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CORRIENTES ES PROVINCIA. JUAN BAUTISTA MENDEZ, GOBERNADOR

- Artigas se enfrenta a Buenos Aires

Las ideas de José Gervasio Artigas, sugeridas por su accionar de 1811 y 1812, con las "Instrucciones a los Diputados Orientales", quedaron expuestas en forma contundente y sin medias tintas; la oligarquía porteña, que nunca confió en el caudillo, a partir de entonces se transformó en su enemigo mortal.

Los diputados orientales a la Asamblea fueron rechazados por supuestas irregularidades en su elección. José Rondeau convocó a un nuevo Congreso para elegir representantes, el cual sesionó en Capilla de Maciel, en 1813, sin la participación de los artiguistas. Como última tentativa, Artigas propuso convocar a un tercer Congreso conjunto, pero fue ignorado.

Las cartas estaban echadas. Al considerar que estaban agotadas todas las posibilidades de entendimiento con el Gobierno porteño, Artigas se decidió por el quiebre definitivo: en la madrugada del 20 de Enero de 1814 abandonó el sitio de Montevideo. Poco a poco, sus soldados -en forma independiente- fueron desertando para unírsele.

La respuesta del Gobierno de Buenos Aires no se hizo esperar: el 31 del mismo mes la Asamblea disolvió el Triunvirato y creó un poder unipersonal, el Directorio; una de las primeras medidas del primer Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas, fue declarar por decreto a Artigas: “Infame, privado de sus empleos, fuera de la Ley y enemigo de la Patria”, poniendo precio a su cabeza y autorizando que cualquier persona pudiera asesinarlo donde se encontrase, en caso de resistencia.

- Extensión del federalismo en el Litoral

Desde sus días como oficial de blandengues pero, fundamentalmente, a partir del éxodo y de su Gobierno en Misiones, Artigas había obtenido un prestigio considerable en el Litoral y su causa contaba con muchos simpatizantes, dispuestos a enfrentarse a Buenos Aires.

El Directorio también tenía firmes aliados en el Litoral: los gobernadores Hilarión de la Quintana (Entre Ríos), José León Domínguez (Corrientes) y Bernardo Pérez Planes (Misiones), quienes debían atacar a Artigas, en forma conjunta.

Pero el Jefe de los Orientales actuó con mayor rapidez ya que en Febrero de 1814 sus tropas derrotaron a Quintana en la batalla de Espinillo, haciéndose con el Gobierno de Entre Ríos y, poco después, su lugarteniente Blas Basualdo -con tropas orientales y guaraníes- ocupaba Curuzú Cuatiá, mientras en Corrientes una revuelta deponía a Domínguez (Marzo) y designaba como gobernador a Juan Bautista Méndez, de tendencia federal.

- El surgimiento del federalismo en Misiones

Bernardo Pérez Planes, siendo Subdelegado de Yapeyú, había tenido algunos serios roces con Artigas cuando éste era Teniente de Gobernador. En el enfrentamiento entre federales y porteños, y ya como Teniente de Gobernador de Misiones, tomó decididamente partido por estos últimos, lo cual le trajo graves consecuencias ya que la gran mayoría de la población de Misiones simpatizaba con la causa artiguista.

De hecho, las primeras manifestaciones federales en Misiones ya se habían dado en 1813, cuando el líder guaraní Domingo Manduré encabezó una serie de sublevaciones contra el Teniente de Gobernador, llegando a sitiarlo durante un tiempo en Mandisoví y extendiendo la rebelión hasta Yapeyú.

La situación de Pérez Planes se volvía día a día más desesperante, sobre todo luego de que Artigas consiguiera el apoyo del Subdelegado paraguayo de Candelaria, Vicente Antonio Matiauda, que unió sus fuerzas a las de Blas Basualdo quien -desde Curuzú Cuatiá- se dirigió a La Cruz donde sitió a las fuerzas del Teniente de Gobernador; en forma conjunta lograron derrotarlo fácilmente y tomarlo prisionero el 19 de Marzo de 1814; remitido al campamento de Artigas, en Belén, fue fusilado pocos días después.

Misiones pasó, de esa manera, a la órbita artiguista, siendo gobernada por Basualdo, y luego por Matiauda, quien debió abandonar Paraguay ya que su Gobierno, lejos de premiar su accionar y aceptar la alianza con Artigas, pidió su captura por desobedecer órdenes.

Así, en poco más de dos meses, el federalismo logró imponerse en la campaña de la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

Los principales líderes del artiguismo eran Domingo Manduré, Blas Basualdo, Lufuente, Blas Ojeda, Carrasco, Quinteros, Cuzú, todos ellos indios de raza pura.
De cómo hacían prosélitos da cuenta cabal el siguiente Bando textual de los “comandantes” Carrasco y Quinteros:

“En nombre de nuestro amado general don José Artigas, reconvenimos, convidamos, rogamos, suplicamos que desde el instante que este indulto, vean se presenten a nuestra reunión a defender la causa que tan legítimamente defendemos.
“Aunque se halle delicuente o reo con delito criminal, será absuelto inmediatamente y perdonado por grave que sea su crimen, y recibido y tratado como verdadero hermano y buen patriota y tener presente este mérito para, en primera ocasión, ascender a grados.
“Este indulto se extenderá con toda clase de gente”.

El rompimiento entre el vocal Manuel de Sarratea -general en jefe del “Ejército de Oriente”- y José Artigas, estimuló aún más la fuerza de los partidarios de Artigas en Corrientes, Entre Ríos y Misiones, de tal suerte que llegaron a ser más fuertes que sus ocasionales opositores creando las condiciones del cambio en todo el Litoral.

- Deposición de Domínguez

Su carácter cerrado a sugestiones del medio, su obstinación en no reconocer la sincera actitud de la mayoría que, sin inclinarse al separatismo de Artigas quería para el pueblo una autonomía articulada al seno cálido de la nacionalidad, crearon al Teniente de Gobernador de Corrientes, José León Domínguez, una situación insostenible.

Artigas pasó fuertes columnas a Entre Ríos y Corrientes; su teniente Blas Basualdo ocupó Curuzú Cuatiá estableciendo allí su Cuartel General. Las tropas disponibles de Domínguez se reducían a un piquete insignificante de veteranos traídos de Buenos Aires por el ayudante mayor Ramón López, para escoltar 300 reclutas pedidos por el Gobierno porteño y una compañía de dragones milicianos -organizada por Toribio de Luzuriaga- al mando entonces del teniente Juan Bautista Méndez, “oficial vulgar, ambicioso y sin escrúpulos”, según el historiador Manuel Florencio Mantilla.

Basualdo dominó la campaña sin librar combates al favor del avance de sus partidas, de cartas y de agentes de propaganda de Artigas, que hasta en la capital hicieron muchos prosélitos.

“Estos sobornaron al teniente Méndez que en la ocasión vio un fácil camino abierto a sus ambiciones”, dice Mantilla, y en la noche del 10 de Mayo de 1814 fue derrocado Domínguez por la compañía de dragones(1).

(1) Domínguez refirió el suceso en los términos siguientes:
“El 10 del presente, a las 11 de la noche, algunos de los principales facciosos de don José Artigas habiendo ganado al Comandante del piquete de esta ciudad, teniente Juan Bautista Méndez, levantaron el grito de insurrección.
“La primera operación fue abocar a la puerta de mi casa un cañón con mecha encendida, sostenido por la artillería y la infantería correspondientes, apoderándose al mismo tiempo del parque de artillería que tenía frente a mi casa.
“Enseguida se dirigieron a casa del capitán Angel Fernández Blanco para sacar el armamento y municiones pertenecientes a su compañía. No quedándoles más contrastes que 14 hombres acuartelados separadamente con oficial y fiel ciudadano Ramón López, se encaminaron por último a ellos, pero los encontraron plenamente prevenidos; hicieron resistencia, de la que resultó la muerte de uno y dos heridos. En este extraordinario tumulto, tuve que apelar a mi ayudante Ambrosio Reina, a una mañosa fuga...” (Oficio del 24 de Marzo de 1814) . // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

El movimiento, exclusivamente de cuartel, puso en manos de Méndez el poco armamento existente y con éso, sus soldados y el apoyo de Basualdo, quedó el pueblo subyugado.

En honor del sentimiento patriótico de Corrientes, decía el depuesto Teniente de Gobernador: “Aunque el ascendiente de Artigas en la Banda Oriental sea muy comprensivo, al pueblo de Corrientes nunca se atrevería éste a exponer sus ideas a no ser sometido por la fuerza”.

La visión de los sucesos es en el historiador Hernán Félix Gómez un tanto diferente:

"Quiso entonces (Domínguez) dar un golpe al medio extraño en que actuaba embarcando voluntariamente a los vecinos más espectables y retirándose hacia Buenos Aires con las armas, municiones, existencias del Erario y la gente que pudiese pero, advertido el pueblo de estas determinaciones se levantó convulsionado".

Lo cierto es que el 10 de Marzo de 1814 a la noche la fuerza veterana a las órdenes del teniente Juan Bautista Méndez tomó preso al capitán Ramón López -el hombre de confianza de Domínguez- mientras éste y su secretario Ambrosio Reina se refugiaban en el Convento de Santo Domingo.

- El gobernador Méndez. Pronunciamientos populares

Al día siguiente, aclamado gobernador por el pueblo, Méndez se posesiona del puerto y embarca para Buenos Aires a Domínguez y a las personas que quisieron acompañarlo. Luego comparece ante el Cabildo, quien aprueba su conducta, y en vez de recoger la Tenencia de Gobierno que Méndez tenía en sus manos ratifica su designación, que comunica por Bando(2).

(2) Acta Capitular del 11 de Marzo de 1814. Bando del Cabildo del día 14. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

La novedad del movimiento se divulga rápidamente. Curuzú Cuatiá, centro de las nuevas ideas, que deja a cada localidad la designación de sus funcionarios, desprende partidas en apoyo del Pronunciamiento, y su comandante José Gabriel Casco apresura su marcha.

En San Roque, por ejemplo, José Ignacio Aguirre es sustituido por aclamación popular con Juan Antonio Rajoy(3), y con iguales procedimientos otros vecindarios ensayan sus primeros actos plebiscitarios.

(3) Oficio de Casco a Méndez del 29 y 30 de Marzo de 1814. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Esta reacción sin líneas básicas hubiera llevado a la anarquía. La opinión pública distribuida en tres grupos: partidarios de Buenos Aires, partidarios de Artigas y partidarios de las ideas federales -pero dentro de una acción íntima y armónica de los pueblos hermanos- no tenía como elemento de conservación y de orden más elemento positivo que el Cabildo.

Era necesario salvarlo de la ola disolvente creada por los excesos de tantos intereses en juego y, entendiéndolo así, unos y otros buscaron en el Cuerpo capitular el principio constructivo.

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