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El viaje de Caboto y su contacto con la tribu de Yaguarón

Sebastián Caboto, marino veneciano al servicio de Castilla, llega al Río de la Plata a principios de 1527. Dejando sus barcos mayores en un acantonamiento que denominó San Salvador -en el actual territorio del Uruguay- continuó internándose por el río Paraná con los de menor calado fundando, a los treinta y dos grados y minutos, el Fuerte de Espíritu Santo, en la confluencia del Carcarañá, donde dejó una guarnición.

Continuó navegando por el Paraná a todo lo largo de la provincia actual de Corrientes, hasta el lugar denominado -más tarde- Itatí, donde abrió relaciones con una tribu agricultora de guaraníes.

Ver: La laguna de Santa Ana que visitó Caboto

Fue informado de las dificultades del río, de sus piedras y rápidos en la zona de Apipé, por lo cual descendió hasta la boca del río Paraguay que exploró luego en alguna extensión.

A la altura del Bermejo sufrió el asalto de los pueblos payaguás, valientes canoeros, que le hirieron buen número de tripulantes, pero concluyó por abrir relaciones de amistad con ellos y recogió detallados informes sobre el origen de adornos de oro y plata usados por los indígenas; pero supo, también, que por el río Paraná subían otros hombres blancos. Tratábase de los expedicionarios de Diego García de Moguer.

Ambos capitanes entraron en debate sobre su mejor derecho hasta que resolvieron documentarse sobre la zona, recorrer los ríos y retornar a Espíritu Santo.

Consolidado el Fuerte, los expedicionarios descendieron al Plata y se dirigieron a la Metrópoli. En Julio de 1530 Caboto llegaba a la Corte, informando de su viaje y del país fabulosamente rico del que llevaba muestras.

Como consecuencia de esas actuaciones tenemos las primeras noticias de la población autóctona de la provincia y, precisamente, del paraje llamado Yaguary donde después se erigirá la Basílica de Nuestra Señora de Itatí. Desde aquella data, los toldos del cacique Yaguarón y de su sociabilidad tribal agricultora, debieron llenar las crónicas del Plata durante el siglo XVI.

Además de Caboto y otros declarantes de Sevilla ante la Casa de Contratación, a raíz de la magnífica exploración del Paraná, está la carta de Luis Ramírez, su compañero(1), y las referencias de los soldados de Pedro de Mendoza.

(1) Ver: “Nuestra Señora de Itatí y las Misiones Franciscanas” (1915), en “El Niño Cristiano”, Año III, Nro. 4 y siguientes, Corrientes. En cuanto a Luis Ramírez, de la Armada de Caboto, hablando del cacique Yaguarón, dice: “Lo primero que hizo fue enviarnos hasta veinte canoas cargadas de bastimentos de la tierra, las cuales llegaron al tiempo que en la tal necesidad estábamos, como tengo dicho. Las naos no podían pasar por el Paraná adentro a causa de los muchos bajos que había”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

- Función del poblado indígena hasta la fundación de Santa Fe

Cuando se fundó Asunción del Paraguay (1536), el solar de Yaguarón fue famoso en las comunicaciones -por tierra- con el Río de la Plata, que buscaban a través del Arroyo de la China (o Concepción del Uruguay), el punto terminal de San Salvador, en la hoy República Oriental(2); era un refugio de paz y de aprovisionamiento, que la fundación de Santa Fe y la repoblación de Buenos Aires hicieron innecesario.

(2) Eduardo Madero. “Historia del Puerto de Buenos Aires (Descubrimiento del Río de la Plata y de sus Principales Afluentes, y Fundación de las más Antiguas Ciudades en sus Márgenes)” (1939), tercera edición, Buenos Aires. Madero se hace eco de que -según algunas opiniones- una doctrina franciscana debió actuar en Itatí entre 1538 y 1570, dirigida por sacerdotes venidos con el Adelantado Pedro de Mendoza, en 1535. No cita documentación acertiva al respecto. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

Con el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón se sistematiza la conquista del Río de la Plata. Tres ciudades, Asunción, Santa Fe y Buenos Aires, en el sentido del Paraná y casi sobre un mismo meridiano, sólo podían servir de esqueleto de una acción de conquista y pacificación del salvaje.

Era necesario crear, junto a lo que podríamos decir esa columna vertebral, regiones de orden y colonizadas que hicieran afluir a la ruta del río sus riquezas. Es éste el pensamiento que está en el fondo de la política del adelantazgo de Torres de Vera y Aragón.

En 1585 (gobernando Torres Navarrete), uno de los Alonso de Vera y Aragón (homónimos entre sí y sobrinos del Adelantado) funda, en el Gran Chaco, sobre el río Bermejo, a unas decenas de leguas de su desembocadura, la Ciudad de la Concepción de la Buena Esperanza, también denominada del Bermejo.

Ver: Fundación de Concepción del Bermejo

En cuanto llega el titular, completando esta iniciativa que buscaba la conquista del Chaco, encomienda a otro sobrino Alonso, la ocupación de las regiones del Paraná, Uruguay y Tapé, o sea las del Oriente del río Paraná.

- El plan de conquista del Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón. Fundación de Corrientes

Esta segunda zona a conquistarse debía tener una ciudad que le sirviese de real o punto de apoyo, es decir, la misma función que tenía Concepción del Bermejo en el Gran Chaco.

Con tal propósito, la empresa que capitanea Alonso de Vera y Aragón explora la región en que se unen los ríos Alto Paraná y Paraguay. La zona de barrancas del borde oriental, donde hoy se encuentra la Ciudad de Corrientes, era un sitio de selección.

Su litoral, caracterizado por siete puntas rocosas, forma en el caudal de las aguas otras tantas corrientes que garantizan lugares de pesca. El explorador elige el terreno en el paraje denominado Arasaty y levanta el Fuerte, que es sitiado por los indígenas de la zona que al fin son dominados mediante disparos oportunos y sorpresivos cuando los caudillos de las tribus quemaban una Cruz que los conquistadores habían levantado como emblema y que es la reliquia histórica de la ciudad correntina.

El 3 de Abril de 1588, el propio Adelantado, en viaje a España, llega al lugar y cumple las formalidades de la fundación, consagrando el plan de descubrimiento, conquista y colonización, encomendado a su sobrino Alonso de Vera y Aragón, denominado “el Tupí”, o por su color moreno -como los hombres de esa raza- o por su habilidad en hablar el idioma de éstos y los guaraníes.

Alonso de Vera y Aragón, como después el Adelantado, llegó por agua, en Escuadra de navíos y balsas. Y con el ganado e implementos de transporte ligero vino el capitán Hernando Arias de Saavedra, por tierra, por el camino costero que ya había cruzado en 1585, para la fundación de Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo, en la que lo vemos actuar.

La ciudad se fundó en las provincias que llamaban del Paraná y Tapé, y su Acta no aparece firmada ni por Alonso de Vera y Aragón ni por Hernando Arias de Saavedra. Recién el 7 de Abril, don Alonso presenta al Cabildo su título de Capitán General y Justicia Mayor de la ciudad y de las provincias del Paraná, Tapé y Uruguay y, el 12 de Julio (1588), se notifica al capitán Arias de Saavedra no debía salir de la ciudad, medida que se pregonó para todos en la misma fecha.

El Adelantado había continuado su viaje a Buenos Aires y ante el número exiguo de los pobladores que quedaron, las tribus vecinas se levantaron en armas. Entre el 12 de Julio -en que se provee a la defensa- y el 20 de Agosto de 1588, se obtuvo una gran victoria sobre los indios guaraníes con el sometimiento de nueve naciones infieles(3) y se abrió el proceso de la asignación de tierras y del establecimiento de las encomiendas de indios.

(3) Memorial del Cabildo del 20 de Agosto de 1588, a la Real Audiencia de La Plata y a su Majestad. Testimonio en el Libro Capitular. Ver: “Actas Capitulares de Corrientes” (1941), tomo 1, p. 61. Publicación de la Academia Nacional de la Historia, dirigida por el doctor Hernán Félix Gómez. Ed. Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

- Repartición de la tierra y asignación de encomiendas

Los viejos Libros de estos registros fueron dados a publicidad(4), llamando la atención que en 1588 ya se conociese al detalle las características del suelo (elemento geográfico) y la de los habitantes autóctonos, con sus pueblos y especificación de nombres de caciques y razas.

(4) “Revista del Archivo de la Provincia de Corrientes” (1909), tomo 1, entregas 1 y 2. En la entrega 1 está el registro de encomiendas; en la segunda, el de tierras. Estas, sin contar los solares de la planta urbana, residencial y defendible, de los que no aparece nada escrito, comprendían lugares de chacras o quintas y de dehezas y estancias. Respecto al Padrón de Encomiendas, él fue publicado en 1801-1802, en el “Telégrafo Mercantil”, en cuyo texto el nombre de los poblados indígenas es legible, con claridad. Puede verse en la reedición hecha en 1915, por la Junta de Historia y Numismática Americana. En toda forma, resulta un problema imposible situar en el mapa aquellos poblados indígenas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

Las reparticiones fueron hechas por el general Alonso de Vera y Aragón, en su carácter de gobernador e invocando el título de “descubridor; conquistador y fundador”. Resulta, en realidad, como arguyeron los vecinos en una representación al rey, de fines del siglo XVI, el “Padre de la Ciudad de Vera”.

El Registro de Encomiendas, todas ellas por tres vidas, se abre en 1588 y se cierra en 1593. Alude, en su casi totalidad, a nativos de la raza guaraní y la asignación es de los “pueblos con sus montes, aguadas, pescadores y cazaderos”.

Por el estado de los papeles y la confusa grafía es difícil aclarar el nombre del pueblo o de los caciques principales, a lo que habitualmente se mencionan, pero nada de lo legible refiere específicamente a Itatí, bajo esa denominación.

Pero son tantos y tantos los pueblos “encomendados”, que es evidente que los naturales de esa zona fueran incluidos en los repartimientos. Lo afirmamos, porque las Actas Capitulares del Cabildo correntino, años después, cuando se ocupa del pueblo de Itatí, alude a los encomenderos que tenían bajo su dirección a sus nativos(5).

(5) La primera consignación del pueblo de Itatí en las Actas Capitulares es en 1639. Puede verse en los dos tomos de Actas que ya lleva publicada la Academia Nacional de la Historia, obra que he prologado y cuyos índices -cronológico y por materias- hago honorariamente. También me pertenece la corrección de las pruebas. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

El Padrón sobre tierras, labrado, como el anterior, ante el escribano de Cabildo, Nicolás de Villanueva, se inicia el 18 de Septiembre de 1591 y arranca a uno y otro lado del casco de la ciudad.

Las suertes, con frente al río Paraná, se asignaron aguas abajo, hasta el Río de las Palmas (hoy Riachuelo) y, aguas arriba, en dirección al pueblo de Itatí, hasta las atribuidas al Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, al general y gobernador de la ciudad, Alonso de Vera y Aragón, al general Juan de Torres Navarrete y al capitán Diego Ponce de León. Esta última, de una legua de frente al río, debía quedar -por la extensión de las anteriores asignadas- en las cercanías de los Departamentos actuales de San Cosme o Itatí.

También se distribuyeron tierras para chacras, como las anteriores, con frente al Río de las Palmas (Riachuelo) y hasta más allá de su bifurcación, o sea, el conocido Riachuelito de nuestros días.

Siguió a esta distribución la de tierras para dehezas y estancias, “hasta el río que llaman de Santiago Sánchez” (actual Empedrado) y las del Occidente del Paraná, en el actual Chaco, a uno y otro lado del “río Puente”, que nosotros suponemos sea el actual río Negro.

Entre los beneficiarios de las tierras que no son personas están únicamente el Hospital (debió ser el Convento u Orden Franciscana), la Iglesia Mayor, la Compañía de Jesús, el Convento de Nuestra Señora de las Mercedes, el de Santo Domingo y la Casa de Monjas que primero se estableciera(6).

(6) Estos datos en el tomo 1, entrega 1 de la “Revista del Archivo de la Provincia de Corrientes” (1909). // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

Como los encomenderos ni sus familiares podían residir en las tierras de los indios encomendados(7), las chacras y estancias se trabajaban por los indios, que se hacían venir de sus poblados de origen, trabajo que después se reglamentó por las Ordenanzas de Alfaro y se limitó a un tiempo dentro del año, o sea la mita.

(7) Cédula Real de 1605. Fue proclamada y transcripta en Corrientes, en la “Revista del Archivo de la Provincia de Corrientes” (1909), tomo 1, entrega 2, p. 149. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

Dentro de esta ordenación de cosas se desarrolló la vida de la ciudad, con sus guerras defensivas, el laboreo de sus tierras y la penetración del desierto.

- La primera noticia del Convento franciscano de Corrientes

Como el pueblo y reducción de Itatí estuvo a cargo de la Orden de San Francisco, es indudable que la información sobre el Convento franciscano de Corrientes resulta un valioso elemento de juicio.

Una real cédula de 1605 dispuso que la Caja Real cediese una determinada cantidad de vino y aceite por año, a las Casas o Conventos de San Francisco, en proporción al número de sacerdotes que en ella se hospedaban(8).

(8) La real cédula aludida, como los primeros actos de su ejecución en Corrientes, en base a recibos que da el Guardián del Convento, R. P. Francisco de Arenas, se encuentran publicados en la “Revista del Archivo de la Provincia de Corrientes” (1909), tomo 1, entrega 2. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

De constancias de la documentación de Caja del oficial de la Tesorería Real en Corrientes, las tres primeras anualidades que se dieron corresponde a los años 1608, 1609 y 1610, recibiéndolas el Guardián del Convento San Antonio (que así se denomina el franciscano de Corrientes) y en la cantidad de los tres sacerdotes que lo constituían.

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