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Fundación de Corrientes

Corrientes fue establecida el 3 de Abril de 1588, por el Adelantado del Río de la Plata, Juan de Torres de Vera y Aragón quien, a ese efecto, se trasladó del asiento de su Gobierno, la ciudad de Asunción del Paraguay(1). A los pocos días de fundar Corrientes, siguió viaje al sur, hasta Buenos Aires, de la que se retiró a España, vía Lima, renunciando su cargo.

(1) Material extraído de la obra "La Ciudad de Corrientes", de Hernán Félix Gómez, edición 1944.

Versiones diversas sobre este hecho y sobre la salvación del grupo inicial de veintiocho pobladores, a los que habría amparado la Cruz, denominada del Milagro, como la fantasía de los cronistas y las “relaciones de servicios” de las primeras figuras del drama, asignándose unos a otros mayor valimento, han producido confusión en el asunto.

Sin abrir argumentaciones de comprobación, temas tratados en nuestro libro “Desde la fundación de la ciudad de Corrientes a la revolución de Mayo”, las cosas ocurrieron así:

A principios de 1588, Dn. Alonso de Vera y Aragón, sobrino del Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, alias “El Tupí”, y uno de sus mejores capitanes, recibió órdenes de explorar las tierras al oriente del Paraná, en el lugar mismo de la desembocadura del río Paraguay, para el establecimiento de una ciudad que accionara en la zona, paralelamente a la de Concepción del Bermejo, fundada en el Gran Chaco.

La comisión del capitán Alonso consistía en elegir el terreno para emplazar la ciudad y pacificar su inmediación, propósito firme que explica el que días después saliese por tierra, de Asunción del Paraguay, otro capitán, no menos famoso, Hernando Arias de Saavedra, con ganados e implementos.

El fundador debía ser el Adelantado quien, al frente de poderosa armada, para continuar su viaje a Santa Fe y Buenos Aires (de la que sigue a España, renunciando el cargo), llega al lugar elegido para la ciudad y la establece, el 3 de Abril de 1588.

Según las Actas capitulares que se inician el día 4, ese día fue recibido como gobernador de la región, el capitán Alonso de Vera y Aragón, y el siguiente es intimado Hernandarias, a no expedicionar por su cuenta. Quiere decir que el 3 de Abril coincidieron en el lugar el fundador, Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón; el precursor, capitán Alonso de Vera y Aragón; y el conquistador, Hernando Arias de Saavedra.

Según Azara, cronista que siempre resulta verídico, en una relación manuscrita que existe en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, el capitán Alonso, con 80 soldados, desembarcó en la costa correntina en el mes de Enero de 1588, en un domingo, aniversario de la “Resurrección de San Lázaro”, “setenta y nueve días antes del sábado de Ramos, como se deduce de la historia de la Resurrección”.

Según el mismo autor, un destacamento de 28 soldados, al mando del caudillo Héctor Rodríguez, que quedara de guarnición mientras el resto expedicionaba, sufrió el sitio impuesto por los caciques Canindeyú, Aguará Coembá, Mboupé y Payaguarí.

Con estos elementos de juicio es fácil ver que el debate histórico existente en torno de la fundación de Corrientes, es consecuencia de errores de interpretación.

Mientras el documento expresa se fundó por Juan de Torres de Vera y Aragón, el 3 de Abril de 1588, la crónica consigna que Alonso de Vera y Aragón llegó al lugar el día aniversario de la resurrección de Lázaro.

Como la fiesta de San Lázaro es hecha por la Iglesia Católica el día 3 de Abril, por curiosa casualidad, los hombres que escribieron sobre el suceso, se han estado rectificando recíprocamente, confundiendo el aniversario de la resurrección de Lázaro con la fiesta de San Lázaro, y negando o reconociendo, en su caso, los méritos personales y exclusivos del Adelantado y de su ilustre sobrino.

El aniversario de la resurrección de San Lázaro cae 68 días antes del Sábado víspera de Ramos, fiesta que, casi siempre, se produce en el mes de Mayo; es una de las tantas fiestas movibles de la Iglesia.

- Al respecto, es bueno consignar que estas fiestas de la Iglesia Católica movibles, se deducen de la Pascua, a cuya celebración las refirió el Concilio de Nicea.

La resurrección tuvo lugar pocos días después del equinoccio de Primavera (21 de Marzo), de otoño para nosotros; por lo tanto, la Pascua deberá celebrarse enseguida del 21 de marzo. Pero también se sabía que pocos días antes de la resurrección, hubo luna llena Entonces, para conciliar en lo posible estas circunstancias, se resolvió proceder así: se busca la fecha de luna llena que sigue inmediatamente al 21 de Marzo, inclusive este día, y el primer domingo que se presente después de esa fecha, se le brinda la Pascua.

De ahí viene que toda Semana Santa siempre es con luna más o menos llena.

Fijándonos un momento, veríamos que la Pascua nunca puede celebrarse antes del 22 de Marzo ni después del 25 de Abril. La comprobación es sencilla. Podríamos tener luna llena el 21 de Marzo, según la regla. Es el caso más favorable. Pero también podríamos tener luna llena el 20 de Marzo; este es el peor de los casos, porque habiendo llegado la luna a ese interesante estado, un día antes del 21 (equinoccio), no puede ser luna pascual.

Entonces se la emplaza para la segunda vuelta. El astro sigue su camino, para presentarse el 18 de Abril, puesto que fases iguales se presentan cada veintinueve días y horas; pero si el 18 de Abril resulta domingo, la Pascua deberá celebrarse el domingo siguiente, según la regla, es decir el 25 de Abril,

Así es que la Pascua resulta un péndulo, cuyo arco de oscilación está comprendido entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril, y como entre estas dos fechas median 35 días, la amplitud del grado será de 35º.

Esta demostración pertenece a un erudito artículo de Martín Gil, titulado “La Luna y la Iglesia”, que publicó la revista Babel Nro. 15 (Julio de 1924, Buenos Aires), y aclara la contradicción de los relatos.

El acto de la fundación es independiente del milagroso suceso que salvó a los 28 pobladores, al cual hemos de referir cuando aludamos al lugar geográfico del acontecimiento.

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