El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Evolución general de las finanzas de la provincia (1851-1861)

Al iniciar su primer mandato en 1852, Pujol se preocupó por reorganizar el sistema de contabilidad vigente para establecer con mayor precisión los Ingresos y Gastos del Estado. El mismo se basaba en el reglamento del 25 de Septiembre de 1825 dictado por Pedro Ferré.

De acuerdo con el antiguo método de cargo y data, cada Ingreso (cargo) y Gasto (data) se registraba diariamente en un Libro Manual o de Caja, en tanto que en otro, denominado Mayor, se hacía un balance trimestral y anual según los rubros especificados en el reglamento.

El procedimiento fue muy efectivo para conocer el estado real de las finanzas provinciales hasta que se inició la lucha contra Rosas. Como se ha visto, en ese lapso -debido a que los recursos regulares eran insuficientes- se recurrió a contribuciones extraordinarias y a la emisión de papel moneda.

Las diversas prestaciones en dinero y en especie constituyeron con el tiempo una enorme Deuda Pública cuyo monto real era desconocido. Por otro lado, con la utilización del papel moneda o moneda corriente, los registros de cargo y data perdieron validez. En efecto, aunque se continuó anotando prolijamente todos los movimientos de Caja, no se establecía -salvo excepciones- si los montos consignados eran en moneda metálica (el peso plata de ocho reales) o en moneda corriente, cuyo valor era cada vez menor en relación con el peso fuerte.

Para solucionar este problema, desde 1852, junto con el Libro de Caja se llevó un Libro separado donde se registraba el movimiento del dinero metálico existente en la Tesorería. En 1855, una vez producida la definitiva separación entre las Tesorerías de la provincia y de la Nación este sistema se perfeccionó, ya que se unificaron las cuentas y en los asientos diarios como en los balances periódicos se diferenciaban claramente las cantidades de moneda corriente y dinero metálico.

Otro paso importante para una mejor administración de los fondos públicos fue la obligación, establecida por la Constitución de 1856, de elaborar un Presupuesto Anual de Gastos y Recursos que debía ser aprobado por la Legislatura. Esta práctica no era totalmente desconocida pero, partir de ese entonces, los cálculos se efectuaron con cierta regularidad.

En el Cuadro siguiente se indica la evolución general de los Ingresos y de los Gastos de la provincia durante el lapso de 1851 a 1861. Debe destacarse, no obstante, que las cantidades son sólo cifras más o menos aproximadas. Hay que recordar que sólo una parte de las Entradas y de las Erogaciones eran en moneda metálica mientras que una considerable proporción de las mismas era en papel moneda de la provincia cuya cotización variaba con frecuencia, a veces de un día para otro.

Por eso para tener una idea más precisa de los montos se han convertido las cantidades de pesos papel en su equivalente en metálico, de acuerdo con el promedio anual de las cotizaciones aparecidas en los periódicos oficiales(1).

(1) Las cantidades indicadas en este trabajo suelen diferir de las que aparecen en algunos documentos oficiales. La razón es que en los mismos la conversión de los valores de peso papel a metálico se realizaba con la cotización del momento en que se efectuaba el cálculo. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Cuadro Nro. 1
Ingresos y Gastos de la provincia de Corrientes (1851-1861). En pesos plata

Ingresos Gastos Superávit Déficit
1851 94.829 89.158 5.671
1852 193.071 169.025 24.046
1853 103.583 142.883 39.300
1854 76.129 88.825 12.696
1855 58.895 64.445 5.550
1856 33.940 64.334 30.394
1857 72.791 100.334 27.543
1858 80.135 86.764 6.629
1859 140.771 116.420 24.351  
1860 130.713 156.490 25.777
1861 140.544 136.879 3.665

Fuentes: Archivo Histórico de la Provincia de Corrientes. Libros de Caja, Nros. 91 a 100. Periódicos: “El Comercio”, “La Opinión” y “La Unión Argentina”.

Tanto el Gobierno de Pujol como el de su sucesor José María Rolón (1859-1861) se desenvolvieron en medio de una constante penuria financiera. En este aspecto no se diferenciaron de las otras Administraciones provinciales ni del Gobierno Federal con sede en Paraná.

Salvo algunos años, los Ingresos de todo tipo (impuestos, venta de bienes públicos, eventuales) no alcanzaron a cubrir los Gastos. Por ello se debió recurrir a nuevas emisiones de moneda para solventar las necesidades más urgentes. Aún así, al producirse la caída de la Confederación (1861), el Estado Provincial se hallaba endeudado con empleados y proveedores.

Durante los primeros años de la década de 1850 la Tesorería continuó dependiendo fundamentalmente de los Ingresos de la Aduana. Éstos disminuyeron en los años de 1853 y 1854, a raíz de la rebaja de los derechos, y desaparecieron totalmente en 1855. Con la transferencia de las Aduanas se produjo un brusco descenso de las recaudaciones.

En promedio, los Ingresos del período de 1855 a 1858 fueron un 48 % menores a las Entradas de la etapa de 1851 a 1854. Se imponía entonces una reorganización profunda del sistema rentístico; la misma, sin embargo, no podía tener resultados inmediatos y además la Legislatura local era renuente a imponer contribuciones directas.

Por otro lado, si bien se trató en lo posible de realizar fuertes economías, la reducción de los Gastos fue menor a la de los Ingresos. El nuevo orden constitucional requería que, pese a las estrecheces del Tesoro se realizaran importantes reformas en la organización del Estado que implicaban la ampliación del personal administrativo y la necesidad de contar con nuevos edificios públicos.

Por otra parte existía un mayor compromiso oficial por la difusión de la enseñanza primaria y la realización de obras públicas. Finalmente, por motivos de orden práctico y de seguridad la provincia debió contribuir al sostenimiento de las fuerzas militares movilizadas (pese a que ello ya era responsabilidad de la Nación) y de acudir en ayuda de algunos empleados de las Oficinas transferidas.

La situación financiera de la provincia comenzó a mejorar al crearse nuevas fuentes de recursos, pero recién al final del mandato de Pujol la aplicación de la ley de venta de tierras (5 de Febrero de 1859) permitió contar con Ingresos genuinos para afrontar los Gastos corrientes. Su sucesor intentó aprovechar esta circunstancia para crear un fondo de reserva metálica con el fin de frenar la desvalorización del papel moneda local.

Este proyecto fracasó por los disturbios políticos y la movilización militar que se produjeron en la provincia a raíz de la batalla de Pavón y que concluyeron con la renuncia de Rolón y el ascenso en el Gobierno del partido liberal.

Con el tiempo, el triunfo de Buenos Aires y la consolidación de las autoridades nacionales fueron beneficiosos para la provincia, pero en lo inmediato las finanzas públicas se vieron comprometidas por el nuevo aumento de los Gastos militares.

- Los Ingresos del Estado Provincial

Como se ha dicho, el sistema rentístico que rigió en la provincia durante las primeras décadas de la emancipación tenía su origen en la etapa hispánica. Los Ingresos aduaneros, la fuente principal de entradas, se derivaban del derecho de alcabala que gravaba con un 4 % las transacciones de todo tipo, en particular la exportación y la importación de mercaderías.

Los sucesivos reglamentos de Aduana provinciales que se pusieron en práctica ampliaron y diversificaron considerablemente los derechos al comercio exterior, recargando particularmente la importación de productos de ultramar. Normalmente las entradas provenientes de este rubro constituían más de la mitad de las rentas regulares.

Entre los Ingresos corrientes de la provincia, el segundo lugar en cuanto al monto recaudado lo ocupaba el diezmo, establecido en la etapa colonial para el sostenimiento del culto. En el período provincial se lo continuó percibiendo, pero el Estado lo destinó a cubrir los Gastos Generales. El diezmo constituía el único impuesto directo de importancia y gravaba la décima parte de las cosechas y del procreo del ganado. Normalmente, representaba entre el 7 % y el 10 % de toda la recaudación fiscal.

Lo seguían en magnitud los derechos policiales, derivados de antiguos impuestos cobrados por el Cabildo. Estas contribuciones estaban destinadas a sostener la Policía urbana y de la campaña y fueron definidas por la ley del 2 de Junio de 1827 que establecía gravámenes a los cueros vacunos, carretas y carretillas cargadas que se introducían en las localidades y a los ganados faenados para el consumo. Otros rubros de cierta significación eran las patentes a los negocios de la ciudad y de la campaña y la venta del papel sellado.

También debe tenerse en cuenta la adjudicación de tierras fiscales que, en algunos años, constituyó un aporte considerable al Tesoro. A partir de la ley del 31 de Junio de 1830 se determinó que los terrenos públicos -por un lapso de cincuenta años- sólo se concederían en enfiteusis.

Con este sistema el Estado conservaba la propiedad de las tierras y quienes estuvieran interesados en “poblarlas las recibían en alquiler pagando un canon anual del 2 % del valor del inmueble”; se preveía -no obstante- que a los 25 años se efectuaría una retasa de los campos para actualizar su cotización.

Finalmente, además de los Ingresos regulares se encontraban los denominados eventuales y extraordinarios, provenientes de multas, depósitos, decomisos, empréstitos, etc. Durante el conflicto contra Rosas, debido a los perjuicios sufridos por las luchas y a que gran parte de la población se hallaba movilizada, se suspendió el cobro del diezmo (decreto del 23 de Septiembre de 1844) y del canon enfitéutico (decreto del 10 de Junio de 1844)(2).

(2) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1842-1845” (1936), tomo V, pp. 183 y 201. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

De esta forma, a principios de la década del 50’, el Gobierno Provincial dependía más que nunca de las rentas aduaneras. En 1851 éstas representaron el 63 % de las entradas totales. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la proporción de los Ingresos provenientes del comercio exterior era aún mayor porque el monto consignado en el rubro aduana se refiere a lo recaudado en el puerto de Corrientes.

A esta cantidad se debe sumar la mayor parte de lo indicado bajo el título de Receptorías que comprendía lo recolectado en los otros pueblos de la provincia. Allí se hallan consignados -junto con otros impuestos- las sumas percibidas por los derechos aduaneros en puntos habilitados al tráfico tales como Goya, Esquina, Restauración, etc.

En 1851, los Ingresos superaron a los Gastos. En 1852 la situación financiera mejoró aún más. Las rentas aduaneras aumentaron considerablemente y a ello se añadió un subsidio extraordinario a Corrientes de 53.093 pesos plata otorgado por Justo José de Urquiza. La suma fue ingresada a la Tesorería por Pujol el 12 de Septiembre, poco tiempo después de asumir el mando.

El aporte a la provincia se efectuó “en remuneración de los Gastos hechos por la misma en la campaña contra D. Juan Manuel de Rosas”. En realidad posiblemente también constituyó una forma de consolidar en el Gobierno a quien se había destacado como consejero del Director en los acontecimientos políticos posteriores a Caseros(3).

(3) Archivo General de la Provincia de Corrientes. Libro de Caja Nro. 92. Mensaje del P. E. a la Legislatura constitucional (25 de Diciembre de 1856), en “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1853-1856” (1936), tomo VII, p. 457. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

De este manera, por un tiempo, el nuevo mandatario contó con una reserva metálica para afrontar los Gastos corrientes y evitar la depreciación del papel moneda. Sin embargo, en 1853 la recaudación aduanera disminuyó como resultado de las rebajas a los derechos establecidas a fines del año anterior. En 1854 fue aún menor, porque las Aduanas comenzaron a aplicar la tarifa nacional y la provincia debió contentarse con algunos derechos adicionales establecidos por la ley del 18 de Enero.

A partir de 1855 se completó la transferencia de jurisdicción y los Ingresos aduaneros desaparecieron de las rentas de la provincia. En ese momento las únicas entradas regulares con que se contaba eran los derechos policiales, las patentes y la venta de papel sellado. A través de diversas resoluciones se trató de ampliar la percepción de estos derechos(4).

(4) El cobro de los derechos policiales se había suspendido en 1852 pero fue restablecido por ley del 9 de Enero de 1853. Sin embargo, la percepción -al parecer- recién se hizo efectiva al aplicarse la ley del 18 de Enero de 1854 que regulaba los denominados “impuestos municipales”. Posteriormente la ley del 29 de Agosto de de 1857 estableció importantes aumentos. Las patentes se rigieron inicialmente por una ley del 19 de Enero de 1854 que clasificaba a los establecimientos en ocho categorías. El mismo ordenamiento se mantuvo en la ley del 20 de Febrero de 1858. Los sellos se dividían en cuatro categorías, cuyo costo había sido fijado por la ley de Febrero de 1851. Estos montos se modificaron por la ley del 25 de Agosto de 1856 y nuevamente por la ley del 22 de Enero de 1859 que amplió las categorías a seis. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Se creó también, por ley del 8 de Julio de 1856, un impuesto sobre las herencias no inferiores a 400 pesos plata(5).

(5) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1853-1856” (1936), tomo VII, pp. 351-352. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Pero, de todas formas, el crecimiento de las Entradas provenientes de estos rubros no podía de ninguna forma compensar la desaparición de la renta aduanera. Era necesaria una profunda reforma del régimen impositivo. Un paso inicial fue la aplicación, en 1857, del impuesto de la contribución directa.

De acuerdo con el artículo 4to. de la Constitución Nacional la recaudación de este impuesto era prerrogativa del Gobierno de la Nación. No obstante, por ley del 30 de Noviembre de 1854 su percepción fue otorgada a las provincias como subsidio para compensarlas por la pérdida de la renta aduanera.

Pujol, al parecer, estaba dispuesto a poner en vigencia este gravamen en el momento en que concluyera la transferencia de las Aduanas, pero la Legislatura local era renuente a dictar una disposición que afectaba a productores y comerciantes. En un Mensaje en respuesta a una propuesta del P. E., el Congreso de la provincia (el 31 de Mayo de 1855) señalaba que omitía “por ahora” la adopción del proyecto de ley “por aconsejarlo así serias consideraciones del estado actual del país”.

Agregaba que los medios disponibles para crear recursos “casi todos son poco convenientes en la actual situación del país o pertenecientes al dominio de la Nación”, por lo tanto se limitaba a aconsejar al gobernador que exigiera la devolución de sumas que habían sido otorgadas en calidad de préstamo a particulares y se dirigiera a las autoridades nacionales en busca de apoyo(6).

(6) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1853-1856” (1936), tomo VII, pp. 293-294. // Todo referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Recién a fines de 1856 el impuesto fue incorporado dentro de la Ley de Presupuesto para el año siguiente. Su percepción fue reglamentada por medio del decreto del 11 de Febrero de 1857 y esta medida fue ratificada al otro día por la Legislatura provincial(7).

(7) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1857-1859” (1936), tomo VIII, p. 386. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

De acuerdo con estas disposiciones, la contribución directa gravaba los terrenos de propiedad particular y los capitales en giro con un 4 % del valor de los mismos. Por el decreto se exceptuaban las fincas y capitales cuyo valor no superasen los mil pesos. La valuación de los bienes en cada Departamento estaría a cargo de una comisión de tres “vecinos capitalistas” nombrados por el Gobierno. El justiprecio se haría en base a la manifestación de bienes hecha por los propietarios, pero si el interesado no se presentaba a realizarla, la tarea quedaba a cargo de la comisión.

Con las regulaciones efectuadas, la Colecturía General de la provincia debía establecer los montos que debían pagar los contribuyentes. La percepción estaría a cargo de la Colecturía en la capital y de los Jueces de Paz en los Departamentos.
Posteriormente, el decreto del 30 de Marzo de 1859 realizó importantes modificaciones. Por el mismo, el monto de los capitales exentos de impuestos se reducía a quinientos pesos. Además, el cobro sería en adelante la responsabilidad de las comisiones valuadoras por lo cual recibirían el 5 % de lo recolectado(8).

(8) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1857-1859” (1936), tomo VIII, p. 386. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

La contribución directa significaba, sin duda, una reforma radical en el sistema rentístico pues pretendía reemplazar el antiguo régimen -basado en gravámenes a las transacciones y al consumo- por otro fundado en tributos sobre los ingresos y las propiedades(9).

(9) Hacia 1856, el periódico oficial “El Comercio”, en una serie de artículos sobre la importancia de la contribución directa, destacaba que el único antecedente existente en la provincia era el diezmo que había dejado de cobrarse en 1844. Ver ediciones de los días 20 de Abril; 24 de Abril; 27 de Abril; 4 de Mayo; 1 de Junio; y 3 de Junio. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Como era de esperarse, en un principio su aplicación fue muy deficiente, al no contarse con la información, el personal y los recursos para una adecuada tasación de los bienes. Esta dependía en gran medida de las declaraciones de los contribuyentes(10).

(10) Un registro de las propiedades de la provincia se encontraba en la “Toma de Razón de las Propiedades Particulares” que comenzó a confeccionarse en 1827 y continuó vigente hasta 1864. De todas formas, en la década de 1850 la “Toma de Razón...” ya se hallaba bastante desactualizada. Por ese motivo, por decreto del 13 de Mayo de 1858 se comisionó al agrimensor Juan Caballero para que confeccionara un plano catastral de la provincia. El trabajo fue completado durante el Gobierno de José María Rolón. Sin embargo, una Junta de Peritos (el 23 de Marzo de 1861) rechazó el plano de Caballero “en razón de los múltiples errores que tiene”. Integraban la comisión Francisco Rave, Carlos Wybert y Tomás Dulgeon. Archivo Histórico de la Provincia de Corrientes. Correspondencia Oficial, tomo 170, folios 71-74. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Así, los Ingresos estuvieron lejos de cumplir las expectativas del Gobierno. Si bien es cierto que las recaudaciones fueron aumentando regularmente, por muchos años la contribución directa no constituiría un sustituto a los derechos aduaneros. Se debía recurrir a otra fuente más segura e inmediata y ésta se encontró finalmente con la adjudicación de tierras fiscales.

Cuadro Nro. 2
Ingresos del Estado Provincial. Recaudación por rubros (en pesos plata)

  Aduanas

Contrib.

Directas

Enfiteusis

Venta

Tierras 

Derechos

Policiales 

Patentes 

Recep.  Alcabala 

Papel

Sellado  

Otros  Event.
1851  59.699 - - - 1.848 3.479 22.477 - 2.321 585 4.420
1852  90.576 - - - 50 3.100 23.258 - 3.461 1.181 71.544
1853 35.683 - - 379 63 6.208 17.563 - 2.962 790 39.935
1854 23.747 - - - 4.440 6.858 24.690 - 2.805 72 13.517
1855 - - - 2.194 9.669 6.841 16.224 - 3.209 329 20.429
 1856 -   -  4.365  2.510  -  7.152   4.795 -  1.831  744 12.543 
 1857 -  12.721  9.692   6.486 18.641  4.816  3.557   -  2.287  558 14.033 
 1858 -   13.107 18.107  5.506  16.268  4.762  3.654  1.262  1.222  1.233   15.014
1859 - 16.712 17.275 80.361 6.137 4.818 8.226 1.027 3.296 1.013 6.724
1860 - 5.383 7.900 98.982 6.344 5.894 100 1.114 2.192 333 2.471
1861 - 30.257 15.315 54.839 - 7.125 859 1.361 9.429 1.997 19.362

Fuentes: Archivo Histórico de la Provincia de Corrientes. Libros de Caja, Nros. 91 a 100. Periódicos: “El Comercio”, “La Opinión” y “La Unión Argentina”.

Como se ha visto, desde el año 1830, las tierras públicas se otorgaban mediante el sistema de enfiteusis. Sin embargo, el cobro del canon estaba suspendido desde el año 1844. Por eso, por decreto del 31 de Noviembre de 1855, se restableció el pago del mismo. Más tarde, una ley del 13 de Diciembre de 1855 ordenó la retasación de los campos concedidos para actualizar su valor, ya que ese año se cumplía el plazo de 25 años fijado por el decreto reglamentario del 16 de Mayo de 1831(11).

(11) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1853-1856” (1936), tomo VII, pp. 303 y 276. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Las Entradas obtenidas por la enfiteusis fueron bastante considerables (de hecho en 1857 superaron a las obtenidas por la contribución directa) pero no alcanzaban para afrontar los Gastos del Estado.

En realidad, el mantenimiento de la enfiteusis como única forma de adjudicación no permitía al Gobierno aprovechar plenamente la gran demanda de tierras fiscales y la valorización de las mismas. Por ese motivo, el P. E. gestionó ante la Legislatura la autorización para restablecer la venta de tierras.

Esta se obtuvo el 6 de Octubre de 1856 pero con bastante resistencia ya que la medida se oponía a la ley original de enfiteusis que prohibía las enajenaciones durante el período en que ésta estuviera vigente. La ley de venta de tierras era limitada y sólo permitía las enajenaciones hasta reunir “el valor estrictamente necesario” para abonar la deuda exigible de ese año(12).

(12) Pese a su carácter limitado, la solicitud del Ejecutivo sólo fue aprobada tras un arduo debate. En el Acta del 2 de Octubre, cuando se trató el proyecto, se consigna que “tomando la palabra varios señores diputados, unos en apoyo del proyecto para poderse vender tierras de propiedad pública y otros en contra del proyecto, y después de un debate empeñado, declaró la Sala por suficientemente discutido y se procedió a la votación que resultó empatada y el señor presidente decidió por la admisión”. Archivo Histórico de la Provincia de Corrientes. Actas del Congreso General. 1839-1854. Legajo Unico. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

En los años siguientes los déficits se fueron acumulando y otra vez se presentó un nuevo proyecto que fue consagrado por la ley del 5 de Febrero de 1859. La nueva disposición, si bien no significaba una reforma de fondo al régimen de otorgamiento de tierras (la ley de enfiteusis permanecía vigente) tenía no obstante un alcance mayor.

Se incluía entre los terrenos vendibles a los ya otorgados en enfiteusis; se establecía una superficie máxima de adjudicación (10.800 hectáreas); el producto de las ventas se destinaría a brindar un respaldo en metálico al papel moneda de la provincia, a cubrir el déficit de los Presupuestos de 1857 y 1858 y a la realización de diversas obras públicas(13).

(13) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Años 1857-1859” (1936), tomo VII, pp. 291-292. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

La aplicación de la ley dio resultados inmediatos. Los Ingresos en moneda metálica se incrementaron considerablemente. Las Entradas del año 1859 fueron un 76 % superiores a las de 1858. Del total recaudado, más del 80 % provenía de lo obtenido por la venta de tierras y la enfiteusis. En 1860 la proporción fue más o menos similar.

Por ese motivo, el presbítero José María Rolón decidió generalizar el sistema y presentó durante su gestión dos proyectos en los que se derogaba la ley de enfiteusis y se la reemplazaba por la venta de tierras. Ambas propuestas no contaron con la aprobación de la Legislatura; no obstante, ésta autorizó -por ley del 16 de Febrero de 1861- a cubrir el déficit del Presupuesto de ese año con la enajenación de campos fiscales(14).

(14) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes. Año 1861” (1886), p. 18. Ed. por Sánchez Negrete, Corrientes. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Este relativo equilibrio de las finanzas públicas recién se logró en el último año del Gobierno de Pujol. Anteriormente, la penuria de Ingresos sólo podía ser solucionada en parte apelando a medidas extraordinarias. En este aspecto, el mandatario se benefició con la existencia de papel moneda circulante ya aceptado por el público. Esto le permitió recurrir al recurso de nuevas emisiones.

Como se verá más adelante, la cantidad de billetes se incrementó extraordinariamente en el lapso de 1855 a 1859.

Otros Ingresos eventuales provenían de los fondos nacionales. En realidad era muy difícil para Corrientes contar con un subsidio de la Nación ya que ésta también se hallaba en una situación precaria. En las cuentas provinciales sólo se registran dos aportes de $ 1.000 plata cada uno en favor del Colegio Argentino.

De todas formas, en caso de emergencia Pujol apeló a los fondos nacionales existentes en las Aduanas fluviales. En 1853 se extrajeron $ 11.500 plata; en 1854, $ 10.167 y en 1855 alrededor de $ 17.500.

Por lo común estos fondos se utilizaron para financiar las movilizaciones excepcionales de la milicia motivada por los movimientos sediciosos encabezados por Nicanor Cáceres, para otorgar compensaciones a jefes militares y solventar el abasto de las tropas.

También se acudió a este recurso durante los años 1858 y 1859, en este último caso para la reunión de las tropas para la campaña contra Buenos Aires. La utilización de fondos nacionales se justificó por la necesidad de conservar el orden en circunstancias excepcionales.

Además, las Entradas eran también consideradas como una compensación por las deudas que tenía la Nación por la utilización de edificios que habían pertenecido a la provincia y por algunos Gastos nacionales que Corrientes provisionalmente había tomado a su cargo como el abasto y sueldos a empleados nacionales(15).

(15) “Mensaje del Gobierno de la provincia a la segunda Legislatura Constitucional” (1859), en el periódico “La Unión Argentina, (Corrientes) , pp. 3-5. // Referenciado por Enrique César Schaller, Profesor Adjunto de “Historia Económica” de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Nordeste e Investigador Adjunto del CONICET. // Citado en eco.unne.edu.ar/economia/revista/48/03 (fuente electrónica).

Otros Ingresos eventuales provenían de depósitos judiciales y particulares, devolución de sueldos adelantados a empleados nacionales y la venta de bienes del Estado (sin contar las tierras públicas).

En conjunto, estas Entradas irregulares poco podían hacer para mejorar la situación de las finanzas locales.

Cuadro Nro. 3
Proporción de las diferentes tipos de Ingresos

  Aduanas

Contrib.

Directas

Enfiteusis

Venta

Tierras 

Derechos

Policiales 

Patentes 

Recep.  Alcabala 

Papel

Sellado  

Otros  Event.
1851  863 - - - 1,9 3,7 23,7 - 2,5 0,5 4,7
1852   46,9 - - -   -  1,6 12,0  -
1,8 0,7
 37,0
1853 34,4 - - 0,4 - 6,0 6,9 - 2,9 0.9 38,5
1854 31,2 - - - 5,8 9,0 32,4 - 3,7 0,2 17,7
1855 - -  -
3,7  16,4
11,6  27,5
- 5,4
 0,7 34,7 
1856 - -  12,9 7,4  - 21,0  14,1 -  5,4  2,3 36,9
1857 - 17,5 13,3 8,9  25,6 6,6  4,9 -  3,1  0,8 19,3
1858 - 16,3 22,6 6,9 20,3 5,9  4,5 1,6  1,5 1,7 18,7
1859 -
11,5   11,9 55,2  4,2
3,3   5,6 0,7  2,3
 0,7  4,6
1860 -
4,1  6,0  75,7  4,8
4,5   -  0,8 1,7
 0,9  1,9
1861  - 21,5  10,9   39,0  0,2 5,0  0,6  1,0  6,7   1,3 13,8 

Fuentes: Archivo Histórico de la Provincia de Corrientes. Libros de Caja, Nros. 91 a 100. Periódicos: “El Comercio”, “La Opinión” y “La Unión Argentina”.

Información adicional