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Protectorado de Artigas. Independencia Provincial

Juan Bautista Méndez se adjudicó el mando de Corrientes -“por derecho de conquista”, según Mantilla- el 11 de Marzo de 1814 e impuso la proclamación del Protectorado de Artigas.

El caudillo oriental aceptó el nombramiento; su primera providencia, en ese carácter, fue ordenar la inmediata reunión de un Congreso constituyente “para declarar la libertad e independencia de la provincia e instalar un Gobierno con todas las atribuciones consiguientes”.

E1 Cabildo, formado en su totalidad por hombres sinceros, se amoldó a las circunstancias con el loable propósito de contener un tanto los excesos propios del régimen que se establecía en la provincia.

Al hablar de esta situación, el historiador Mantilla señala:

“El desacuerdo entre los sobornadores de Méndez y éste -por el Gobierno, que todos pretendían- así como el desenfreno de los tenientes de Basualdo y las rivalidades de los caudillejos locales en la campaña crearon un verdadero caos del que aprovechó el Cabildo -único poder respetado- para someter al Protector prudentes observaciones sobre la imposibilidad de proceder en el sentido de sus providencias sin previa regularización del estado político del territorio”.

Dos cabildantes fueron en misión especial ante el caudillo oriental. También sus partidarios le llevaron las discordias de sus ambiciones en pugna, buscando cada uno protección, y le remitían presos, jefes y vecinos recomendables, tomados y maltratados por los soldados de Basualdo.

Artigas no reprimió a sus seguidores pero guardó al Cabildo las cortesías debidas:

* consintió postergar la reunión del Congreso; y
* nombró delegado suyo -con poderes amplios para presidir 1a reconstrucción política de la provincia- al capitán Genaro Perugorría.

El 20 de Abril de 1814 recibe el Ayuntamiento -en su Sala Capitular- al Sargento Mayor José Ignacio Aguirre, quien exhibe una carta de recomendación del caudillo oriental, diciéndose portador de mensajes verbales.

Expone que el general Artigas, ante la conmoción de los vecindarios -que lejos de dirigir sus miras al verdadero interés de la patria sólo aspiraban a formar partidos y lograr en el Congreso ventajas a su interés particular- había resuelto suspender la convocatoria de esa Asamblea sin perjuicio de que -interpretando la voluntad general- se declarase la independencia bajo el sistema federativo.

Era evidente que en cuanto a la Declaración de la Independencia local -asunto que el Cabildo deseó evitar- el Protector insistió, por lo que el Cabildo -tras debatir el asunto ampliamente- la proclamó ese mismo 20 de Abril de 1814 en base a las siguientes referencias

* la utilidad y necesidad de convenir;

* la efervescencia de una parte importante del pueblo, al cual representaba; y, en definitiva

* se trataba de pronunciarse por derechos esenciales procalamados en toda América desde la revolución de Mayo con la instalación de la Primera Junta porteña

El escrito textual de la Declaración de Independencia bajo el sistema federativo fue el siguiente:

“No debiendo dudar de la voluntad del general Artigas después de serias y reflexivas discusiones, viéndose penetrado el Cabildo de la utilidad y necesidad de convenir consultando la beneficencia del pueblo -su representado- con las benéficas y liberales ideas con que el señor General promueve la santa causa de los pueblos para colocarlos en el goce pacífico de sus primordiales derechos, las cuales no son opuestas al sistema esencial de la América, ni distintas de las que en la primera época de la instalación del Gobierno Provisorio de la capital de Buenos Aires, se resolvió:

“Declarar la Independencia de la provincia bajo el sistema federativo”(1).

(1) Acta Capitular del 20 de Abril de 1814. Oficio de Perugorría al Cabildo (7 de Abril); a Méndez (9 de Abril); de Artigas a Perugorría, del 14 de Abril; etc. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

- Hacia un Congreso Provincial

La actitud del Cabildo de la capital suspendiendo la convocatoria del Congreso, a pesar de la Declaración de Independencia o definición política de la provincia, causó una enorme sorpresa.

El gobernador Juan Bautista Méndez se dirigió a Gorgonio Aguilar, uno de los jefes de Artigas estacionado en San Roque, pidiéndole avanzara con las fuerzas de su mando en previsión de novedades.

El guerrillero excusó. Tenía orden de Artigas de permanecer en espera de Instrucciones y pasaba sus días en avallar las desviaciones del principio de soberanía del pueblo que la masa analfabeta entendía en un sentido de utilidad inmediata(2).

(2) Oficio de Aguilar a Méndez del 15 de Abril de 1814. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo hasta el Tratado del Cuadrilátero)”.

Justos eran los temores de Méndez. Cuando la actitud del Cabildo llegó a los vecindarios del Interior y fueron conocidos los Bandos de gobierno respectivos, congregáronse partidas en armas que se dirigieron hacia la capital, arrastrando al propio Aguilar en su avance.

El primero en el empeño fue el propio general José Gervasio Artigas. Convencido de la necesidad de establecer un orden de cosas dentro de la Ley y de los principios políticos exaltados por la revolución de Mayo, acreditó ante los hombres de Corrientes al capitán Genaro Perugorría con amplias instrucciones, que luego orientó hacia la organización de un Congreso Provincial que debía reunirse en la Sala Capitular y ser presidido por el propio Ayuntamiento.

Los vecindarios de la provincia apoyaron el pensamiento. Trasladado desde el Arroyo de la China a la capital de Corrientes, Genaro Perugorría urgió los trámites que chocaron con la inercia del Cabildo, alarmado “por los excesos de la libertad”.

- Genaro Perugorría

El delegado Perugorría(3) llegó a la capital el 30 de Mayo de 1814.

(3) En el libro del doctor Manuel Floerncio Mantilla, “Estudios Biográficos sobre Patriotas Correntinos” (1884), Imprenta y Librería de Mayo, C. Casavalle Editor, Buenos Aires, hallará el lector la biografía de Genaro Perugorría. // Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Era nativo de ella, de familia principal y educado en el Colegio de San Carlos. Alistado en la infantería de las milicias patrióticas de Corrientes con el grado de Teniente, la comandó en las postrimerías de la campaña de Belgrano en el Paraguay; hizo después la del primer sitio de Montevideo; más tarde, la de Misiones, dirigida por Galván; y cuando dicho jefe pasó a desempeñar la Comandancia General de Entre Ríos siguió con él en el regimiento de línea dragones de San Juan de Vera, del que era capitán.

Inteligente, instruido y valeroso, Perugorría prometía alcanzar altos destinos. La precipitación de los sucesos internos -a principios de 1814- le tomó en el campo de Artigas, donde se le distinguía(4).

(4) A principios de 1814 mandaba las fuerzas porteñas -situadas en el pueblo Arroyo de la China- el coronel Hilarión de la Quintana. Con él servía Perugorría. Este y el capellán Tomás Félix Hernández recibieron cartas de Fernando Otorgués y Miguel G. Morales -“artigueños”- invitándolos a cooperar a la invasión de los orientales; las cartas fueron presentadas por sus dueños a Quintana, el cual les dijo contestasen afirmativamente a fin de penetrar en el plan de los orientales. Se estableció correspondencia, de la que Quintana estaba instruido. Cuando éste remitió al Gobierno (porteño) las últimas cartas de Otorgués y Morales, decía en Oficio del 27 de Enero: “Estas explicaciones francas de Otorgués y de Morales han sido arrancadas por las contestaciones que, con acuerdo mío, les han dado el capitán Perugorría y el Padre capellán Tomás Félix Hernández”. Los orientales invadieron; la guarnición de Arroyo de la China se sublevó de hambre y miseria; el Gobierno (de Buenos Aires) no ocurrió en protección de Quintana, y entonces Perugorría y el capellán intentaron llegar hasta Corrientes -por tierra- pero, ocupada ya la región del Sur por Basualdo, se presentaron a Artigas. // Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Asombráronse de ello los que le conocían “patriota de orden” -al decir de Mantilla- (léase, proporteño), porque ignoraban el secreto de su conducta. El pensó que le sería posible, y aún probable, “servir eficazmente los intereses de la patria” (es decir, de Buenos Aires) y los muy comprometidos de su suelo natal actuando en el orden de sus ideas sanas “al lado del perturbador del país” (palabras de Mantilla refiriéndose a Artigas), ya que de la impotencia y del abandono del Gobierno (porteño) nada se esperaba.

“No abrazó la causa de Artigas ni tomó parte en desquiciadoras empresas; expuso transitoriamente su crédito bien sentado, comprometiendo acaso su cabeza, dominado por este pensamiento patriótico: enfrenar la anarquía desde sus mismas filas”, agrega Mantilla.

Cuando el Protector le confió la misión de presidir la organización de Corrientes, abriósele el camino para iniciar -en su provincia, que bien necesitaba- obra tan generosa como era la de su ideal.

En política aceptaba el programa del partido adverso al que desde los primeros días de la revolución pretendió establecer la hegemonía de la antigua capital del virreinato sobre todo el territorio; pensaba, con los hombres más distinguidos de las provincias, que la federación institucional o, cuando menos, una independencia local moderada que pusiese a los pueblos en el mismo pie de igualdad y de injerencia constante en los negocios nacionales era la forma de gobierno conveniente al país.

Al predominio de esas ideas habrían tendido sus esfuerzos desde que pisó la provincia sin perder de vista los vínculos y los intereses nacionales.

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