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Formación Toropí

- Antecedentes

Esta unidad sedimentaría fue erigida hace unos pocos años (Herbst y Alvarez, 1974) a partir de una de las “secciones” de la original Formación Yupoí (Herbst, 1971) que, a su vez, fue creada para resolver un entonces muy complicado problema nomenclatorial que surgió del uso que hacían diversos autores, en aquél entonces, de nombres muy vagos.

Los sedimentos de la Formación Toropí ya fueron mencionados y caracterizados por d’Orbigny, pero el uso posterior de términos, como “serie gredosa” o “greda araucena”, que fueron los más utilizados, eran imprecisos y no permitían resolver problemas en el campo ya que, según distintos autores, servían para caracterizar distintas unidades (Formaciones Toropí, Yupoí o sedimentos arcillo-arenosos más recientes).

Modernas investigaciones paleontológicas y petrográficas han permitido confirmar la existencia autónoma de ambas unidades, con rango de Formaciones.

- Sinonimia

(Nota: Resulta bastante difícil decidir de entre la terminología utilizada por Bonarelli y Longobardi (1929) y Castellanos (1965), cuáles de sus términos corresponderían a la Formación Toropí y cuáles a la Yupoí. La sinonimia de estos autores es, entonces, tentativa).

“Horizonte B, calcaire a fer hydraté” (d’Orbigny, 1846); “serie gredosa” u “horizonte superior de la serie Mesopotámica (Araucano)” p.p. (Bonarelli y Longobardi, 1929); “Entrerriense superior” p.p. (Castellanos, 1965:44); “estratos gredosos” o “serie gredosa” (geólogos del C.I.E., 1947-1953); Formación Yupoí, sección inferior (Herbst, 1971); Formación Toropí (Herbst y Alvarez, 1974); Formación Bonpland (Gentilli y Rimoldi, 1979).

- Descripción litológica

Según la descripción original de Herbst y Alvarez (1974), se trata de “arenas arcillosas, limos arenosos y, en parte, arcillas arenosas, en ese orden de dominancia, de color predominantemente gris en diversos tonos, en parte amarillento y aún verdoso; son bastante duras (cuando secas), con estratificación en bancos del orden de 20 a 100 centímetros, que sólo son notorios desde cierta distancia.

“Según Iriondo (1973), la fracción arena está compuesta por un promedio de 93 % de cuarzo y un 4 % de ortoclasa. En cantidades mucho menores aparecen microclino y, en forma más subordinada aún, y no en todas las muestras analizadas, algo de plagioclasa, calcedonia y vidrio volcánico.

"Entre los minerales pesados de esta fracción que se presenta con porcentajes muy bajos del total (entre 0,3 y 3 %), predominan los opacos: magnetita, limonita y pirita; entre los pesados traslúcidos dominan la turmalina y el zircón y, en porcentajes pequeños, se presentan cianita, estaurolita , epidoto, rutilo y granate”.

La calidad (y cantidad) de arcillas es relativamente variable, aunque en general predominan las montmorillonitas; muchas veces (ver Apéndice III), las illitas dominan cuantitativamente. La caolinita siempre está en muy bajas proporciones y aún totalmente ausente.

En diversas localidades, la porción más alta de la Fonnación está constituida por un banco o espesor que, litológicamente, es semejante al resto, pero bastante más coherente.

Es un elemento de juicio litológico muy notorio (en nuestro uso común se lo ha denominado “la costra”) y sirve para establecer el límite superior de la Formación.

- Distribución y espesor

La distribución de esta Fonnación va casi siempre ineludiblemente ligada a la de la Formación Yupoí, aunque la inversa no siempre es cierto.

La Formación Toropí aparece visible y difundida a lo largo de gran parte de las barrancas del río Paraná, desde Ituzaingó, en el Este, y desde Corrientes, hacia el Sur, hasta el límite con Entre Ríos (provincia en la que continúa).

También es detectable en los ríos y arroyos que son afluentes del Paraná, pero a veces no es fácilmente diferenciable de la Formación Yupoí, sobre todo en las perforaciones.

La Formación también se encuentra difundida y diferenciada en algunos sitios de la costa del río Uruguay y ríos interiores como, por ejemplo, el Miriñay. Justamente en el llamado “codo del Miriñay” (no lejos de su desembocadura en el río Uruguay), es donde se observa uno de los mejores perfiles de la zona.

Su espesor es, en general, pequeño. En el arroyo Toropí, localidad tipo, en las cercanías de Bella Vista, es donde alcanza muy buen desarrollo, con potencias del orden de los 6-8 metros. En general, sus espesores son menores.

- Relaciones

En todos los casos en que la base es visible, la Formación Toropí se asienta sobre las areniscas de la Formación Ituzaingó; la relación es de neta discordancia erosiva. No se ha observado ningún otro yaciente.

Su techo lo constituye casi constantemente la Formación Yupoí, y sólo ocasionalmente, donde ésta falta por erosión más o menos reciente, se le sobreponen algunas unidades del Holoceno, o bien directamente el suelo actual.

Aunque entre Toropí y Yupoí no existe una neta discordancia, la presencia muy frecuente de la arriba mencionada “costra”, que a veces es reemplazada por un horizonte arcilloso de pocos centímetros de espesor, indican un momentáneo cambio de condiciones de sedimentación y, en algunos sitios, se logra ver una “superficie de erosión” entre ambas unidades.

- Edad y correlaciones

De acuerdo con la fauna hallada en diversas localidades de Corrientes (Alvarez, 1974; Herbst y Alvarez, 1974), la edad de esta Formación fue fijada como Pleistoceno medio alto, esto es, Ensenadense en la escala de edades-mamíferos utilizada en el país.

Al presente no existen nuevas evidencias que modifiquen esta asignación.

La continuidad de la unidad hacia el Sur, en la Provincia de Entre Ríos, está bastante bien establecida con la unidad que modernamente Iriondo (1980) ha definido como Formación Alvear.

Con ella comparte posición estratigráfica y edad.

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