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Las actividades comerciales en la ciudad

Se puede decir que, pese a lo limitado de los recursos, los correos ordinarios -que corrían en las frecuencias establecidas- y los extraordinarios -que lo hacían fuera de esos períodos- el servicio fue atendido con puntualidad y eficacia y contribuyó de manera sustancial a la gradual integración de la jurisdicción correntina con el resto de las provincias rioplatenses, además del avance respecto de las modalidades del tráfico fluvial de esta época que a pesar de ello, no hay dudas que el adelanto no iba mucho más allá de un aumento en la frecuencia de los viajes y de la capacidad de carga, de la que se abusaba hasta el límite de la seguridad. 

En estas condiciones, el comercio se verá favorecido -por primera vez- en el ámbito correntino. Al margen de la producción agropecuaria y artesanal y su salida hacia otros mercados, cabe analizar también en qué medida la Ciudad de Corrientes recibió los beneficios del tráfico, los bienes que se añadieron a su consumo y el ritmo que llegó a cobrar la actividad comercial.

No hay duda de que el aumento del movimiento fluvial y terrestre permitió que los abastos llegaran con mayor frecuencia y variedad. Ello permitió a la plaza escapar poco a poco a los límites estrechos del trueque y abandonar el sistema de fijación de precios dispuesto por el Cabildo, incorporándose, de ese modo, a la vida mercantil del Litoral.

Es manifiesto que hasta mediados del siglo el tráfico era muy exiguo y dada la escasez de las ofertas los precios alcanzaban cifras que se juzgaban excesivas. Así, por ejemplo, el 27 de Noviembre de 1758 el Cabildo, como en décadas anteriores, vuelve a intervenir en la regulación de precios de productos traídos desde el Paraguay, y el 13 de Febrero de 1769, ante la repetición del problema, señaló que no podía admitir que se hicieran en ese orden ganancias de hasta el 300 %.

Todavía en 1772, el Procurador vuelve a señalar con alarma que “le dolía ver la carestía en que esta ciudad se halla de los abastos necesarios para el mantenimiento humano y mucho mas, ver que los que vale (uno) se da por dos, o tres o aun por cuatro, valiéndose la malicia de la necesidad ... de que se sigue que solo los poderosos se abastecen y el maior numero de vecindario, que son los pobres, quedan sin poder remediar sus necesidades y expuestos a perecer”(1).

(1) Las Actas citadas en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 21-22 (1750-1759) y 23 (1760-1769). En 1747, el Padre Cardiel describió el comercio de Corrientes como insignificante: “Aquí no corre moneda, como dije del Paraguay ... El comercio de esta gobernación es de vacas, mulas, yerba del Paraguay y sedas, paños y demás géneros de Europa. Las vacas llevan al Paraguay ... y se compra con ellas yerba, tabaco, algodón, miel de caña, azúcar, lienzo de algodón, que son los frutos del país. Tienen impuestos los precios de cada cosa, como si hubieran moneda”. Guillermo Furlong. “José Cardiel y su Carta Relación (1747)” (1953), pp. 117-118, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En anteriores ocasiones, el Cabildo había mantenido una política consecuente frente a estos hechos, consistente en fijar los precios e incluso en obligar a vender parte de la carga que llevaban los mercaderes dentro del recinto urbano.

En esta ocasión la actitud varió ya que se optó por señalar que no era facultad del Cabildo limitar los precios de los abastos, tanto de efectos de Castilla como del Paraguay, aunque sí mantuvo la obligación de que fueran vendidos dentro de la ciudad, a fin de impedir “usuras, valiéndose de la ignorancia de la gente rústica”(2).

(2) Nota del Procurador y Acuerdo del Cabildo del 10 de Febrero de 1772, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 24 (1770-1775). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Con los años y la mayor afluencia del tráfico el comercio aumentó, aunque manteniendo todavía formas elementales. En 1784, Juan Francisco Aguirre expresaba en su Diario que a la llegada de su barco a Corrientes

“las gentes se amontonaban en la ribera, en el puerto de parada y desde luego se entabló el comercio; los peones daban sus cintas y otras frioleras de quincallería en cambio de los cinchones, ponchos y otras especies de géneros que vendían las correntinas y por una razón muy natural se formó su pequeña confusión que daba pruebas convincentes de la codicia con que unos y otros procedían”.

Por lo demás, Aguirre tipificó el comercio correntino de esa época, señalando que allí “corre poca moneda, poco de los géneros de Europa, componiéndose con sus tratos mutuos, reinando la hermandad de surtirse respectivamente de carne, grasa, y demás cosas precisas, redundando en beneficio común del pueblo”(3).

(3) Juan Francisco Aguirre. “Diario del capitán de fragata de la Real Armada D ...” (1949-1951), tomo I, pp. 375 y 378, en la “Revista de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires” (tomos XVII-XX), Nros. 43-50, Buenos Aires. Diego de Alvear, veinticinco años más tarde, observó a su paso por la ciudad que todavía subsistía el trueque, “aunque se conoce de 30 años a esta parte la plata o dinero, casi todo se compra por cambalache o permuta en los frutos del país”. Diego de Alvear. “Diario de la Segunda Subdivisión de Límites española entre los dominios de España y Portugal en la América Meridional por el segundo comisario y geógrafo, don Josef María Cabrer”, en Melitón González. “El Límite Oriental del Territorio de Misiones” (1882-1886), tomo III, p. 357, Montevideo/Buenos Aires, tres volúmenes. El editor atribuyó este texto de Alvear a Cabrer. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

A pesar de ello, cabe preguntarse qué bienes llegaban a Corrientes como resultado de este tráfico. Si se toman como fuente los Manuales de Justificación o los Libros auxiliares de alcabalas, o las Guías de Introducción de efectos de Castilla, puede obtenerse una lista bastante completa de los productos llegados a Corrientes para la venta.

Los Registros de 1791, por ejemplo, anotan entre los alimentos el vino, aceite, vinagre, aguardiente, sal, frutas desecadas, chocolate y quesos de Flandes. Los útiles y herramientas registran cuchillos, navajas, tijeras, frenos, hachas, azadas, cencerros, ollas, calderas, cruces, estopa, hierro, dedales, papel en resmas.

Venía también ropa hecha, como chalecos, chaquetas, medias, calzoncillos, vestidos, ponchos de Córdoba o Chile, sombreros, zapatos. Entre las telas, la lista es extensa y comprende cortes de tafetán, bayeta, pañete, zaraza, sarga, camellón, lienzo español, bretañas, ruán, angaripola, velillo.

No faltaban tampoco adornos y accesorios tales como botones, cintas charreteras, hebillas, coletas, cajas de polvos, sarcillos, colgantes, abanicos, guitarras y otras cosas(4).

(4) Los Libros menores de Justificación, entre 1773 y 1785, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Contaduría 1 (1771-1781). Desde 1786 en adelante los datos en los Libros auxiliar Manual de Alcabalas, Contaduría 10 (1786) al 42 (1803). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Pese a la diversidad de productos las cantidades introducidas eran reducidas, lo cual dice a las claras que la capacidad de compra de entonces no era mucha y que, en todo caso, se hallaba limitada a los principales y más pudientes vecinos.

Los testamentos y las cartas dotales de hijas casaderas por otra parte muestran que el mobiliario y los ajuares eran pobres y estaban lejos de alcanzar el refinamiento que suele acompañar a la holgura económica, el ocio y la educación(5).

(5) Algunas ocasiones apropiadas para estos lucimientos fueron las corridas de toros celebradas en el Día de San Juan Bautista (27 de Abril de 1776); los juegos de cañas realizados en 1786; o la Jura de Fernando VII, el 25 de Septiembre de 1808. Entre las fiestas privadas consta un sarao y convite realizado en casa del Alférez Real Serapio Benítez, el 25 de Octubre de 1789. Todos los datos en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 25 (1776-1782), 26 (1783-1789) y 21 (1807-1810). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La instalación de pulperías en Corrientes constituye también un signo inequívoco del inicio de la actividad comercial en este período. La aparición de aquéllas ocurrió en la década de 1780.

En carta del 26 de Agosto de 1787, el Teniente Tesorero de la Real Hacienda manifestaba a su superior en Santa Fe que “en el día se van estableciendo en esta ciudad algunas pulperías de abasto, que no ha havido hasta el presente”.

Las dos pulperías existentes en ese año -una de ellas cerrada- eran sin embargo de poca entidad:

“Aquí no hay ninguna que pueda llamarse perfectamente Pulpería porque carecen de los principales renglones de abasto. Se compone únicamente de un poco de vino, aguardiente y alguna otra corta especie, siendo las mas de solo vino y aguardiente y otras de solo una de estas bebidas. Sugetos transeúntes que vienen de la capital o de esa ciudad con sus generitos y entre ellos traen algunas bebidas y se dedican a menudearlas. Estas, acabadas ya, cesa la pulpería...”(6).

(6) La primera carta en el Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 30, Armario 3, Nro. 8; la segunda en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 28 (1787-1788). Copiador, del 27 de Octubre de 1788. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Como la instalación de pulperías fue seguida de cerca por la Real Hacienda, en razón de los derechos que le correspondían, así como también por el Cabildo, interesado en regularizar el funcionamiento de las “tiendas públicas” con faroles, es posible que conozcamos con más detalle el crecimiento y las peculiaridades de estos pequeños comercios.

Recién en 1801 se organizó el registro de pulperías y en esa ocasión José Fernández Blanco indicó que sus dueños que “han expuesto también verbalmente en esta Tesorería que, siendo como son de poca sustancia estas sus nombradas pulperías, pueden finalizar sus ventas a los cuatro, seis u ocho meses de verificado su contrato por un año”(7).

(7) La instalación de las pulperías y su evolución están bien documentadas porque ello constituía un ramo de la Real Hacienda establecido por real cédula del 27 de Mayo de 1631. Hubo diversas gestiones para que, calculada la población de la ciudad, se señalara por la R. H. el número de pulperías necesarias para el abasto, de modo tal que sólo las que excedieran de esa cifra pagaran derechos. El expediente promovido por el Teniente Tesorero dio lugar a que el Tribunal de Cuentas, por dictamen del 5 de Junio de 1788, declarara que, siendo tan corta la población de Corrientes no hallaba mérito para la gracia solicitada. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 30, Armario 3, Nro. 8. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Del registro de pulperías surge que entre 1801 y 1810 funcionaron las siguientes:

1801 18 pulperías
1802 12
1803 10
1804 10
1805 11
1806 3
 1807 3
1808 7
1809 12
1810 3

Tal como lo afirmaba Fernández Blanco, pocas tuvieron continuidad; la mayoría funcionó esporádicamente y aumentaron o disminuyeron según el ritmo de los flujos comerciales con Corrientes(8).

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 28 (1787-1788), Copiador, folios 100-101. El Registro en Contaduría 18 (1790); comienza en 1801 y llega hasta 1815. En las anotaciones varias pulperías cierran por “no tener qué vender”. La ubicación de éstas fue muy variada, en los cuatro Cuarteles de la ciudad y algunas en torno de la plaza. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Así como las ventas de efectos de Castilla y la presencia de las pulperías constituyeron signos del comercio que empezaba a mostrarse, las transacciones registradas en los Protocolos corroboran la gradual afirmación de un ritmo nuevo.

En este orden de cosas, las ventas de inmuebles, de esclavos y de otros bienes, no constituyen una novedad, pero las escrituras de contratos, los préstamos a interés y la formación de sociedades, son otra muestra de la entrada de Corrientes en otra vida mercantil.

Desde el punto de vista cuantitativo, las ventas realizadas no fueron muy grandes(9).

(9) Las cifras tomadas del Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos, passim. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Cantidad de ventas efectuadas

Quinquenios Sitios Casas Chacras Estancias Esclavos
1771-1774 20 5 8 14 11
1775-1779 23 14 20 7
1780-1784 60 17 23 4
1785-1789 52 12 17 7
1790-1794 47 2 15 6 9
1795-1799 39 9 7 18 9
1800-1804 58 14 17 5 10
1805-1809 69 21 20 9 21

Si a estas actividades mercantiles, sobre todo en lo que se refiere a esclavos, se las mira desde otro ángulo -lo cual no sólo es justo sino también importante- pueden advertirse algunos rasgos que iluminan esta sociedad patriarcal. Tal es el caso de las Cartas de Libertad concedidas.

De 12 casos documentados -entre 1780 y 1810- aparecen algunas en las cuales el tesón del esclavo y el ahorro de algún dinero le permitieron comprar su propia libertad o la de algunos de sus hijos.

No menos conmovedores son aquéllos otros testimonios en los cuales sus dueños, motu propio, concedieron la libertad a sus siervos, “por justos motivos” o por “haberle sido fiel y buen criado” o también por “circunstancias secretas, relativas al descargo de mi conciencia”(10).

(10) Todos los casos en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos de I-1779: del 6 de Noviembre de 1780; 19 de Septiembre de 1781; 1 de Octubre de 1782; 30 de Abril y 8 de Noviembre de 1790; 7 de Noviembre y 5 de Diciembre de 1794; 22 de Enero y 18 de Abril de 1796; 27 de Junio de 1801 y 20 de Octubre de 1803. Hay pocos casos de negros bozales y un 10 % de ventas de madres con sus hijos. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Las escrituras de censos y los préstamos hechos por particulares ofrecen también apreciable interés. En el primer caso los otorgantes han sido las Casas de religiosos que, como es sabido, cumplieron también un papel importante en la economía colonial ya que dispusieron de reservas en tierras y dinero.

Los Censos anotados en Corrientes son llamados allí de “redimir y quitar” o de consignación, es decir, aquéllos en los que se recibe alguna cantidad por la cual se ha de satisfacer una pensión anual asegurando dicho capital con bienes raíces(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos, passim. De utilidad ha sido la comparación de los resultados obtenidos por Graciela S. Pozzi y Carmen Ferrazzano. “El préstamo a interés en una sociedad en transición (Córdoba en el siglo XVIII)” (1973), pp. 355-374, en la Universidad Nacional de Córdoba - Homenaje al doctor Ceferino Garzón Maceda, Córdoba. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Un cuadro de estos Censos muestra que las operaciones realizadas en Corrientes fueron las siguientes en este período:

Monto de los préstamos recibidos a censo de las Ordenes religiosas

Quinquenios Montos en pesos plata  Número de censos  Interés 
1775-1779 1.592 6 5 %
1780-1784 2.007 3 5 %
1785-1789 933 3 5 %
1790-1794 1.850 4 5 %
1795-1799 117 1 15 %
1800-1804
1805-1810 2.700 3 5 %
Totales 9.199 20

Las escrituras de deuda, o sea, los préstamos hechos por particulares, revelan en cambio no sólo mayores montos sino también un aumento de las operaciones a partir del quinquenio 1800-1804.

Monto de los préstamos hechos por particulares

Quinquenios Montos en pesos plata Número de préstamos Interés
1775-1779 3.233 5 5 %
1780-1784
1785-1789
1790-1794 8.427 7 5 %
1795-1799 9.424 8 5 %
1800-1804 14.962 9 5 %
1805-1810 34.113 26 6 %
Totales 70.159 55  

De la lectura de ambos cuadros se desprende que en este período hay una mayor disponibilidad e importancia de los fondos privados sobre los eclesiásticos. Los intereses, en ambos casos, se mantuvieron estables en el 5 %, salvo en el último quinquenio en que se anotó un aumento de un punto.

Las cancelaciones de los préstamos fueron más frecuentes con los acreedores particulares. De los Censos eclesiásticos sólo se canceló el 33 % mientras que de los particulares se llegó al 52 %. Algunas de esas cancelaciones se realizaron hasta una década más tarde(12).

(12) Hay tres casos, cancelados en 1816, 1828 y 1831. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos, passim. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Los principales préstamos eclesiásticos fueron del Hospicio de los dominicos, con 13 operaciones; de La Merced, con 6; y el Convento de San Francisco, con uno. Entre los particulares figuran -de manera principal- algunos comerciantes, como José A. Peñalver y Eugenio Balbastro, y estancieros, como Juan E. Benítez, Manuel de Bedoya y José I. Beláustegui, entre otros.

Con todo, no hay una figura que domine o prevalezca en estas operaciones. Los acreedores identificados fueron 12 estancieros, 5 mercaderes, 3 pulperos y 2 patrones de barcos. En cuanto a los montos prestados, puede hacerse el siguiente cuadro de distribución:

Montos de los préstamos privados

Quinquenios 1 a 999 1.000 a 1.999 2.000 a 2.999 3.000 a 3.999 4.000 a 4.999 Más de 5.000
1775-1779 4 1
1780-1784
1785-1789
1790-1794 3 2 2
1795-1799 5 1 2
1800-1804 3 3 1 1 1
1805-1810 7 10 8 1    
Totales 22 16 14 1 1 1 = 55

Las cifras obtenidas revelan que en un 40 % de los casos los préstamos fueron inferiores a 1.000 pesos plata cada uno y que en un 54 % oscilaron entre 1.000 y 3.000 pesos. Sólo un 5 % excedió esas cifras.

Pero no todos los bienes estuvieron aplicados a estas actividades. Una parte de estos permaneció inmovilizada, ya que se la aplicó a capellanías. Otra porción, destinada a la fundación de un hospital para Corrientes se mantuvo también parcialmente inactiva(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos, passim. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En el caso de las Capellanías cabe recordar que éstas eran fundaciones sobre las cuales ciertos bienes aplicados a ellas quedaban sujetos a solventar Misas y otras cargas pías. En el período estudiado, las Capellanías fundadas fueron las siguientes:

Quinquenios Cantidad Monto en pesos plata 
1775-1779
1780-1784
1785-1789 2 1.460
1790-1794 5 8.000
1795-1799 13 15.414
1800-1804 11 14.618
1805-1810    
Totales 31 39.492

A su vez, el ramo de hospital significó un caso parecido desde el punto de vista económico. Aquél fue creado por el obispo Manuel Antonio de la Torre y comunicado al Cura y Vicario de Corrientes por Nota del 17 de Septiembre de 1765, disponiendo que se aplicara 1 1/2 novenos de la gruesa de diezmos a esta finalidad para que con ello se fundara en Corrientes un hospital con que “subvenir a las necesidades de muchos pobres y naturales transeúntes que careciendo de curación y asistencia en sus dolencias perecen”(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Protocolos y Acta del 5 de Octubre de 1799, en Actas Capitulares 27 (1790-1799). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Se puso el ramo de hospital a cargo de un Mayordomo nombrado por el Cabildo de modo tal que este Cuerpo fue el encargado de su cobro y administración desde 1765 hasta 1793. En esa fecha, la Junta Superior de Diezmos encargó al Juez Hacedor de Corrientes, Manuel de Bedoya, que tomara las cuentas y remitiera los bienes del ramo.

Según distintos testimonios, la Administración de los hospitales parece haber sido bastante compleja ya que el Cabildo pidió -en más de una ocasión- el detalle de lo acumulado. Al parecer, inicialmente el dinero fue puesto a censo, pero no hay constancias de sus réditos. Se conoce, en cambio, la denegatoria de un pedido de préstamo solicitado sobre esos fondos(15).

(15) Actas del 1 de Agosto de 1777; 23 de Marzo de 1778; 30 de Junio de 1784; 27 de Junio de 1785; 31 de Julio de 1786; 4 de Agosto de 1789; en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares 25 (1776-1782) y 26 (1783-1789). Una Rendición de Cuentas entre 1765 y 1788, en Tribunales, Expedientes Judiciales, 1792-1793; otra en Actas Capitulares 27 (1790-1799). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

De las cuentas hechas en 1797 por el Juez Hacedor resulta que en el lapso 1765-1797 se habían recaudado 26.519 varas de lienzo, lo cual equivalía a 9.945 pesos plata. Esos fondos fueron remitidos a la clavería de la Catedral bonaerense.

En consecuencia, si durante este período los bienes destinados a la fundación de Capellanías y ramo de Hospital sumaron 49.437 pesos y los destinados al crédito, tanto de censos como de préstamos particulares ascendió a 79.358 pesos, las cifras de disponibilidad total llegaron a 128.795 pesos. De esa suma, sólo el 62 % estuvo aplicado a la actividad comercial de la ciudad.

Si estos datos se cotejan con lo ocurrido en Córdoba -en esta misma época- aun considerando la diferente magnitud de esta última plaza con respecto a Corrientes, puede admitirse que aquí la mayor cantidad de dinero está en manos de particulares y no de eclesiásticos. Ello indica que algunos capitales se fueron constituyendo en este período con el auge del cuero y que incluso se hallaban en disponibilidad para aplicarse a otras operaciones.

El aumento de la cantidad y monto de los préstamos registrados en los dos últimos quinquenios parece reflejar también un endeudamiento más generalizado de estancieros, acopiadores y fleteros como consecuencia de las dificultades que experimentó la salida de cueros y su comercialización entre los años 1798-1802 y 1804-1808.

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