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EL CULTO DE LA PURA Y LIMPIA CONCEPCION DE MARIA

- El debate dogmático en Europa

Ya San Francisco, en el siglo XIII, en que funda la Orden que lo hizo memorable, planteó a los teólogos el misterio de la Pura y Limpia Concepción de María, sin pecado original.

Aquellas ideas produjeron los más tempestuosos debates, en que la dialéctica puso a prueba la sutilidad del ingenio y en que la pasión removió los más diversos argumentos. Escuelas escolásticas se ocuparon del asunto y tal fue el estrépito que hubo que prohibirse el tema en las tesis de los filósofos y en la cátedra del proselitismo.

La profunda verdad que estaba en la Concepción Pura y Limpia de María fue conquistando los espíritus y constituyó uno de los conceptos centrales de la Iglesia, que los Reyes Católicos estucturaron con su fe y su piedad.

- La posición de los Reyes Católicos

Los obispos de Castilla la profesaron e Isabel, “la Católica” la sostuvo con maravillosa intuición, poniendo bajo su amparo la empresa más gloriosa que sus tercios de valientes realizaron, como fue la conquista y colonización de América.

La historia se empeña, inútilmente, en explicar la conquista y colonización que Castilla realizó en el continente descubierto por Colón, con el fundamento único de la ejecución de un pensamiento de orden político o del empleo útil de un imperialismo que la guerra de la reconquista en la Península había estructurado.

La civilización creada por España en América, que en síntesis no es otra cosa que incorporada a los pueblos de cultura occidental fue, antes que todo y sobre todo, una cruzada del catolicismo, del que aquellos reyes del siglo XVI se habían convertido en paladines. Si Lepanto, en que triunfan sus guerreros en el mar, salvó la cristiandad en Europa, la conquista de América tiene el mismo sentido y el mismo nervio espiritual.

Saquemos a los hombres de Iglesia del drama de la conquista y la colonización y los hombres de guerra resultan insignificantes y de una tarea microscópica en la amplitud del continente incorporado a la cultura occidental. Los hombres de guerra y, hasta el siglo XVIII, los funcionarios, fueron todos españoles.

- Su divulgación en América por los hombres de Iglesia y de guerra, como expresión del pensamiento católico continental

Pero los hombres de Iglesia vinieron en legión de todas las estirpes y naciones, porque en todo el universo católico reclutaban las Ordenes religiosas a los valientes misioneros que venían a América.

Franciscanos, jesuitas, dominicos y mercedarios, eran hombres universales, por su pensamiento, su cultura y sus estirpes, con el enlace que el catolicismo hacía en sus espíritus y a cuyo servicio rendían los sacrificios documentados en el drama.

Y, naturalmente, si la acción de España fue una “cruzada” en nombre de la religión, eran las cuestiones del dogma, profesadas por su Iglesia y defendidas por sus reyes, las que llegaron a América sellándose en la tarea realizada.

El Misterio de la Pura y Limpia Concepción brilló en América cuando Europa estaba en la indeterminación del pensamiento dogmático que lo sustenta y se afirmó por los caminos de la política y de la fe. Por el resorte político, mediante el Concordato que los reyes de España suscriben con el Papa, que les atribuye el derecho de fundar y dotar a las iglesias y de dar el pase o excequatur a los proveídos o Bulas del Pontífice.

Por el de la fe, porque es la ideología de la Iglesia, inspirada por Isabel, “la Católica”, la que esparcen sus soldados y sacerdotes de Salamanca.

Desde el primer momento, la Pura y Limpia Concepción de María se entroniza en la realidad de la conquista y la colonización por mano de los hombres de Iglesia, de los funcionarios y soldados. No se invoca aquí la acción de presencia de sus Imágenes representativas, que se guardan en los templos y en los conventos, y que los viejos Inventarios constatan en toda América. Es algo más: los hombres fundan ciudades, le dan su nombre y la exaltan como Patrona protectora del enorme esfuerzo.

- Concepción del Bermejo y Concepción de Itatí

Es innecesario, para los hombres del Litoral argentino, inventariar el tiempo y la situación geográfica de estas ciudades. Aquí, en nuestro horizonte, el capitán Alonso de Vera y Aragón, el “Cara de Perro”, funda la Pura y Limpia Concepción de la Buena Esperanza del Bermejo -en 1585- y, años después, con los hombres autóctonos, se establece la Pura y Limpia Concepción de Itatí.

El mismo nombre, “de la Concepción”, está en las reducciones jesuíticas del Guairá y del Tapé, en las Villas de blancos del Paraguay y en la Concepción del Uruguay, del actual Entre Ríos.

Y todo esto ocurría al margen de los proveídos del Pontífice, como una expresión del pensamiento católico todavía filtrado de las nieblas que llenan Europa, envuelta en los debates de la “reforma religiosa” y de sus guerras sangrientas.

La “Concepción del Bermejo” de 1585 y la “Pura y Limpia Concepción de Itatí”, de 1615, anteceden al Proveído del Pontífice de 1661, en que se refirió a este dogma del catolicismo. Y como escribimos, desde Corrientes, y con especialidad para los argentinos de esta región, es natural que aludamos a los elementos de juicio que operaron en la realidad histórica, cuya herencia cultivamos.

- La Bula Papal de 1662. Su acatamiento y celebración en la Ciudad de Corrientes

Dice el Acta Capitular del Cabildo de la Ciudad de Corrientes del 19 de Noviembre de 1663:

... ha llegado a nuestra noticia, que Su Santidad, a instancias del rey Felipe IV (etcétera), ha declarado y dado por fe el Misterio de la Virgen María, Madre de Dios ... concebida sin mancha de pecado original, y esto se nos ha certificado por el R. P. predicador, fray Gonzalo de Medina, Guardián del Convento del seráfico San Francisco, de esta ciudad, por un testimonio de molde que hizo demostración de la Bula original que S. S. dio.
En esta razón, y asimismo por carta que a este Cabildo escribió el R. P. Provincial de la Redención de Cautivos, en que hace relación de la declaración, encargando al Cabildo fomente a los religiosos de esta ciudad a las fiestas que manda se hagan en alabanza a la Limpia Concepción, prometiendo enviar testimonios de las cédulas ... etcétera”.

En la misma Acta, consta que el Cabildo de Corrientes ordenó solemnes fiestas de carácter religioso y popular, cuya trascendencia resulta del detalle con que fueron reglamentadas. Las fiestas fueron presididas “por la Imagen de la Pura y Limpia Concepción que existe en el Convento franciscano”.

El día 8 de Diciembre fue ella puesta sobre andas y entablada frente al Altar Mayor, por tres días. Luego, sucesivamente, y por tres días, en cada ocasión, fue llevada por las congregaciones de la iglesia respectiva a los templos Parroquial y de N. S. de La Merced, donde se le rindió homenaje y rezó el novenario decretado.

Vencidos los nueve días, fue vuelta al Convento franciscano, iniciándose los festejos civiles con una procesión general, en que los vecinos llevaron a su paso los “pilares” reglamentarios, donde reposaba la Imagen. Luego se corrieron cañas y toros, que el Cabildo había dispuesto se “refrescasen” en oportunidad.

En las Actas Capitulares no se alude a las fiestas que debieron efectuarse en Itatí, que anualmente se realizaban el Día de Navidad, 25 de Diciembre(1).

(1) Según constancias obrantes en el libro “Acuerdos del Viejo Cabildo de Itatí”, publicado en 1930, en Corrientes, con prólogo del presbítero Esteban Bajac y con la dirección del doctor Valerio Bonastre. Este libro carece de índice de las Actas Capitulares, lo que dificulta su consulta. Hemos hecho su exégesis, encontrando estas únicas referencias a N. S. de Itatí:
- 24 . XII . 1801. Que el vecindario no se embriague durante las fiestas.
- 19 . XII . 1802. Recomendación de portarse con sobriedad en las fiestas de la comunidad, sin escándalos ni discensiones.
- 15 . XII . 1803. Toma de razón de las compras, hechas para los días de función del pueblo.
- 17 . XII . 1803. Compras para el consumo del pueblo durante las fiestas.
- 10 . XII . 1804. Gastos para la función del pueblo.
- 24 . XII . 1804. Que no se produzcan disturbios.
- 12 . XI . 1805. Aceite, vino, aguardiente, etcétera, comprados para la fiesta del pueblo.
- 28 . XI . 1805. Reparto de lienzos para los necesitados, para las fiestas.
Como se advierte, con una simple interpretación correlacionada, las fiestas ocurrían el 25 de Diciembre.
// Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

Al año siguiente, según el Acta Capitular del 2 de Julio de 1664, el Teniente de Gobernador, capitán Pedro Gómez de Aguiar, presentó al Cabildo una Carta General de Buenos Aires -fechada el 16 de Mayo- y los testimonios de dos cédulas reales, con intervención de la Real Audiencia de Buenos Aires.

Una de ellas -dice el Acta- fue dada

en razón de la declaración que el Sumo Pontífice hizo sobre el Misterio de la Virgen Santa María, Madre de Dios, que fue concebida sin mancha de pecado original; su fecha, a seis de Marzo del año pasado, de 1662”.

Respecto a esta Cédula, agrega el Acta:

Este Cabildo, por noticias que tuvo de personas fidedignas, de la declaración que el Santo Padre hizo en este Misterio y que en todos los Reinos de España, y de estos del Perú, se celebran grandes fiestas de nacimiento (podría ser: advenimiento) de gracias, este Cabildo y (nosotros), gozosos de haber alcanzado en sus tiempos de oír lo que tanto se deseaba para el amparo de la cristiandad y mostrar su fe y voluntad, y sin más que haberlo oído, dispuso fiestas, con el mayor fervor que pudo, de nueve días, que en todos ellos se (rezaron) Misas y fiestas, y se hicieron tres procesiones en los nueve días y, al fin de ellos, se corrieron cañas.
Y sin embargo, este Cabildo manda, ordena, se hagan de nuevo fiestas y regocijos, y se empiecen el día del nacimiento de la Serenísima Virgen, concebida sin mancha de pecado original, que cae el 8 del mes de Septiembre, por los nueve días siguientes, y el último se jueguen cañas, y se haga aquel día por la mañana una procesión general, alrededor de la plaza, con el Santísimo Sacramento y la Virgen María, y este novenario se haga en la iglesia de N. S. de La Merced”.

Ni en el Archivo Provincial ni en el Convento de San Francisco de esta ciudad, existe la copia de “molde” (o impresa), que su Padre Guardián había exhibido el 19 de Noviembre de 1663. Tampoco las cédulas reales citadas en el Acta de Julio de 1664, que la confirmaban.

No es posible, entonces, la cita cierta de sus términos, que en los dos casos tendría interés práctico, desde que las Bulas, por el Concordato entre el Pontificado y el rey de España, debían tener el pase oficial y, el Cabildo -situado entre la Información que se le traía, el culto preferente que los franciscanos rendían a esta Concepción de la Madre de Dios, la fama de milagrosa de las Imágenes que la representaban, y los términos del Patronato- accedió al pedido.

Algo más; el Cabildo la nombró “Patrona de la Ciudad”, en sesión de 17 . XII . 1663.

Si en Julio de 1664 (del 22 a1 29; la fecha es ilegible) se hace constar, por el Cabildo, que las fiestas se reiterarían en su día (8 . XII), poco después acató con solemnidad el Auto del Gobernador General del Río de la Plata y la Real Cédula que ordenaba la divulgación y el culto de la Pura y Limpia Concepción en toda la jurisdicción (22 . XII . 1665).

Esas fiestas de 1664 ocurrieron antes del 22 . IX, en cuya Acta Capitular el Cabildo deja constancia de su realización(2).

(2) Las Actas Capitulares de Corrientes tienen dos ediciones: la una, del Gobierno de la provincia, iniciada en 1909, de la que sólo se distribuyó un tomo y cuadernos sucesivos, y que llegan a 1666 más o menos. Es una edición sin índice referenciado; la otra edición, de la Academia Nacional de la Historia, en virtud de una ley del Congreso Nacional, me fue encomendada por su presidente, el doctor Ricardo Levene. Ya han aparecido dos tomos, está impreso sin repartir, el tercero; y la mitad del cuarto. Todo ese material se publica con Indices por materias, que me han demandado una tarea enorme. Primero, he debido hacer los Indices Cronológicos, que mantengo inéditos, por cuanto la Academia Nacional de la Historia no los incluyó en su plan. La tarea editorial es lenta, porque se publican -paralelamente- las Actas Capitulares de Corrientes y Santiago del Estero y ahora se preparan las de Córdoba, Mendoza y Tucumán. Como los Indices se hacen sobre el material impreso, ya compaginado (para no duplicar la tarea), las copias, ya íntegras, de las Capitulares de Corrientes, no han podido ser utilizadas en su totalidad en este trabajo.
Por Información del R. P., fray Antonio S. C. Córdoba, del Convento franciscano de Buenos Aires, puedo consignar que en el Archivo de la Provincia franciscana, en un Libro de manuscritos, existe una copia del Acta del Cabildo de Corrientes del 19 . XI . 1663, a que he aludido. Pero no se encuentra la Bula que se menciona, que tampoco está en Corrientes. El R. P. Córdoba, aludiendo a la Bula, piensa que ella fue interpretada, en 1663, erróneamente, y se funda en que “como es sabido, el Dogma de la Inmaculada Concepción de María fue declarado tal por S. S. Pío IX, el 8 de Diciembre de 1854”. Tal suposición es lógica y aparece confirmada, pues en el Auto del gobernador del Río de la Plata (tampoco el Acta Capitular transcribe el texto), que se intima y acata al Cabildo correntino en VII de 1664, se alude a la celebración de la festividad más que al asunto dogmático.
Para ilustrar mejor estos antecedentes, damos una síntesis de las Actas Capitulares del Cabildo de Corrientes, que aluden a esta celebración; dicen:
- Acta Capitular del 11 . X . 1663. El Padre Predicador, Guardián del Convento de San Francisco, fray Gonzalo de Medina, comunica la declaración del “Misterio de la Concepción de la Virgen” que acababa de declararse. Ofrece presentar la Bula y la carta de Su Majestad y propone las fiestas a celebrarse, que presidiría la Imagen de N. S. de la Concepción que existía en el Convento de San Francisco. El Cabildo le escucha, sin resolver nada.
- Acta Capitular 19 . XI . 1663. El Cabildo, ante la documentación exhibida por el Padre Gonzalo de Medina, ordena la celebración de fiestas el 8 . XII. Las detalla.
- Acta Capitular del 26 . XI . 1663. Suspende sus sesiones, hasta la realización de la fiesta, pues los cabildantes eran cuadrilleros.
- Acta Capitular del 17 . XII . 1663. Se deja constancia de haberse realizado las fiestas de la “Virgen de la Concepción”. Se resuelve se efectúen todos los años y se la invoca por “Patrona”.
- Acta Capitular del 22 al 29 de Julio. En el original se lee: “veinte (roto) 1664”. Entran: carta del gobernador del Río de la Plata del 16 . V . 1664, y dos testimonios de C. R. que el rey despachó al presidente y oidores de la Audiencia de Buenos Aires. “La una, en razón de la declaración que el Sumo Pontífice hizo sobre el Misterio de la Virgen Santa María, Madre de Dios, que fue concebida sin mancha de pecado original; su fecha, a seis de Marzo del año pasado, de 1662, etcétera”. La fecha refiere a una de las cédulas reales. Un Auto de la Audiencia del 15 . V . 1664, en que acata esas R. C. y ordena cumplirlas. Se resuelve que, a pesar de la celebración que ya se hizo, de la Bula, se efectuasen nuevas fiestas el día del nacimiento de la Serenísima Virgen, el 8 de Septiembre, por nueve días.
- Acta Capitular 25 . VIII . 1664. “... que, por cuanto tenemos pronunciado Auto en obedecimiento de una real cédula para festejar las fiestas del Misterio de la declaración de Nuestra Santísima, la Limpia Concepción, concebida sin pecado original, y en el Auto se acordó se celebrase el día 8 de Septiembre, día del nacimiento de la Santísima Virgen, etcétera”. Se recuerda al vecindario esta resolución y se lo congrega para esa fecha.
- Acta Capitular del 22 . XII . 1665. Entra un Auto del gobernador del Río de la Plata y, en él inserto, un decreto de Su Santidad, “por el cual manda, con pena de precepto, los eclesiásticos y seculares ... de la Limpia Concepción ... y, asimismo, otra R. C., y por ella Su Majestad ordena se divulgue el dicho decreto”. El Cabildo dispuso fiestas el día de la “Purificación de la Virgen”, 2 de Febrero de 1666.
Los enunciados de esta Acta Capitular aclaran la cuestión; no se trataba de una Bula del Sumo Pontífice, sino de un decreto que, naturalmente, logró el pase o exequatur del rey de España, motivando las cédulas reales referidas. Para apreciar con exactitud el asunto, conviene tener presente el proceso del culto de la Inmaculada Concepción de María. A ese efecto, presentamos un resumen de lo enunciado en uno de los libros más documentados sobre las fiestas de la Iglesia:
“Una de las fiestas más gloriosas que celebra la Iglesia, en honor de la Santísima Virgen María, es la de la Inmaculada Concepción (8 . XII), entendiéndose por ella el privilegio con que Dios honró a María para preservarla de todo pecado original.
“Desde los más antiguos Concilios se observa el celo para con la Concepción Inmaculada de la Santísima Virgen. En 431, el Concilio General de Efeso llama a la Santísima Virgen: Inmaculada.
“Juan de Monzón, Doctor en Teología, quiso demostrar -a fines del siglo XIV- que la Santísima Virgen fue concebida en pecado, valiéndole su opinión, considerada como falsa y escandalosa, su excomunión, decretada por el Papa.
“Hacía 700 años que la Iglesia griega celebraba su fiesta, cuando se comenzó a hacerlo en Occidente, a principios del siglo XI, especialmente en España.
“El Papa Alejandro VII, en un decreto sobre la Inmaculada Concepción, del 8 de Diciembre de 1661, consignó que la Madre de Dios estaba preservada del pecado original e hizo que su fiesta se celebrase con magnificencia. Es este decreto, o las cédulas reales a que dio pie, el que llega a América en 1663.
“De las fiestas más notables que registra la historia de la Inmaculada Concepción, fue la del 8 de Diciembre de 1854, en que se proclamó, definitivamente, el Dogma y, su Imagen, fue coronada en Roma con una espléndida diadema, previamente bendecida por el Papa Pío IX, con la asistencia de numerosos prelados, y millares de fieles”.
// Todo citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

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