante el Gobierno de Carlos Antonio López (1844-1862), pero el guarani reapareció en el escenario público con el pueblo hablante -por tiempo breve- durante la guerra de 1865/70.

En el siglo XX empezó de nuevo a escribirse en forma anárquica, fuera del sistema educativo, luego de haberse perdido la tradición de su escritura. Cada escritor, naturalmente autodidacta, adoptó un alfabeto diferente del otro e, inclusive, muchas veces el mismo escritor modificaba su propio alfabeto en ciertas etapas de su vida.

El guaraní paraguayo, que así se llama la variedad hablada por la población no indígena de la República del Paraguay, integrada por criollos y mestizos, adoptó un alfabeto fonológico en 1950, en conjunto con los demás países de la región guaraní, en un Congreso de especialistas realizado en la Ciudad de Montevideo.

Este alfabeto, que generó una polémica de medio siglo, fue adoptado, ante la ausencia de un alfabeto tradicional y sobre la base de los alfabetos populares, que representaban demasiadas dificultades, por ser todos ellos adaptaciones improvisadas del abecedario castellano.

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