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MAPA LITOESTRATIGRAFICO DE LA PROVINCIA DE CORRIENTES

MAPA LITOESTRATIGRAFICO DE LA PROVINCIA DE CORRIENTES

por Rafael Herbst y Jorge N. Santa Cruz(1)


ANTECEDENTES

A pesar de la relativamente profusa -y en parte bastante antigua- literatura en la que se encuentran referencias sobre la geología de Corrientes, en rigor son pocas las obras en las que se encuentran aportes reales, vale decir, en las que se describen ya sea “unidades” estratigráficas (y todos sus caracteres), ya sean consideraciones coherentes sobre su origen y edad.

Asimismo, los trabajos previos sobre fósiles son muy escasos y, por lo tanto, la documentación paleontológica puede considerarse casi nula.

Podríamos dividir, históricamente, en tres etapas el conocimiento de la geología de la Provincia. La primera va desde los estudios de Alcides d’Orbigny, en las primeras décadas del siglo XIX, hasta unos cien años después con el “Mapa...” de Bonarelli y Longobardi; la segunda, desde allí (1929), hasta el principio de la década de 1970; y la tercera sería la actual.

Los primeros datos descriptivos, más o menos detallados, pertenecen a d’Orbigny, y fueron logrados durante su larga estadía en Corrientes, en 1827. El volumen de su vasta obra dedicada a Sudamérica fue publicado recién en 1846 y contiene una descripción detallada de las “barrancas correntinas”, con un buen esquema estratigráfico, que conecta con el de las barrancas de Entre Ríos y compara con la estratigrafía de la Patagonia.

Algunos autores posteriores como De Moussy, Doering, Ameghino, etc. -para no citar sino los más destacados-, sin haber estado en la región, meramente citan y utilizan el esquema propuesto por d’Orbigny.

Recién en 1913 aparece un breve escrito debido a Bonarelli y Nájera (1913), quienes investigan expeditivamente la geología de Entre Ríos y Corrientes y presentan, como conclusión, un “esquema estratigráfico” ligeramente distinto al anterior, pero respetando la misma nomenclatura general.

Antes de terminar este primer período, todavía se publican las contribuciones paleontológicas de Podestá (1899), de Gez (1915, 1919) y un breve trabajo de Frenguel1i (1924). Todos ellos son meramente descriptivos.

El año 1929 marca la aparición del importante “Mapa Geo-Agrológico y Minero” de Bonarelli y Longobardi, el primero de su tipo en el país, y que representa un notorio avance en el conocimiento de la geología de la Provincia y, en la práctica, es el primer “mapa geológico” de la región.

El mapa en sí está impreso en escala 1:200.000, y la “Memoria explicativa” refleja, en 230 densas páginas del tomo I, temas como la geología, suelos, ecología, agua superficial y subterránea, etc.

Contiene, además, una síntesis, comentada, de toda la bibliografía anterior relacionada con la Provincia, mostrando cuáles son las novedades introducidas en la obra.

Este trabajo marca un verdadero hito en el conocimiento geológico de Corrientes ya que, posterior a él, sólo aparece una cierta cantidad de trabajos, con informaciones bastante desordenadas y desconectadas entre sí, que antes que aclarar muchas veces, oscurecen el panorama de los problemas pendientes.

La gran mayoría de estos trabajos se refieren a temas o sitios muy específicos y, en muchos casos, a su vez, son sucesivas repeticiones de citas erróneas. Como descripción global solamente puede exceptuarse el trabajo de Castellanos (1965), pero éste adolece de serios errores estratigráficos y no presenta un mapa geológico.

Durante el lapso entre 1947 y 1953 (y luego brevemente en 1968-1969), la Sección de Geología del Comando de Ingenieros del Ejército efectúa el relevamiento de numerosas Hojas Geológicas (23 en total, fig. 2) a escala 1:100.000, que brindan una buena cantidad de información, pero no hubo ningún intento de sistematización y/o compilación a nivel de toda la región (o provincia).

El trabajo de Herbst (1971) marca la publicación del primer intento moderno de establecer un cierto orden nomenclatorial en la estratigrafía, con la sinonimia respectiva, y la descripción formal de las “unidades” estratigráficas.

En base a la información existente se elabora un trabajo (ob. cit.) muchas de cuyas definiciones y dataciones se mantienen aquí.

Como lo señaláramos, la información paleontológica de la Provincia ha sido prácticamente inexistente hasta hace pocos años (si se exceptúan los hallazgos de Podestá y Gez, ya mencionados).

Recién a partir de 1970 comienzan a desarrollarse estudios paleontológicos a lo largo de diversas líneas: moluscos, vertebrados, polen y cutículas, maderas petrificadas, silicobiolitos, etc., que permiten no sólo afianzar las dataciones estratigráficas, sino también obtener y confirmar aspectos paleogeográficos y paleoambientales.

El conocimiento del subsuelo de la Provincia es muy escaso. Si bien existe una buena cantidad de perforaciones, la gran mayoría no pasa de los -100 metros y la
formación basada en los datos de los poceros es demasiado general y de poca utilidad (Dir. Geol. y Minas 1958-1965).

En la porción oriental de la Provincia se han perforado algunos pozos algo más profundos (Guaviraví, de unos -650 metros y Curuzú Cuatiá de unos -350 metros, pero en ningún caso se llegó a atravesar completamente el basalto y/o areniscas del Grupo Solari-Serra Geral.

Una gran parte de la información geológica detallada del área del Noroeste de la Provincia fue logrado modernamente por estudios realizados por el INCYTH.

Este Organismo también realizó divrsas perforaciones, del orden de hasta 230-240 metros y prospección geofísica. Toda la información está volcada en diversos informes internos (inéditos), pero ha sido utilizada en este trabajo.

Finalmente, YPF ha elaborado algunas líneas de sísmica en el centro de la Provincia, para la prospección de estructuras en subsuelo profundo, pero los informes pertinentes son reservados.

En general, entonces, la información del subsuelo es relativamente escasa, y la poca densidad del “muestreo” la hacen poco confiable para conclusiones definitivas.

El conocimiento de los suelos no había sufrido mayores progresos desde la publicación de Bonarelli y Longobardi (1929), hasta que en años recientes el INTA, la Universidad del Nordeste y la Provincia de Corrientes comenzaron a desarrollar el “Mapa de Suelos de Corrientes”, que en la actualidad sigue a cargo de investigadores de la primera institución.

Buena parte de estos estudios han sido publicados (Capurro, et al, 1978a, 1978b; Escobar et al, 1975; 1982a; 1982b). Una breve inclusión en este trabajo se debe a la pluma de los mismos autores principales del “Mapa de Suelos”.

La geomorfología y la subdivisión de la Provincia en “regiones naturales”, apenas insinuada en los trabajos más antiguos, comienza a ser tratada desde hace unas pocas décadas. De la evolución de algunas de las propuestas damos cuenta más adelante.

Como conclusión de este capítulo de antecedentes, debemos decir que no es nuestra intención brindar una relación detallada de la secuencia de modificaciones de las ideas y conceptos en cada una de las disciplinas o áreas incluidas; el tema es complejo y su valor es más histórico que real.

Sin embargo, trataremos de reflejar, por lo menos en parte, algunas de estas ideas y, desde luego, las propias; ello se realiza sintéticamente en la “sinonimia” de las unidades y, cuando corresponde, en alguna breve discusión.

Nota

(1) Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) - (Corrientes) y PRINGEPA - CONICET (Corrientes).

AGRADECIMIENTOS
A lo largo de más de 10 años de trabajo son muchísimas las personas e instituciones que han aportado, de muy diversa manera, a la concreción de este MAPA. Mencionarlos todos es imposible y es seguro -de cualquier manera-, que caeremos en involuntarias omisiones.
No obstante, es preciso mencionar a algunas de las personas que han colaborado más cercanamente y en forma especialmente activa y a las instituciones (y sus autoridades) que han brindado facilidades que permitieron el estudio y preparación de ciertos materiales, el acceso a documentación inédita (textos, informes, mapas, etc.).
Por ello mencionamos, entre las instituciones en particular, al Departamento de Geología del Comando de Ingenieros del Ejército, el Servicio Geológico Nacional, el Proyecto Mapa de Suelos de Corrientes, el Instituto de Geocronología y Geología Isotópica (INGEIS) y el Instituto Nacional de Ciencia y Técnica Hídricas.
Entre las personas que han participado, mediante fructíferas discusiones, viajes, aporte de información variada, etc., mencionamos, en forma especial, al doctor Martín Iriondo, doctora Hetty B. de Pomar y doctor Rosendo Pascual. Merece también destacarse el doctor Federico Roellig, quien realizó la mayoría de los análisis de arcillas (SGN); la licenciada Mirta Leguizamón, quien muy gentilmente describió y c1asificó las muestras de basaltos (de los que se brinda una descripción generalizada) y el licenciado Guillermo Jalfín, quien colaboró en algunas de las últimas etapas del Mapa, a través de discusiones y descripciones de rocas. También merecen nuestro reconocimiento los co-autores de los capítu los invitados: ingeniero Eliseo Popolizio (Cap. 4) e ingenieros Rodolfo Capurro y Edmundo Escobar (Cap. 5).
Un párrafo aparte merece el equipo humano de la cátedra de Paleontología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura (UNNE) que ha participado y aprendido junto a los autores -y que han aguantado su variable humor-, a la largo de todos estos años: licenciada Luisa H. Anzótegui, licenciada Blanca B. Alvarez, profesora Alicia I. Lutz, licenciada Liliana Zabert, licenciada Graciela A. Cuadrado y la técnica, señorita Eva B. Acevedo.
Merece también nuestro agradecimiento el señor Jorge Woitschsch, técnico del INCYTH por su invalorable aporte y su colaboración en las campañas con uno de los autores (JNSC).
Ytodavía mencionamos al último (pero podría haber sido el primero), al señor Angel S. Castro, compañero de innumerables viajes de exploración y recolección de muestras, autor de dibujos y fotografías, etc., en las primeras y más difíciles épocas. Quedan sin mencionar todas las personas que, a través del trato amable y de la ayuda en las campañas, nos facilitaran muchos de nuestros viajes.
La financiación de gran parte de los trabajos realizados por uno de los autores (RH) ha corrido por cuenta de la Universidad Nacional del Nordeste a través de su Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura, por medio de sus facilidades naturales, y en parte, apoyo económico; del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) a través de diversos subsidios y, finalmente, los fondos provistos -sobre todo en las últimas etapas-, por la Subsecretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SUBCYT), también a través de subsidios.
Parte de la financiación de los trabajos se debe al Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Hídrica (INCYTH), a través de las actividades naturales que desarrolló el otro autor (JNSC), como parte de los planes de trabajo de laboratorio y campañas.
La impresión del texto de este trabajo se hizo posible merced al generoso apoyo financiero brindado por el Banco de Galicia y Buenos Aires (a través de su Gerencia Zonal ) y de la empresa CAEMSA que han demostrado, una vez más, la sensibilidad de sus directivos para este tipo de empresas.
La impresión del Mapa mismo se hizo posible merced a un subsidio del Gobierno de la Provincia de Corrientes, que no podía estar ausente, que a lo largo del tiempo también ha apoyado de muchas otras maneras el trabajo.
En las tareas de impresión también colaboraron ampliamente el Depto. de Impresiones de la UNNE y el Depto. de Impresiones del IIGHI (Instituto de Investigaciones Geo-Históricas) del CONICET. A ellos, nuestro reconocimiento.
Quedan, sin ninguna duda, numerosas personas e instituciones no nombradas que han participado menos activamente, pero no por ello de manera menos eficaz o menos trascendente.
A todos ellos, personas e instituciones, les expresamos nuestro más reconocido agradecimiento.

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