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Plazas y calles de la Ciudad de Saladas

Plazas: Centenario, Mitre y Veinticinco de Mayo.
Calles: Alvear, Belgrano, Berón de Astrada, Bolívar, Comercio, Coronel A. S. Blanco, Coronel Leyes, Defensa, Doctor Juan R. Vidal, España, Florida, Garibaldi, Independencia, Italia, Juan E. Martínez, Mantilla, Mitre, Moreno, Pellegrini, Rivadavia, San Martín, Sarmiento, Seis de Septiembre, 25 de Mayo.

Alvear (General Carlos María de).- Nació en Santo Angel, de las Misiones Orientales, el 25 de Octubre de 1789 y, como aquella jurisdicción integraba en ese entonces el territorio de la ciudad de Corrientes, es considerado como argentino(1).

(1) Hernán Félix Gómez. “El Municipio de Saladas” (1942). Ed. Corrientes, Corrientes.

Inició su carrera militar en España, batiéndose en Talavera y Ciudad Real. De regreso a Buenos Aires (1812), colaboró con San Martín en la creación del famoso regimiento de Granaderos a Caballo. Fue presidente de la Asamblea General Constituyente de 1813, en la que representó a Corrientes; general en Jefe del ejército en 1814, en el sitio de Montevideo, haciendo capitular al general Vigodet (20/VI/1814); combatió en Mercedes, Yí y Minas.

En 1815 fue nombrado Director Supremo. Actuó en la guerra civil, siendo desterrado. Tomó parte en la guerra contra el Brasil (1826), logrando la gran victoria de Ituzaingó (20/11/1827). Fue Ministro de Guerra (1829) y Ministro Plenipotenciario (1849) en los Estados Unidos, etc.

Falleció en ese país del Norte, en 1852.

Belgrano (Manuel).- Nació en Buenos Aires el 3 de Junio de 1770 y cursó sus estudios en el Colegio de San Carlos. A los 17 años de edad fue a España, ingresando en la Universidad de Salamanca, recibiéndose de Abogado. A su regreso ocupó el cargo de secretario del Consulado.

Luchó en la defensa y reconquista de Buenos Aires, durante las invasiones inglesas (1806 y 1807). Formó parte de la Sociedad de los Siete, siendo vocal de la Primera Junta (1810). Organizó la expedición al Paraguay, en cuya marcha fundó el pueblo de Curuzú Cuatiá. Combatió en las batallas de Campichuelo, Paraguarí, Tacuarí y Piedras.

El 27 de Febrero de 1812 creó la bandera nacional. Al año siguiente (1813) fue nombrado general en Jefe del Ejército del Norte, obteniendo gloriosas victorias como las de Tucumán (24/IX/1812) y Salta (20/II/1813). Luchó en los campos de Vilcapugio y Ayohuma (1813).

Sirvió a su país, sin interrupción, hasta su muerté. Fue un gran patriota y ejemplo de virtudes cívicas dignas de cultivarse.

Falleció en Buenos Aires, el 20 de Junio de 1820.

Por su actuación en la expedición al Paraguay (1810), está vinculado a la historia regional. Sus fuerzas fueron reforzadas con voluntarios correntinos, entre ellos el niño héroe inmortalizado como el Tambor de Tacuarí, oriundo de Concepción, antes denominado Yaguareté Corá.

Una división de milicias correntinas, a las órdenes de José de Silva, apoyó su avance al norte del Alto Paraná, y protegió su retirada, y otra de milicias misioneras comandadas por Tomás de Rocamora, lo asistió en la ocupación de Candelaria y las Misiones paraguayas.

Berón de Astrada (Genaro).- Nació en la provincia de Corrientes a fines del siglo XVIII, actuando en sus ejércitos, en los que se distinguió por su disciplina, inteligencia y capacidad. Fue jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo y del campamento militar que Corrientes creó, para la defensa de su frontera, en la zona de Curuzú Cuatiá.

Desde 1835 fue el más prestigioso de sus jefes militares veteranos, obteniendo, en 1837, el grado de coronel. Fallecido el gobernador Rafael de Atienza, fue designado gobernador interino de Corrientes, siendo nombrado en carácter de titular el 15 de Enero de 1838.

Levantó la bandera de la libertad política y la constitucionalidad, frente al gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas (20 de Enero de 1838), retirándole la representación de Corrientes en las Relaciones Exteriores. Para la acción militar se alió con el presidente del Estado Oriental, el general Rivera, produciendo un importante y claro documento político, que caracterizaba el propósito de derrocar al Gobierno de Rosas.

Organizó el llamado Primer Ejército Libertador de Corrientes, en el campamento de Avalos, con el que se enfrentó, sin el auxilio de Rivera, contra el enemigo, bajo las órdenes de Echagüe. Dióse la sangrienta batalla de Pago Largo (31 de Marzo de 1839). Berón de Astrada fue derrotado y muerto junto con centenares de soldados, muchos de los cuales fueron bárbaramente sacrificados.

De la espalda de Berón de Astrada se secó una lonja de piel, con la que se hizo una manea.

Berón de Astrada es para Corrientes el creador del programa político que los argentinos hicieron triunfar en Caseros y documentaron en la Constitución Nacional de 1853. Fue el primer mártir de una cruzada dolorosa que se inicia en 1838 y llega a 1852, hasta lograr las bases políticas de la comunidad nacional.

Bolívar (General Simón).- Nació en Caracas, el 24 de Julio de 1783. Recorrió varios países europeos y, de regreso a su patria, preparó el movimiento emancipador de Nueva Granada (hoy Colombia).

Pasó a Inglaterra, regresando en compañía del general Miranda, cooperando, en 1811, a la independencia de Venezuela. Fue gobernador de Puerto Cabello (1812), batiéndose contra los realistas en Chiriguaná (1813), Barbula, San Mateo (1814) y Carabobo. Formó, en 1816, un tercer ejército, que fue derrotado en Aguáceles.

Venció (por segunda vez) en Carabobo, entrando victorioso en Caracas. En Guayaquil (Ecuador) tuvo la famosa entrevista con San Martín (26/VII/1822), quedando al frente de la campaña libertadora del Perú. En 1823 lo ocupó, derrotando sus fuerzas -con las del Perú y las argentinas a sus órdenes-, a los realistas, en Junín (6 de Agosto de 1824) y Ayacucho (9 de Diciembre de 1824).

Nómbrasele Presidente Vitalicio. Bajo su inspiración se organizó Bolivia con las viejas intendencias del Alto Perú (1825). Tres años más tarde renunciaba a la dictadura militar creada por él en Colombia, después de haber reunido el Congreso de Panamá, que ensayó la unidad política de los Estados americanos.

Falleció en Nueva Granada, el 17 de Diciembre de 1830.

Centenario.- El 25 de Mayo de 1910 se cumplió el primer aniversario de la Revolución argentina, de su existencia como nacionalidad independiente de España, la Madre Patria. El acontecimiento fue celebrado fastuosamente en la ciudad de Buenos Aires y en las provincias.

Se asociaron la exaltación de cien años de vida libre, todas las naciones de la Tierra, cuyas delegaciones se hicieron presentes en la ciudad capital del país.

Grandes desfiles populares y militares, en las que revistieron las fuerzas de los más poderosos Estados, fueron la culminación de esta fiesta de la nacionalidad.

En la provincia de Corrientes, la celebración del Centenario fue jubiloso, estando presidida por una Comisión oficial. El 22 de Mayo de 1910 se realizó, en todos los municipios, un cabildo abierto celebratorio del de 1810, en el que hablaron los más elocuentes y representativos ciudadanos y, el día 25, grandes asambleas populares, en las plazas públicas, y a la misma hora, tuvieron reunido al pueblo provincial.

Escuelas, plazas, calles, etc., tomaron el nombre Centenario, para advertir se iniciaba una nueva centuria de la libertad, y el anhelo de que las formas políticas e institucionales fuesen mejor cumplidas para el bienestar y la justicia.

Comercio.- En general esta denominación obedece a la circunstancia de que la calle, plaza, etc., a la cual fue dada, es el barrio o lugar urbano en que se instalaron sus principales casas de comercio.

El procedimiento es útil, por cuanto los cuarenta y tres municipios de la provincia tienen la correspondiente zona de influencia en la campaña inmediata, cuyos pobladores van a esos núcleos urbanos a vender y comprar.

Por interés propio, los acopiadores de frutos del país y el comercio, que expende al detalle, buscan un avecinamiento inmediato, creando las calles o barrios comerciales.
También la denominación busca exaltar la práctica del comercio, como actividad noble del hombre y causa o medio de progreso. El comercio sirve de fórmula de compensación a las necesidades y a la división del trabajo.

Coronel A. S. Blanco.- El coronel Angel S. Blanco, hijo de Curuzú Cuatiá, fue uno de los valerosos políticos de la segunda década del siglo XX. Hizo su prestigio en la zona correntina del Alto Uruguay, actuando con criterio personalísimo dentro de las filas del partido liberal, al que representó en la Legislatura, interpretando una tendencia renovadora y radical.

Con esa personalidad presidió levantamientos populares en Santo Tomé contra las Administraciones del partido Autonomista. Afiliado a la Unión Cívica Radical, fue uno de sus primeros dirigentes y luego el inspirador real del radicalismo correntino, al que acaudilló en los comicios generales de 1919 como candidato a gobernador.

El coronel Blanco fue vencido por el acuerdo de los partidos conservadores a los que combatía, derrota que influyó poderosamente en su espíritu, falleciendo poco después en la ciudad de Buenos Aires.

Fue poeta, literato y afecto a estudios sociales. Pero fue, sobre todo, un intérprete del sentido renovador de la democracia provincial, en la que sembró ideas que robustecieron su personalidad.

Coronel Leyes.- El coronel José Félix Leyes, hijo de Saladas, hizo su personalidad en los ejércitos libertadores correntinos, destacándose por su valor temerario. Actuó en Caá Guazú y, luego, de Arroyo Grande, pasó al Uruguay, actuando en el sitio de Montevideo.

Vuelto a la provincia, combatió en Vences. En 1865 revistó en el Nro. 6 de Caballería Correntina (Saladas), que se organizó para resistir la invasión de las fuerzas del Paraguay. Hizo toda la campaña en la provincia y luego en el territorio enemigo.

Intervino en las luchas civiles, actuando entre los vencedores de Ñaembé.

Defensa.- Ocupada la Ciudad de Montevideo por los ingleses, en su segunda invasión al Río de la Plata, tomaron las disposiciones para el ataque y conquista de Buenos Aires, concentrándose los elementos en la Colonia, de la que zarpa la expedición, arribando el 28 de Junio de 1807 a la Ensenada de Barragán.

La expedición se componía de 7.822 hombres, fuera de jefes, oficiales y marineros, estando dividida en cuatro brigadas, a las órdenes de los generales Achmuty, Ghayfurd y coronel Mahón.

El ejército inglés se concentró en Miserere, señalándose el 5 para el asalto. Dividido en cuatro brigadas debía avanzar en 14 columnas paralelas por las calles perpendiculares al río.

Así se procedió, iniciándose las operaciones al amanecer, con suerte diversa; los invasores triunfaron en los dos extremos y fallaron en el centro, por uno y otro lado de la Plaza Mayor, que en ningún momento fue divisada por la fuerza invasora. A las diez de la mañana flameaban los colores ingleses en el Retiro, las Catalinas y la Residencia, pero la brigada Lumley se rendía parcialmente.

Por su parte, la división Ghayfurd, que bajaba por las calles Moreno y Belgrano, al doblar hacia el centro, fue acribillada por las fuerzas emboscadas en las azoteas de las casas.

Grupos parciales en que se dividió, se encerraron en Santo Domingo, para la defensa, y cuando intentaron salir se vieron cercados y tuvieron que capitular.

La noche trajo de hecho el primer armisticio. Al día siguiente abriéronse las negociaciones, sobre la base de la completa evacuación del Río de la Plata. La capitulación se discutió en el Fuerte y, ratificada con la cláusula impuesta de evacuar Montevideo en dos meses, se inició el embarco del invasor desde el Retiro.

En esta defensa de Buenos Aires actuó el Regimiento de Cazadores Correntinos, con heroísmo y eficacia, que fue reclutado en todos los vecindarios de la jurisdicción correntina. A él fueron soldados de Ensenadas (San Cosme) y Saladas, además de otros de la Ciudad de Corrientes. Entre estos Cazadores Correntinos actuó, por primera vez, el héroe de San Lorenzo, sargento Juan Bautista Cabral.

Dr. Juan Ramón Vidal.- Fue hijo del doctor José Ramón Vidal, quien comprometió la gratitud de la Provincia por su heroísmo civil, durante las jornadas de la fiebre amarilla, en 1871, en las que pereció asistiendo a sus conciudadanos.

El doctor Juan Ramón Vidal desempeñó, por dos veces, la primera magistratura de Corrientes, en los períodos 1886/1889 y 1909/1913, desenvolviendo una acción administrativa y política que mejoró las instituciones, avanzó la legislación, resolvió los problemas sociales, económicos y fiscales de aquellas horas, y encumbró a Corrientes en el prestigio de los argentinos, conquistándose la gratitud de sus conciudadanos.

Sin enumerar esos actos de gobernante que documentaron sus mensajes y las memorias anuales de los Ministerios, presidió dos reformas generales de la Constitución, incorporando, al régimen institucional, el principio de la representación proporcional parlamentaria y el sistema bicamarista, que son un timbre de honor para la provincia.

Por el primero, se rompió la práctica de las unanimidades electorales, con la representación justa de las minorías y, con el segundo, se creó el mejor equilibrio de la función de legislar, sujeta desde entonces a la doble influencia de secciones calculadas a un contralor entre el sentido localista de los Departamentos y el general del pueblo integral, de la comunidad política.

Como gobernador, el doctor Vidal resolvió el problema fundamentalísimo de la economía social, sistematizando la colonización en base al elemento nativo, dando hogar propio a miles de familias criollas que, desde entonces, tuvieron un refugio permanente.

Algunos de esos centros agrícolas son vecindarios progresistas con vida municipal (como Perugorría) y, otros, lograron una personalidad económica que los destaca en las nobles actividades del trabajo regional.

Como congresista, el doctor Vidal representó al pueblo de la Nación, electo por el distrito de Corrientes, en la H. Cámara de Diputados, de Mayo de 1908 a Diciembre de 1909, y a la provincia de Corrientes en el H. Senado Nacional, de Mayo de 1890 a Abril de 1898; en Mayo de 1907; de Junio de 1914 a Septiembre de 1930; y de Enero de 1932 a su muerte.

Fueron, incluyendo el segundo período gubernativo (1909/1913), cincuenta años de función parlamentaria, en la que el eminente correntino puso al servicio del país y de su provincia natal, la luz de su talento y el calor de sus virtudes y de su emoción patria, en proyectos de ley y discursos cuya compilación editada documentan los perfiles históricos de su personalidad.

Su último proyecto de ley sobre reajuste financiero, con motivo de la unificación de los impuestos internos, es el testamento de su credo federal, respetuoso de las autonomías de las provincias dentro de la unidad histórica del pueblo nacional.

El doctor Vidal falleció en Buenos Aires, en ejercicio de su banca de senador nacional por Corrientes, el 5 de Septiembre de 1940, en cuya oportunidad el país y la provincia le rindieron altos honores.

España.- Estado europeo que integra, con Portugal, la Península Ibérica. Tiene una superficie de 507.036 kilómetros cuadrados. Fue la nación descubridora y colonizadora de América, a la que dio su sangre, sus instituciones y su cultura. Las antiguas colonias de España en el continente constituyen hoy repúblicas progresistas que han renovado el patrimonio histórico social que recibieron de la Madre Patria.

Como para justificar la libertad de los pueblos hispanos americanos, el movimiento de ideas del siglo XIX dio en censurar la política colonizadora de España. Actualmente se le hace justicia, comprobándose le dio lo mejor de su tesoro espiritual.

El homenaje continental a la obra hispánica en América es unánime. La Argentina libertada de sus dominios, el 25 de Mayo de 1810, ha sido de las primeras en adoptar esta posición justa, y su nacionalidad está estructurada sobre el culto de aquella gran nación a la que tanto debe la civilización de Occidente.

Florida (La).- Batalla librada el 25 de Mayo de 1814, en la localidad de ese nombre, entre las armas patriotas y españolas, en la zona de Santa Cruz de la Sierra, Alto Perú.

Después de sucesivas derrotas, en San Pedrillo y Las Horcas, los generales patriotas Arenales y Warnes decidieron presentar nueva batalla, para cuyo efecto lograron organizar un pequeño ejército de 1.100 soldados.

El grueso del ejército estaba al mando del general Arenales, siendo Warnes y Rivas, encargados de comandar las alas. Junto al río Piraí, cerca de la aldea de La Florida, se produce el choque de los adversarios y, luego de una vigorosa arremetida patriota, el coronal Blanco (comandante realista) organiza la retirada de sus fuerzas, refugiándose en La Florida.

Warnes, que perseguía al enemigo, desafía a duelo al jefe realista, quien acepta el reto, realizándose seguidamente un encuentro a muerte, ante los rostros graves y ansiosos de los soldados. Después de reñida lucha, el jefe realista Blanco, cae, desfalleciente, con heridas mortales.

Al ver morir a su jefe, los peninsulares decidieron emprender la retirada, siendo perseguidos por el general Arenales, conquistándose una brillante victoria en favor de la Revolución.

Esta victoria de La Florida, en momentos difíciles de la Revolución, produjo inmenso júbilo en Buenos Aires. El entonces Director Gervasio A. de Posadas, dispuso la erección de un arco de honor con la leyenda: “La Patria a los Vencedores de La Florida”, en la calle llamada entonces del Empedrado que, con el tiempo, tomó esa denominación.

Esta victoria extendió su fama por todo el país, y como su nombre es el de la mejor calle porteña, en igualdad de condiciones algunos municipios la han adoptado.

Garibaldi (José).- Nació en Niza, el 4 de Julio de 1807, dedicándose a la navegación desde temprana edad. En 1836 se embarcó con destino a Río de Janeiro. Actuó como corsario durante mucho tiempo, en Río Grande, combatiendo contra el emperador del Brasil, pasando al Uruguay, donde actuó contra Juan Manuel de Rosas, por el general Rivera y la Comisión Argentina.

En 1843 regresó a Italia, sirviendo al rey Carlos Alberto, defendiendo a Roma, al frente de un ejército de 3.000 hombres, derrotando a los franceses en Pampili y, en 1849, a los españoles y austríacos. Ocupó la dictadura de Sicilia, tratando de conseguir la unificación de Italia, labor que la cumplió en 1870.

Fue electo varias veces diputado, falleciendo el 2 de Junio de 1882.

Entre 1836 y 1848 se desarrolla la actividad de Garibaldi en el Río de la Plata, al servicio del general Fructuoso Rivera, presidente de la Banda Oriental del Uruguay, y de la Comisión Argentina de emigrados, que habían constituido a Montevideo en un refugio contra el rosismo.

Como jefe de escuadrillas, Garibaldi actuó en el Río de la Plata y el Paraná, luchando contra los barcos del rosismo, para mantener abiertos los ríos al comercio de Corrientes y el Paraguay, y cerrar los puertos de Buenos Aires.

Como Corrientes, pronunciada contra Juan Manuel de Rosas, por segunda vez, el 6 de Octubre de 1839, luchaba contra el gobernador de Buenos Aires, hubo una alianza de hecho entre su Gobierno y el de Montevideo. Garibaldi, con sus barcos, defendió el comercio en el río Paraná, dándose el combate de Mal Abrigo, frente al Departamento Esquina.

Garibaldi, vencido, ordenó la destrucción de sus barcos, marchando por tierra hasta Mercedes (Corrientes), donde se acantonaron sus marineros.

Hasta su retorno a Montevideo, Garibaldi residió en la Ciudad de Corrientes y en Santa Lucía de la misma provincia.

Independencia.- La independencia de los argentinos se declaró por el Honorable Congreso de Tucumán, el 9 de Julio de 1816. Pero el hecho de que no fuese incluido en el programa escrito de la Revolución de Mayo, desde las jornadas iniciales de 1810, no quiere decir que no hubiese sido uno de los fines esenciales de aquel movimiento, que debió simularse en los mil intereses que dificultaban la empresa.

La independencia es una motivación del existir argentino, de una realización progresiva. La política fue seguida de la espiritual y de la económica, y éstas son tanto más perfectas cuanto mayor es el vigor de la vida interior de los hombres.

Para Corrientes, la denominación de Independencia es homenaje a la de la Nación, como al proceso que la convirtió en provincia federal, dentro de la comunidad argentina, proclamada por sus varones en el Primer Congreso Provincial, de 1814.

Italia.- País europeo, cuya superficie abarca 311.000 kilómetros cuadrados. Es sumamente montañoso, cruzado por los Alpes y los Apeninos, pero posee grandes llanuras de admirable fertilidad, tales como los valles del río Pó. El clima es variado y la vegetación muy rica en algunas zonas.

No obstante la relativa pobreza de su suelo, ha desarrollado un notable progreso, siendo actualmente una potencia mundial de primer orden.

Italia fue sede de la civilización romana a la que tanto debe la cultura occidental de estos días. Su pueblo se siente heredero de aquella grandeza, que dio su sello propio a todos los que en ella abrevaron directamente, entre los que se encuentra el hispánico.

La Argentina, por su enlace con España, la Madre Patria, tiene también genio latino.

Pero además de estos enlaces generales, que explican la inclinación y homenaje a Italia, aquella gran nación está vinculada a la Argentina por cuanto colaboró a su grandeza, mediante el comercio y la radicación de grandes masas de italianos, que trajeron el aporte de su esfuerzo material y espiritual.

La colonia italiana es en el país una de las más numerosas y selectas, y sus hombres representativos tienen comprometida la gratitud argentina. Se debe a la inmigración italiana, en gran parte, el progreso agrícola de la Nación.

Juan E. Martínez (Gobernador).- Hijo de Goya, descendiente de estirpes tradicionales de la sociabilidad provincial, el doctor Juan Esteban Martínez fue, desde su juventud, un dirigente de su pueblo.

Ministro de la provincia en 1871, apenas recibido de Abogado y en plena epidemia de la fiebre amarilla, probó su serenidad y dedicación al servicio público, no abandonando sus tareas, y salvando del contagio que afectó su salud. Aumentó con ello sus prestigios, que la revolución al gobernador Evaristo López, en 1868, en la que actuó destacadamente, había cimentado.

Durante 40 años actuó desde las filas ciudadanas y las funciones del Estado como dirigente y luego como jefe del partido Liberal. Fue el gestor en Corrientes de la política del general Bartolomé Mitre y, seguramente, la encarnación de un prestigio y una acción cívica que encarnaba la virtud, el valor, la austeridad y la sencillez de aquél.

Fue un demócrata sincero, debatido, negado a veces por su mismo partido, que debe a su personalidad sus horas brillantes. Vicegobernador primero, gobernador después, por dos veces, de la Provincia, diputado nacional, etc., representó dignamente los prestigios de Corrientes.

Gestor de insurrecciones y víctima, a su vez, de movimientos armados, fue separado de la Primera Magistratura por un juicio político. Pero el aplauso de la nación compensó de esta amargura a su espíritu.

Discreto en el decir, fue periodista ágil, sin retórica, realista y erudito. Las mismas calidades están en sus documentos y discursos políticos. Pero fue su virtud la que ató los corazones a su personalidad, que en la hora de su muerte y en la del traslado de sus restos a la capital de la provincia, le rindió el homenaje que merecía.

Falleció en Goya, el 23 de Mayo de 1909.

Mantilla (Dr. Manuel F.).- Nació en Saladas (Corrientes), el 25 de Julio de 1852. En 1878 fue designado Ministro General del vicegobernador Martínez; ocupó el ministerio de Gobierno, en las Administraciones de Gregorio Pampín, Nicolás Ferré y el doctor Felipe Cabral.

En 1880, resultó electo diputado nacional. Fue jefe de Sección en el Archivo General de la Nación, en Buenos Aires, donde aumentó sus conocimientos históricos, y publicó varios libros. En 1894, fue nuevamente electo diputado nacional. En 1899 ocupó una banca en el Senado de la Nación, siendo nuevamente electo senador nacional, en 1904.

Fue periodista y escritor fecundo, contándose entre sus obras: “La Resistencia Popular de Corrientes”, “Patriotas Correntinos”, “Páginas Históricas”, “Manuel Artigas”, “Plácido Martínez”, “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”, publicada después de su muerte, etc.

Falleció el 17 de Octubre de 1909, en ejercicio del cargo de senador nacional, mientras viajaba en el F. C. Central Entrerriano, con destino a su provincia.

La personalidad del doctor Mantilla ofrece dos aspectos fundamentales: como político, fue un hombre combatido y discutido, por la acción directiva, continua y enérgica que le cupo. Miembro del partido Liberal, fue jefe de una de sus tres fracciones y, naturalmente, hubo de sufrir no sólo el juicio severo de los contendores de ese partido, sino el de los hombres liberales de las otras dos fracciones que lo integraban.

El sentido de su acción política fue intransigente, factor que contribuyó a que no lograse la adhesión completa del partido en que militaba, a pesar de adeudarle sus mejores éxitos.

Como representativo de la ilustración y la cultura provincial, el doctor Mantilla tiene una personalidad que nadie discutió. La prensa y el libro (sobre todo el de temas históricos), lo perfilan definitivamente entre los que tienen comprometida la gratitud pública.

En cuanto al documento de gobierno, que hubo de redactar como ministro o como político militante, aquéllos que nos ha legado, son un modelo de técnica y erudición.

Mitre (General Bartolomé).- Poeta, historiador, político y militar de larga actuación en los escenarios del país. Nació en Buenos Aires, el 26 de Junio de 1821, se educó en ella y en Montevideo, donde empezó su carrera militar, al mismo tiempo que se daba a conocer como poeta y escritor.

Como militar actuó en el sitio de Montevideo y llegó a coronel en el campo de batalla de Caseros.

En 1845 viaja a Bolivia, donde funda el Colegio Militar y actúa en acciones de guerra. Obligado a emigrar a Chile, se consagró al periodismo. Desde 1852 hasta 1901, Mitre desempeñó un papel importantísimo en todos los acontecimientos políticos del país, habiendo ejercido los cargos de diputado, convencional, senador, ministro de Gobierno y de Guerra, jefe del Estado Mayor, general en Jefe del ejército en Cepeda y Pavón, y gobernador, todo en la Provincia de Buenos Aires.

Fue presidente de la República en 1862, cargo que desempeñó hasta 1868. A él corresponde la responsabilidad de la política argentina durante la guerra contra el Paraguay, en la que fué Generalísimo de los ejércitos aliados.

Contó, en la provincia de Corrientes con numerosos amigos políticos que lo secundaron en la vida pública.

Su obra cultural es enorme. El actual Museo Mitre, organizado con sus libros y archivo, certifican su personalidad y erudición. Como historiador, nos legó las historias de San Martín y Belgrano, sus obras cumbres, que comprenden el período colonial y la independencia.

Mitre visitó varias veces la provincias, sobre todo durante la guerra con el Paraguay.

Moreno (Dr. Mariano).- Nació en Buenos Aires, el 23 de Septiembre de 1778, educándose en el Colegio de San Carlos. Sus estudios superiores los realizó en la Universidad de Charcas, donde se distinguió por su talento; obtuvo las borlas de Doctor en Leyes y practicó el derecho.

En 1805 regresó a Buenos Aires, ejerciendo con brillo su profesión; era Relator de la Audiencia cuando se prodijjo el movimiento de Mayo. Como secretario de la Primera Junta se hizo notar por sus condiciones excepcionales para guiar la marcha de la Revolución, demostrando su preparación en el desempeño de las carteras de Gobierno y Guerra, que tuvo a su cargo.

Sus iniciativas son numerosas: creó la biblioteca pública, batallones de milicias, la policía municipal, el primer periódico oficial, etc. Su genio reformador lo enfrentó a los hombres que tenían un sentido conservador de los procedimientos y las formas sociales, fuerzas que chocaron, a raíz de la incorporación de los diputados provinciales a la Junta Provisional. Entonces dimite, alegando que la incorporación de esos representantes era contraria al derecho y al bien general del Estado.

En 1811 fue nombrado Ministro Plenipotenciario ante el Brasil y Gran Bretaña, embarcándose el 24 de Enero del mismo año en el barco “La Fama”. Durante el viaje enfermó, falleciendo en alta mar, a la edad de 33 años. Su cadáver fué arrojado al mar, a la altura de Santa Catalina. Cuando Saavedra supo la noticia de la muerte de Moreno, exclamó: “Tanta agua era menester para apagar tanto fuego”.

Es considerado un precursor de la Revolución de Mayo por su notable Representación de los Hacendados, que dio pie al comercio con los ingleses, autorizado por el virrey Cisneros.

Pellegrini (Dr. Carlos).- Nació en Buenos Aires, el 11 de Octubre de 1846. A poco de haberse graduado de Doctor en Jurisprudencia, actuó en la campaña del Paraguay como alférez. De regreso, comienza su vida política, siendo electo (1873) diputado, destacándose en el Congreso por su vivacidad e inteligencia.

Hallábase en Europa realizando una misión financiera, cuando fue llamado para desempeñar la cartera de Guerra y Marina (1879). Durante la presidencia del doctor Miguel Juárez Celman actuó como vicepresidente de la República (1886).

Pero como el doctor Juárez Celman presentó su renuncia (6 de Agosto de 1890), el doctor Carlos Pellegrini terminó el período constitucional de 6 años, el 12 de Octubre de 1892.

Desde 1896 a 1904, ocupó una banca en el Senado Nacional, siendo después electo (11 de Marzo de 1905, diputado. Sorprendióle la muerte en el desempeño de este último cargo, el 17 de Julio de 1906.

El doctor Pellegrini piloteó al país sacándolo de la gran crisis económica de 1890; fue el fundador del Banco de la Nación Argentina y de la Caja de Conversión, títulos que significan el de creador de la grandeza financiera del país.

Su vida política fue fecunda. Significa para la ciudadanía argentina uno de sus más grandes conductores. Su elocuencia era arrolladora y su acción tenaz y valiente.

Fue uno de los jefes del partido Autonomista Nacional, inspirador de sus más importantes círculos y distritos, como el de este partido en Corrientes. Para la provincia fue el defensor, en el Senado, de su patrimonio territorial, cuando la nación separó a Misiones.

Rivadavia (Bernardino).- Nació en Buenos Aires el 20 de Mayo de 1780. Estudió en el Real Colegio de San Carlos, sin graduarse de abogado. Combatió en el cuerpo de Gallegos contra las tropas británicas, en las invasiones de los años 1806 y 1807.

En 1810 colaboró en el movimiento emancipador. En 1811 fue designado Ministro Secretario de Guerra, desempeñando, además, las carteras de Gobierno y Hacienda. Fue encargado de negocios en Europa (1815).

De regreso a su país desempeñó el Ministerio de Gobierno (1820). Entre sus iniciativas se cuentan: la creación del Registro Oficial, archivo, cementerio, Registro Estadístico, mercado, etc. Fundó numerosas bibliotecas públicas, la Sociedad de Beneficencia, la Universidad, el Departamento de Ingenieros y otras muchas mejoras.

En 1825 viaja con destino a Europa como enviado extraordinario ante la Corte británica. Vuelto al país, es nombrado presidente de la República (8 de Febrero de 1826), siendo su período brillante en la historia del país.

Fue notable propulsor de la Instrucción Pública, a la que prestó una decidida protección. Debido a la oposición del partido Federal y a la insurrección de algunas provincias, hubo de dimitir, el 27 de Junio de 1827, contando en su haber una labor fecunda con relación al corto período de su presidencia.

Desde entonces se apartó de la política, pasando a Europa, regresando al país en 1834. Radicóse en el Uruguay y, luego, en el Brasil, embarcándose en 1841, con destino a Cádiz, muriendo en esta ciudad el 22 de Septiembre de 1845.

En una cláusula de su testamento prohibió fueran sus cenizas trasladadas a Buenos Aires, pero en el año 1857 fueron traídas. Hoy se encuentran en el grandioso mausoleo que se levantara a su memoria en la plaza 11 de Setiembre, en la ciudad de Buenos Aires.

Rivadavia es el más grande hombre civil de la Revolución.

San Martín (General José de).- Nació en Yapeyú (Corrientes), el 25 de Agosto de 1778. Hizo sus primeros estudios en Buenos Aires, pasando luego a España. Ingresó en el Seminario de Nobles de Madrid, como cadete (31 de Agosto de 1789). Actuó en los combates de Plaza Orán, Fort-Vendres, Baternis, Cruz de Hierro, Albufera, Bailén y otras numerosas batallas de la invasión napoleónica.

Reconociendo la justicia del movimiento emancipador americano, acudió en auxilio de su tierra natal. Desembarcó en Buenos Aires, el 9 de Marzo de 1812. El Gobierno le encomendó la organización del Regimiento de Granaderos a Caballo. Su primera actuación la cumplió en el combate de San Lorenzo (3 de Febrero de 1813).

En 1814 fue nombrado General en Jefe del Ejército del Alto Perú, cargo que dimitió, para aceptar la gobernación de Cuyo y formar el Ejército de los Andes, del que fue general en Jefe (1816). En Mendoza, improvisando recursos, organizó el ejército, contando con la colaboración del pueblo y la generosa ayuda de las damas mendocinas.

En 1817, cumplió la inmortal hazaña de cruzar los Andes; combatió contra los realistas en Chacabuco (12 de Febrero de 1817), en Cancha Rayada y Maipú (17 de Abril de 1818) realizando la primera parte de su empresa: la independencia de Chile. En 1818 pasó a Buenos Aires, iniciando los preparativos de creación de la escuadra que transportaría sus tropas al Perú.

El 20 de Agosto de 1820 partió de Valparaíso, arribó al Perú al frente de su ejército. Después de la conferencia de Guayaquil abandonó el país, luego de ocupar Lima, proclamar la independencia del Perú (10 de Julio de 1821) y poner sitio al puerto de Callao.

El general San Martín es considerado como el más grande genio militar y estratega de América, cualidades fusionadas a sus virtudes morales, que le valieron la admiración de la posteridad.

Se radicó en Francia, donde falleció en Boulogne Sur Mer, el 17 de Agosto de 1850. Fue el ejecutor de la liberación del continente. Es el más grande de los argentinos y una síntesis de las virtudes civiles y militares de la nación.

Como hijo de Corrientes, su culto es general en la provincia.

Sarmiento (Domingo Faustino).- Nació en San Juan, el 15 de Febrero de 1811, educándose en esa ciudad. Combatió en Tafil, Niquivil y Lomas de Luján, en 1829. Fue enemigo declarado de la política rosista, debiendo emigrar a Chile en 1831.

De regreso al país, fundó en San Juan el periódico “El Zonda” pero, perseguido por las huestes de Juan Manuel de Rosas, fué desterrado a Chile, en 1842. En el vecino país se dedicó a la enseñanza primaria. Salvó a varios argentinos derrotados en Rodeo del Medio, en la Cordillera de los Andes. Creó, en 1844, la primera escuela normal y un periódico, en Santiago, escribió su gran obra, el “Facundo”.

Pasó a Europa y de regreso a su país combatió contra Rosas en Caseros (3/II/1852). En 1852 pasó de nuevo a Chile. De regreso a su tierra fue designado jefe del Departamento de Escuelas, demostrando sus grandes dotes para el progreso de la Instrucción Pública.

Fue ministro de Gobierno, en 1860, y gobernador de San Juan, derrotando en el Pasito al “Chacho”.

Cuatro años más tarde fue nombrado Ministro Plenipotenciario ante Chile, Perú y Estados Unidos, en cuyo país se hallaba cuando fue electo Presidente de la Nación.

El Gobierno de Sarmiento fue laborioso; prestó mucha atención a la instrucción pública, inauguró el ferrocarril a Córdoba, reorganizó la escuadra, presidió el primer censo del país durante los días 15, 16 y 17 de Septiembre de 1869, realizando otras innumerables iniciativas.

Fue senador y, en 1879 ministro del Interior. Pasó al Paraguay, donde falleció, el 11 de Septiembre de 1888.

Fue un constructor de la grandeza argentina.

6 de Septiembre.- En 1930, Corrientes, como toda la República, vivía un régimen de usurpación y dictadura. La reacción no podía iniciarse dentro de la ley y en el orden normal de las instituciones, desde que el momento era de fuerza, y es la fuerza la que obstaculizaba el camino de la ley(2).

(2) El nombre de esta calle ya ha sido cambiada. Cada tiempo histórico tiene sus valores. El doctor Hernán Félix Gómez, autor de estas líneas, era un hombre de su tiempo. Hoy se leen con reproche estas palabras; el sólo hecho de enaltecer una fecha, un nombre, un movimiento que haya sometido por la Fuerza a una comunidad con el objeto mezquino de tomar el poder es rechazado de plano. Sin embargo, no deja de ser interesante transcribirlo, para tener una acabada idea de cómo evoluciona el pensamiento y los sentimientos de un pueblo. // Citado por Gabriel Enrique del Valle.

Los representantes de los partidos políticos nacionales, no afectos a Hipólito Yrigoyen, en las Cámaras de la Nación, unieron sus esfuerzos en un programa simple: volver al país al orden de la Constitución, usando de la Ley Electoral Saenz Peña. Cuarenta y cuatro legisladores radicales y la representación del radicalismo antipersonalista, sumaron sus esfuerzos, y el general Uriburu fue el jefe del movimiento militar.

Fue como en Mayo de 1810. El pueblo se lanzó a la calle. Al frente estaban los hombres de acción y pensamiento, sus jefes militares y sus soldados predilectos. En reemplazo de los viejos patricios que acaudillara Saavedra, los cadetes del Colegio Militar, con fuego en los ojos y la misma marcialidad de sus desfiles memorables.

A su frente, como un símbolo de cultura y de la fuerza, por sus virtudes de ilustración y de valor, un General que la voz del pueblo venía señalando como el jefe armado de la democracia. Y el general Uriburu, a quien venimos aludiendo, en nombre de la argentinidad, apoyado en miles de ciudadanos que hacían horizonte desde la Casa Rosada a la perspectiva del Congreso, recogió del despacho presidencial los atributos del mando, los invistió para bien de la patria, y tradujo su lealtad encumbrando a las dignidades del Estado a quienes eran pares de su lealtad y su civismo.

El personalismo fue barrido de las plataformas del poder. La ola amorfa que sus caudillos indicaban con el sentido de sus pasiones y apetitos, corrió a sus embalses naturales.

No fue tras ella ni el odio ni el castigo de los buenos argentinos, sino el sentimiento de ver a la patria retrasada en su marcha progresiva por la inexperiencia, la maldad y el espíritu de lucro, con el propósito de reconquistar los días estériles en acción vitalizada por los ideales indestructibles de la estirpe del Plata.

En nombre de esos ideales se levantaron en todo el territorio del país las banderas que la epopeya había hecho famosas en el continente y en el mundo. Los mercaderes que llenaban los templos fueron arrojados por la mano poderosa de la ciudadanía y del programa de Mayo, que escribieron los patriotas de 1810. Fue el programa exaltado por los libertadores de 1930.

En vez de unicato y el personalismo, el respeto de las provincias y la valorización de la voluntad del pueblo; en vez del propósito de círculo y del bien de los turiferarios, la consulta de los intereses generales y la felicidad de todos los argentinos; y en reemplazo de la política cerrada que hacía de la Argentina un reducto, la gestión amplia y generosa en cuyo seno pudieron fundirse los más grandes intereses del continente.

Tal el significado espiritual de la revolución del 6 de Septiembre de 1930 que reabre el proceso institucional de los argentinos.

25 de Mayo.- En esta fecha de 1810 se inició la Revolución de la Independencia; fue el último día de la dominación española en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata.

Varios sucesos, como las invasiones inglesas (1806 y 1807), las ventajas del comercio libre, la invasión napoleónica a España, etc., apresuraron el estallido del movimiento de Mayo.

Habiendo caído la Junta Central de Cádiz (España), se consideró que la autoridad del virrey Cisneros emanada de ese poder había caducado. Rotos los lazos que mantenían unidas a España y sus colonias, éstas buscaron darse un Gobierno propio, de conformidad a las ideas de soberanía popular divulgadas por la filosofía del siglo XVIII.

Por este motivo, se pidió a Cisneros (21 de Mayo de 1810) invitara a los vecinos a reunirse en cabildo abierto para consultar la voluntad popular. El 22 de Mayo de 1810 se realizó la memorable asamblea, nombrósele presidente de una Junta Gubernativa, pero el pueblo impuso su voluntad, obligándolo a renunciar.

Al día siguiente (25 de Mayo de 1810) se constituyó el primer Gobierno patrio, presidido por el coronel Cornelio Saavedra, y compuesto por el doctor Mariano Moreno, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Juan José Paso, presbítero Manuel Alberti, Juan Larrea, Domingo Matheu y general Miguel de Azcuénaga.

El movimiento de Mayo significó el comienzo de la lucha por la independencia, y esta fecha gloriosa el advenimiento del cuerpo político de la nacionalidad.

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