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Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo. Consecuencias de su destrucción

- La Ciudad de Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo. Su fundación e importancia

No es posible llegar a una visión panorámica de la conquista del Litoral sin referir a la Ciudad de la Concepción de la Buena Esperanza del río Bermejo, fundada el 14 de Abril de 1585 por el otro capitán Alonso de Vera y Aragón, el llamado “Cara de Perro”.

Como era de ritual, fue proclamado el propósito en Asunción del Paraguay y hombres de armas, mancebos de la tierra y colonos laboriosos se inscribieron en los Padrones. El caudillo fundador vino por agua, con los soldados y el impedimento, y Hernando Arias de Saavedra, con el ganado y las familias.

Ya se había explorado la región y el lugar preferido para la ciudad, que fue indicado leguas adentro de la desembocadura del Bermejo en el Paraguay, sobre una laguna que llamaron de Las Perlas. Zona fértil, con leña, maderas de construcción, lugares de pesca y campos de labranza, fue hogar fácil para la migración española.

Poco después, la ciudad estaba establecida con setenta vecinos -veinticinco de ellos encomenderos- y más de siete mil indios de servicio, en su mayoría tribus de frentones, coléricos de genio e indisciplinados en sus costumbres(1).

(1) Tenemos a la vista: “Documentos para la Historia Argentina”, tomo XIX, del Instituto de Investigaciones Históricas; Carta Annua, de 1609, del P. Diego de Torres Bollo (p. XXIII); José Torre Revello. “Esteco y Concepción del Bermejo, dos Ciudades Desaparecidas” (1943), del Instituto de Investigaciones Históricas, número LXXXV. Ed. Buenos Aires. // Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

La expansión fue rápida; expediciones hacia el Oeste pusieron a los fundadores en contacto con la Ciudad de Esteco llamada -como ella- a desaparecer y le incorporaron los poblados de Matará y Guacará, indígenas pacíficos y laboriosos.

- El tráfico con el Perú. Riqueza e imperialismo

Las crónicas del siglo XVI y primeras décadas del XVII presentan a Concepción del Bermejo como la ciudad más rica del Río de la Plata, por su comercio y producción. Bajo las prácticas severas de sus feudatarios, los indios reducidos entregaban con abundancia algodón, lienzos, ceras, cáñamos, pieles y plumas y todo ello mantenía el trueque de manufacturas de Castilla y metales que traían del Perú.

Los correos del Paraguay, Corrientes y Santa Fe afluían a su recinto y de él continuaban al Noroeste, buscando la cordillera, los poblados del Alto Perú, los caminos de la Audiencia Real de Charcas y la sede del virrey, en Lima.

Apenas fallecido el fundador, el capitán Alonso de Vera y Aragón, los indios abren el período de levantamientos. El de 1592 fue vencido fácilmente; en 1599, la indiada pone sitio a la ciudad, que se defiende con desesperación, alentada por Isabel de Zalazar, la viuda del capitán Vera y Aragón; ella asiste a los heridos, anima a los soldados, reparte las municiones y garantiza la fidelidad de los matará y guacará, cuya encomienda había heredado del fundador y por cuya causa hubo de casarse con Zalazar, por no perderla.

Ya estaba la ciudad a caer cuando llegaron los tercios de auxilio de Corrientes y Santa Fe. Pero la paz impuesta con severidad no fue afirmada con inteligencia. Como si el destino cegara a los habitantes de Concepción, pospusieron la evangelización del nativo y debatieron el derecho de los encomenderos.

El oidor Alfaro, de la Audiencia Real de la Plata, que la Visita en 1611, documenta aquella circunstancia y estos excesos(2) que vienen a ser, en parte, fundamento de sus conocidas Ordenanzas.

(2) El oidor Alfaro, en sus cartas del 22 y 24 de Diciembre de 1611, alude a estos asuntos. Reproducidas en Manuel María Cervera. “Historia de la Ciudad y Provincia de Santa Fe. 1573-1853”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

En Corrientes y Concepción del Bermejo -dice- no existían, en 1611, sino dos franciscanos recoletos, que administraban los sacramentos de caridad:

En todos los indios no hay doctrina sino en Masala(3), que cae en el distrito de río Bermejo, y poco menos es en lo demás de la gobernación”.

(3) Debe ser un error de imprenta. Léase “matará”, que era el nombre de la reducción. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

- Angustias de los indígenas. Decadencia de la evangelización. La división de sus encomenderos

El debate entre los encomenderos; el parcelamiento de algunas encomiendas fieles, como el poblado de matará, restándole fuerza; pero, sobre todo, la violencia con que se trataba a los indios, precipitó los sucesos.

En 1614, tribus guaycurúes y payaguás -indómitas y soberbias- del Norte del Gran Chaco, se vuelcan sobre Concepción del Bermejo. Nuevamente de Corrientes, Santa Fe y Paraguay llegan fuerzas de auxilio y se lucha en 1621 y 1629.

En 1631 la alianza de los indígenas es total; unidos, caen sobre el poblado fiel de matará y empalan a sus víctimas. Los sobrevivientes, con los guacará, se refugian en Concepción(4), y sale de sus muros la más fuerte columna represiva que pudo organizarse.

(4) Los indios sobrevivientes del grupo matará y los guacará, también pacíficos y laboriosos, fueron originariamente encomendados al capitán Alonso de Vera y Aragón; heredó la encomienda su viuda, Isabel de Zalazar y fue su tercer titular Pedro Esteban Dávila, hombre de armas, Capitán de Guerra, enviado por el gobernador del Río de la Plata para reprimir a Ios indígenas. Entonces, estos indios fueron traídos a la jurisdicción correntina, fundándose con ellos un poblado indígena en paraje Ensenaditas, llamado Guacará y, después, Santa Ana; sobre ese poblado, se organizó el actual Municipio de Santa Ana, distrito del Departamento San Cosme. Cabe, en lo posible, que los guacará, en su venida, hubiesen transportado efectos valiosos de la Ciudad de Concepción del Bermejo, entre ellos la Imagen de la Patrona de Concepción que, perdida en el río, por algún naufragio experimentado, fuese después encontrada por los indios de Itatí. Esta posibilidad no estaría contrariada por circunstancia alguna de juicio, desde que los guacará no llegaron a la Ciudad de Corrientes; cruzaron el río, directamente en la desembocadura del Paraguay, por el Paso del Rey (hoy Paso de la Patria), radicándose al sur de Ensenaditas, en el sentido de Itatí. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

- Levantamiento de las tribus. La derrota española de 1631. El abandono de la ciudad y la migración a Corrientes

Españoles e indígenas dieron una sangrienta batalla campal, en que los castellanos fueron derrotados. Con los primeros anuncios, la ciudad se aterrorizó; cuando los informes se concretaron, sabiéndose había muerto la mitad de los varones y que los demás venían heridos, el horror llegó al máximo.

Con espontánea decisión se formó una caravana que huyó de Concepción del Bermejo, buscando la boca de aquel río; hambrientos y semidesnudos, se dirigieron hacia la Ciudad de Corrientes. Marchaban -dice el P. Antonio Ruiz, lo que después repite Lozano- yendo

las mujeres y los niños a pie, descalzos, por aquellos campos, necesitados del abrigo y del sustento, quedando sus enemigos ricos de despojos, a quien cegó con providencia el cielo para que no los siguiesen, que les hubiera sido fácil despojarlos también de la vida(5).

(5) El P. Antonio Ruiz, que los vio al llegar a la Ciudad de San Juan de Vera de las Corrientes, hace esta reflexión: “... ayer tan prósperos, y ya miserables, que pedían limosna”. Algunos han afirmado que el abandono de Concepción del Bermejo se hizo como consecuencia de su asedio y ataque. De acuerdo al texto de un pedimento del 27 . I . 1633, en que los soldados del Real de Todos los Santos, levantado para contener a los indios, que podían volcarse sobre la zona Oriental del río Paraná, lo creen ya innecesario, la ciudad fue despoblada voluntariamente. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

La llegada de los habitantes de Concepción a la Ciudad de Corrientes fue una página de dolor. Ya se habían movilizado sus milicias y fortificado sus guardias, y en sendas barcazas se cuidaron las costas.

Tercios de Corrientes y Santa Fe se atrincheraron en el límite de la costa del Chaco, que integraba la jurisdicción correntina, organizándose un real, denominado de Todos los Santos, con el propósito de impedir que la masa indígena revolucionada, llegase a la costa.

También se auxilió a los refugiados, ordenándose vaquerías para satisfacer sus urgencias y dotarlos de elementos de trabajo. Y ocurrió algo curioso. Los refugiados no se confundieron con los vecinos de la Ciudad de Corrientes; mantuvieron su organización municipal y, naturalmente, los correntinos no los admitieron como electores o elegibles para su Gobierno local. Es que aún mantenían la esperanza de recuperar la ciudad de origen.

En 1633, la pacificación de las tribus era efectiva, y los soldados del Real de Todos los Santos requirieron volver a sus chacras y dehezas. Nació entonces el propósito de repoblar a Concepción del Bermejo, en el que intervino hasta el gobernador de la provincia del Río de la Plata.

Y como las cosas no marchasen, el Procurador General de la despoblada ciudad, en nombre de sus vecinos -que estaban en Corrientes- requirió del Visitador General del Río de la Plata, Pedro Dávila Enríquez, la efectividad de esa repoblación (24 . XI . 1636), proponiendo el plan a seguir.

Dávila Enríquez, Visitador General para investigar el trato que se daba a los indios, nombrado por el gobernador del Río de la Plata, no creyó posible esa empresa; lo hizo saber al Cabildo de Corrientes (1 . XII . 1636), sugiriendo, para un último caso, consiguiera la ayuda del Paraguay, desde que era premioso castigar a los guaycurúes.

Hablaba no como Visitador, sino como Teniente General de Guerra de las ciudades de Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo, dignidad que se le había dado en 1634 (4 . IX), por el Gobernador General.

- El Gran Chaco se cierra a la colonización

Pero todo no pasó de proyectos, porque se carecía de fuerza para vencer a la masa indígena del Gran Chaco. Su inmensa zona boscosa quedó cerrada a la colonización y, desde 1647, los vecinos de Concepción del Bermejo dejaron de tener enlace con la abandonada ciudad.

La Real Audiencia de la Plata hacía llegar al Cabildo de Corrientes el dictamen de su fiscal, que negaba distinguir, entre los pobladores de Corrientes, aquéllos que fueran vecinos de Concepción y vecinos de ésta, y se los consideraba uno, permitiéndose a los primeros ocupar las dignidades del Ayuntamiento, como electores elegibles (23 . VIII . 1647). La Provisión de la Audiencia, lleva fecha de 1645.

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