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Manguruyú (Paulicea luetkeni)

- Nombre vulgar

Manguruyú, manguruyú cerdudo, manguruyú negro, manguruyú cerdudo, Tape, Pirá Guazú, y en Brasil lo conocen como manguruyú pará y también como Jaú.

- Nombre científico

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Actinopteryqii
Subclase: Neopteryqii
Infraclase: Teleostei
Superorden: Ostariophysi
Orden: Siluriformes
Familia: Pimelodidae
Género: Paulicea
Especie: P. luetkeni

Posee varios nombres científicos, lo que habla a las claras de lo complicada que es su clasificación y estudio.

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Paulicea luetkeni

Paulicea luetkeni, y también, Zungaro jahu. Pertenece a la familia de los Silúridos y la familia Sorubine: de surubín, nombre indígena de un pez brasileño.

Es un Pimelods zungaro, pero también es un Paulicea lütkeni, o un Paulicea jahu, o un Zungaro zungaro, o un Zungaro humboltii.

Son peces que presentan algunas diferencias en su propia especie, por ejemplo, entre machos y hembras (el color), y entre ejemplares de diferentes edades (el color también), siendo los más adultos más oscuros y los más jóvenes más amarillos.

También tiene varios nombres como: manguruyú, manguruyú pará, manguruyú negro, manguruyú cerdudo, pira guasu y tape, entre otros.

- Morfología

Los machos pueden llegar a alcanzar los 150 centímetros de longitud total.

Los ejemplares adultos llegan a superar el metro y medio de largo (1,5 metros), en su edad adulta y superan, en algunos casos, los 80 kilos, y se conocieron ejemplares de 100 kilos.

Un manguru o un piraruku, de un largo de 1,70 metros, alcanzan un peso que se aproxima a los 100 kilos, y que varía según la gordura del animal.

Tiene una fuerza poderosa y se opone tenazmente a ser sacado del agua, corriendo el pescador serio peligro.

- Reproducción

Es sexualmente maduro cuando alcanza los 10 kilos de peso.

- Alimentación

Se alimenta de peces que captura por, sobre todo, durante la noche.

- Depredadores

Es depredado, en Brasil, por Triportheus angulatus.

Tiene una muy alta vulnerabilidad.

- Distribución geográfica

Se encuentra en Sudamérica: en las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas. Realiza grandes migraciones.

- Hábitat

Distribución: ríos Paraná, Paraguay, Uruguay y Río de la Plata.

En Argentina se lo encuentra en los ríos que forman la Cuenca del Plata; en Brasil vive en la mayoría de los ríos, hasta el Amazonas.

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Paulicea luetkeni, en sus distintas edades

Prefiere las aguas cálidas, y en invierno remonta los ríos o permanece enterrado en el fango, hasta que en la primavera comienza sus actividades de pesca para subsistir.

Es un pez de agua dulce y de clima tropical (20°C - 24°C).

- Características generales

Está comprendido dentro de la familia de los silúridos y, por su desarrollo, es el hermano mayor, por su largo y peso, del patí, bagre, surubí y otros peces de piel lisa.

Juntamente con el Arapaima gigas, del Norte de Brasil, forman la pareja de peces gigantes de las aguas dulces de Sudamérica.

Mientras que el manguruyú tiene la piel lisa, el piraruku está recubierto por grandes escamas que influyen, como pez de superficie, para que su carne sea más sabrosa. Secada al sol es motivo de un gran comercio entre las tribus indígenas del Norte del continente.

Los surubiminos presentan generalmente la cabeza deprimida y ancha; su paladar está provisto de dientes y su aleta adiposa es pequeña. Dentro de este grupo se hallan las especies de agua dulce más grandes de la ictiofauna regional.

El manguruyú es posiblemente el pez mas grande de las aguas dulces argentinas.  Se registraron ejemplares de más de un metro de largo y se mencionan casos de capturas de manguruyúes de más de dos metros, aunque esto no llegó a probarse con certeza. En Brasil se pescaron algunos que, eviscerados y sin cabeza, pesaban 150 kilos.

También en este país se observaron hembras cuyos ovarios -que alojaban casi tres millones y medio de huevos-, pesaban más de cuatro kilos. Los adultos de esta especie son de color café oscuro, en tanto que los jóvenes son gris-amarillentos, con manchas oscuras en forma de U o C en el dorso, y la aleta adiposa.

Estuvo al borde de la extinción y gracias a las medidas proteccioncitas que se aplicaron, se notó una pequeña recuperación, manifestada por la cantidad de ejemplares jóvenes que están repoblando las aguas de Goya, La Paz y otros pesqueros del Paraná Medio.

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Paulicea luetkeni
Antes de la construcción de la represa de Yacyretá, se movía en la zona de los saltos de Apipé. En este lugar era normal pescar portes de 50 kilos.

Hoy es probable pescar alguno cuyo peso ronde entre los 10 a 25 kilos. En los pesqueros del río Paraná su captura es sólo una cuestión ocasional, que se produce especialmente cuando se está pescando surubíes o dorados.

En cambio, en el río Bermejo, su captura es un desafío fenomenal para el pescador deportivo, pues en muchas ocasiones se prenden ejemplares que alcanzan los treinta kilos.

El río Bermejo es  un verdadero santuario de la especie, en donde el robal -así se lo denomina en esta zona-,  resistió más exitosamente que en el Paraná, tras tantos años de pesca comercial.

En cuanto al poder combativo de la especie, los grandes ofrecen dura lucha, pues poseen un vigor extraordinario, que se multiplica con su peso.

Las carnadas que toma el robal o manguruyú, son las morenas y anguilas grandes, y  los juveniles de bogas y sábalos. Para su pesca se utiliza el mismo aparejo que para el surubí.

Casi se convirtió en una leyenda. Hoy es una prueba viviente de que cuando se detiene su destrucción, la naturaleza tiene una extraordinaria capacidad para regenerarse.

El manguruyú, llamado ja’u en Brasil, es el pez más grande de Argentina; algunos relatos hacen referencias a peces cercanos a los 200 kilos, aunque con certeza se sabe que superan los 160 kilos.

Son frecuentes los relatos de pescadores que han sido “remolcados” en su embarcación por estos grandes peces, tal es la potencia de su natación.

Es un siluriforme de cuerpo muy rollizo, por lo que, aunque el surubí lo supera en largo, éste lo aventaja en peso. Tiene una cabeza muy ancha y baja, las barbillas maxilares son cilíndricas y son más cortas o iguales a la cabeza.

En los jóvenes llegan al fin de la dorsal. Las mentonianas, hasta el ojo y las postmentonianas hasta el origen de las pectorales.

El manguruyú frecuenta ríos caudalosos, anchos y profundos, en los cuales elige los grandes pozones, ubicados inmediatamente después de las correderas, para aprovechar los ejemplares menores de otras especies que llegan al pozón, deterioradas por las fuertes corrientes. La embarcación deberá derivar desde la corredera hacia el pozón, arrastrando las carnadas que serán similares a las de la pesca del surubí.

El manguruyú es una especie casi fantasiosa y mítica de la cuenca de los ríos Paraná y De la Plata, siendo por años el mayor de los peces existentes en esta cuenca, incluyendo algunas áreas del Amazonas donde se cuenta que se capturaron ejemplares de hasta 150 kilos.

Hoy el surubí (el toro del río), lo suplantó en su categoría de gran especie, debido a su desaparición en tamaño y en capturas. La altísima vulnerabilidad de esta especie a la contaminación de las aguas en las que vive, lo hacen muy sensible a la extinción, así como la construcción de represas, que modifican sustancialmente su hábitat, y la sobrepesca “deportiva”.

Es una especie netamente cazadora, muy agresiva, y que prefiere los alimentos vivos, como pequeños peces, a los que acecha en los pozones más profundos de aguas revueltas en bocazanjas, en desembocaduras de cursos menores y en correderas donde se podría decir que se “aposta” para esperar que le llegue el alimento (preferentemente sábalos).

En estas fuertes corrientes, los peces pequeños sufren un poco el control de su natación, lo que los hace presa fácil del oportunismo de este gigante. Es de contextura muy robusta y ancha y de piel gruesa, clasificándolos, en general, entre las especies de piel, ya que carece de escamas.

- Técnicas de pesca

Las técnicas más utilizadas para capturarlo son, por supuesto, la pesca con carnada natural al “pindá” o al garete, y la pesca a la espera desde una embarcación fondeada. Las cañas deberían ser de 20 a 30 libras del tipo embarcado (Boat rod de 2,10 metros), con reeles rotativos del tipo de fuerza, cargados con nailons del 0,40 y con un excelente sistema de frenado.

Para la modalidad “trolling”, el equipo es el mismo, debiendo arrastrar señuelos de profundidad.

En ambos casos se deberá agregar, al final, un líder de acero, de uno 30 centímetros de 20 a 40 libras de resistencia. Por supuesto, los aparejos para la pesca con carnada natural deben constar de un solo anzuelo de pata larga Nro. 7/0, también con líder.

Los plomos deben ser pesados, dadas las zonas de fuertes corrientes en las que se debe pescarlo, así que pueden ir de 200 a 400 gramos.

Las zonas más propicias para su captura son, como ya se dijo, los pozones profundos de aguas turbias y muy rápidas, donde las especies forrajeras nadan con dificultad haciéndolas presas fáciles.

Las carnadas más rendidoras son las morenas, las anguilas y boguitas chicas encarnadas enteras sin descartar (tal vez la más rendidora), la “miñoca” o “dedo”, la lombriz grande de tierra, encarnada en generosos ramilletes, como para cubrir totalmente el anzuelo.

Es muy importante si se pesca fondeados, hacerlo con un nudo simple de desatar para soltarse inmediatamente, de ser necesario hacerlo, para seguir al ejemplar. Y no olvidar atar un flotador al ancla, para poder ubicarlo fácilmente cuando se vuelve a buscarlo.

No hay que creer que pescar uno de estos ejemplares es al solo efecto de la casualidad, aunque buscando otras especies suelen clavarse algunos. Por eso cualquier sobredimensión del equipo en zonas probablemente habitadas por esta especie nunca está de más.

Hoy se está recuperando la especie, con algunos piques de ejemplares de hasta 40 kilos en sectores propicios.

Lo que es hoy la represa de Yacyretá era otrora el lugar por excelencia para la pesca del manguruyú, contando entre sus preferidos a los saltos de Apipé en los cuales las historias de sus capturas rozan lo fantástico para este gigantesco silúrido.

La recuperación en el Alto Paraná, desde la confluencia con el Paraguay hasta Yacyretá, es sostenida, y viene en aumento, lográndose algunas capturas de más de 30 kilos en canchas frente a la arrocera Repeky y otras al Norte de la ciudad de Itatí.

Hay veda absoluta -por tiempo indeterminado- para la pesca deportiva y comercial del manguruyú en la provincia de Entre Ríos.

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