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Origen de la Tierra

No ha sido establecido el origen exacto de la Tierra, pero lo cierto es que en sus comienzos debió surgir fantástica, desde lo más insondable del Universo, a manera de un globo gaseoso, ígneo, con temperaturas elevadísimas(1).

(1) Hace unos quince mil millones de años, toda la materia y energía del Universo se concentraba en un punto matemático desde el cual estalló y se expandió para crear el Universo tal cual lo conocemos. A ese estallido se le ha dado el nombre de “Big Bang” (“gran detonación” o “gran estallido”). La evidencia astronómica y geológica indica que el Universo se formó hace aproximadamente 13.700 millones de años, y el Sistema Solar tiene aproximadamente 4.567 millones de años. La Luna se formó hace 4.450 millones de años, sólo 50 millones de años después de la formación de la Tierra.
La composición de las rocas colectadas en la Luna por las misiones Apolo es muy similar a la composición de las rocas de la Tierra, y se cree que la Luna se formó por una colisión entre la Tierra joven y un planetoide del tamaño de Marte, a veces llamado Orfeo o Theia, que se desarrolló por acreción (crecimiento por adición de materia, como en los depósitos minerales o los continentes) en un Punto de Lagrange, en la órbita de la Tierra.

La Tierra que hoy conocemos tiene un aspecto muy distinto del que tenía poco después de su nacimiento, hace unos 4.500 millones de años. Entonces, era un conjunto de rocas conglomeradas cuyo interior se calentó y fundió todo el planeta.

Todo comenzó en un mundo de fuego. En la actualidad se cree que la Tierra se formó por la colisión de innumerables meteoritos que originaron el Sistema Solar.

Entonces, la superficie era un océano de roca fundida de varios kilómetros de profundidad. Su temperatura superaba los 4.000 °C, similar a la de la superficie del Sol, y enormes meteoritos la alcanzaban en un bombardeo incesante.

- El Big Bang

Según los científicos, hace unos 15.000 millones de años se produjo una gran explosión, el Big Bang. La fuerza desencadenada impulsó la materia, extraordinariamente densa, en todas direcciones, a una velocidad próxima a la de la luz. Con el tiempo, y a medida que se alejaban del centro y reducían su velocidad, masas de esta materia se quedaron más próximas para formar, más tarde, las galaxias.

No sabemos qué ocurrió en el lugar que ahora ocupamos durante los primeros 10.000 millones de años, si hubo otros soles, otros planetas, espacio vacío o, simplemente, nada, por lo tanto, no podemos decir gran cosa de lo que ocurrió durante los dos primeros tercios de la historia del Universo. Hacia la mitad de este período, o quizás antes, debió formarse una galaxia.

Cerca del límite de esta galaxia, una galaxia espiral, que hoy llamamos Vía Láctea, una porción de materia se condensó en una nube más densa hace unos 5.000 millones de años. Esto ocurría en muchas partes, pero ésta nos interesa especialmente. Las fuerzas gravitatorias hicieron que la mayor parte de esta masa formase una esfera central y, a su alrededor, quedasen girando masas mucho más pequeñas(2).

(2) Han surgido diversas teorías que intentan explicar el origen del Sistema Solar y La Tierra. En la actualidad, la más aceptada es la Teoría Nebular, también llamada Planetesimal.
Esta teoría plantea el origen del Sistema Solar a partir de una nebulosa originada de una explosión supernova. Sus partículas giraban formando un gigantesco disco. En el centro se fueron acumulando las más pesadas; las más ligeras se desplazaron hacia el exterior. Toda materia giraba en torno al centro, donde se formó el Sol. Se producían choques y fusiones que generaron estructuras mayores, denominadas planetésimos, que también giraban, chocaban y se fusionaban, formando grandes rocas que fueron el origen de los planetas, satélites y meteoritos del Sistema Solar.
Esto ocurrió hace 4.500 millones de años. La teoría nebular o planetesimal tiene su origen en la teoría nebular clásica, elaborada de forma independiente por Inmanuel Kant y Simon Laplace. Existen otras teorías, llamadas catastrofistas, desechadas actualmente.

La masa central se convirtió en una esfera incandescente, una estrella, nuestro Sol. Las pequeñas también se condensaron, mientras describían órbitas alrededor del Sol, formando los planetas y algunos satélites. Entre ellos, uno quedó a la distancia justa y con el tamaño adecuado para tener agua en estado líquido y retener una importante envoltura gaseosa. Naturalmente, este planeta es la Tierra.

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