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LA NATURALEZA Y SUS TRES REINOS

Al observar la naturaleza hallamos, entre otros, cuerpos sin vida, como las piedras, el hierro y el agua, y cuerpos con vida, como los animales y vegetales.

Los primeros, denominados cuerpos brutos o inorgánicos, constituyen el reino mineral; los segundos, llamados cuerpos vivos u organizados, los reinos animal y vegetal.

El conocimiento de todo lo relacionado con esos tres reinos es el objeto de las ciencias naturales, que se dividen en dos ramas:

a.- Mineralogía: que se ocupa de los minerales, y

b.- Biología: que trata de los animales y vegetales.

En síntesis: las ciencias naturales estudian el mundo inorgánico y el orgánico.

- El mundo inorgánico y el orgánico

Entre los cuerpos brutos y vivos de los mundos nombrados, existen diferencias y semejanzas.

Diferencias

Los cuerpos brutos carecen de movimiento y la materia que los forma es estable. En los seres vivos –animales y vegetales-, el movimiento es una característica, y su materia circula y se renueva.

Pero las diferencias fundamentales podemos concretarlas en los tres aspectos siguientes:

a.- ORIGEN: Los cuerpos brutos pueden obtenerse en el laboratorio mediante la acción de agentes físico-químicos, mientras que la generación espontánea es incompatible con los seres vivos, que para originarse presuponen la existencia de uno o dos individuos (reproducciones asexual y sexual).

En otras palabras: en las retortas de un laboratorio, con intervención de agentes físicoquímicos, se logrará producir un mineral determinado (cuerpo bruto), pero nunca un hombre o un árbol (seres vivos).

b- CONSERVACION: Mientras no intervenga un agente extraño que rompa su estabilidad, el cuerpo bruto puede durar indefinidamente; en tanto, la vida de los seres vivos es limitada y está sujeta a las leyes del metabolismo (del gr. metabolé, cambio), que rigen los fenómenos de asimilación o anabolismo (del gr. anabolos, construcción) y los de desamilación o catabolismo (del gr. catabolos, destrucción).

Todo ser vivo se nutre y crece y, cuando llega a cierto límite, se mantiene estacionario, hasta que decae y muere invariablemente.

De esto se deduce que un cuerpo bruto, al no transformarse, se mantiene fijo; mientras que un ser vivo evoluciona y su materia se renueva.

c.- FORMA Y ESTRUCTURA: Los cuerpos brutos tienen sus formas determinadas de manera matemática por líneas y planos. Los animales y vegetales, desde que se originan hasta que llegan a la edad adulta, van modificando su forma, que nunca es matemáticamente determinable.

Por otra parte, los cuerpos brutos crecen por superposición de nuevas capas de sustancias. Carecen de la estructura celular característica de los seres vivos, que se desarrollan por la multiplicación constante de las células que los componen.

Semejanzas

A pesar de las diferencias fundamentales enunciadas, existen semejanzas entre minerales, animales y vegetales.

Todos ellos se asemejan en su composición química, ya que, si analizáramos la materia que los forma, encontraríamos los mismos elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, fósforo, calcio, azufre, etc.

Además, están regidos por las mismas leyes físicas.

- Animales y vegetales

El mundo orgánico está integrado por individuos animales y vegetales constituidos por una materia: el protoplasma (del gr. protos, primero, y plasma, sustancia), que se halla dividido, a su vez, en pequeñas porciones llamadas células.

Las células animales contienen protoplasma animal, y las vegetales, protoplasma vegetal.

Tanto animales como vegetales pueden componerse de una sola célula y, en este caso, se los denomina unicelulares; cuando están formados por varias células, son multicelulares.

Es fácil diferenciar los animales de los vegetales cuando se trata de seres de organización superior, como en el caso de un pájaro y un árbol; pero, si observamos una esponja o una hidra -que son animales inferiores-, o con el microscopio miramos animales pequeñitos (unicelulares), la determinación del reino a que pertenecen es difícil y, en algunos casos, imposible.

No obstante lo expuesto, debemos señalar que:

a.- En la composición química del protoplasma de las células animales predominan las sustancias cuaternarias, llamadas así porque en ellas intervienen estos cuatro elementos: carbono (C), oxígeno (O), hidrógeno (H) y nitrógeno (N).

En la constitución del protoplasma de las células vegetales predominan, en cambio, los compuestos ternarios, en los que intervienen estos tres elementos: C, O e H.

b.- La membrana externa de las células animales está formada por queratina –sustancia cuaternaria-, mientras que en los vegetales esa función la cumple la celulosa –sustancia ternaria-.

c.- En los animales no existe el pigmento verde -clorofila-, que poseen los vegetales, mediante el cual éstos efectúan la fotosíntesis o asimilación clorofílica(1).

(1) Todo lo expuesto es relativo. Los hongos son vegetales y, sin embargo, la composición química de su protoplasma y de la membrana de la célula es semejante a la de los integrantes del reino animal; además carecen de clorofila. Por otra parte, hay animales –como algunos procordados- que tiene células con membrana ternaria, y otros, incluidos entre los protozoarios, que poseen clorofila (euglenas). Sintetizando, no existe ningún factor o carácter fundamental que permita establecer, en forma terminante, la diferencia entre animales y vegetales inferiores, sobre todo cuando son unicelulares.

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