El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

La demanda del cuero y la producción correntina

El aprovechamiento del cuero vacuno tuvo siempre un lugar importante en la economía doméstica de Corrientes y durante los siglos XVII y XVIII constituyó uno de los rubros que con mayor frecuencia se cotizó en las tablas de valores de la época.

Pero en el último cuarto del siglo XVIII y como consecuencia de la demanda bonaerense aumentó la producción y dio lugar a la instalación de artesanías locales que produjeron curtidos especiales y aprovecharon otros derivados como las astas, crines, grasas y sebo con destino a la exportación.

La importancia que cobró esta actividad, su diversificación y las cifras elevadas de producción así como los cambios que repercutieron en la actividad rural, caracterizan un capítulo de sumo interés en la organización económica de Corrientes.

En este estado de cosas, la apertura del comercio libre por Buenos Aires no parece haber estimulado inicialmente a Corrientes. En Enero de 1784, el capitán Juan Francisco Aguirre pasó por aquella ciudad y señaló que la mayor riqueza de la población consistía en la posesión de ganados:

“Preguntado si sacaban utilidad de los cueros, me dijeron que fuera de los usos comunes del campo, ninguna, pero que ya desde ahora iban a mandarlos a Buenos Ayres para lo cual tenían construida una pequeña garandumba”.

El mismo viajero agrega en una Nota las siguientes precisiones:

“Con el tiempo se han dedicado a la corambre y en este año de 1783 es ya un renglón de consideración. Ha atraído mayor número de negociantes de Buenos Ayres y ha sido ocasión de que se hayan aprovechado las maderas de Curupayty donde han fabricado embarcaciones para su giro”(1).

(1) Juan Francisco Aguirre. “Diario del capitán de fragata de la Real Armada D ...” (1949-1951), en la “Revista de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires”, tomo I, pp. 377-378, Buenos Aires. A continuación anotó sus temores: “Las ganas con que oímos han entrado a la matanza se recela les disminuya brevemente”. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Las Guías fluviales y terrestres permiten no sólo corroborar sino cuantificar con todo detalle el Informe de Aguirre y poner de manifiesto el incremento que se produjo a partir de esos años:

Exportación de cueros
Años Garra Pelo Otros Totales
1776 190
1777 300
1778 249
1779 1.032
1780 208 208
1781 220 1.261 209 1.680
1782   600   600
1783 85 889 974
1784 4.764 2.224 18 6.006
1785 158 15.197

El aumento de la demanda bonaerense y la irrupción de los acopiadores de cueros en la campaña comenzaron a alterar las modalidades del tráfico rural en Corrientes. En 1785, el Cabildo y el Teniente de Gobernador aludieron a los “comerciantes foráneos” y a la necesidad de limitar las faenas reduciéndolas sólo a los toros y novillos del consumo hasta alcanzar un tercio de las yerras anuales(2).

(2) Acta del 24 de Octubre de 1785 y carta del 12 de Diciembre de 1785. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 26 (1783-1789). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Desde luego estas medidas, si bien moderaron las matanzas, no llegaron a modificar radicalmente la situación porque las quejas continúan en 1787 y se vuelven dramáticas a partir de 1790.

Por una parte, ante el aumento de los robos en las haciendas se impuso como medida de control el certificado escrito de las ventas efectuadas y en los cueros vendidos la contramarca para identificarlos(3).

(3) Actas del 5 de Octubre de 1790 y Bando del 21 de Octubre de 1791 publicado en todos los Partidos de la campaña. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799) y Documentos de Gobierno 31 (1791). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Ello dio lugar a dificultades y protestas de los comerciantes. El Cabildo, por su parte, determinó una marca “para señalar y justificar los cueros que, en adelante, se extraigan desta ciudad y su jurisdicción ... sea una V a similitud de esta por ser la que antiguamente usaba esta ciudad desde su fundación”(4).

(4) Actas del 22 de Noviembre de 1791 y 12 de Marzo de 1792. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799). La marca se imprimió en el Libro de Actas, en la fija 20 del año 1792. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Asimismo se encomendó al regidor Casajús y a los Comisionados de la campaña “que custodien la marca en los reconocimientos que ocurran por los puertos rio abajo de esta jurisdicción”(5).

(5) El 21 de Marzo de 1792 el Cabildo acordó comisionar a Juan Francisco Soto para reconocer los cueros y documentos legítimos de Juan de Silva que se hallan en el Puerto de Goya, en número de 1.900. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

A pedido de las autoridades locales el virrey prohibió cargar o descargar en las costas del Paraná desde Corrientes hasta Esquina(6).

(6) Comunicada el 18 de Junio de 1792. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Sin embargo, el aumento del número de cueros faenados y extraídos -que constituían un negocio fructífero y en vasta escala- no podía ser canalizado mediante meras prohibiciones.

Exportación de cueros
Años Garra Pelo Otros Totales
1786 2.478 12.769 - 15.247
1787 1.976 5.559 15 7.550
1788 4.046 4.246 13 8.292
1789 7.048 8.046 8 15.102
1790 7.594 17.141 - 24.735
1791 8.973 14.370 - 23.343
1792 sin datos sin datos sin datos sin datos
1793 40.372 27.425 180 67.977
1794 45.767 10.405 2.833 59.005
1795 66.694 5.142 - 71.836
1796 66.655 15.813 - 82.468
1797 32.807 4.262 1.373 38.442
1798 sin datos sin datos sin datos sin datos
1799 sin datos sin datos sin datos sin datos

Es evidente que la aparición de puertos sobre el Paraná, tales como Goya, El Rubio, Chamorro, Santa Lucía o Esquina surgían de la proximidad con las estancias del sur, el ahorro de fletes innecesarios y onerosos hasta Corrientes o La Bajada y de las posibilidades de carga en las barcas con relativa comodidad.

El 2 de Marzo de 1795 el Tesorero de la Real Hacienda se quejaba de esta situación:

“Me hallo informado de que muchas lanchas del Río de la Plata vienen a los puertos de la Esquina, río Corriente y otros inmediatos ... y que en ellos se hacen cargazones considerables de cueros sin noticia alguna de esta Tesorería ni sus receptores y que toman el arbitrio de paso sacar en La Bajada del Paraná sus Guías”(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 31 (1791), Copiador de Notas. El Tesorero de Santa Fe, Morcillo Baylador, corroboraba la afirmación de Fernández Blanco señalando el “grave perjuicio de los reales haberes con las ocultaciones y extravíos que son consiguientes a una libertad general, es la que franquea el desierto y distancias de los dichos puertos”. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 33 (1794-1795). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Como resultado de ello, el virrey Pedro Melo de Portugal y Villena reiteró, el 18 de Mayo de 1795, la prohibición de cargar y descargar en los puertos ubicados desde Corrientes hasta Esquina(8).

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1797). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Esta medida, aunque conformó al Cabildo, estaba muy lejos de resolver el problema cuya gravedad era señalada en el testimonio del Procurador:

“Este remedio ... es el único que podrá desterrar la ociosidad quitando a los divertidos malinclinados las proporciones de socorrer sus necesidades por medio del robo de las cuerambres y toradas cuio perjuicio ... experimentamos todos habiendo llegado al ultimo termino de ser dueños de las haciendas de campo los capataces, peones y gente vaga malentretenida”.

Y añade poco después: “Todo este perjuicio viene originado de la libertad y desahogo con que se introducen las lanchas con cargazones de efectos y extraen las cuerambres de los diferentes arrimaderos del Paraná ... sin manifestar ni solicitar las guias correspondientes para satisfacción de los Reales Derechos, y lo que es mas sin saberse el destino que llevan ni traen, cuio comercio ... va poniendo la jurisdicción... en el ultimo exterminio de su desolació”.

Concluía señalando todos los alcances del problema

“ni los patrones y dueños de las lanchas solicitan permiso de la justicia, ni los cargadores las correspondientes guias de la Real Hacienda, ni los mercaderes se embarazan por comprar corambres a toda clase de gentes, bien asegurados de que, distantes los dueños en la ciudad ... compran a quienes no son dueños ... quizá por menos precio de su justo valor”.

El número de cueros extraídos ilegalmente lo calculaba en aquellos años Juan García de Cossio en 20.000 piezas anuales, lo cual equivalía a un 25 a 30 % de la producción legalmente despachada(9).

(9) Informe de Serapio Benítez del 27 de Mayo de 1795. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799). Entre los remedios propuestos se acordó establecer el papel de conchabo, en Acta del 27 de Julio de 1795. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En el momento de mayor exportación de cueros se pusieron así de manifiesto los intereses contrapuestos de ganaderos y de acopiadores de cueros en una disputa que se desarrolló entre 1796-1797 y que no alcanzó solución eficaz sino a través de los años, cuando el mal ya estaba generalizado.

Este enfrentamiento demostró también que la expansión territorial de Corrientes requería un aumento y perfección de la estructura judicial y fiscal, de modo tal que las regiones del Sur poseyeran la seguridad y el control necesarios para su desarrollo, lo cual ocurrió parcialmente.

El problema fue planteado por el diputado provincial al Consulado, Juan García de Cossio, quien en Informe del 3 de Noviembre de 1796 señaló que el principal inconveniente del comercio se hallaba en la libertad con que procedían los mercaderes, que compraban sin control fomentando -de ese modo- el robo de cueros.

Proponía, como remedio que los acopiadores tuvieran un lugar fijo de residencia, de modo que sus compras las hiciesen bajo control fiscal en los pueblos de la campaña(10).

(10) El Consulado acordó que no correspondía intervenir, “por ser peculiar de la jurisdicción real el reparo de los excesos que dice”. Archivo General de la Nación, “Consulado de Buenos Aires (Antecedentes, Actas, Documentos)” (1936-1947), tomo II, pp. 270-271, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El virrey Melo de Portugal y Villena ordenó, el 18 de Enero de 1797, el retiro de los acopiadores a la ciudad y capillas y el Subdelegado Miguel Gramajo aplicó la medida por Orden del 26 de Febrero dando diez días de plazo para cumplirla.

Como podía preverse los acopiadores se dirigieron al virrey solicitando la revocación de la medida en razón de haber sido mal informado. La citada Nota, fechada en Santa Lucía el 4 de Marzo de 1797, hacía protestas de inocencia, ponía de manifiesto la imposibilidad de acopiar cueros sin recorrer la campaña y, sobre todo, evidenciaba el enfrentamiento con los ganaderos que remitían a Buenos Aires sus propios cueros sin recurrir a los acopiadores(11).

(11) Archivo General de la Nación, “Consulado de Buenos Aires (Antecedentes, Actas, Documentos)” (1936-1947), tomo II, pp. 523-525. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Como el virrey falleció sin llegar a considerar el asunto, los comerciantes insistieron ante el Consulado en una nueva “Representación” fechada el 1 de Julio de 1797 donde renovaron con mayor detalle su desencuentro con los grandes ganaderos acusándolos de que, con el pretexto de evitar la compra de cueros robados, querían monopolizar en sus manos “el comercio del país”.

La carta es muy interesante, porque alude no sólo a la libertad del comercio sino también “a la población con quien tratamos, corta en su numero pero extendida por dilatadas campañas; los frutos del pais todos volum (in) osos y de difícil conducción: y por fin la pobreza de sus moradores, su poca industria y aplicación.

Todo esto junto nos pone en la precisión de internarnos con no poco trabajo por todos los parajes havitados para lograr el cambio a que está reducido nuestro trafico ... por este medio el misero hacendado consigue expender sus frutos, que de otro modo los perdería inútilmente y surtirse de lo que no podría alcanzar si no se le llevase hasta las puertas de su habitación”(12).

(12) Archivo General de la Nación, “Consulado de Buenos Aires (Antecedentes, Actas, Documentos)” (1936-1947), tomo II, pp. 521-522. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La movilización de los acopiadores logró el apoyo del Consulado pero el problema no tuvo solución eficaz hasta que José Fernández Blanco logró que se aprobara la instalación de Receptorías de la Real Hacienda en Goya y en Esquina, en 1802 y 1803 respectivamente(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 37 (1803) y 40 (1806-1807). La medida, en definitiva, coincidía con la reclamación de los acopiadores, “si hay abusos en el tráfico interior, al Govierno corresponde remediarlos por medio de providencias económicas que sin ofender la livertad de los que lo exercitan, contengan y escarmienten los arbitrios de la malicia”. Archivo General de la Nación, “Consulado de Buenos Aires (Antecedentes, Actas, Documentos)” (1936-1947), tomo II, p. 522. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Con ello se canalizó por vía legal y beneficio fiscal el problema regional que se insinuaba a la Ciudad de Corrientes, a la que comenzaban a escapársele de su control los novísimos partidos del Sur, cuyo crecimiento e importancia se hacían a todos evidente.

Si bien la falta de las Guías impide seguir la evolución del tráfico de cueros entre 1798 y 1804, es posible imaginarla merced a otras fuentes. La guerra con Gran Bretaña incidió significativamente en la merma de las exportaciones(14).

(14) La guerra se declaró el 7 de Octubre de 1796 y en el Río de la Plata se conoció por Bando de Pedro Melo de Portugal y Villena el 10 de Marzo de 1797. Concluyó por la Paz de Amiens, cuyos preliminares se supieron en Buenos Aires el 27 de Diciembre de 1801 y 26 de Marzo de 1802. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Este hecho y su repercusión en las salidas de cueros desde Corrientes están corroborados por el Informe del diputado al Consulado, Isidoro Martínez y Cires que el 3 de Agosto de 1801 expresaba:

“en la situación presente, en que las circunstancias del tiempo todo lo tienen parado, han devilitado tanto lo interior de este comercio, que en ocasión puede decirse dispensa apenas en sus progresos la subsistencia de los individuos dedicados al trafico, sin arbitrio alguno que pueda asegurar interés o adelantamiento considerable”.

Y agrega respecto de los cueros:

“El nervio principal de este (comercio) es el cuero de toro, que jamas se ha visto en mayor decadencia: cierra igualmente la puerta a la introducción del dinero”(15).

(15) “El Telégrafo Mercantil ...”, tomo I, p. 365. Esta situación está corroborada por los Informes del Juez de Diezmos, Manuel de Bedoya, en esos años. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Pero apenas cedió la guerra la demanda volvió a sentirse. Los testimonios indirectos aluden, por una parte, al recrudecimiento de los robos a partir de 1802 así como a denuncias de copiosas extracciones por Goya y Esquina(16).

(16) Acuerdo del 27 de Julio de 1802, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 28 (1800-1806) e Informe del Tesorero de la Real Hacienda del 2 de Septiembre de 1802, en Documentos de Gobierno 28 (1787-1788), Copiador de Notas. En Buenos Aires, por el contrario, los acopiadores reclamaban al virrey autorización para sacar cueros desde Esquina, súplica de Juan Antonio Lezica ante Fondevila del 3 de Enero de 1803, en el Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Nro. 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El propio Comandante de Armas Pedro Fondevila señala al virrey, el 3 de Enero de 1803, que los mercaderes “no se embarazan para comprar cuerambres a toda clase de gentes ... que a pretexto de ciertos contratos que hacen con los criadores menos hacendados, comprándoles las toradas de sus Estancias, se introducen a los campos circunvecinos, establecen sus barracas, hacen correrías y alzan todo el ganado, particularmente el terneraje, que se interna y pierde ... matando las numerosas partidas de peones que benefician los cueros no solamente el ganado orejano ... si no también el mercado de diferentes dueños sin que a estos se les avise”(17).

(17) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Nro. 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El Cabildo calculó, para 1802, que la salida anual podía estimarse en 80.000 cueros de garra y volvió a denunciar en términos severos el latrocinio que acompañaba al resurgimiento de las ventas(18).

(18) Acta del 19 de Agosto de 1803, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 28 (1800-1806). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La magnitud de los abusos está corroborada a su vez por el testimonio de pobladores de Esquina que, en 1804, denuncian el robo de 12.000 cabezas efectuado por el acopiador Félix Aldao(19).

(19) Pedro Cano al virrey, el 3 de Marzo de 1804 y, en igual sentido, Juan Manuel Cossio. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Nro. 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Por otra parte, la gravedad de la situación se ponía de manifiesto en la descapitalización del sector ganadero, ya que “la situación de esta República, reducida en su comercio a solo la cría de ganados, estos, de resultas de una dilatada guerra, sin haber producido a los dueños ni aun para el preciso costo de los conchabos, dejados al campo, se hallan en el dia generalmente alzados, sufriendo los perjuicios de un libre comercio en la campaña, del cual solo se aprovecha por mal inclinados”.

Y añade más adelante:

“el criador se halla sin poder aprovechar de quatro, uno de lo suyo, lamenta la necesidad de gente de conchabo, quienes socorriendo la necesidad oportuna y furtivamente, están colocados en clase de amos y estos, en la precisión de pagarles la gana, con el riesgo de no hallar operarios ... De este modo, hecho el cuero bienes comunes, se aumenta el vago, se fomenta la iniquidad y se halla expuesta la República a dar al través”(20).

(20) Acta del 19 de Agosto de 1803. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Nro. 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Desde este punto de vista la situación irregular de la campaña se prolongó con similares alternativas en los años siguientes, con el consiguiente perjuicio para los estancieros y el desorden generalizado que -como afirmaba el Cabildo- amenazaba con la liquidación del ganado por la prosecución de matanzas indiscriminadas(21).

(21) Los testimonios vuelven a reaparecer después de 1807. Tales, por ejemplo, el Informe del Procurador Francisco Quevedo al Cabildo del 7 de Mayo de 1808 y del Teniente de Gobernador Pedro Fondevila del 16 de Octubre de 1809, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 29 (1807-1810). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En lo que hace a la producción de cueros y derivados, en cambio, hay que registrar un sensible progreso. No sólo aumentó la cantidad sino que también se introdujo la diversificación en los productos.

Por una parte, el cuero de garra reemplazó casi totalmente a los antiguos cueros de pelo. A ello se añadió el aprovechamiento de los cueros de potro que constituían en ese momento una plaga de las campañas y que se hallaban sometidos a matanzas periódicas para evitar su multiplicación excesiva.

Este rubro, sin embargo, era circunstancial, ya “que éste es un ramo precario que tan sólo durará mientras se vaya extinguiendo de los campos estos animales alzados, por lo que perjudican al ganado doméstico”(22).

(22) “El Correo de Comercio” del 18 de Agosto de 1810, p. 187. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La producción de cueros vacunos y equinos, en definitiva, acusó un aumento apreciable en los últimos años del virreinato a lo que se agregó la instalación de curtiembres en Corrientes.

Exportación de cueros
Años Vacunos Equinos
1801
1802 ¿80.000 ?
1803  
1804
1805 55.962
1806 60.946 950
1807 52.965 10.720
1808 48.384 8.000
1809 102.792 32.185

Información adicional