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¿Guaraní paraguayo o guaraní correntino?

El guaraní correntino es considerado una variedad del guaraní paraguayo o “criollo”, hablado por la población no indígena, sino mestiza, surgida de la interacción española-indígena durante la colonización hispana de Paraguay y Corrientes entre los siglos XVI y XVIII, variedad que se fue distanciando de la utilizada por los indígenas no asimilados por la conquista.

Según algunos estudiosos, el guaraní correntino es un idioma independiente, que se formó a fines del siglo XVIII, por lo que puede ser considerado un dialecto del guaraní criollo, y no del guaraní paraguayo. Ambos son variedades diatópicas (por razones geográficas) de  una misma lengua.

Para decirlo de una manera más sencilla: ambas variedades tienen más coincidencias que diferencias. Estas pueden ser: fonémicas (manera de pronunciar un fonema), epentéticas (agregado de una letra), modo de uso del artículo “la/e” o diferencias léxicas (verbos, adjetivos o sustantivos designados de diferentes maneras).

El guaraní correntino utiliza con mayor frecuencia léxico no autóctono (hispanismos) para referirse a colores, numerales, ubicación espacial y parentescos.

A diferencia del Paraguay, el guaraní en Corrientes es una lengua minoritaria, más de uso rural que urbano y con fenómenos más marcados por la situación de contacto intensivo con la lengua dominante.

El doctor en Lingüística Leonardo Cerno, identificó dos variedades: el “guaraní mezclado” ("similar al jopara paraguayo”) y “el guaraní cerrado”.

El primero es utilizado por hablantes bilingües y escolarizado y, el segundo, por hablantes monolingües escasamente escolarizados.

Tampoco pareciera haber una “norma culta” respecto del guaraní correntino.

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