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La esclavitud en Corrientes

En la propia Europa, el antiguo sistema esclavista se había extinguido casi totalmente en el marco de la sociedad cristiana. En la década de 1440, mientras exploraban la costa africana desde las islas que acababan de ocupar, los portugueses volvieron a descubrir la esclavitud como actividad comercial rentable.

En Africa, la esclavitud había existido siempre y quienes la manejaban eran los gobernantes locales, a menudo con la colaboración de traficantes árabes. Los esclavos eran cautivos, personas ajenas a la comunidad que habían perdido su raigambre tribal; una vez esclavizadas, se convertían en mercaderías comercializables y, desde luego, en un recurso importante para conseguir dinero.

Los portugueses se iniciaron en la trata de esclavos a mediados del siglo XV, llegaron a dominar su práctica y, en el curso de ese proceso, la transformaron en algo más impersonal y horrible que lo que había sido en el Africa antigua o medieval.

La nueva colonia portuguesa de Madeira se convirtió en el centro de una industria azucarera que no tardó en convertirse en la proveedora más importante de Europa Occidental.

El primer ingenio azucarero, con mano de obra esclava, se instaló en Madeira en 1452. Esta industria, de rentabilidad inmediata, tuvo tanto éxito que los portugueses comenzaron a cultivar caña en las islas de Biafra, situadas frente a la costa africana.

Una isla cercana al Cabo Blanco, en Mauritania, se convirtió en depósito de esclavos. Desde allí, cuando la trata estaba en sus comienzos, se enviaban por barco a Lisboa varios cientos de esclavos al año.

Pero, a medida que la industria azucarera crecía, comenzaron a contarse por miles; hacia 1550, sólo en Santo Tomé, que también se convirtió en campo de concentración, ingresaron alrededor de 50.000 esclavos importados de Africa.

La administración de estas actividades, que daban pingües ganancias estaba en manos de un conglomerado mixto de cristianos de toda Europa -españoles, normandos y flamencos, y también portugueses e italianos del Egeo y el Levante- que actuaba bajo la égida de la Corona portuguesa.

Estos hombres -jóvenes, solteros e incansables- no vacilaban en unirse a la primera mujer que se les cruzara, fuera quien fuese, y a veces incluso llegaban por esa vía al matrimonio. Su descendencia mixta -los mulatos- resultaron ser menos propensos que los europeos de pura raza a padecer fiebre amarilla y malaria, de modo que crecían sanos y fuertes.

Sin embargo, ni los europeos ni los mulatos pudieron vivir en la costa africana, pero se multiplicaron en las islas de Cabo Verde, a unos 500 kilómetros de la costa occidental del continente.

Los mulatos traficantes de Cabo Verde eran conocidos con el nombre “lancados”. Hablaban en criollo, dominaban las lenguas nativas, practicaban un cristianismo sazonado de paganismo y administraban la parte europea de la trata de esclavos, del mismo modo que los árabes se hacían cargo de la parte africana(1).

(1) T. B. Duncan. “Atlantic Islands: Madeira, the Azores and Cape Verde en 17th Century Commerce and Navigation” (1972), p. 212, Chicago. // Citado por Paul Johnson. “Estados Unidos (la Historia)” (2001). Ed. Javier Vergara Editor.

Esta trata de esclavos de nuevo tipo no tardó en llegar a caracterizarse por la escala y la intensidad con que se llevaba a cabo y por el nexo que establecía el metálico entre los proveedores africanos y árabes los traficantes portugueses y los lancados, y los compradores.

Los mercados de esclavos eran vastos. Casi todos los esclavos eran varones y se los empleaba en la agricultura extensiva y las minas. Los intentos por aculturarlos eran escasos y se los trataba como unidades corporales de calidad variable, meras mercancías.

Este enfoque moderno de la esclavitud se desarrolló sobre todo en Santo Tomé. Los portugueses se dedicaron a vender esclavos africanos a los españoles que, siguiendo el ejemplo de Madeira, ocuparon las Canarias y comenzaron a cultivar caña y producir azúcar.

Para la época en que la exploración y la colonización se difundieron desde las islas hacia el otro lado del Atlántico, el sistema esclavista ya estaba establecido(2).

(2) C. A. Palmer. “Slaves of the White God: Blacks in México. 1570-1650” (1976), p. 10, Cambridge. // Citado por Paul Johnson. “Estados Unidos (la Historia)” (2001). Ed. Javier Vergara Editor.

Al adentrarse en las islas del Atlántico, los portugueses descubrieron el factor meteorológico básico del Atlántico Norte: el hecho de que constituye una zona climática oceánica en sí mismo. Había fuertes corrientes que se desplazaban en el sentido de las agujas del reloj -sobre todo en el verano- y que eran impulsadas por vientos del nordeste en el sur y del oeste en el norte.

Así, los navegantes se dirigían al sudoeste cuando salían y al nordeste cuando regresaban a Europa. Aprovechando este sistema climático, los españoles desembarcaron en las Canarias y las ocuparon.

Los guanches indígenas eran vendidos como esclavos en España o convertidos al cristianismo y obligados al trabajo agrícola por sus conquistadores, en su mayoría procedentes de Castilla(3).

(3) J. H. Parry. “The Spanich Seaborne Empire” (1966), p. 42, Londres. // Citado por Paul Johnson. “Estados Unidos (la Historia)” (2001). Ed. Javier Vergara Editor.

- Esclavos en Corrientes

Se cree que los primeros hombres esclavizados en Corrientes aparecen avanzado el siglo XVII. Hay un primer registro que hace Diego de Góngora (1618-1623), gobernador del Río de la Plata, que dice que en Corrientes no hay y no hubo posibilidad de que haya esclavos porque la sociedad no lo precisa ni tiene el sustento económico para adquirirlo(4).

(4) Diego Góngora recorrió Corrientes como Visitador en 1600, décadas después de la fundación de Corrientes.

Décadas más tarde aparecen algunos indicios de esclavitud en Corrientes, en los primeros testamentos de vecinos españoles que registran entre sus bienes algunos esclavos.

Años antes -en 1643- se cuenta con un registro de bienes de los portugueses que habitaban Corrientes a raíz de un conflicto internacional; seis de estos individuos poseían esclavos.

En una primera etapa eran más frecuentes los arribos desde territorios cercanos como Asunción, Santa Fe y Buenos Aires. Esta situación presenta cambios en la segunda mitad del siglo XVIII, a raíz de la apertura del puerto de Buenos Aires que permite la llegada de un mayor número de negros que tienen como procedencia Congo, Angola y Guinea y, en otros casos minoritarios, provienen del Brasil.

El eje de la economía de Corrientes giraba en torno a la población indígena, como sucedía en otras ciudades rioplatenses. Desde la fundación de la ciudad se desarrollaron las primeras encomiendas y se habían fundado diferentes pueblos de indios como Santa Lucía, Santiago Sánchez, Itatí, entre otros.

La función social y económica de los esclavos estaba orientada a los trabajos domésticos y serviles para los vecinos de la ciudad. De esa forma, tal como señala Marta Goldberg y Silvia Mallo, se los utilizó de diferentes formas en la ciudad y en la campaña para actividades de servicio, domésticas y artesanales jornaleras o en tareas propias de la estancia rioplatense y en la labranza en las áreas rurales.

Esta situación diferencia de lo que sucedía en sociedades esclavistas con economías de plantación como eran las brasileñas o caribeñas.

La situación correntina empezó a transformarse en la segunda mitad del siglo XVIII como producto del despegue ganadero, la expansión de la frontera y el crecimiento poblacional. En ese contexto, la población esclavizada y libre se incrementó, lo que se visualiza en un mayor número de transacciones que se daban en la sociedad correntina en las cuales aparecen esclavos.

Así encontramos ventas, cartas de poder e incluso una fuente riquísima como eran las Actas de Bautismos y Matrimonios de la población. Además de los datos provenientes de la relación de Pedro de Cevallos que registra un total de 1.071 mulatos y negros, de los cuales 500 eran esclavos.

Tomando esto último y siendo una sociedad marginal, cabe preguntarse ¿cómo eran las ventas de esclavos?

Las ventas de esclavos eran transacciones económicas pagadas en metálico, aunque en algunos casos -a causa de la falta de metálico- recurrían al intercambio por productos de la tierra. Se cambiaban por yerba, tabaco, ganado y hasta lienzo.

El precio fue variando; en 1750 rondaba los 800 pesos y para mediados del siglo XIX se mantuvo entre 100 y 150 pesos.

En un principio el crecimiento del número de esclavos no fue en detrimento de la población indígena de la región, ya que ésta se mantuvo estable en este período. Las encomiendas continuaron en Corrientes hasta principios del siglo XIX.

Recién en este siglo -con la Asamblea del año XIII- se puso fin al trabajo indígena, lo que trajo aparejado el fin de la vida en comunidad y secuelas graves para la población indígena como su dispersión en el territorio correntino.

La población negra representaba en Corrientes del 10 al 11 % del total en las primeras décadas del siglo XIX; el número mayoritario recaía en los españoles con el 70 %; y los indígenas con el 17 %.

La sociedad correntina -a finales del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX- se configuraba en torno a diferentes grupos étnicos producto de una construcción jurídica e ideológica asentada en las diferencias raciales y étnicas, reflejando la pervivencia de rasgos coloniales.

De ese modo aparecen los españoles, los indios, los pardos, los morenos, negros, mulatos y mestizos. De igual modo cabe destacar que Corrientes no tuvo el número de esclavizados que se da en otras ciudades-puertos del Virreinato como Buenos Aires o Montevideo, e incluso el Caribe y Brasil, epicentros de la población esclavizada.

Volviendo a Corrientes, a medida que avanza el siglo XIX va descendiendo la población esclavizada a consecuencia del aumento de libres. Pero además se producen cambios jurídicos a mitad de siglo cuando se suprime la esclavitud con la Constitución Nacional.

Los esclavos se constituyen en sirvientes por estatuto. En 1857 se registra un total de 95 esclavos en toda la provincia de Corrientes.

Pero, ¿qué sucede con la población negra y sus descendientes en términos de condición étnica? Si tenemos en cuenta los censos, esta población experimenta procesos de mestizaje, con lo cual se eleva el número de pardos y morenos.

En su distribución se pueden distinguir distintos espacios: la ciudad como un área de concentración de esclavos y por otro lado la campaña con sus poblados de españoles cuyos habitantes son vecinos, indígenas y población libre en su mayoría pardos. Entre esos poblados se pueden mencionar Yaguareté Corá, Goya, Esquina y Saladas.

La categoría de “pardo” permite visualizar el mestizaje producido entre la población negra con otros grupos étnicos. La mayoría de los pardos provenían del Paraguay, incluso constituye una categoría poco utilizada en el siglo XVIII y más frecuente del XIX.

El 45,77 % de los esclavizados y descendientes libres aparecían bajo esta categoría en 1814. A diferencia de otros espacios rioplatenses, la categoría “pardo” era utilizada para reflejar los mestizajes que se operaban con otros grupos.

A diferencia de Buenos Aires, la esclavitud en Corrientes no era estipendiaria. Esto quiere decir que el esclavo no podía conseguir un jornal en tareas fuera de la casa de su amo, como sí se daba en otros espacios, lo que constituía en un escape o vía de acceso para la coartación.

En Corrientes el esclavo depende exclusivamente del testamento del amo o de una Carta de Libertad que incluso imponía ciertas condiciones o tiempo para la libertad de este sujeto. Entre esas situaciones podemos mencionar: “después de dos años”; “después de que mueran sus hijos”; “cuando muera su esposa”, entre otros ejemplos.

De igual modo se sabe que los dueños de esclavos por la proximidad y cercanía establecían vínculos con los esclavos; esto puede constatarse en testamentos y en Actas de Bautismos. Esa proximidad hacía que los primeros dejen parte de sus bienes, ganado u otras cosas para asegurar la subsistencia futura de sus esclavos.

Ahora, ¿fue factor de la libertad de este sector de la población la Declaración de la Asamblea de Año XIII? Son múltiples las respuestas para esto. En estos años hay diversas hipótesis para explicar por qué empieza a crecer la población libre en detrimento de la población esclava.

Lo que se observa en Corrientes, al igual que en otras ciudades de la América hispana, es que a medida que pasan los años se produce el detrimento de la población esclava en relación a los libres.

Con la Asamblea del año XIII se declaró la “libertad de vientre de los hijos de esclavas a partir del 31 de Enero”. Esta disposición no explica cómo alcanzaron la libertad los sujetos mayores de 30 a 40 años, por lo que se puede pensar que existieron otras maneras. Ahí hay que trabajar con la cuestión de la manumisión como una de las claves para entender el pasaje de condición jurídica.

En Corrientes se va aceptar la Libertad de Vientres dispuesta por la Asamblea del Año XIII. En relación a ésta, se puede observar -por el Censo de 1820- que surgen los primeros libertos que son niños de algunos meses.

Este es uno de los indicios; otro elemento se refleja en los testamentos de la época, donde los amos o dueños en sus herencias dejan los esclavos y los hijos de esas esclavas que aparecen bajo la condición de libertos, además de reflejarse en las diferentes ventas en las cuales son vendidos junto con sus madres.

Ahora bien, aquí cabe una observación y es que los dueños ponen en sus testamentos que van a ser libertos hasta que se revoque ese artículo de la Asamblea del año XIII, con lo cual se infiere que ellos no estaban de acuerdo con esa ley y -producida su revocación- volverían a formar parte de su propiedad siendo esclavos.

Aunque la Asamblea estableció una disposición, existía una puja de intereses entre los amos y el Gobierno revolucionario.

Pero la Asamblea del Año XIII no fue pionera en la declaración de libertad de vientres. Esta declaración se dio también en forma simultánea en otras naciones latinoamericanas, como el caso de Chile, Paraguay, Bolivia, entre otras.

En el fondo subyacen las ideas abolicionistas que se desarrollan en Europa, cuyo epicentro constituía Inglaterra, que había impulsado el fin del tráfico negrero. En ese contexto, una de las medidas fue la Libertad de Vientres, pero no resolvía esencialmente el problema de la esclavitud.

Sin embargo en Brasil la esclavitud de los negros durará mucho más...

En la Argentina la esclavitud se extendió hasta mediados de siglo. Esto lo diferenció de otras naciones, en donde la situación se mantuvo, como en Brasil o Estados Unidos. En Argentina, aunque fue temprana la disposición de la Asamblea del Año XIII, no fue una medida que cambió la coyuntura de los esclavizados.

Dado que el liberto era una condición jurídica intermedia que no significaba ser libre, sino que había una dependencia al amo hasta los 7 años, se habían establecido reglamentaciones particulares en diferentes ciudades y, en el caso de Corrientes, tuvo sus propias disposiciones con respecto al trato del liberto.

No se sabe a ciencia cierta qué pasó tras la liberación de los negros. Ese es un interrogante que no tiene una respuesta acabada en la historiografía. Subyacen numerosas dudas e interrogantes que deben articular los efectos sociales y la inserción de los esclavos postabolición e incluso algunos historiadores -como el caso de Reid Andrews- formularon la noción de que en el Río de la Plata la esclavitud murió sencillamente por la vejez.

Sin dudas el campo historiográfico no ha avanzado en la segunda mitad del siglo XIX.

Ahora, bajo el poder artiguista, ¿qué pasó con los negros esclavos durante ese período?

Esa es una discusión más amplia que debería darse en algún momento. Con las herramientas que se tienen hasta el momento, los esclavos se mantuvieron; no se observa que con el artiguismo se hayan producido cambios jurídicos. Tal vez en la campaña pero en la ciudad se mantienen los esclavos.

La sociedad correntina invisibilizó a la población negra. No todos fueron españoles; la sociedad guaraní fue un grupo considerado en términos demográficos que eclipsó la cultura correntina.

En cambio se observan pequeños indicios de los negros en la cultura entre los que se puede mencionar la importancia de San Baltazar y del candombe, pero se estima hoy que es necesario un análisis sociológico y antropológico que redescubra aspectos identitarios de la sociedad correntina focalizando en los afrodescendientes.

El peso guaraní nadie lo duda hoy, pero en pocos cabe la idea de que la sociedad correntina tuvo una población negra que está en sus raíces. Hay que reconocer ese pasado y todavía quedan muchas respuestas para dar.

Los negros no fueron un tema para los historiadores correntinos.

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