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FORMAS DE VEGETACION

La vegetación natural, o sea, las plantas que crecen espontáneamente, suelen presentarse bajo diversos aspectos.

 

Formas de vegetación es el aspecto bajo el cual se presenta el vegetal.

 

Las formas de vegetación están representadas por el árbol, el arbusto y la hierba.

 

El árbol, perenne, de desarrollo vertical, con ramificaciones en la parte superior, es el exponente más característico del Reino Vegetal: alcanza alturas estimables; crece con preferencia en regiones húmedas y se constituye en el elemento primordial del paisaje.

Los arbustos son de menor altura y consistencia. Son perennes, como los árboles, y como éstos, de desarrollo vertical, pero con ramificaciones cerca del suelo.

Las plantas herbáceas, por su parte, son de tallos tiernos y se elevan a escasa altura sobre el suelo.

 

FACTORES QUE INTERVIENEN EN LA

DISTRIBUCION DE LOS VEGETALES

Mientras algunas regiones de la Tierra poseen una vegetación abundante, en otras, apenas si se halla representada.

No siendo, por lo tanto, uniforme la distribución de los vegetales sobre la superficie del globo, debemos deducir que existen causas o factores que influyen en esa repartición.

Esos factores son:

- Climáticos.

- Edáficos.

- De relieve.

- Humanos.

Cuando las exigencias de un vegetal coinciden con las características de una determinada región, la planta crece en forma promisoria. Se dice, entonces, que ese árbol, ese cereal, ha hallado su verdadero dominio geográfico, dominio conocido también con el nombre de área de dispersión.

 

FACTORES CLIMATICOS

Destaquemos la influencia de:

- La humedad.

- La luz.

- La temperatura.

- Los vientos.

HUMEDAD

Es el factor más importante, pues sin ella no es posible la vida de ningún vegetal sobre la superficie del globo.

Adaptación de la vegetación a la humedad

Cuanto mayor es la humedad, mayor será el desarrollo de la vegetación, pero no es menos cierto que el vegetal se adapta en forma perfecta a las condiciones de humedad.

Donde las precipitaciones son muy abundantes, el árbol, por ejemplo, adquiere una talla considerable. Son los gigantes de las selvas. Las hojas son amplias, para mejor eliminar el vapor de agua, en tanto que las raíces, en relación, apenas si penetran lo necesario, ya que la humedad se encuentra a ras del suelo.

La adaptación no es menor cuando las lluvias son escasas. Tallos y ramas son irregulares, retorcidos, de porte rastrero, para poder, así, el vegetal buscar en el suelo mayor frescura y humedad.

Cuando la planta adopta una forma vertical, es para ofrecerle una superficie mínima al Sol. Entonces, el tallo es carnoso, como en las cactáceas, grueso como el palo

borracho o duro como el olivo y el algarrobo. Estas plantas no crecen igual que las del bosque, unas junto a otras, donde la humedad abunda; por el contrario, lo hacen distanciadas ya que cada planta necesita monopolizar un volumen relativamente grande de suelo(1). Las hojas son pequeñas, duras, cerosas. A veces se transforman en espinas, escamas o pelos. Las raíces, en cambio, penetran profundamente en la tierra. Las plantas crecen penosamente; las cácteas, apenas si crecen 10 centímetros por año mientras, por contraste, las bambusas de los trópicos los superan en ... 8 horas.

Y sin embargo, basta una lluvia ocasional para que el desierto se convierta en un verdadero jardín. Las semillas de ciertos Prosopis del desierto del Perú, pueden soportar durante 10 ó 20 años una sequía completa, pero cuando se producen lluvias torrenciales durante 15 días, estas mismas semillas germinan instantáneamente y sus raíces crecen rápidamente hasta 30 y más metros de profundidad.

Las plantas adaptadas a una humedad abundante reciben el nombre de plantas higrófilas (de higro: humedad; filos: simpatía, tendencia), en tanto que las plantas xerófilas (de xeros: sequedad), son aquéllas que se adaptan a un clima seco.

Las que presentan caracteres intermedios de humedad, se llaman plantas mesófilas.

LUZ

Sin la luz, no es posible la existencia de la mayoría de los vegetales, pues la misma es imprescindible para la formación de la clorofila, sustancia que da su coloración verde a los vegetales.

Además, durante las horas del día (de luz), el vegetal cumple una función asimiladora(2), que adquiere su máxima intensidad al mediodía.

En las regiones de la Tierra que se caracterizan por su luminosidad, los vegetales crecen más rápidamente que en aquéllas donde predominan las nieblas y las brumas.

La luz solar es intensa en la zona ecuatorial, disminuyendo progresivamente hacia los polos.

En las selvas de las regiones ecuatoriales, los árboles, que se encuentran en gran cantidad, se ven obligados a sostener entre sí una lucha tenaz para recibir la luz del Sol. Para ello despliegan su follaje hacia lo alto, ya que debajo, en plena penumbra, sólo pueden aguardarles un desarrollo precario.

Adaptación de la vegetación a la luz

* Ante la escasa luminosidad, ciertos vegetales, como la hiedra, zarzamora, olmos o hayas, se adaptan en forma realmente significativa. Las hojas son planas y anchas, y colocadas siempre en un ángulo de 90° con respecto a los rayos solares. Ninguna intercepta el lugar de otra.

Cada una de ellas encaja en un hueco perfecto: cada saliente corresponde a una entrante; los pecíolos son cortos o largos, según sea necesario, y hasta las ramas se disponen de tal suerte que ni un solo rayo de Sol llegue al suelo. El haya, incluso, apenas si permite el paso, no ya de la luz, sino del agua de lluvia.

* Cuando la luminosidad es muy grande, el vegetal procede a la inversa. Los eucaliptos, por ejemplo, tuercen las hojas, presentando sus cantos al Sol, a fin de evitar una evaporación intensa. Y, en realidad, así proceden todos los árboles, arbustos y hierbas.

* Digamos, finalmente, que la flora marina no se encuentra a una profundidad mayor de los 90 metros, precisamente por la ausencia, a partir de esa profundidad, de luz solar.

TEMPERATURA

Los vegetales son capaces de resistir temperaturas extremas.

Así, el jaramango siberiano, resiste hasta -46°0 C, y ciertos líquenes de los desiertos hasta 60°0 C y 70°0 C; incluso ciertas diatomeas han persistido con temperaturas de 200°0 C y en aguas termales de Venezuela se han encontrado algas vivas a más de 80°0 C.

Todos ellos son casos excepcionales, es verdad, pero demuestran elocuentemente el poder de adaptación de los vegetales a la temperatura. Pero no es menos cierto que esos vegetales, una vez adaptados al medio ambiente, tienen un maximum y un minimum en temperatura, fuera de los cuales no pueden desarrollarse con todo su vigor.

El hombre se interesa en conocer esos límites, por las múltiples ventajas que reportan. Es así cómo la pita, que florece cada cinco años en México, tarda el doble en las islas Canarias y cerca de 100 años en las zonas templadas.

Digamos, finalmente, que la temperatura acelera o retarda el crecimiento de las plantas. Por debajo de los 0°0 C los vegetales superiores no desarrollan adecuadamente.

VIENTOS

El viento es un factor decisivo en la distribución de la vegetación. No sólo contribuye a activar la transpiración de la planta, sino que es el encargado de transportar las semillas de una a otra región.

Además, cuando el viento es constante y violento, desempeña un efecto mecánico, que se manifiesta inclinando el follaje en la dirección dominante y provocando el desarrollo de la planta hacia un solo lado. Son los denominados árboles bandera, donde el tronco hace las veces de mástil y e follaje, de paño.

 

FACTORES EDAFICOS(3)

La vegetación toma del suelo el alimento necesario para su desarrollo, interviniendo especialmente los silicatos y las calizas.

Las clases de terrenos originan plantas silícolas, características de suelos silíceos; plantas calcícolas, propias de suelos calizos; plantas halófilas, características de suelos salinos; y plantas psmófilas, propias de médanos y dunas.

Un suelo impermeable, por otra parte, no permite que el agua se filtre y, por consiguiente, la vegetación no se desarrolla tanto como en un suelo permeable.

 

FACTORES DE RELIEVE

El principal factor es la altitud.

La temperatura, la presión del aire, el oxígeno, disminuyen a medida que nos elevamos, de ahí que la vegetación que cubre las laderas de una montaña acuse necesariamente la influencia de esos cambios: en la base se desarrolla una vegetación densa, que escala decididamente la montaña, alcanzando los 1.000, 2000 ó 2.500 metros, según las condiciones de clima que encuentre.

Cuando con la altura, el frío se hace más intenso y el viento sopla con violencia, la vegetación disminuye su porte y, con su ramaje retorcido, se aferra a la tierra en un intento heroico por resistir y ascender(4).

Luego viene el dominio de los musgos y líquenes y, finalmente, la cumbre, con nieve y más nieve y el viento, dueño absoluto de la cima.

Pisos de vegetación

Así se forman, en las altas montañas, los llamados pisos de vegetación: en los valles, la vegetación propia del clima de la región; en las laderas, la característica de climas más fríos; y en las cumbres, decididamente, la de climas muy fríos.

Las altas cumbres tienen flora ártica. Ascender a las montañas equivale, botánicamente, a irse aproximando al polo.

Del mismo modo, es preciso destacar la orientación de las montañas, la cual influye notablemente en la vegetación: sobre la ladera soleada y lluviosa será abundante, en contraposición a la otra ladera, en sombras y seca, que tendrá marcado carácter xerófilo.

fitogeografa 1

DISTRIBUCION DE LA VEGETACION CON LA LATITUD Y LA ALTITUD

Latitud: De Norte a Sur, se manifiestan todos los matices, que van desde la tundra (Artico) a la selva ecuatorial. Altitud: Prácticamente la misma distribución

 

FACTORES HUMANOS

El hombre ha desempeñado un papel decisivo en la distribución de los vegetales sobre la superficie de la Tierra, pero más que en la distribución en sí, en su destrucción, metódica y sistemática.

No es exagerado afirmar que bosques enteros fueron talados cruelmente, puesto que así fue requerido para la ampliación de las ciudades, el conquistar nuevas tierras para la extensión de los cultivos, la construcción de caminos y, también, y ello sigue vigente, la tala incontrolada para el uso de especies arbóreas, aun de las más valiosas, como combustible.

Pero no es menos cierto que ese mismo hombre, tomando conciencia del significado de la tala inmoderada practicada sin prevención alguna y ante sus consecuencias (erosión, aridez, etc.), se aplicara a la reposición arbórea, tarea en la que se hallan empeñados no pocos países(5).

 

Notas

(1) Las plantas carnosas y, entre ellas, las cácteas, resuelven con su arquitectura vegetal, paradójica y misteriosa, un problema vital de los más difíciles: vivir de modo que puedan recoger la provisión de agua mayor que sea posible, la suficiente para todo el año, en una sola estación, o en un solo período: el de las lluvias; impedir la transpiración, esto es, la pérdida de esa agua en el tiempo seco y de calor bochornoso. que ocupa todo el resto del año. Puede comparárselas a vasijas de agua herméticamente tapadas, destinadas a proveer con la mayor parsimonia, del precioso líquido, durante el prolongado período de sequía. Para hacer esto, utilizan raíces, hojas y tallos. Las raíces son carnosas, jugosas, a causa del agua que retienen, y alguna vez alcanzan un espesor de medio metro y el peso de un hombre. En otras especies de plantas, las hojas son las que sirven de almacenes, aumentando de volumen y espesor; pero en la gran mayoría de éstas, el tallo se encarga de hacer de pozo en medio del desierto, alargándose sobremedida, como en los cactos, o dilatándose hasta adquirir una forma esférica, como en las mamilarias.

(2) Asimilación clorofílica: toman el anhídrido carbónico del aire y expulsan el oxígeno. Se realiza durante las horas del día.

Respiración: toman oxígeno y expulsan anhídrido carbónico. Se realiza durante las horas de la noche.

Transpiración: las hojas eliminan el exceso de agua bajo la forma de vapor.

(3) Edafología: estudio del suelo.

(4) No por eso dejan los árboles de hacer todo aquéllo de que son capaces los vegetales. Conmueve el ver con qué tenacidad, con qué persistencia y firmeza aguantan las hostilidades de los furiosos elementos, cómo se tiran al suelo cuando ya no pueden resistirlos de pie, cómo se arrastran -en cierto modo- bajo tierra, cuando el aire es demasiado áspero y hostil, y cómo insisten todavía en el intento de conseguir su parte de bienestar en la existencia, por muy mísera que se le haya deparado el destino.

(5) Bastaría, para concluir, señalar el papel que desempeñan los pájaros en la distribución de los vegetales. Comen los frutos, pero no digieren las semillas, las que, al ser devueltas, por efecto de los jugos digestivos, quedan abonadas en mejor estado para la germinación y, principalmente, bien dispersas por todas partes.

Los roedores, propagan la nuez y la avellana, y los animales de pastoreo hacen lo propio con el manzano, peral, etc.

No es menos destacada la acción de los insectos (abejas, hormigas, etc.).

Las semillas se arman, a veces, de ganchos o espinas, mediante los cuales se adhieren al pelaje o a los vellones lanudos. La dispersión se opera cuando el animal se sacude o se frota.

Las espigas de avena y de cebada, que nacen espontáneamente por los campos, se adhieren con facilidad a la piel de los animales y a las ropas de las personas.

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