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La crisis finisecular de la ganadería

A partir de 1796 la ganadería correntina experimentó una crisis de la que no volvió a recuperarse sino sólo parcialmente a partir de 1807. En ella gravitaron una serie de hechos, tanto externos como internos, que pusieron de manifiesto la vulnerabilidad del sector.

Entre los primeros hay que mencionar las bruscas oscilaciones que sufrió la demanda externa de cueros como consecuencia de las guerras con Gran Bretaña entre 1796-1801 y 1804-1808. A ello hay que añadir la disminución que se produjo en las ventas de ganado en pie a las provincias limítrofes y la consiguiente caída de los precios todo lo cual alcanzó gravemente a Corrientes(1).

(1) La guerra con Gran Bretaña se produjo el 7 de Octubre de 1796 y se conoció en el Río de la Plata por Bando del 10 de Marzo de 1797; las preliminares de la Paz de Amiens, firmada el 26 de Marzo de 1802, se conocieron el 27 de Diciembre de 1801. A su vez, el segundo conflicto se desencadenó por la captura, el 5 de Octubre de 1804, de cuatro fragatas españolas, acto seguido por la declaración de guerra española del 12 de Diciembre de 1804 y su noticia en Buenos Aires el 3 de Abril de 1805. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Un gráfico demostrativo del caudal de vacunos extraídos y de los cueros remitidos a Buenos Aires permite indicar con toda claridad la magnitud de esos altibajos. Para prepararlo se han tomado las cifras ya conocidas hasta 1797.

La laguna existente entre 1798 y 1804 ha sido apenas salvada en lo que hace a los cueros con la estimación que hizo el Cabildo correntino para un año de paz, en 1802. En lo referente a ganado en pie el tráfico parece haber recuperado un débil aliento a partir de 1805 pero con cifras muy por debajo de los valores anteriores y casi inexistentes en lo que se refiere a vacunos(2).

(2) La falta de Guías impide precisar este aspecto. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

De la lectura del Gráfico Ve surgen datos que evidencian un restablecimiento de las exportaciones en cueros a partir de 1805 y, sobre todo, desde 1808, hasta superar los valores de años anteriores.

Ello indica también que la declinación de los mercados tradicionales de ganado en pie, con Misiones empobrecida y Paraguay con existencias suficientes, concluye por orientar ahora la totalidad de la producción ganadera hacia las faenas de cueros y el mercado bonaerense.

Sin embargo, estas cifras sólo revelan un aspecto de la crisis. Los factores internos, a su vez, gravitaron en un decaimiento general de todo el sector que se hizo manifiesto en el abandono de los rodeos y la dispersión de los animales alzados, la insolvencia en que cayeron los hacendados y la imposibilidad en que se vieron para afrontar los costos de peones y fletes.

A esta circunstancia hay que agregar el daño que causaron a las existencias vacunas los latrocinios y las matanzas indiscriminadas realizadas por grupos marginales de la campaña en complicidad con acopiadores inescrupulosos que aprovechaban los intervalos de paz internacional.

En Corrientes, la declinación de las ventas repercutió en los precios y causó una desatención de los rodeos. Esta situación ya se percibía desde 1790, en que el Juez Hacedor de Diezmos señaló a la Junta la declinación de las ofertas en los remates de la cuatropea porque “abastecidas de ganado las provincias vecinas, sin haber salida para ninguna parte, mayormente a las misiones donde se facilitaban los lienzos, se ven aun los mismos criadores sin saber qué hacer de sus ganados”(3).

(3) Correspondencia de Manuel Bedoya a la Junta Superior de Diezmos del 27 de Marzo de 1790, en el Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En los años siguientes abundan las referencias sobre la necesidad de sacrificar animales alzados por los perjuicios que significaban para los rodeos mansos -que en contacto con aquéllos se dispersaban- o por el sobrepastoreo que agotaba innecesariamente los campos.

El 16 de Noviembre de 1791 se dispuso pasar a cuchillo las yeguadas y en 1795 y 1796 se obró otro tanto con los toros alzados. A ello se agregó la necesidad de exterminar los perros cimarrones, según Bando del 2 de Septiembre de 1796.

El 27 de Noviembre de 1798 y el 19 de Enero de 1801 el Cabildo ordenó nuevas matanzas de toros y yeguas. En la última disposición, el Cabildo fundaba esa medida en que “de entonces acá ha recrudecido tanto la yeguada alzada que raro es el criador que con mucho trabajo conserva muy corta cría mansa y de corral, siendo todo lo demás casi sin guarismo, alzada y matrera, y en tales términos que qualquiera, sin ser criador ... marca y vuelve a largar a los campos ... en incesantes correrías que no solo tienen destruidos los pastos, sino alzado todo el ganado vacuno que es un dolor”(4).

(4) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 27 (1790-1799) y 28 (1800-1806); Documentos de Gobierno 33 (1794-1795) y 34 (1706-1797). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Testimonio elocuente del abandono y decadencia en que cayeron las estancias lo brinda el Bando del 8 de Junio de 1797 por el cual se restablecía la costumbre de hacer las yerras en períodos fijos del año (Junio a Agosto) para evitar, de ese modo, marcaciones clandestinas y apartes con su secuela de desórdenes y pleitos.

Pero los males eran de difícil corrección. Incluso en plena guerra con Portugal, el gobernador de Misiones, Joaquín de Soria, tuvo muchas dificultades para obtener en Corrientes una partida de 1.000 caballos para el ejército, a pesar de ofrecer pago al contado y moneda metálica. Paradojas de la abundancia y del desorden reinantes(5).

(5) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 28 (1787-1788), Copiador de Notas y 36 (1800-1802). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Las cifras correspondientes a los remates de diezmos de la cuatropea, por otra parte, muestran otro aspecto del mismo problema.

                            Curatos                                                    Valores en pesos plata

Años Matriz Saladas San Roque Sur río Cte. Río Cte. Total Proporción
1792 262 375 759 765 2.163 63 %
1793 - 1.470 - 1.359 2.826 72 %
1794 262 375 675 786 2.098 65 %
1795 262 303 654 837 2.056 73 %
1796 175 343 738 1.281 2.537 74 %
1797 202 401 645 926 2.174 65 %
1798 - 2.350 - - 2.350 63 %
1799 201 352 706 940 2.199 66 %
 1800  - 2.813   - -  2.813
65 % 
 1801  250 120  500 400  450 1.720 57 % 
 1802  280 285  600 700  455  2.320 56 %
 1803  300 250  600 -  480 1.630 52 %
1804   250 213 - -  450 913  38 %
1805 150 100 - - 450 700 35 %
1806 150 100 500 - 400 1.150 42 %
1807 200 - 500 - 650 1.350 39 %
1808 - - 700 - 750 1.450  34 %
1809 - - 650 - 800 1.450 34 %
1810 - - 650 - 350 1.000 27 %

Por una parte, el monto de lo recaudado en el sector ganadero se mantuvo más o menos constante entre 1792 y 1800, para declinar luego sensiblemente. Si se examina el panorama a través de los rendimientos de cada Curato, los correspondientes a la Matriz y Saladas bajan sus cifras hasta desaparecer de los remates entre 1806 y 1807; sólo San Roque mantiene su importancia en forma más o menos constante.

A su vez, parte de la zona ubicada al Sur del río Corriente fue adicionada en 1801 a la jurisdicción diezmera de Yapeyú, la cual comprendía no sólo el pueblo homónimo sino hasta la cuchilla que separaba el Paiubre de Curuzú Cuatiá y la región de Paysandú hasta el Queguay. Pese a ello, las cifras cotizadas son exiguas.

Si se compara, por último, qué proporción del diezmo significaba el aporte de la ganadería se advierte que en casi veinte años ésta pasó del 66 % (trienio 1792-1794) al 31 % (trienio 1808-1810)(6).

(6) La separación del Paiubre y su incorporación a Yapeyú a los efectos de los diezmos se produjo en ocasión del remate de 1801. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7 y Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 10. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Pero si las cifras de los remates de diezmos no bastaran para percibir la hondura de la crisis ganadera, los periódicos informes del Juez Hacedor de Rentas Decimales, Manuel de Bedoya, la hacen particularmente explícita.

El 3 de Noviembre de 1801 comunica a la Junta que “los ganados no valen nada y los hacendados por motivo de esto y de la guerra no tienen para conchavos y las haciendas están alzadas”(7).

(7) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Juicios similares reitera en 1803 y 1804, agregando: “No hay campo donde poner el ganado, los conchavos de gente muy caros, los ganados alzados no ofrecen utilidad y su salida muy remota para todas partes”(8).

(8) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El 3 de Enero de 1805 insiste en sus explicaciones y la falta de postores en los remates de la cuatropea

“a reatar el caso nos hemos juntado y teniendo presente el estado fatal de las haciendas, generalmente alzadas e incorporadas unas con otras, de cuio perjuicio no excluien 3 ó 4 criadores, la aversión que por esta causa tiene cada uno a lo suyo propio, por no poder ser dueño de ello ni aprovecharlo como quisiera, la evidencia con que insensiblemente se les va acabando la hacienda, como ha sucedido con muchas estancias conocidas, que fueron populosas y sobre todo la ninguna estimación que se hace de los ganados, maiormente caballos por falta de destino que les produzca utilidad, a excepción del toro capaz de cuero de garra, cuio beneficio así por razón de sus crecidos conchavos, como por el costo de su conducción a Puerto, se ven acobardados”.

Y añade todavía un párrafo sobre la descapitalización del sector ganadero “a todo esto se agrega la indigencia de los más para comprar a dinero, por alto ni bajo precio, daremos en el perjuicio de que se desfloraron los diezmos”(9).

(9) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 13, Armario 3, Nro. 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Con este panorama cuyas alternativas se mantienen en los Informes siguientes, la situación de la ganadería correntina evidenció hallarse en un estado crítico y muy disminuida. La irrupción de las faenas de cueros practicadas en forma irregular y desmedida y la ineficacia de los controles establecidos fueron factores que agravaron este proceso de deterioro de los recursos pecuarios.

Todo parece indicar que las estancias de Corrientes entraron en una aguda decadencia al perder los hacendados y criadores el control sobre sus rebaños alzados, al disiparse su interés por mantener los planteles. Ello significó una descapitalización del sector y una declinación de las existencias.

La laboriosa recuperación que se había operado en la ganadería correntina en el último tercio del siglo XVIII vacilaba y retrocedía colocando a la ciudad y su jurisdicción en una situación crítica y empobrecida en la primera década del siglo XIX.

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