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Los túneles secretos de Corrientes

Es frecuente oír hablar en la provincia de Corrientes de túneles, entierros y aparecidos. De acuerdo con estas tradiciones, una compleja red subterránea se ubica bajo nuestros pies, en el centro de la ciudad, e innumerables entierros (o tesoros) esperan ser descubiertos para hacer millonario a quien los busca. Y, ligado a ambos temas, surge el no menos inquietante de los fantasmas, poras o aparecidos en los que se cree a pie juntillas(1).

(1) Material extraido de la obra del arquitecto Andrés Alberto Salas, “Corrientes, Calles, Plazas y Túneles (otra mirada -desde 1588 a la actualidad-)” (2006). Edición del Autor.

Toda esta fantasía y profusas sagas y leyendas, evidentemente responden a algunos hechos reales en sus comienzos, y que paulatinamente se fueron enriqueciendo en el imaginario colectivo, adobando y acrecentando, con lo que no faltan aquéllos que se sienten protagonistas directos de algunas de esas historias y a quienes en el medio suele apodárselos fantásticos.

Sin embargo -y exageraciones de lado-, buena parte de estas historias tienen un origen cierto y, por tal causa, en la década de 1960, el Gobierno Municipal creó una Comisión encargada de expedirse sobre el tema puntual de los túneles. Pero, como decía el general Juan Domingo Perón, cuando no se quiere concretar algo, lo más recomendable es designar una comisión -mejor si es con numerosos miembros- y esto es lo que ocurrió en aquellos tiempos.

Todos los que hemos leído el Informe sobre Ciegos de Ernesto Sábato, recordamos lo agobiante y fascinante del mismo. Lo que en aquella ficción sucede en el barrio porteño de Belgrano resulta similar a lo que puede suceder en esta geografía, donde los límites entre la realidad y la fábula se diluyen y las tinieblas mantienen su vigencia.

Tan fuertes son las connotaciones de estos temas, que a menudo se opta por negarlos en todo sentido, como asociando lo subterráneo con lo demoníaco y pecaminoso y se intenta borrar a toda costa la idea de esos túneles.

Pero abundan las historias documentadas de casos similares, como los ya sucedidos en la Ciudad de Córdoba, donde los túneles encontrados hoy se pueden recorrer como un paseo turístico. O los de las Manzana de las Luces, en la Ciudad de Buenos Aires. Hay que recordar que, en este último caso, el sacerdote negaba su existencia de manera vehemente, mientras el ingeniero Héctor Greslebin los documentaba y realizaba sus planos, fotografiando además en ellos al mismo delegado del cura párroco que los negaba.

- Sótanos eran los de antes

Aparentemente, el uso del sótano es traído a América por los europeos, para los cuales esta construcción era habitual en las viviendas, especialmente de España e Italia. Pronto se inician en el país este tipo de soluciones constructivas, que hasta resultan fácilmente realizables por la clase de terrenos.

Generalmente, se los usaba como lugares de almacenamiento de comestibles no perecederos y, en muchas ocasiones, como sitios defensivos de ocultamiento. En algunos casos, vinculaban casas separadas, permitiendo la comunicación secreta o el escape, en caso de necesidad.

Está de más mencionar la sucesión de sangrientos entrentamientos y guerras civiles en la historia local y nacional o el ataque de malones en sitios de frontera, circunstancias que ayudan a entender la lógica de esta solución subterránea.

Recordemos que, con la generación del 80, se modifica el país y la masiva exportación de los frutos de la tierra genera la correlativa importación de los materiales de construcción, alambrados, vías, productos industriales en general, así como la inmigración de millones de personas.

Nuevos modelos constructivos comienzan a mostrar un nuevo paisaje urbano: las casas de arquitectura italianizante. En efecto; estas llamadas casas chorizo, van a alojar a numerosas familias, en las que muchas veces conviven tres generaciones. Y aún hoy permanecen estas viviendas en los cascos históricos de las ciudades de todo el país y de América en general.

En Corrientes, el Casco Histórico inicial -a pesar de las numerosas demoliciones realizadas- es un muestrario de la perduración de este tipo de arquitectura. Con habitaciones que en general miden cuatro por cuatro metros y de elevada altura, sus pisos y cielorrasos se construían generalmente con madera de pino tea, uno de los materiales importados, como las chapas de zinc de los techos, los artefactos de los baños y las mayólicas de los zaguanes (también los mármoles de los imponentes panteones familiares. Recorrer los cementerios de la provincia permite conocer un excelente patrimonio de épocas pasadas en lo concerniente a este tipo arquitectura funeraria).

Hacemos referencias a las casonas más importantes que eran propiedad del Gobierno, de la gente con más fortuna o de la Iglesia, precisamente ubicadas dentro del Casco Histórico, la mayoría de las cuales hoy son reparticiones públicas, sanatorios o clubes.

Constructivamente, los pisos de madera se hacen “flotantes”, es decir se asientan sobre un entramado de maderas más gruesas (vigas y clavadoras), a su vez separados del suelo original del terreno por pilares de ladrillos de 0,70 a 1 metro de altura. Se hacen así para aislar el local de la humedad (ventila con rejillitas al exterior) y elevar toda la construcción del nivel de la vereda.

Al desconocer este sistema constructivo, mucha gente suponía que al sonar a hueco su taconeo en esos pisos, era obvio que bajo los mismos debían existir sótanos y pasajes secretos que los dueños negaban, lo que incrementaba la curiosidad y alimentaba fantasías.

Todas estas casas cuentan con varios escalones en su acceso, que salvan esa diferencia y realzan el aspecto de la vivienda.

En el caso de haber sótano, éste se ubicaba en una de las habitaciones -generalmente las de atrás- y, habitualmente, se accedía a él por una puerta trampa en el piso, la que se levantaba con una gruesa argolla de metal y permitía llegar por una escalerita al nivel inferior del mismo.

- El subsuelo correntino

La traza de la Ciudad de Corrientes, fundada de acuerdo con el modelo tradicional, corre de norte a sur en un damero que facilita el escurrimiento de las imponentes y repentinas aguas de lluvia.

El sector donde se supone existen los túneles, se encuentra limitado naturalmente por los cauces del ex arroyo Salamanca, hacia el Oeste, y por el arroyo Poncho Verde, al Este, ambos obstáculos insalvables, ante la posibilidad de creer en la existencia de ellos fuera de este sector, tal como se observa en el mapa que ilustra la nota.

Durante dos siglos, la ciudad se desenvolverá en esos límites. De diarios de Corrientes de 1890 se desprende que, en ese tiempo, estos arroyos prácticamente la limitaban con sus trazas. Las noticias referentes a la necesidad de colocar puentes en las esquinas de San Martín y San Juan, Ayacucho (hoy H. Yrigoyen) y La Rioja, Ayacucho y Salta, Junín y Buenos Aires, 9 de Julio y Tucumán y más adelante con San Luis, son elocuentes de los cortes que existían en la planta urbana, que llegaban a las calles Mendoza y la Plaza de la Industria (hoy Hospital Escuela)

Evidentemente, los 18.000 habitantes con que contaba la ciudad principios del siglo XX, tenían serios inconvenientes en sus recorridos, y los dictámenes municipales acerca de tales puentes, marcaban una realidad de la vida de ese tiempo.

Según el doctor Rubén Lena, geólogo con amplia experiencia y conocimiento en la materia, el tipo de suelo arcilloso-arenoso predominante en esta parte, no favorece la presencia de túneles, puesto que la tendencia al desmoronamiento natural de este tipo de terreno, obliga a ejecutar obras de consolidación de importancia.

Acota el mismo doctor Lena que, en el sector no se encuentran napas de agua, tal como sucede en el resto de la ciudad (donde es habitual ubicar la primera napa a 4,50 metros del nivel del suelo) aunque es característico el anegamiento de subsuelos y sótanos coincidentes con grandes lluvias o crecientes del Paraná.

Este fenómeno es de público conocimiento y afecta a la mayor parte de los nuevos edificios construidos en estos últimos años que, a pesar del empleo de una sofisticada ingeniería de aislaciones hidráulicas, sufren desagradables y copiosas filtraciones, lo que implica un dato muy importante pues su ubicación coincide con nuestra área.

Aparentemente, entonces, es casi imposible la existencia de los túneles, pues el tipo de suelo inadecuado y los anegamientos intermitentes, habrían impedido su construcción. Además, suponiendo superada esa instancia, costaría creer en su permanencia a lo largo del tiempo -durante más de un siglo- sin sufrir desmoronamientos o deterioros significativos.

En cambio, sí son conocidos los distintos conductos subterráneos de tipo pluvial o cloacal que desembocan en algunos puntos de la costanera, y que frecuentemente se asocian, por desconocimiento, con las construcciones subterráneas, motivo de este estudio.

También podrían existir los llamados “túneles de prisioneros”, que son aquellos practicados por presos que, confinados temporariamente en algún sótano, intentan una desesperada vía hacia la libertad, que a veces queda trunca y hasta ignorada por los captores. Estos, generalmente, son de muy reducidas dimensiones y realizados precariamente, lo que los hace reconocibles fácilmente.

Una hipótesis -que aportan diferentes testigos y que dicen haber recorrido dichos túneles- es que son parte de las colectoras pluviales urbanas, tienen largos tramos rectos y desembocan -ya en la costanera, sobre al río Paraná, a la altura de las calles San Martín y hasta el ex Regimiento 9.

Sin embargo, los desagües pluviales se construyen en esta ciudad ya en el siglo XX, y son tangenciales al casco céntrico urbano. De grandes secciones y de hormigón armado, efectivamente se pueden recorrer, con los riesgos naturales de hacerlo, entre sedimentos contaminados, roedores y su olor nauseabundo. La fantasía y la ignorancia de quienes han intentado transitarlos, aportan su cuota de confusión al tema.

LOS EDIFICIOS SIGNIFICATIVOS DE LA CIUDAD

mapa de tneles

Al estar supeditados los túneles a los principales edificios que representaban a instituciones o particulares, es conveniente señalar una breve síntesis de sus épocas de construcción:

El Cabildo: desde principios del siglo XVII (1605), sufre ampliaciones y modificaciones en su planta, para ser demolido finalmente en el año 1905.

Jefatura de Policía: emplazada en el lugar del Cabildo, se finaliza en el año 1914.

Ver:

Solar del Cabildo de la Ciudad de Corrientes

Imágenes del Cabildo y Jefatura de Policía

Municipalidad de Corrientes: primitiva residencia de la Orden Dominica, que debemos recordar estuvo ligada a la Inquisición. Luego, a partir de 1880, fue Escuela de Maestras. El anexo yuxtapuesto fue la casa del doctor Gómez, construida en la misma época. Cuenta con sótanos, pero bloqueados.

Ver:

Imágenes del Concejo Deliberante y Municipalidad de Corrientes

Solar de la Orden Dominica, actual Municipalidad

Ministerio de Gobierno: ex casa del doctor Cabral, construida en 1890.

Casa de Gobierno: en el solar ocupado por la antigua Iglesia Matriz, se inician las obras del actual edificio en 1886.

Poder Legislativo: obra terminada en 1905.

Ver:

Imágenes de la Casa de Gobierno

Solar de la antigua Iglesia Matriz, hoy de Casa de Gobierno

Colegio de los Jesuitas: la congregación se instala en el lugar actualmente ocupado por el Colegio Nacional, en 1690, hasta su expulsión en 1767. Su iglesia se demuele en 1796.

El actual Colegio Nacional se gestiona a partir de 1876. Se construye a comienzos del siglo XX.

Ver:

Imágenes del Colegio Nacional

Colegio Nacional General San Martín

Solar del Colegio Nacional

Iglesia La Merced: comienzan sus obras en 1856 y continúan hasta 1920, con la remodelación de sus torres.

Ver:

La Merced

Solar Mercedario e Iglesia de N. S. de las Mercedes

Convento de San Francisco: a partir de 1858 y hasta 1867 duran las obras, sobre la anterior estructura de 1802.

Hay que recordar, como una de las tantas paradojas de esta ciudad, que el Convento es de San Francisco, pero iglesia la es de San Antonio. La misma, desde el siglo XVII, fue cambiando de emplazamiento en esa manzana. Es decir, se construyeron sucesivos edificios, de los que inexplicablemente no existen testimonios en ningún archivo, al contrario de lo que sucede con el resto de los templos de esta ciudad.

Siempre se caracterizó por la altura de su única torre, como lo atestiguan las conocidas acualeras de Ouseley y Vincent, del siglo XIX, tan divulgadas. Las dos torres actuales -que recién aparecen en un grabado de Bossi, de 1863- reemplazaron a aquella solitaria del origen y componen, con una columnata inspirada en la de Bernini de San Pedro, en Roma, un curioso acceso que llama la atención en el resto de la silueta del convento.

La primitiva manzana, con los años, sufrió la amputación de algunos lotes, que pasaron a manos privadas y, finalmente, la aplicación en 1990 de un extenso y polémico mural en su contrafrente.

Ver:

Imágenes del Convento Franciscano

Solar Franciscano e Iglesia de San Antonio

Iglesia Catedral: terminada en 1861, recién fue habilitada al culto en 1874. La primitiva Matriz se demuele en 1873, para dar lugar a la Casa de Gobierno.

Ver:

Iglesia Catedral

Museo Juan Ramón Vidal: antigua casa del gobernador Juan Ramón Vidal, data de principios del siglo XX. Cuenta con un sótano remodelado, al que se le atribuyen conexiones en dos direcciones.

Ver:

Imágenes del Museo de Bellas Artes

Iglesia Jesús Nazareno: obra realizada en los años 1920.

Ver:

Jesús Nazareno

Colegio San José: antiguo Hotel de la Paix, data de principios del siglo XX.

Ver:

Colegio San José

El detalle sucinto de estas obras ligadas a esta investigación, se complementa con las obras urbanas de la ciudad, que recién en las cercanías de 1900 asimila el progreso del empedrado de sus calles, con piedras de Montevideo (ordenanza del 15/3/1889), sistemas de aguas corrientes (antes, el aljibe casero o el aguatero), líneas de telégrafo, mejoramiento del puerto, FF.CC. y la iluminación eléctrica de las calles, a partir de 1905.

Esta referencia servirá para ubicar al lector en el espacio y en el tiempo, dado que frecuentemente, sobre todo en los más jóvenes, existen numerosas dudas sobre la ciudad, que, con su desarrollo acelerado y el manoseo de su patrimonio, va borrando paulatinamente los testimonios significativos de su pasado.

EL SISTEMA DE TUNELES

De acuerdo con la creencia popular observada, existiría con seguridad una red que vincula distintas iglesias y edificios significativos.

En este campo se aglutinan varias teorías:

A.- Entre la Municipalidad y el Convento de San Francisco, con posible conexión al actual Museo Vidal, residencia del ex gobernador.

Por el sentido norte-sur, existirían sótanos -hoy bloqueados- en la actual Municipalidad. La altura de la ciudad en ese sector y algunos testimonios lo hacen creíble. Como testimonio cierto, el arquitecto Salas construyó una obra con frente a la calle San Juan y, en el fondo del terreno apareció, entre las medianeras, un tramo de túnel de aproximadamente 1,20 de ancho y unos 2 metros de altura, cuya parte superior era el terreno natural con forma de medio punto.

Por otra parte, el sótano del actúa Museo de Bellas Artes es de reducido tamaño, y son varios los que aseveran que esa reducción se debe a sucesivos muros internos, que encierran los huesos de distintas víctimas de las épocas de sangrientos enfrentamientos entre los colorados y celestes.

Avala esta hipótesis la aparición, en muros de las inmediaciones, de restos humanos embutidos en el espesor de los mismos que, al demolerse en alguna remodelación, sorprenden a los constructores y dan pie a la formulación de diversas clases de conjeturas.

B.- Entre la Iglesia de La Merced y el Convento San Francisco, con la posibilidad de pasar bajo la Casa de Gobierno o con la traza paralela a la calle 25 de Mayo, hasta la esquina de La Rioja y, de allí, a 45°, hacia el fondo del Convento.

Por su sentido Este-Oeste, los desniveles a salvar entre los extremos, su longitud y las imprecisiones acerca de su traza, es uno de los más problemáticos de creer. La actual Casa de Gobierno tiene sótanos bloqueados, ubicados en la esquina de Salta y 25 de Mayo, dato corroborado por el ex gobernador -de facto- Gustavo Adolfo Revidatti (1966 - 1967) en conversaciones con el arquitecto Andrés Salas.

C.- Entre la Iglesia Catedral y la Iglesia Jesús Nazareno, por la época en que se debería haber construido, cuesta entender su sentido, oportunidad y su existencia real.

D.- Vinculada al Colegio de los Jesuitas, el Cabildo y la Iglesia Matriz, sería uno de los más antiguos. La presencia de algún acceso oculto en la Casa de Gobierno es una de las pautas que alimentan la hipótesis.

En este caso, su longitud excesiva, sumada al sentido de su recorrido, hacen dudar de su existencia, más aun cuando, con las obras de construcción de la actual Jefatura de Policía, no aparecieron pistas del mismo.

Sin embargo, en la propiedad ubicada en la esquina de la misma manzana, al suceder algunos episodios anormales, se creyó en la posibilidad de la existencia de un “entierro”. Realizadas las excavaciones en su búsqueda, se encontró el segmento de un túnel con sentido este-oeste, clausurado en sus extremos y, años más tarde, en un muro apareció una pequeña tinaja con monedas de oro.

E.- Desde el Convento San Francisco al río Paraná: con nacimiento en los fondos del Convento, aparentemente su boca de acceso, está ubicada, corriendo el túnel, hacia el río.

Los sacerdotes del Convento no lo han recorrido, pero entienden que el mismo aún existe. Cuando Corrientes fue ocupada por fuerzas paraguayas, muchos ciudadanos se asilaron en ese convento, al que respetaron los invasores.

Pero al observar los sitiadores el excesivo ingreso de alimentos para un número reducido de frailes y asilados, restringieron el mismo y, una de las maneras de burlar el bloqueo y permitir la alimentación normal de los numerosos albergados, fue acceder por un túnel al lugar, desde la manzana vecina.

La prolongación hacia el río es más dudosa.

F.- Desde la calle Junín y Mendoza hacia el norte: memoriosos vecinos aseguran que al construirse la propiedad existente, en la década del 1950, apareció este segmento del túnel que, recorrido por los peones, llegó hasta el cine Colón, en la esquina de la calle 9 de Julio.

G.- Entre La Merced y el ex Colegio de los Jesuitas: con derivación hacia el río. La presencia de un túnel en la casa ubicada frente a La Merced, con fachada hacia la calle Buenos Aires, más el segmento de otro túnel hallado en la construcción de un edificio situado sobre la calle 25 de Mayo, indicarían su existencia.

Como se desprende de la lista precedente, cada uno de estos sistemas de túneles cuenta con hipótesis en su favor y a la vez con argumentos que los cuestionan. Sin embargo, por su emplazamiento supuesto y por sus recorridos, no ofrecerían causas categóricas que los invaliden y, por ello, es que sobreviven en la imaginación popular.

La plaza 25 de Mayo y el Convento San Francisco son los dos lugares que concentran la mayoría de las hipótesis, a la vez que allí coinciden, también, los más importantes episodios de la historia de la ciudad.

- Interpretaciones

De la interpretación de los mapas obtenidos, elaborados sobre datos ciertos, se advierten situaciones como la de la posibilidad de empalmes entre ellos. Tal sería el caso de los túneles A, E y F, que bien podrían estar conectados por su cercanía.

En el caso del túnel D, no resulta ilógico suponer su extensión a lo largo de la calle Fray José de la Quintana y hacia el río (antiguo Colegio de los Jesuitas). Al respecto, conocidos vecinos que viven sobre esa calle y en sentido inverso, aseguran haber encontrado, en el fondo de sus terrenos, segmentos de un túnel.

Se debe aclarar que sobre ese sector va a transcurrir buena parte de la historia inicial de esta ciudad y allí se concentran, además, los edificios civiles y religiosos más importantes, hoy declarados Patrimonio Nacional.

Como se puede ver, las posibilidades son múltiples; sólo falta ratificar la piedra fundamental de la existencia real. En bibliografía consultada, sobre todo del período coincidente con la Guerra de la Triple Alianza, se plantea frecuentemente el tema de los entierros -la búsqueda de las monedas de oro de los soldados brasileños- y se dan referencias que harían presuponer realmente la construcción de algunos túneles u obras similares.

Por otro lado, la ingeniería militar aplicada en base a trincheras y túneles de vinculación, sumada a las modernas técnicas en boga, alimentan la teoría de su existencia, pues no olvidemos que en esta guerra se aplican científicamente modalidades de ingeniería, artillería, telégrafo, globos aerostáticos de observación y hasta la fotografía en el frente de batalla, todo esto en los años 1865-1870.

Esta capacidad, exhibida en momentos críticos, es precisamente la que hace suponer la aplicación de su técnica en la realización de algunas obras secretas, propiedad o del Gobierno o de la Iglesia.

Los estudiosos del tema consultados coinciden en que oficialmente no hay datos, ni rastros serios, ni información veraz que avale la creencia popular.

De existir estos túneles cabe la pregunta: cuál era su finalidad, si defensiva o política, descartándose otras por inconsistentes (caso del contrabando, ante la inaccesibilidad directa desde el río y lo evidente que hubiera resultado, más allá de las consideraciones de tipo ético o moral).

Otra de las dudas no aclaradas en este caso es que nadie puede dar referencias de las formas de los túneles, si son de sección oval o de medio punto, o del tipo de material usado o hallado que permitiría establecer su antigüedad con precisión. Tampoco se arriesga la fecha de ejecución, que varía en cada caso, pero que resulta más creíble en la segunda mitad del siglo XIX (por analogía, los túneles de Buenos Aires se habrían realizado en 1800/1810).

LOS ENTIERROS Y LOS FANTASMAS

Este tema, también arraigado en el imaginario colectivo, está íntimamente ligado al de los túneles y contribuye a confundir aún más el hecho de que se mezclan -con las excavaciones- distintos temas de similar connotación, como son los sótanos, los túneles y los entierros... con el derivado final de los aparecidos o fantasmas.

El entierro es una vieja costumbre de sepultar, en alguna vasija o recipiente adecuado, los valores (generalmente monedas de oro o alhajas) para preservarlos del robo, en lugares que obviamente sólo conocía el propietario.

Siendo Corrientes una provincia particularmente conmocionada por luchas, batallas y enfrentamientos sangrientos, la costumbre de asegurar los bienes de esta forma, ante la eventualidad de saqueos y forzados exilios, resulta habitual. El casco céntrico de Corrientes era muy reducido y desde la costa se circunscribía el área actualmente delimitada por las calles Tucumán-Bolívar y Santa Fe, aproximadamente.

Era frecuente que al fallecer o no regresar más el propietario, se perdiera el rastro de su fortuna de la que si bien se sospechaba su existencia, se desconocía el lugar exacto en que se guardaba.

Con el correr de los años, estos tesoros -por circunstancias fortuitas- fueron apareciendo, muchas veces en lugares insólitos, y hay testimonios de que sus descubridores -a menudo obreros de la construcción- al encontrarlos, cambiaron en comercios esos valores por alguna provista. Todo ello ha impedido ponderar con veracidad el tema y, simultáneamente, ha alimentado la fantasía popular, especialmente en lo concerniente al patrimonio de los destinatarios finales del hallazgo.

De esta manera, se recuerdan los entierros aparecidos al iniciarse las obras en el actual Ministerio de Hacienda (25 de Mayo y Salta), lo mismo que los del Banco Nación (9 de Julio y Córdoba) y el Hogar Escuela (Avda. Poncho Verde y Avda. 3 de Abril), entre los más documentados por su volumen. Ingresan en esta historia de entierros muchos otros encontrados en localidades cercanas, como Itatí, San Cosme, Santa Ana, Empedrado, Santa Lucía e Ituzaingó, de los que existen evidencias ciertas.

Y ligado a este tema, tan caro a los correntinos y a su historia, surge el de los fantasmas o aparecidos. Al respecto, abundan innumerables fenómenos sin explicación racional, y que coinciden con los sitios donde se conoce fehacientemente que se encuentran los entierros, o bien en los escenarios de sangrientos combates.

Así, en el caso del Parque Mitre, cuando el 25 de Mayo de 1865 una fuerza aliada intenta recuperar la ciudad ocupada por tropas paraguayas, y se genera un sangriento combate, que según las crónicas tiñe de rojo el arroyo del lugar. Mueren cientos de combatientes, y la tradición comenta que esas almas aún penan en el lugar, al no recibir cristiana sepultura.

En relación con esta creencia, el autor -como arquitecto- acumula una larga lista de propietarios que estaban convencidos de la existencia de entierros y controlaban personalmente las excavaciones de cimientos, hasta turnándose los miembros de la familia en esa vigilancia rigurosa, aunque nunca arrojara frutos valiosos.

El arquitecto Salas señaló en su libro (del cual se extraen estos conceptos), que ha sido también consultado en otras ocasiones, al efectuarse demoliciones o reformas y hallar los propietarios esqueletos embutidos en el espesor de un grueso muro, víctimas evidentes de algún hecho delictivo del pasado.

Pero en materia de entierros, y casi con cuarenta años de práctica profesional en todo el nordeste, sólo ha visto viejos timones de embarcaciones, extraños recipientes vacíos, balas y armamento de lejanas guerras, botones de uniformes, oxidadas armas y numerosos porrones cerámicos.

Sin embargo, ha verificado en viejos sótanos, con sus argollas de hierro perimetrales, el extraño zumbido de los detectores metálicos. Quienes lo consultaban, le explicaron que este fenómeno era común y coincidía en todas sus experiencias similares, por lo que ellos entendían que no había dudas de que se trataba de almas en pena, que habrían sido ultimadas colgadas de esas argollas.

De la confrontación con otros colegas y empresarios de la construcción, surgen coincidencias en las experiencias, pero cada uno agrega un aspecto diferente, hasta la historia de algún conocido que sí tuvo éxito en esas búsquedas.

- Conclusión

Como se desprende de los datos recogidos, el tema es apasionante, y no se circunscribe sólo a la ciudad capital correntina. Durante años, el arquitecto Salas ha tratado de reunir información sobre el mismo, lo que lo llevó a reuniones con colegas y contratistas de obras, los miembros del club de Buscadores de Tesoros, veteranos trabajadores del desaparecido MOP, historiadores y descendientes de algunos protagonistas históricos.

Resumiendo, sus conclusiones -fruto de cruzar la información recibida y su conocimiento personal- serían las de que se corrobora la existencia de algunos tramos de los túneles de las hipótesis iniciales. En efecto, pudo observar excavaciones surgidas al construir una piscina en el corazón de manzana de alguna residencia, que justifican la creencia de tantos misteriosos túneles y entierros.

En el imaginario popular, se mezclan estos túneles secretos con extrañas grutas, arquitecturas trogloditas, entierros y las poras que los custodian, de modo tal que a menudo cuesta deslindar lo real de lo imaginario, fruto de una herencia oral rica y alucinante.

Por otra parte, la constante aparición de gente humilde con monedas de oro de misterioso origen, ha contribuido a creer en esos hallazgos. Lamentablemente, muchas veces los mismos se comercializan en asimétricas ventas que impiden conocer el origen de esas monedas,

No en vano, en la provincia perdura tan rica mitología entre seres fantásticos, gauchitos milagreros, duendes guaraníes y variadísimas creencias, que superan las 250 modalidades.

Posiblemente, con el correr de los años, con nuevas tecnologías, con otras fuentes históricas hoy desconocidas y con una profundización en estos estudios, se irá aclarando lo que hasta hoy tiene más de leyenda que de testimonios concretos.

Esperamos que surja el Greslebin correntino, que pueda registrar estos túneles y sirva para aclarar episodios polémicos y aún muy oscuros de esta provincia, que durante más de cuatro siglos sufrió una sangría constante en luchas civiles y en guerras internacionales, que sembraron la geografía de tantos episodios de los que esta publicación sólo registra los más notables y difundidos.

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