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El Gobierno de Corrientes comunica al de Tucumán su acción política (1 - VII - 1840 )

Corrientes, Julio 1 de 1840.

Al Exmo Sr. Gober. y Capn. General de la Prova. de Tucumán - Por conducto del Exmo. Sr. presidente del Estado Oriental del Uruguay, ha llegado a manos del infrascripto Gobor. Capn. Gral. de la Provincia de Corrientes, un impreso de aquella capital en que se registra la soberana sanción que los S. S. R. R. del pueblo tucumano expidieron con fecha 1 de Abril último, desconociendo en el carácter de gobernador de Buenos Aires al dictador, Dn. Juan Manuel de Rosas, y retirándole la autorización, que por parte de esa Provincia, se le había conferido, para mantener las relaciones de amistad y buen armonía con las potencias extranjeras; un discurso pronunciado por el Gral. don Gregorio Aráoz de la Madrid en una numerosa reunión de ciudadanos, haciendo una franca exposición de sus sentimientos; una Orden general del día 9, del mismo Abril, reconociendo a aquel distinguido patriota por general en jefe de todas las fuerzas de la provincia; una Proclama de S. E. a los Gobiernos de la República, llamándolos a adherir al pronunciamiento de esa benemérita provincia.

El entusiasmo y demostraciones de júbilo con que Corrientes ha recibido este aviso, han correspondido sin duda a la magnitud de la noticia: Ninguna de las victorias del Ejército correntino ha sido tan celebrada, porque el pronunciamiento de Tucumán es ciertamente más importante a la causa de la Libertad.

Este favorable acontecimiento que une íntimamente la provincia que V. E. preside a la que el infrascripto tiene el honor de mandar, por la unidad de ideas que una y otra han proclamado, le han avivado el deseo de extender sus relaciones con los pueblos hermanos de la República, venciendo los obstáculos que todavía oponen los tiranos a la libre comunicación de los pueblos, y se complace de haber encontrado el medio de dirigir a V. E. esta Nota, con el objeto de instruirle del estado de nuestros negocios, de la política del Gobierno de Corrientes, su posición actual, los elementos con que cuenta para derrocar el poder del tirano y bárbaro, que oprime a nuestra desgraciada patria, y estrechar las relaciones de confraternidad, que deben reinar entre pueblos hermanos.

Después de la jornada de Pago Largo, el 31 de Marzo de 1839, de que V. E. estará instruido, en la que una fatalidad, cuyo origen no es desconocido en las épocas de convulsión y desorden, dio la victoria al enemigo.

Corrientes sufrió todo el peso de la tiranía y de la venganza más encarnizada, pero nunca se intimidó tanto, que no buscase la oportunidad de romper sus cadenas, y volver a empuñar las armas contra los opresores de su Patria, contra los caribes de la República; y el 6 de Octubre del mismo año, alzada en masa, derrocó las autoridades que el vencedor le había puesto para conservarla en la ignominiosa dependencia de los caprichos del tirano, en que había caído, y constituyó los poderes públicos con arreglo a la Carta constitucional que se había dado, jurando sacrificarlo todo y quedar reducida a cenizas, antes que consentir en nueva esclavitud, antes que renunciar a los sagrados derechos que corresponden a un pueblo soberano y libre.

En los momentos de entusiasmo por una aclamación general, los destinos de la Provincia y la dirección de la empresa, que Corrientes se proponía, fueron encargados al infrascripto, cuya misión se ratificó por los H. H. R. R. del pueblo nombrándolo su gobernador y capitán general con la suma del Poder.

Una empresa tan ardua y difícil debía sin duda aterrar al infrascripto; más era preciso corresponder a tan inmerecida y alta confianza, era necesario no mezquinar servicio alguno en honor de un pueblo que acababa de alzar el grito de libertad entre el ruido de las cadenas, en medio de sus opresores, y se resignó a cargar con tan inmenso peso, porque todo lo esperaba de sus conciudadanos, y de la Justicia de la causa que iba a defender. Muy luego una porción preciosa de argentino, que acababa de dar a los tiranos una fuerte lección en el Yeruá, se presentó en Corrientes, poniéndose a las órdenes del Gobierno y ofreciendo sus servicios por la uniformidad de política y objeto que había entre ellos y esta provincia.

El Gral. Lavalle, que encabezaba esta fuerza y sus compañeros de armas, fueron alistados en las filas correntinas y nombrado aquél general en jefe del Ejército que se denominó Ejército Argentino Libertador.

Desde entonces el infrascripto tocó todos les resortes de la política, puso en ejercicio los elementos de su poder, comprometió sus relaciones, y nada economizó para organizar un poder que aterrase al tirano y alentase a los buenos patriotas, que gemían aún bajo el peso de las cadenas.

Ni la exhaustez en que los pasados desastres habían dejado a Corrientes, ni las trabas que presentaba el enemigo, han impedido que Corrientes formase un Ejército de cuatro mil hombres, que estableciese relaciones con Francia, de quien recibe una generosa cooperación; y que el Estado Oriental del Uruguay le franquee cuántos elementos tiene para ayudar a la destrucción de los tiranos y afianzamiento de la Libertad. Nuestro Ejército ha llegado victorioso hasta los suburbios de la capital de Entre Ríos y aguardamos por momentos la ocupación, por nuestras fuerzas, de esta plaza, a pesar de fuertes atrincheramientos en que el tirano Echagüe esconde su cobardía

El resto de la provincia está pronunciada por nosotros, conoce las ventajas de la Libertad y no se apartará de los principios de justicia y beneficencia que envuelve este sistema encantador.

No contento el infrascripto con la preponderancia de su Ejército en campaña, se ocupa en organizar otra fuerza y espera confiadamente que el general Dn. José María Paz, que también ha podido emigrar de Buenos Aires y ha ofrecido sus servicios al infrascripto, llegará a esta Capital dentro de pocos días.

Este antiguo veterano de la Independencia se pondrá a la cabeza de las tropras que existen en la Provincia y estará pronto a marchar donde lo llamen las exigencias de la Patria.

El gobernador de Corrientes conoce que por grandes que sean los elementos de guerra que aglomere, sería imposible establecer un sistema contra la opinión general de la República, que posee tantos, que la hacen invencible aun a los poderes más fuertes de Europa, así es que no en sus ejércitos, sino en las simpatías, que cree encontrar entre sus compatriotas, ha afianzado sus cálculos y esperanzas para triunfar.

La guerra que Corrientes ha declarado no es a la República; es solamente a los tiranos de ella, al dictador de Buenos Aires y sus sostenedores, que han deprimido la libertad de los pueblos y su soberanía, que han ollado sus derechos y encadenado al país para satisfacer sus pasiones, sacrificando con furor las principales notabilidades, entronizado hombres ambiciosos, inmorales y perversos, que a cambio de mandar cometen cuántas humillaciones y bajezas les exije el amo o principal mandón. Corrientes, que desde el año 32 combate las arbitrariedades de Rosas, que ha proclamado principios verdaderamente republicanos y liberales, que ha pedido la organización de la República y que se ha sacrificado por no desmentir esta política, tiene derecho a que se le crea hoy animada da aquellos mismos principios.

Tan amiga de los pueblos, tan liberal y republicana, tan amante de la igualdad, de la soberanía y de que se de la Carta constitucional, que garantice estos sagrados derechos como lo fue el año 32, como lo sostuvo el 39, y lo ha proclamado el 6 de Obre.

Los adjuntos impresos que el infrascripto tiene la honra de acompañar a V. E. le instruirán más detalladamente de cuánto el infrascripto acaba de manifestar; ellos darán el tema que establece la política que Corrientes se ha propuesto, y procurará establecer en la República como los más conformes a la Revolución de Mayo de 1810, a los que han proclamado los pueblos, al bien general, a la prosperidad y engrandecimiento de nuestra amada Patria.

El infrascripto gobernador siente una agradable satisfacción al dirigirse al Exmo. Sor. Gobor. y Capn. Gral. de Tucumán, porque lo considera impuesto de la historia de la Revolución y de la marcha que esta Provincia ha seguido constantemente, lisonjeándose que en ella encontrará V. E. identidad de ideas con las que Tucumán ha proclamado en su glorioso Pronunciamiento del 7 de Abril.

Este conocimiento de que no puede apartarse el infrascripto, lo persuade de la exactitud con que esperó la cooperación de los buenos argentinos de todos los pueblos de la República.

La revolución de Corrientes ha avisado a las provincias circunvecinas, que es llegado el tiempo de recuperar sus derechos, de volver por su dignidad y conquistar sus regalías, y la de Tucumán inflamará sin duda el corazón de los patriotas del Interior causando un movimiento general que el tirano no podrá contener, por más que sus esclavos intenten sofocarlo.

Tucumán, que justamente mereció el título honroso de “sepulcro de los tiranos”, y Corrientes que ha sabido granjearse hoy el de “Pueblo libertador o cuna de la Libertad argentina en su segunda regeneración”, son dos pueblos llamados a combatir unidos en favor de las libertades; a romper las cadenas del despotismo y establecer en la República principios verdaderamente republicanos y liberales, afianzándolos en la Carta constitucional que los garantice.

Para llenar tan delicada misión necesitan estrechar sus mutuas relaciones y extenderlas, si posible hasta que Pactos solemnes confirmen y aseguren los deberes que contraen entre sí y con el resto de la Confederación.

El gobernador de Corrientes, cumpliendo con los deberes de su posición y lleno de confianza en el patriotismo del pueblo tucumano, tiene la honrosa satisfacción de excitarle a estrechar las relaciones de confraternidad y unión tan convenientes en las actuales circunstancias, y a que si no hay inconveniente por parte de S. E. el Sr. Gober. de Tucumán, se establezca un Pacto que marque la conducta que ambos Gobiernos se comprometen a observar respecto de los demás pueblos de la República, invitándolos a seguirles y formar uno de nuevo de la gran familia argentina, sobre bases sólidas, para no ser juguetes de un mandón.

La amistad obsecuente y dilatada que esta provincia ha mantenido con los indios del Chaco, facilitan hoy un conducto seguro para dirigir la correspondencia y, si es necesario, para transitar fuerzas de una a otra provincia; por esta vía va la presente comunicación, y es la prueba de la confianza que este Gobierno tiene con los indígenas que lo habitan.

Por ella puede V. E. contestar y proponer el modo más seguro para entendernos, si es que antes no se abre otro canal que ofrezca mejores garantías.

Al cerrar el insfrascripto la presente Nota, protesta al Exmo. Sor. Gobor. de Tucumán que el pueblo correntino no tiene más aspiración que la salvación de la Patria, y que se establezca en ella un sistema liberal bajo la forma que los pueblos quieran, con tal que se afiance en la Carta constitucional de la Nación.

Dios guarde a V. E. ms. as.

Pedro Ferré

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