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La Virgen de Caá Caray, Patrona de Bella Vista

Además de las reducciones que la Compañía de Jesús organizó al Norte y Este del Iberá, hasta el Uruguay, dispersó en el enorme territorio de la jurisdicción correntina capillas u oratorios de diversa importancia, destinados a centros locales de sus ganaderías o a hitos o avanzadas de su dominio jurisdiccional.

Al occidente de la reducción de San Carlos, sobre el río Aguapey, en el “Paso” en que se encontraban los caminos a esta reducción y a la de Santo Tomé, construyeron una importante capilla de piedra de sillería y le dieron por Patrona a la Virgen del Carmen.

El “Paso” denomínase Caá Caray, y era como el portón de entrada a la zona Occidental en que estaban las estancias de las reducciones de Loreto y San Miguel.

Hoy se conoce con este nombre (Bosque o Monte del Señor) no sólo al paso del Aguapey, sino a toda la Cuarta Sección del Departamento de Ituzaingó, teniendo por límite natural, al Este, el cauce del río Aguapey.

El vecindario denso se encuentra en su extremo Sur-Este, donde está la Escuela Nacional Nro. 329 y unos diez kilómetros más al sur, junto a la Escuela Nacional Auxiliar Nro. 293. Es la zona más alta, constituida por una loma casi paralela al Aguapey.

Los montes que cubren las orillas de este río no contienen hoy maderas valiosas. Además, en este paraje, en el cauce del Aguapey, termina la zanja Santa Tecla, que nace en el Alto Paraná, construida en la época jesuítica.

- La Virgen de Caá Caray es llevada a la jurisdicción itatiense. Antecedentes de su origen

En el gran bosque, llamado Caá Caray, próximo al Paso del mismo nombre, en la margen derecha del Aguapey, aún se encuentran horcones labrados de la ermita o capilla y grandes bloques de piedra tallada, restos de una importante construcción.

Esta capilla, como las casas del vecindario anexo, debieron ser destruidas cuando el brigadier Francisco das Chagas Santos invadió las misiones desde el Brasil, como represalia a las incursiones de los guaraníes, al servicio del general José Gervasio Artigas. Fueron consecuencia de la toma, incendio y destrucción de San Carlos y de la zona inmediata.

Producida la invasión y el talado sucesivo de los pueblos, los vecindarios huían con sus bienes muebles y los objetos del culto, antes que el brigadier Chagas los ocupase. Tal ocurrió con los vecinos de las reducciones de Loreto y San Miguel, que cruzaron la conocida Tranquera de Loreto, penetraron al actual territorio de la provincia y fundaron los pueblos de estos nombres, en el Departamento actual de San Miguel.

El vecindario de la capilla de Nuestra Señora del Carmen, en Paso Caá Caray, hizo lo mismo, llevando consigo la magnífica talla en madera que la representa, con sus bienes muebles, alhajas y el personal de músicos y esclavos de su servicio.

Pero, en vez de seguir la huella de la emigración de los guaraníes de Loreto y San Miguel, cortando al sur, apenas cruzada la Tranquera del primero de estos nombres, los devotos de Caá Caray -menores en número- llegaron a la jurisdicción de Itatí, cruzando la Tranquera de Loreto y penetrando a la provincia por el Paraje de Barranqueras, que era el deslinde de hecho de su Gobierno.

Se establecieron los fieles en las tierras del pueblo de Itatí, en el Partido de Itayoy, dirigidos por el mayordomo del culto, Juan Gregorio Blanco. En Septiembre de 1820, el general Francisco Rarnírez había conquistado la Mesopotamia y organizado la República Entrerriana, dividiéndola en cuatro Departamentos.

Los del Norte -llamados Corrientes y Misiones- eran dirigidos por Comandantes Militares, igual que los del Sur, denominados Paraná y Uruguay.

Preocupándose de este avecinamiento en Itayoy, cuyos devotos deseaban levantar iglesia, en Nota del 1 de Octubre de 1821, el Comandante Militar de Itatí decía que la Imagen de Caá Caray había sido llevada hacía tiempo a ese pueblo, solicitando de Evaristo Carriego, Comandante del Departamento de Corrientes, permiso para retirar dos campanas de su abandonada capilla.

Pero, apenas cursada la Nota, el 12 de Octubre, se desmorona la República Entrerriana y Corrientes vuelve a reconquistar su dignación de Provincia.

Los pueblos de Misiones, sumidos en la anarquía, sólo lograron formas imperfectas bajo la Comandancia General de Félix de Aguirre. En una de las tantas entrevistas realizadas por éste y el entonces gobernador de Corrientes, Juan José Fernández Blanco, el Comandante General de Misiones reclamó la Imagen.

Fernández Blanco le indica peticionara por escrito, para dar el trámite legal a la solicitud y cuando, apartándose de esta vía, Aguirre envía mensajeros para retirarla, el P. E. (1 de Noviembre de 1823), insiste en la necesidad de respetar las formas administrativas.

La ruptura de relaciones entre Corrientes y Misiones, como la caída de Félix de Aguirre, devorado por la misma anarquía que él fomentara, permitieron que la Virgen de Caá Caray continuase en Itatí, bajo la custodia de su mayordomo Blanco.

- El Inventario de sus bienes y su traslado al Municipio de Bella Vista, como Patrona, con sus músicos y esclavos

Fallecido éste, a pedido de su viuda, Francisca Ramona Durán, se levantó, el 20 de Mayo de 1825, un amplio Inventario de la Imagen, de las alhajas y semovientes que recibiera como ofrenda de sus devotos, por el Juez Comisionado, Andrés Ojeda, depositándose a su ruego y por temor a saqueos de que podía ser víctima, en poder del Comandante Militar Juan Antonio Güeri, el 2 de Junio del mismo año. El P. E. aprobó esta designación.

Como dato ilustrativo, sin entrar al detalle de las demás alhajas y bienes, cabe consignar -según el Inventario de referencia- que la Virgen de Caá Caray tenía una vara de alto, era de madera, estando adornada con una corona de plata, rosicler, por arracadas, y por un crucifijo y un pescadito, todo de oro, estos últimos usados por el “Niño” que la Imagen tenía en sus brazos.

El 21 de Abril de 1826, el gobernador Ferré dirigió un Mensaje al Congreso Permanente de la provincia, significando que en su último viaje a Itatí le había sido presentada por el Comandante Militar la Imagen de Nuestra Señora de Caá Caray, solicitando el permiso necesario para proceder a la venta de las alhajas que recibiera por ofrendas, para nombrar a esa Imagen, “Patrona” del pueblo recién fundado de Bella Vista y para destinar el importe que se obtuviera de las ventas a construir una iglesia en ese lugar.

Autorizado ampliamente, dióse a conocer la lista de las alhajas, el 1 de Mayo de 1826, que debían venderse por el precio de tasación, cuyo producido, destinado a la iglesia de Bella Vista, permiten al gobernador Ferré comunicar al Congreso de la provincia, a fines del período (1827), que fue levantado el templo que albergaba a la Patrona de Bella Vista, la Virgen del Carmen de Caá Caray.

La entronización de la Virgen de Caá Caray en Bella Vista, la disolución de la comunidad de Itatí, de la que ya nos ocupamos y el establecimiento de parroquias y su mejor ordenamiento en toda la provincia, son actos del plan de reorganización de la Iglesia correntina, que el gobernador Ferré presidió.

Consta en los Archivos que, desde fines de 1825, el P. E. de la provincia obtuvo autorización del Provisor y Gobernador del obispado de Buenos Aires -en sede vacante- para el arreglo de los viejos Curatos de la época colonial.

La tarea le fue facilitada por el entonces Cura y Vicario en la provincia, doctor Juan Francisco Cabral, ciudadano virtuoso, a quien debe pertenecer el plan de robustecimiento de la iglesia ejecutado por Ferré, el que se inicia el 3 de Noviembre de 1825 con la erección de una segunda Parroquia en la capital, con el nombre de San José.

Aprobada la erección por el Provisor, se nombró Cura Párroco al doctor José Vicente Fernández Blanco (6 de Marzo de 1826), trasladándoselo del Curato de San Roque, especialmente para que pudiera atender a su familia, y así debía ser, porque recién fallecía su hermano, Juan José Fernández Blanco (ex gobernador de la provincia) en medio del dolor general de la misma.

En 1826, el gobernador Ferré continuó en su noble empeño. Creadas las Parroquias de San Luis del Palmar y Empedrado, solicitó del obispado de Buenos Aires autorizase al Cura Vicario, doctor Cabral, a bendecir estos templos; erige la Parroquia de Bella Vista y solicita el nombramiento de Cura en la persona del mercedario, fray Hipólito Fernández.

En el deslinde de la nueva Parroquia quedaba la iglesia de Santa Lucía.

El Poder Ejecutivo debió pasar estos antecedentes al Congreso de la provincia, encontrándonos el 23 de Marzo con una Nota, dirigida por Ferré al Cura Párroco de Bella Vista, fray Hipólito Fernández, en que le asignaba -por vía de congrúa- la cantidad de doscientos pesos anuales, desde el 1 de Febrero próximo anterior, en que se posesionó de ese Curato.

El establecimiento de la Parroquia coincidió con el traslado de la Virgen de Caá Caray, la que fue retirada de Itatí con sus efectos por una comisión especial nombrada por decreto del 17 de Enero de 1827.

Consta en los Archivos que el 21 de Mayo de 1829, el P. E. ordenó al Cura de Bella Vista fuese dos ó tres veces al año a la iglesia de Santa Lucía, hasta que se nombrara al titular, a bautizar, confesar y hacer doctrina y, en el mismo año, debió intervenir para que los elementos del coro y músicos de Bella Vista fuesen, alternativamente, sin perjudicar sus ceremonias, a los vecindarios de Santa Lucía y Goya, para las festividades de Semana Santa.

Esta abundancia de auxiliares de fiestas religiosas en Bella Vista se explica, ya por la absorción de los viejos elementos de la reducción de Santa Lucía, ya por el avecinamiento de indios misioneros que, tomados en San Roquito, sobre el Miriñay, a raíz de la campaña de 1827 sobre Misiones, se llevaron, por Ferré, a su emplazamiento.

Por lo demás, la Virgen de Caá Caray tenía sus esclavos y devotos que la acompañaron en el viaje a su nueva residencia. Sólo quedó, en el poblado de Itatí, la Imagen de la Pura y Limpia Concepción de María(1).

(1) Esta información, el doctor Hernán Félix Gómez la hizo pública documentadamente en 1925, centenario de la fundación de la Ciudad de Bella Vista. Véase el libro de su autoría. “Páginas Históricas”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Nuestra Señora de Itatí (Historia Abreviada de la Reducción de la Pura y Limpia Concepción de Itatí y de su Imagen Milagrosa)” (1996). Ed. por Gabriel Enrique del Valle, Corrientes.

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